"I have nothing if I don't have you"
Disclaimer: los personajes y lugares fueron creados por la reina J.K. Rowling , yo sólo lo adapté en un pequeño fragmento, es una desvariación mía todo lo que escribo. Espero les guste.
*La historia la renové, necesitaba darle otro giro para poder terminarla... espero lo entiendan(:*
"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas" *lumus maxima*
Las vacaciones parecían ir de maravilla. Nunca me había divertido como hasta ahora, y todo gracias a mis amigos. Sí, "el trío de oro", ya que somos inseparables desde primer grado. Este recuerdo trae a mi mente las diferentes situaciones en que nos hemos visto envueltos desde entonces, una sonrisa surge inconscientemente, algo realmente bueno para contar en algún futuro a sus respectivas familias.
En mis pensamientos, me doy cuenta que el tiempo vuela, me estremece pensar que de eso estoy más que consciente y que quisiera seguir haciendo muchas "memorias" más para el futuro... o como mi padre solía decirme, de pequeña, "experiencias". Dentro de todo, nunca imaginé que las vacaciones fueran a pasar tan rápido, y menos con la mejor compañía que yo podía tener... "mis amigos", una sonrisa se puede ver en mi rostro, al momento en que veo a Harry y a Ron viniendo hacia mí.
- Hermi, hay que entrar a la madriguera...–dijo Harry, situándose a mi lado. Mirándome con una sonrisa apagada. Él odiaba que regresáramos tan pronto a Hogwarts, aún a pesar de lo mucho que le agradaba estar ahí.
- Harry tiene razón Herms, entremos... –secundó Ron, el cual me tomó de la mano.
Esta bien, no podía evitarlo, necesitaba aclarar algo... (Ron y yo hemos sido buenos amigos, nuestra amistad es de aquellas en las que simplemente una chica y un chico tienen intereses comunes y un amigo en común. Nada más, ni de su parte ni de la de Ron). Hubo un tiempo en que sí, me había gustado Ronald, pero desde 4° grado no lo veo más que como un hermano. Somos muy parecidos y chocamos fácilmente, eso sin contar que nunca me ha tomado en cuenta como una mujer… Sin poder evitarlo, el baile de "Los tres magos" viene a mi mente, Ron diciendo. "Hermione... tú eres una chica... Ve con uno de nosotros", una carcajada sale de mi boca, ya que siempre me ha visto como si yo fuera Harry, o sea, un "amigo".
Harry por otro lado, es como si fuera mi hermano biológico, de sangre. Con él no tendría problemas de compartir una paleta o hasta un chicle… Entre nosotros nunca ha habido secretos, por más grandes que sean... pero en fin, ese no es el tema que quiero contar. Lo que quiero plantear es que he vivido estos últimos 8 meses pensando desesperadamente en una persona... una persona a la cual odio con todo ser, y no puedo creer que hasta sueñe con él. Bueno, he de decir que sí comprendo que los anhelos del subconsciente son aquellos que se reflejan en nuestros sueños, pero no entiendo exactamente: "¿por qué él?".
Sí, es Draco Lucius Malfoy, mi peor pesadilla; y a la vez el príncipe de mis sueños, aquel con el que todas las alumnas de Hogwarts han deseado poder estar. Aquel arrogante y ególatra chico que sentía que nadie lo merecía, y que caminaba por toda la escuela, dejando suspiros en cada una de las alumnas al pasar... Todas, excepto Hermione, o al menos eso era lo que ella trataba de repetirse mentalmente.
No me había dado cuenta de que ya estábamos dentro de la madriguera, hasta que visualicé una larga cabellera pelirroja, la cual pertenecía a Ginny.
- Herms, debemos platicar ahora. En mi habitación –no me agradó nada la manera en que lo dijo, puesto que se veía muy macabra y seria a la vez. Sin chistar la seguí hasta donde me había indicado.
- ¡Granger! -rieron los gemelos Weasley. Habían logrado agitar mi calma, me habían asustado...
- No es buen momento. ¡A un lado! -dijo Ginny a ambos pelirrojos.
