Snape se apareció directamente en el antiguo despacho de Dumbledore, despacho que ahora le pertenecía a él.

La reunión con el Señor Tenebroso le había preocupado. ¿Para qué querría Voldemort salir de viaje al extrangero? Algo oscuro e importante estaba tramando, y él no lo sabía. ¿Por qué no se lo habría dicho? ¿Acaso Voldemort empezaba a desconfiar de él?

Severus se dejó caer sobre una mullida butaca que adornaba el viejo despacho y se cruzó de brazos, pensativo.

El retrato del difunto director de Hogwarts, que curiosamente aún no había dicho palabra, lo observaba con preocupación através de sus gafas de media luna.

-¿Cómo fue, Severus? -Preguntó finalmente el retrato.

Snape levantó la mirada hacia el cuadro y negó con la cabeza.

-No muy bien, Albus. No muy bien.

Se levantó de la butaca y comenzó a pasearse de un lado a otro del despacho, con preocupación, dando grandes zancadas.

-¿Qué te preocupa, muchacho? -Volvió a preguntar el anciano.

-El Señor Tenebroso va a marcharse al extrangero por un tiempo, y dudo que sea por motivos vacacionales.

-¿Te ha dicho a dónde va?

-No. -Contestó Snape rápidamente.- Y eso es lo que me preocupa. El Señor Tenebroso siempre me confía todos sus planes, y está vez no me ha dicho nada.

-¿Crees que duda de ti? -Preguntó el anciano mirando por encima de los cristales de sus gafas.

-No lo se. -dijo con preocupación.- No le he dado motivo alguno...A no ser que...

-¿A no ser que, qué?

-Wallace. -Dijo Snape con fastidio.- Maldita sea Albus, seguro que la estúpida de Wallace ha cantado cual pajarillo.

El retrato del anciano profesor negó con la cabeza.

-No, Severus. Estoy seguro que la pobre Marian no tiene nada que ver con esto. Ya te he dicho, que confio plenamente en ella.

-¡Por Merlín, Albus! -Gritó Snape con furia- ¡¿Cómo puedes estar tan ciego con esa chica?!

-Relájate, muchacho.-Advirtió el anciano.

Severus apretó los puños con fuerza e intentó serenarse. Respiró profundamente y apaciguó su enfado.

-Así me gusta, Severus. -Dijo amablemente el cuadro.- Y ahora dime, ¿por qué la tienes tomada con la pobre Marian? A mi me parece una chica estupenda que hace un buen trabajo.

Snape volvió a respirar hondo. Escuchar con Dumbledore defendía a la estúpida de Wallace lo enfurecía aún más.

-Es débil, estúpida e incompetente. -contestó conteniendo la rabia.-Y me jugaría mi varita a que es una traidora.

La amabilidad del rostro de Dumbledore desapareció de repente y dio paso a un semblante severo que escudriñaba al ex-profesor de pociones con sus profundos ojos azules.

-Severus, esa acusación es muy seria. ¿Acaso tienes alguna prueba de ello?

Snape miró al cuadro y una sonrisa trocida se dibujó en su rostro.

-Si. -Dijo sombrío.- Hoy, cuando ha terminado la reuníon y todos nos estábamos marchando, el Señor Tenebroso la ha llamado a su presencia. A ella sola. En privado.

El retrato de Dumbledore pareció preocuparse. Permaneció en silencio unos minutos, mirando fijamente a Snape, sin decir palabra.

-Reconozco que es preocupante. -Dijo finalmente.

Severus sonrió levemente, satisfecho. Parecía que por fin el viejo se había dado cuente de que tenía razón.

-Creo que sería conveniente una conversación con la joven Wallace. -volvió a hablar el cuadro. -Severus, ve a buscarla y traela aquí cuanto antes.

-Como usted quiera. -Se limitó a decir Severus, y se dió la vuelta elegantemente en dirección a la puerta del despacho.