Disclamer: Free! No es mío. Fin.
Notas: Bien, este epi es más corto, porque –como me he demorado tanto debido a la muerte de mi Yamato (mi note) –mi intención es demostrar que sigo pendiente de los fics. Mi trabajo también está impidiendo que escriba tanto como desearía, pero espero ir solucionando eso de a poco.
Espero que les guste este epi. Es un poco más emocional y creo que ya el fic perdió toda línea temporal xD. Estoy pensando terminarlo en la cuarta parte, así que veré qué puedo hacer.
Juntos y revueltos.
(27)
La noche de año nuevo habían salido a celebrar con las multitudes cerca de la Torre de Tokio –espumante en mano –, y en algún momento, que no tenían del todo claro, Yamazaki había terminado sin zapatos.
Ninguno se dio cuenta hasta que volvieron al departamento y Rin empezó a reír como loco. El moreno hizo un gesto obseno y le dio un beso a cada uno con mucha lengua y manoseo. "Feliz año Amores" les dijo, con los ojos brillando.
Estaban ebrios como cuba.
Cuando despertaron, Sousuke estaba hirviendo en fiebre y tuvieron que salir con la resaca viva hacia urgencias.
(28)
Y había que decirlo. Sou enfermo, era un dolor en el culo.
Que le dolía, que no respiraba, que se moría, "mis últimas palabras…", que no hagan ruido, que tiene hambre, que no siente las piernas, que se le caen los mocos…
"¿Podrías morirte de una vez para dejar de molestar?" le regañó Matsuoka "Es sólo una gripe."
Haruka lo sacó de la habitación al tiempo que llegaba con una bandeja con sopa. Sousuke se sentó en la cama olvidando que estaba moribundo, asfixiado y potencialmente contagiado con ébola.
"Si quieres repetir, me avisas."
Desde la sala, la voz de Makoto sonó avisando que él y Rin irían al supermercado. Nanase los fue a despedir para pedir algunas cosas y volvió mientras Yamazaki estaba empinándose el plato para sorber lo último de su comida.
-Tiempo que no estábamos solos… -comentó Haru, antes de quitarse la camiseta y meterse debajo de las mantas del enfermo –Podríamos aprovechar, ¿no lo crees?.
(29)
No pasó mucho antes de que Sou estuviera en pie de nuevo. Fuerte como un roble, se olvidó de todas sus últimas palabras y quejas (aunque Rin se esforzaba en que no le fuera tan sencillo).
-¿No te nos mueres entonces, Sou? –le preguntó Makoto, acomodándose en su pecho.
-¿Quién se va a morir de un resfriado? –rió, dejando un beso sobre la frente del castaño. –Sin embargo, tengo un hambre colosal. ¿Haru, qué tenemos de comer?
-Liebre al horno con verduras al vapor.
-¡Salgamos después de comer! –sugirió Rin, que estaba especialmente hiperactivo desde que supo que Gou estaba con un chico de la facultad.
"Debe ser duro no ser el hombre más importante de la vida de Gou" había dicho Haru mordaz, el día que la pelirroja les presentó a Kotaro, un corredor de la universidad de la chica. Se veía tranquilo y tenía todas las cosas que Kou amaba y Rin odiaba.
-Vamos a la piscina –dijo Makoto, sabiendo que sólo el agua podía tranquilizar los nervios del pobre Matsuoka. Ya tendría con él una conversación de hermano mayor a hermano mayor.
(30)
(Al final no salieron a ninguna parte. Estaban tomando té cuando a Yamazaki le llegó por correo privado una colección de edición limitada y remasterizada de La Guerra de las Galaxias, que incluía un lindo BB-8 que se controlaba por el celular.
Haru se tendió junto a Sousuke, que se relajó acariciándolo, mientras Makoto preparaba el blue ray y Rin corría por el pasillo con el juguete. Después se tendieron todos en el piso con varias mantas y comenzaron a ver las películas.)
(31)
Estaban todos de visita en Iwatobi para celebrar las pasadas fiestas, cuando el novio de Gou lanzó la bomba.
-¿Ninguno tiene novia?
En la sala de la casa Nanase, se hizo un silencio pesado durante unos cuantos segundos. Nagisa logró salir con una broma y distender el ambiente, pero los padres de Makoto ya habían intercambiado miradas sospechosas.
(La verdad es que habían vivido los cuatro juntos desde su partida a Tokio, y poco a poco habían comenzado a "formalizar" su relación poliamorosa, dejando afuera las aventuras de una noche y los ligues.)
Nervioso, Rei bebió más de la cuenta y se embriagó rápidamente, distrayendo el tema y le permitió a los muchachos relajarse.
Haru haría sopa reponedora para Ryugazaki a día siguiente como agradecimiento.
(32)
-Oniichan, ¿por qué no tienes novia?
La pregunta de Ren hacia Makoto era incisiva pero, al mismo tiempo, tremendamente ingenua. El castaño sonrió con nervios, tratando de encontrar una forma de evitar el tema, pero algo en la forma en que Ran lo miró y luego lo evitó le dijo que no podía seguir evadiendo una explicación.
-Ren…
-¿No te gustan las mujeres? –lanzó la gemela. Algo en ella parecía herido u ofendido. Makoto tragó duro, pero finalmente negó.
-Soy bisexual, Ran. Estoy seguro de que ambos saben lo que eso significa.
Makoto se sintió un poco ofendido con la encerrona de su hermana, más todavía cuando descubrió que sus padres estaban escuchando tras la puerta.
-¿Tanto les preocupa que no me lo pueden preguntar a la cara?
Furioso, salió de la casa hacia el departamento de Sousuke. Le explicó a Haru por teléfono que no iría porque era el primer lugar en donde enviarían a Ren a buscarlo.
Los cuatro tomaron sus bolsos al día siguiente, se despidieron de Nagisa y Rei y partieron a Tokio de nuevo cargando, involuntariamente, el peso que se había instalado en el corazón de Makoto.
(33)
Haruka miró algo preocupado hacia el balcón. Desde el retorno de Iwatobi, Makoto se instalaba ahí, con el viento en la cara, a fumar en silencio.
(Aunque trataba de esconderlo, la verdad es que la pena se le notaba en todos los gestos.)
Había hablado con Rin y Sou, respecto a lo que podían hacer, pero no habían podido sacar nada en limpio.
Ese sábado helado, Haruka decidió seguir el calambre en las costillas que lo golpeaba después de correr sin respirar adecuadamente y abrazó a su mejor amigo por la espalda, todo sudoroso.
-Ha-Haru…
-Te extrañamos…
Como si se hubieran puesto de acuerdo, Sousuke estaba en la puerta de la cocina con una cerveza y Rin en el sillón con el control de la consola. Parecía que sólo estaban ahí, pero la verdad era que estaban ahí.
-Yo también los extraño…
Ese día hicieron el amor lento, con paciencia, como si fueran las 4am cuando eran recién las 5.30pm. Makoto lloró mientras se amaban, y los demás no lo dejaron hundirse. Se aferró a los otros convenciéndose de que ese sentimiento no estaba mal, y recordó cuando Haruka les dijo que no se imaginaba sin ellos en el futuro.
-Quiero… estar siempre con ustedes… todos juntos… ¿está mal?
Durmieron juntos y, como de costumbre, uno de ellos amaneció en el piso.
.~Owari 3~.
Postmortem: Una vez más, gracias por leer. Gracias también a quienes han dejado reviews, a los que tienen este fic en favoritos o le hicieron follow. Nos vemos en la cuarta parte.
(Edit) Lo edité porque estaba muy mal redactado ajjajaja, espero que haya quedado mejor.