Subimos las viejas, pero limpias, escaleras. Hasta llegar al fondo, donde se encontraba su habitación. Entré y de lo último que fui capaz de ver, fue a Ginny azotar la puerta y llorar a mar de lágrimas, se veía bastante mal. Mirando hacia la puerta, puse hechizos de protección y un "muffliato". Luego de asegurar que nadie nos escucharía, me limité a acercarme a ella y abrazarla.
Después de un rato, cuando se le bajó un poco el sentimiento, se acercó un poco más a mí. Parecía tan frágil, temblaba al momento en que las lágrimas caían por sus mejillas, las cuales estaban coloradas por tanto llorar.
- Necesito que me prometas que no dirás nada de lo que te diré...
- Gin, ¿qué sucede? sabes que pue...
- ¡Prometelo!
- ¡Lo prometo! -estallé.
- Es-estoy embarazada... -me miró.
- ¿Qué? Pero… ¿por qué no quieres que le diga nada? ¿Acaso…? –fui callada por un almohadazo de su parte.
- Sabes perfectamente de quién creo que es mi bebé. Te lo dije cuando aún estábamos en Hogwarts –dijo, con las manos en sus ojos, como no queriéndome ver por la vergüenza.
Intenté hacer memoria, la verdad es que últimamente tenía muchos secretos por guardar… Cavilando, procesando, hasta que... la imagen de un alumno de Hogwarts y Ginny vino a mi mente. Una en un corredor, donde los había encontrado cuando hacía su ronda... ¡Esto no podía estar pasando!. Ella no podía tener un hijo con una persona como él... Eso no podía ser posible, era antisocial... Era una catástrofe para la historia de las casas de Hogwarts.
- Vamos Herms, te lo dije...
- Estas jugando... ¿no? -dije al recordar la cara de ese alumno.
- Blaise Zabini.
Y esas palabras bastaron para hacer miserable mi día puesto que no le podía decir nada a Harry. Pero eso no era lo peor, lo peor era que Ginevra y Harry seguían siendo pareja, y técnicamente, Ginny lo había engañado...
Sin pensarlo tanto comencé a tranquilizarla aunque, al parecer, era yo la que requería que alguien me tranquilizara.
- Vamos, Ginny. No estés así... Te prometo que esto se arreglará... -dije, aunque pensaba mucho acerca de cómo hacer para que no fuera un desastre cuando se lo contara a Harry. No muy segura de qué tan benévolo era todo, y qué tan pronto se arreglarían las cosas, seguía ahí con Ginny, tratando de confortarla.
-¿y cómo?... Esto es un caos... -gimoteaba. Ella tenía razón, pero debía haber alguna solución para todo ello, solo era cuestión de encontrarla.
Era un día hermoso, de esos días nublados con lluvia; de esos que te hacen tiritar de frío, sin embargo a mi me encantaban esos días.
Trataba de pensar que hoy todo es de color de rosa, y gracias a Merlín logro hacer permanecer esa quietud en mi interior, limpiando mi alma de todo lo malo en que me he visto envuelta debido a que ha sido una semana bastante pesada. Esta semana había sido la primera del curso, se nos habían dado introducciones a las clases y se nos habían impuesto trabajos de iniciación, los cuales habían sido verdaderamente pesados. Sin contar que llevaban más materias, por día, que en su año anterior.
Era sábado, así que no tendré que molestarme en hacer mis deberes. Me podré relajar y consentir al menos un día, "o lo que dure mi paz interior" dije mentalmente, ya que siempre que trataba de incrementar mi paz interior nunca lo lograba porque mis amigos necesitaban mi ayuda para algún problema.
Se escucha una lechuza en la ventana y corro a ver qué es lo que trae en la pata. Para mi sorpresa es una carta del director Albus Dumbledore.
Señorita Granger;
Es de suma importancia que el dia de hoy se presente en mi oficina, necesito comunicarle algo referente al premio anual de este año. Espero no importunar en sus planes para hoy.
Genial. Esto no podía estar pasando. ¿Premio anual? "Esto es increíble" dije mentalmente, con sarcasmo en cada palabra "solo falta que no me vayan a tomar en cuenta debido a que he sido prefecta en todos los años en mi estancia en Hogwarts" un asomo de miedo y de incertidumbre me nubló de pronto. "Piensa positivo" me regañé. Tomé mi libro favorito "Historia de la magia" y salí al lago negro.
