En los días siguientes, Severus intentó no distraerse y no salir de su despacho. Tenía mucho trabajo por hacer y el tiempo se le echaba encima. Se pasaba las horas muertas en el despacho, rodeado de libros y más libros, buscando una solución alternativa, pero nunca llegaba a encontrar una respuesta.
Hacía días que no había noticia alguna del Señor Tenebroso, pero Severus podía imaginar que cada día su poder crecía y se había más poderoso, y eso era muy preocupante. Si no encontraba pronto algo sobre cómo destruir la maldición, temía que fuera demasiado tarde.
Para colmo, los Carrow empezaban a abusar de confianza y cada vez eran más duros con los alumnos, por lo que Severus se vio obligado a pedirle ayuda a Marian muy a su pesar. Al final tenía que reconocer que la joven le estaba siendo de gran ayudar. Mantener a raya a los Carrow sin que éstos se dieran demasiada cuenta no era tarea fácil, y por el momento Marian lo estaba haciendo de una manera bastante aceptable, pero claro, él nunca lo reconocería públicamente.
Aquel día parecía que iba a ser como otro cualquiera, hasta que María entró rápidamente en el despacho.
-¡Le han visto!- dijo la joven con alteración.
-Supongo que sus padres no la enseñaron que antes de entrar se tiene que llamar a la puerta, Wallace. -Se limitó a decir Snape con su tono habitual.- Espero que el asunto sea lo suficientemente importante como para irrumpir en mi despacho de esta manera.
-¡Han visto a Potter, Snape!- Dijo la joven, haciendo caso omiso de las palabras de Snape.
El hombre levantó ambas cejas a modo de sorpresa y echó el cuerpo hacia delante de su asiento.
-¿Quién lo ha visto y dónde?
-En el Ministerio. Lo vieron todos los que estaban allí. Se infiltró junto con sus amigos y robaron en el despacho de Umbridge. ¿Qué crees que se habrán llevado?
-Espero que algo importante. -contestó Severus sin mucho entusiasmo.
El hombre se levantó de la silla y comenzó a moverse de un lado para otro, sin levantar la mirada del suelo. Parecía nervioso, o eso pensó Marian.
-Ese maldito crío no hace más que exponerse. Si sigue así hará que lo capturen, y todo esto no habrá servido de nada.- Dijo el hombre con enfado.
-El chico lo hace lo mejor que puede, Snape. Deberías reconocer que tiene encima una gran responsabilidad, y como bien dices, no es más que un crío.
-Un crío insolente, maleducado y con afán de protagonismo.
-Vale, lo que tu digas. -Dijo Marian dando por terminado el tema.- La cosa es que se ha colado en el Ministerio, ha robado a Umbridge y se ha escapado airoso.
Se hizo un silencio durante unos minutos. Snape meditaba acerca de la situación, acerca de qué le habría llevado a Potter a entrar en el Ministerio de aquella manera y qué demonios se habría llevado.
-Esto solo traerá mas problemas. -Dijo Snape tras unos minutos.- Ahora el Señor Tenebroso pondrá aún más énfasis en su búsqueda. Es solo cuestión de tiempo que nos haga llamar de nuevo.
-Probablemente. -Contestó Marina con preocupación.
-Pues entonces tenéis que daros mas prisa y prepararos para lo que pueda ocurrir.- Interrumpió el retrato de Dumbledore, que se había mantenido en silencio hasta el momento.- Estoy seguro de que lo que Harry ha robado es un Horrocrux. Pero aún hay más, y el tiempo se echa encima.
Snape miró con disgusto al cuadro del anciano.
-Hago todo lo que puedo para evitar la muerte del chico, Dumbledore. Pero parece que es más estúpido de lo que pensaba y quiere que lo maten.
-Se que haces lo que puedes para evitar su muerte, Severus, -respondió el cuadro-, pero Harry debe morir.
-¡Pero tiene que haber otra forma! -Exclamó el mago.
-No la hay, muchacho. Llevamos tiempo buscando una alternativa pero no la hay, y cuando llegue el momento tendrás que decírselo a Harry.
Marian miró a ambos sin dar crédito a lo que decían.
-¿Cómo que Harry debe morir?- Preguntó la joven.- ¡Pensaba que nuestra misión era protegerlo, no llevarlo a la muerte!
-Esto es mucho mas complicado, Marian.- Contestó el anciano.- El mismo Harry es un Horrocrux. Una parte del alma de Voldemort está conectada a la de Harry, y para que éste muera, Harry ha de morir también.