El tiempo parecía estar a mi favor, puesto que la tarde la pasé leyendo sin interrupciones. "Justo lo que necesitaba" me repetía una y otra vez. Sin embargo mi calma se vio frustrada, debido a que una ventizca de aire llegó de la nada e hizo que perdiera la página que me encontraba leyendo. Decepcionada, entré al castillo con dirección al gran comedor. Si quería llegar a tiempo con Dumbledore debía cenar antes de presentarme en su oficina.
Entrando al gran comedor fui viendo a los alumnos que estaban en las mesas, tratando de identificar una melena rubia en una mesa en particular, sin embargo no lo encontré. Tomé asiento a un lado de Harry, el cual se encontraba leyendo un libro de pociones. No pude evitar hacer una mueca por no haber visto a mi pesadilla en la mesa de las serpientes.
- Hermi, ¿dónde has estado? Ginny te ha estado buscando como desesperada. Dijo que debe hablar contigo de algo urgente, no me quizo decir de qué... me imagino que son cosas de chicas, ¿no es así? -dijo Harry con un aire feliz en el comentario. Sin quererlo un atisbo de preocupación salió a flote en mi semblante. "¿Qué pasaría si Harry se enterara? ¿Y si ya se enteró?" me preguntaba, y con cada pregunta más pálida me ponía. No podía dejar de sentirme terriblemente mal por mi amigo-hermano, la culpa me estaba carcomiendo, y la paz interior que había logrado en la mañana se derribó en cuestión de segundos.
- Oh. Lo siento, estaba en el lago leyendo "Historia de la magia"... Esto... Intuyes bien, es algo de chicas -me apresuré a decir, al tiempo que le guiñé un ojo, y comenzaba a disimular mi preocupación. "¡Esto debe acabar ya! No puedo seguir escondiendo este secreto por más tiempo..." me decía.
- Está bien, entonces voy a avisarle que estás aquí. Para que platiquen a gusto -Harry me dió un beso en la mejilla y salió del gran comdor como si fuese una snitch, por lo veloz, dejándome en espera de Ginny.
Me quedé esperando durante toda la comida, sin embargo no llegó. Decidí ir a la oficina del director, y en el camino me di cuenta de que estaba un poco oscuro debido a que las velas se apagaban debido a las ráfagas de viento que se colaban por las ranuras de las puertas. Sin quererlo, llegué como snitch, al despacho y poco a poco me acerqué.
- Pase señorita Granger. La estabamos esperando... -fué cuando me di cuenta de un par de ojos grises cual hielo que estaban fijos en mi- Lo que le quería comentar, a usted y al señor presente, es que debido al progreso que ha mostrado tener el señor Malfoy, he decidido que habrá dos premios anuales... -Dumbledore nos miraba aleatoriamente- Por lo tanto deberán compartir las responsabilidades que ello conlleva, a lo largo del año. Por cierto... deberán mudarse hoy mismo a su torre. Deberán tener una buena convivencia y más que nada deberán mostrar que pueden tener una buena conducta, siendo ustedes el ejemplo de los demás estudiantes. Eso es todo, que pasen buena noche.
Al salir aún no lo podía creer. Por un lado, mis sueños de hacerme premio anual se habían logrado, pero por el otro... Malfoy... debía tener una mejor relación con él si quería que el año "se fuera viento en popa".
Mis pensamientos comenzaron a penetrar en mi mente, mostrándome mi triste realidad... "Él quiere que Malfoy y yo... vivamos... ¿juntos?" me dije, al momento en que me daba cuenta que necesitaba aire fresco y un poco de té para mejorar mi humor. "Esto no está pasando, no. Morgana, ayúdame" repetía una y otra vez en mi fuero interno. Sin embargo, al mirar la presencia de mi peor pesadilla a un lado mío, me impedía decir que era sólo eso... Una pesadilla.
- ¿Qué demonios? -dijo Malfoy al momento de golpear la puerta del director.
Aún a pesar de que ya habían pasado cuatro horas, y ya estábamos a punto de ir a cenar, yo seguía intentando hacerme creer que todo era una broma, y que yo seguiría estando en la torre de Gryffindor con Ginny. "Esto debe ser una broma pesada, nadie en mundo mágico sería capaz de ponernos a Malfoy y a mi a vivir juntos sabiendo que nos podríamos matar de un momento a otro" pensé, lo cual era una verdad que nadie podía negar. Sigo pensando en la idea de decirle a Ginny que me enseñe a hacer el mocomurcielago; el cual es su especialidad.
En la sala común parecía haber un funeral, nadie decía nada. Al parecer los rumores corrían aún más rápido de lo que había estado pensando. Sólo observaban cómo Harry me ayudaba a bajar mi baúl. Le abrieron el paso y Ginny salió corriendo en mi dirección, para darme un abrazo un tanto maternal. Los demás nos veían, parecía como si yo me fuera a ir de la escuela, lo cual me causó un gran pinchazo en el corazón. Me dolía ya no estar con mis amigos a la hora de ir a la cama o para hacer los deberes.
- Ginn, estaré bien. No me pasará nada, creo poder con lo que estoy apunto de vivir -dije apresuradamente. Me comenzaba a faltar el aire, a causa de su efusividad en el abrazo. Tenía que contener mis emociones, no quería preocupar a mis amigos, la realidad era que ni yo creía aguantar el resto de mi estancia en Hogwarts con ese engreído y arrogante malcriado.
"¿A quien engañaba? No iba a aguantar ni una noche" pensé. Salí caminando lentamente, puesto que sentía que caminaba hacia mi condena. "Algo realmente malo debí haber hecho en otra vida para merecer esto. Algo de lo que creo me arrepentiré eternamente" me decía, al momento en que iba caminando, distraída hacia la dirección de la torre. Harry se había ofrecido para llevarme hasta la torre de premios anuales, para asegurarse de que llegara bien, sin embargo le había dicho que llegaría bien por su cuenta y que le escribiría una nota en cuanto llegara a su habitación.
Llegué a la torre, me detuve y murmuré la contraseña al cuadro que cuidaba la puerta. Al darme la vuelta, para mover mi baúl, vi que Harry venía con el mapa del merodeador en la mano.
- Harry...
- Lo siento... necesitaba saber que estabas bien...
- Gracias, en serio...
- Bueno... nos veremos mañana, trata de sobrevivir -dijo Harry con un atisbo de singular gracia en su comentario- sólo... Cuídate ¿sí? No quiero que te pase nada... Yo... Estaré revisando el mapa del merodeador por si acaso. con que te toque un sólo cabello sin tu consentimiento juro que lo mato -dijo con voz recelosa. Le abracé y le di un beso en la mejilla, "mi hermano sobre-protector" pensé.
- De acuerdo, Prometo que no dejaré que algo así pase... Hermanito sobre-protector... Nos vemos mañana para desayunar. Te esperaré en el gran comedor... Y... Harry, creo que deberías hablar con Ginny, ella de seguro tiene algo que decirte pero no sabe cómo hacerlo -susurré en manera de secreto, puesto que los cuadros escuchaban y no era algo de lo que quisiera que se hablara mañana durante el desayuno. Harry simplemente asintió y se dió la vuelta. Tomé una bocanada de aire e hice levitar mi baúl hacia la salita común. Me sentía mejor ahora que había apresurado la revelación del secreto de Ginny, ya no soportaba el guardarle ese secreto a Harry.
- Bueno, al menos estoy sola -murmuré al entrar. "Podría dar un paseo por la torre para ver nuestro nuevo hogar" pensé ¿Por qué demonios dije "¿nuestro?" Hermione, te están afectando tantos cambios de rutina. Tu pesadilla no está, disfruta tu tranquilidad para merodear y escoger tu habitación.
*Narrador
Sin embargo, Hermione no se percató que alguien llegaba susurrando maldiciones y sacando chispas de rabia.
- Granger... Como siempre, estorbando -maldijo el hurón insufrible. Al momento en que entraba a la sala común, chocando con el baúl de ella.