Marian no daba crédito a las palabras del anciano profesor. Todo aquello la descolocaba por completo. Miró al cuadro con incredulidad y acto seguido a Snape.
-¿Y tú lo sabías? -Preguntó la joven a Snape.
-Desde el principio. -Contestó el mago fríamente.
-¿Y aún así has seguido con ésta locura?
Severus no contestó a la pregunta. Se limitó a mantenerse en su posición, observando a la joven con sus oscuros ojos.
Marian volvió a mirar a ambos, pero ni retrato ni director parecían querer dar algún tipo de explicación.
-¡Maldita sea! -Exclamó la joven con enfado.- ¡Albus Dumbledore, eres un maldito manipulador! ¡Todos confiábamos en ti, en tus buenas intenciones! ¡Pero eres como él, eres como Voldemort!
El cuadro del anciano profesor bajó la mirada y negó con la cabeza.
-Es por el bien de todos, Marian. Tienes que comprenderlo.
Pero Marian no iba a darle la razón. No iba a participar en el asesinato premeditado de un muchacho que estaba arriesgando su vida por salvarlos a todos. No, no quería formar parte de aquello.
-¿Comprenderlo? ¿En serio, Dumbledore? -dijo la joven con incredulidad y enfado. -No voy a formar parte de esto. Me niego. A partir de ahora, no cuenten conmigo.
La joven dirigió una última mirada de enfado hacía el cuadro de Dumbledore y hacia Snape, el cual la seguía mirando fijamente sin decir palabra, y salió del despacho dando un sonoro portazo que hizo retumbar las paredes.
Bajó por las escaleras y rápidamente puso rumbo hacia su dormitorio. Caminaba a paso veloz y con la mirada fija en el suelo, absorta en sus pensamientos. Iba a hacer el equipaje y a marcharse lo antes posible de Hogwarts. No quería estar en el colegio ni un minuto mas.
Iba a girar la esquina al final del pasillo cuando alguien la agarró con brusquedad del brazo.
-¿A dónde te crees que vas, Wallace? - Susurró Snape.
-Suéltame ahora mismo, Snape. -Dijo Marian mirando a Severus directamente a los ojos. -Eres peor de lo que pensaba. Puto egoísta de mierda, sólo miras por ti y tus intereses.
Snape apretó la mandíbula intentando contener la rabia. Miró hacia ambos lados del pasillo y, tras cerciorarse de que no había nadie, arrastró a Marian hacia una esquina oscura al final del pasillo, donde la empujó contra la pared.
Agarró a al joven del cuello de la túnica y acerco su rostro hacia el suyo hasta que pudo percibir su respiración.
-¿Acaso no me has escuchado antes, Wallace? ¿O es que a parte de incompetente también eres sorda? -Susurró el mago entre dientes.
Marian no contestó. Tener tan cerca a Snape hizo que su pulso se acelerase más de lo normal y se quedó palabras. No sabía que la pasaba. No le tenía miedo a Snape, ni mucho menos, pero en aquel momento su mente estaba nublada por completo y no sabía que decir.
-Llevo meses intentando buscar una alternativa, Wallace.
-¿Intentas protegerlo? -Consiguió decir Marian con incredulidad.
-Busco una alternativa. -Repitió el mago fríamente.
Marian no podía creer lo que estaba escuchando: ¿Snape intentaba proteger a Harry?.
Ambos se miraron a los ojos durante unos segundos. Marian sintió como sin saber por qué sus mejillas se sonrojaban y desvió la mirada de la de Snape rápidamente, intentando que éste no se diera cuenta. Entonces Snape se separó y la dejó libre.
-Ahora tú eliges que hacer, Wallace. -Dijo el mago con tono frío, pero relajado. -Puedes abandonar, o puedes intentar buscar una alternativa. Está en tu mano.
Y sin decir nada mas, Snape se dio la vuelta elegantemente y se marchó dejando tras él a una Marian llena de dudas. ¿Qué debía hacer? ¿Por qué Snape intentaba proteger a Harry? Y lo que más la preocupaba, ¿por qué se había puesto tan nerviosa en su presencia?
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Muchas gracias a todos los que leéis este fic :)
En especial, gracias a FlorLove152 y Vanehana95 (que son quienes me han comentado ;) ). Espero no decepcionaros con los siguientes capítulos.