- Tranquilo hurón albino. Pasa si tanto así lo deseas...-dijo al momento en que le abría espacio y le dejaba las escaleras libres.
- Vaya, vaya... Sí sabes modales, Granger -dijo.
-Cuando hubo pasado, subió las escaleras que según su intuición daban lugar a las habitaciones de cada uno. Después de unos segundos después, se escuchó un golpe sonoro en una pared. Ella, mientras tanto, se quedó observando la decoración de la torre, la cual era un poco divertida, puesto que unía los colores de Slytherin y de Gryffindor. Sin poder evitarlo una sonrisa se formó en su rostro, hasta que algo la detuvo y la borró.
- ¡Granger! ¡sube, maldita sea! -gritó Malfoy con un tono de voz verdaderamente molesto y disgustado.
- ¿Qué ocurre? -preguntó al llegar a la habitación de la que provenía el grito.
- Sólo hay una habitación...
Hermione's POV
¿Ahora qué demonios harían para perder dormir o bañarse... o cambiarse?. Estaban seguros de no querer compartir nada con el otro. Era un sentimiento mutuo.
- Diantres -fue la única palabra que pudo salir de mi boca. No pensaba en nada claro. Tendrían que compartir una maldita habitación, ¡y ella que no quería enamorarse más de él! Cualquier otra chica del castillo moriría por estar en su lugar, sin embargo había algo que ella conocía bastante bien, y era el pudor. Le daba pena el hecho de acostarse y dormir con una persona, aunque no tuvieran un contacto físico... aunque quitando un poco el hecho de tener que compartir la cama, ella ya no quería sentir lo que sentía por él.
- Ese maldito viejo nos ha tendido una trampa, esto es injusto. Yo no tendría que convivir con una hija de muggles asquerosos, esto es indignante. ¡Por Salazar! -Malfoy irradiaba rabia. Y yo mejor que nadie lo pude ver, lo peor es que yo estaba ahí, presente.
-Estoy segura que esto es una broma, una broma que se puede arreglar. Podemos arreglarlo. Vamos con el director, estoy segura de que él sabrá qué hacer. No creo que él lo haya hecho a propósito -dije un poco atontada, puesto que no quería admitir el hecho de que esto había sido un plan con maña.
Malfoy se jalaba el cabello demostrando así la frustración que sentía, y caminaba de un lado al otro. Yo, mientras tanto intentaba encontrar alguna lógica a todo, o por lo menos una solución.
Pasaron los minutos y él se paró en seco y comenzó a acomodar sus pertenencias en el lado izquierdo de la habitaciónl sin decir palabra alguna. Al final se detuvo y me miró.
- Bien, este será mi lado de la habitación. Encárgate de tu parte y yo de la mía, no te causaré problemas si no me los causas a mi -dijo seriamente y con los ojos fríos como el hielo. Intentando demostrar que estaba de lo más tranquilo, aunque los dos sabíamos que no estábamos para bromas.
- Me agrada la idea... Pero... ¿La cama? Hay sólo una -dije tratando de obviar el hecho de que nosotros éramos dos, y la cama era una.
- Granger... Es obvio que la cama también la tendremos que dividir entre los dos. No seas tonta...
- Ni loca... Antes bajo un imperius
- Bien -dijo al momento en que sacaba su varita.
- No te atrevas -dije al momento en que le lanzaba un expelliarmus.
- Bien... Yo dormiré aquí y tú en el piso -dijo al momento en que se daba la vuelta para levantar su varita.
- Ah, no... Eso no... Será todo lo contrario -dije al momento en que lo sacaba de la habitacion con un hechizo y cerraba la puerta de esta. Quedandome dentro con todas las cosas. Me dirigí al baño y comencé a enfundarme la piyama. Con una sonrisa me dormí, al momento en que mi cabeza tocó la almohada.
El desayuno pasó sin ser de algo relevante. Sólo que Luna no se encontraba en su mesa, y eso fue algo raro. Pero después le preguntaría el por qué de su ausencia.
- Hermi es horrible no tenerte en la torre de Gryffindor. Todos te extrañamos, hasta Neville. ¿Cómo te fue con el hurón? -dijo Ginny seriamente.
- Bien... yo también los extrañé. Lo más raro es que en la torre de premios sólo hay una habitación, así que debemos compartirla... Yo supongo... -dije serenamente, calculando la situación. Tratando de encontrar alguna otra solución, como dividir la cama o hacer un duplicado, aunque no sabía cómo hacerlo... tendría que ir a la biblioteca para investigar un poco.
- ¿QUÉ?¡DONDE SE LE OCURRA TOCARTE A ESE MISERABLE, LE PATEARÉ HASTA HACERLO SANGRAR Y A PARTE LE HARÉ LA VIDA MISERABLE! -dicho por Harry y Ron al unísono. Ginny sólo frunció el ceño.
- Tranquilos, no pasará nada. De eso me encargué yo. No se preocupen, todo está bien, no me ha hecho nada... De hecho anoche él durmió en el sofá... -dije Con una sonrisa triunfante en el rostro. Tenía que admitir que lo de anoche fue un momento "precioso" y "digno de recordar" para siempre... "jajaja hubieran visto su cara" pensé, al momento en que una sonrisa se marcaba en mi rostro.
- ¿qué? ja, ja, ja -dijo Ginny al momento en que se atragantaba con el almuerzo debido a la risa. Todos en el Gran Comedor nos veían.
- Eres mi heroína Herms -dijo Ron con el rostro lleno de felicidad, al momento en que extendía su copa para chocarla con la mía.
- Promete que si te hace algo nos dirás -dijo Harry con cara de hermano sobre-protector. Debía admitirlo, Harry intimidaba con esa mirada fría y seca en su rostro.
- Lo prometo, ahora debo irme. Debo ir a la biblioteca... además no he acomodado nada, y ahora debo tener más orden en la habitación. Los veo mañana -acto seguido salí como alma que lleva al diablo.
Al llegar a la torre, subí las escaleras y abrí la puerta. Supuse que Malfoy estaba aún en el gran comedor, sin embargo al entrar lo primero que vi fue la cama con cosas extendidas sobre ella. "¡Genial, todo es un desastre!" pensé. Entré y visualicé la puerta del baño entre abierta, tomé mis cosas y me dispuse a salir de la habitación sin hacer ruido.
- ¿Qué haces? ¿A dónde vas ratón de biblioteca? -preguntó Malfoy a mis espaldas.
- Vine a por algunos libros que olvidé -dije determinada, sin atisbo de sorpresa en mi voz.
- Vaya... ¿Quien diría que se te llegarían a olvidar las cosas? Se supone que eres una sabelotodo... -dijo, supuse que con una sonrisa arrogante en su semblante.
- Soy imperfecta... Todos lo somos
- ¿Qué te hace pensar que yo lo soy también?
- El hecho de que no piensas por tu cuenta y eres como la marioneta de tu padre -solté al momento en que veía como su semblante se endurecía aún más. Sabía que con eso él me dejaría en paz. Sin más, salí de la habitación.
Todo el día intenté no toparme con Malfoy, no quería que por su culpa mi día se hiciera feo. Quería simplemente estar con Luna y con Ginny. El resto del día fue más que bueno, y nos divertimos mucho las chicas y yo. Incluso persuadí un poco a Ginny para que le contara a Harry acerca de su embarazo, sin embargo no le había dicho nada, y por consecuencia cada vez me sientía peor de no poder decirle nada.
Al final del día decidí que lo mejor de todo era ir con Dumbledore y que él arreglara su problema. Llegó a su oficina y pasó.
- Director, creo que tenemos un pequeño inconveniente en la torre de premios anuales... -dije al momento de situarme de frente al escritorio.
- Señorita Granger, me temo que he olvidado decirle el hechizo que debe usar para duplicar la cama que está en la habitación... tome, diga este hechizo y la cama se duplicará, para que puedan descansar bien -dijo al momento en que me entregaba un pedazo de pergamino con una palabra escrita.
- Señor... me temo que no solo es la cama el problema... verá... solo hay una habitación... -dije.
- Oh, sí. La torre únicamente cuenta con una habitación, por muchos años ha sido nombrado únicamente un premio anual. Este año es el primero en el que hemos elegido a dos, y como verá, no hemos tenido tiempo de modificar la torre, ya que ha sido una decisión de último momento que el Sr. Malfoy haya quedado como premio anual, al igual que usted.
-Oh... -murmuré. Sin tanta gala salí de la oficina, agradeciendo el hechizo y encaminándome hacia la torre de premios anuales. Al llegar, susurré el hechizo y para mi sorpresa funcionó, acomodé mis cosas en menos de veinte minutos y caí rendida, dispuesta a dormir en los brazos de Morfeo.
Pov. Draco.
Aún no comprendía muchas cosas. Todo era confuso realmente, si alguien me hubiera dicho que este año compartiría cuarto con Granger... le hubiera partido la cara por decir semejantes barbaridades, sin embargo aquí estoy.
Al llegar a la habitación que tendría que compartir con la ratona, me puse la piyama y comencé a cerrar los ojos y a alejar mis pensamientos. No se había dado cuenta que había dos camas, solo fue capaz de caer en la cama y relajarse.
- Maldita sea -susurré e intenté caer a los brazos de Morfeo.
Al despertar, no pude odiar más mi suerte. La mañana era un asco, y más si el sol se filtra por las ventanas. Traté de dormir un poco más. Me giré al otro lado, para tomar de la mesita de noche un reloj. 8.00 am. "esta mala suerte no está bien" pensé. Me paré lo más sigiloso que pude y me dirigí al baño, para tomar una rápida ducha, debido a que se me había hecho tarde. Tenía entrenamiento con el equipo de Quidditch para ganar el próximo partido, el cual sería contra Hufflepuff.
Tardé 10 minutos en arreglarme, como siempre. Al salir de la habitación no pude evitar voltear a ver a Granger, la cual estaba plácidamente dormida todavía, en una cama que estaba en el otro extremo de la habitación. Hasta ese momento fue en que me di cuenta que habían dormido en diferentes camas, lo cual me hizo suspirar de alivio, pues no quería que sus bichos muggles me infectaran. Me di la vuelta y seguí mi camino. Debía ir a entrenar o Nott y Zabini me lanzarían una imperdonable.
Pov. Hermione.
Yo estaba tomando la mano de alguien. Era una mano delicada, blanca y fría como el hielo. A parte de tomarle la mano, estaba recostada en su pecho. Era una escena romántica, pero a la vez tierna y dulce. Al momento de girar mi cabeza me topé con esos ojos grises sin expresión alguna, sin embargo esta vez no me dió miedo.
- Draco... -fué lo único que pude pronunciar. Y con esto tuve para despertarme sobresaltada.
Miré a mi alrededor, buscándolo. Sin embargo no estaba en la habitación. Me levanté y me dirigí a la ducha. Tenía que calmarme y más que nada, debía dejar de soñar con él. "Esto no está bien" me regañaba, y sin pensarlo me dispuse a hacer todo tranquilamente, sin pensar mucho en el rubio oxigenado. Trataba de distraer mi mente en otra cosa que no fuera en él.
Al salir de bañarme me fuí al gran comedor, ya que era sábado y hoy no tenía pendientes por hacer. En el camino me encontré con Parkinson.
- Granger, que sorpresa. ¿Cómo te fué con Malfoy anoche? -saludó Parkinson.
- Parkinson enserio. No quiero hablar sobre nada que tenga que ver con él -dije determinada. Hace un año Pansy me dejó de molestar, y ahora hasta se podía decir que somos conocidas. Ella sabe que en cierta manera me gusta Malfoy, y ella quiere que Malfoy asiente cabeza conmigo.
- Vamos Hermione, no pensarás que me lo voy a tragar, él te gusta. Cuéntame... ¿qué pasó? -sentenció.
- Esta bien, llegamos y acomodamos nuestras cosas. Pero ¡oh sorpresa! Sólo había una habitación en la torre y tuvimos que compartirla, gracias a Merlín había dos camas... pero... Soñé con él... -dije apresuradamente, y una lágrima de frustración rodó por mi mejilla. Pansy se acercó, quedando a mi lado... y acto seguido me abrazó.
- Hermione... Hablaré con él para persuadirlo a ser más sensible, no me gusta verte sufrir por él.
- No es necesario... Trato de entenderlo, él ha sido así siempre y no es fácil que ahora tenga que vivir conmigo... Con una sangre sucia como yo -susurré tristemente.
- No vuelvas a decir eso. Tú vales más que cualquier Slytherin y si él no lo quiere ver, me las ingeniaré para que lo vea en ti. Haremos que se trague todas sus ofensas, nadie insulta a una amiga mía -afirmó, mirándome con cariño y una sonrisa que no pude evitar sentirme contagiada... "amiga" es una buena palabra para establecer nuestra relación de ahora en adelanate.
- Eso suena a que...
- Vamos de compras a Hogsmeade.
- Pansy, enserio no creo que esto sea lo que necesito -dije. Sin embargo Pansy comenzó a hacer un puchero que aunque me molestara, me hacía decirle que estaba de acuerdo con su idea.
- Por favor Hermione, necesitas esto. Y yo quiero ser la culpable de tu repentino cambio de look. Así que mueves tu lindo cabús y caminas conmigo hacia Hogsmeade -centenció con cara de pocos amigos. Asentí ante semejante advertencia- te veo en una hora en las carretas, donde no llegues iré por tí y te lanzaré un mocomurcielago.
- De acuerdo, te veo en una hora. Ahora debo irme, estoy hambrienta y debo ver a Ginny... -dije. Me sentía aliviada de la salida de emergencia que había logrado Pansy, así podría evitar también el hecho de ver a cierto rubio.
- De acuerdo, saludas a Weasley de mi parte y también a Luna -susurró y acto seguido se dio la vuelta y se perdió en el largo pasillo.
Durante el camino hacia el gran comedor me percaté de que casi todos llevaban colores de la casa a la que pertenecían, fue raro. Me seguí de largo y visualicé a Ginny en la entrada del gran comedor.
- Ginn, necesitamos hablar -dije en cuanto llegué junto a ella.
- Esta bien Herms, dime -soltó pacíficamente.
- Dime qué pasó con el asunto de Zabinni... -no quería mencionar la palabra "embarazo", sino todo Hogwarts se enteraría en un dos por tres.
- Oh, es de eso. Bueno pues... fué durante las vacaciones. Estuve en la madriguera, pero un día acompañé a papá al ministerio de magia, estaba aburrida en la casa y pensé que no estaría mal un poco de aire fresco. Llegando me topé con Blaise y él comenzó a insultarme, sabes cómo me pongo cuando eso pasa... le comencé a lanzar hechizos a diestra y siniestra. Después de un rato de estar combatiendo en duelo, me dijo que era una chica brillante... y digamos que después de eso fuimos a comer juntos y... pues... después pasó lo que debía de pasar. Llegando a la madriguera me di cuenta de que no habíamos usado protección, le mandé una lechuza y al poco tiempo contestó y me dijo que esa era una noticia genial..pero la verdad yo no sé qué pensar, puesto que traicioné a Harry. No me lo perdonará nunca -dijo cabizbaja. En mi mente no podía concebir la idea de que Blaise quisiera ser papá tan jóven... Que Ginny lo tomara tan a la ligera... y que ella no haya podido decirle algo a Harry.
- Ginn, sabes que te quiero. Pero Harry es como un hermano para mi, por lo tanto me afecta en mucho el saber que tú le traicionas con Blaise. Ginny, no puedo seguir guardando tu secreto. Tú eliges: le dices a Harry o pierdes mi amistad -fui clara, concisa y precisa. Ella no dijo nada, se limitó a darse la vuelta.
Pov. Draco.
Estaba en la sala común de Slytherin, estaba esperando a que Nott saliera de la habitación para irnos a Hogsmeade. Cuando...
- Draco, tenemos que hablar -dijo Pansy visiblemente molesta.
- Dime de qué quieres hablar -contesté con cierto fastidio en la voz. Tenía que admitir que su amiga Pansy era una de las personas que más miedo le daban cuando estaba enojada.
- Eres un maldito desgraciado...
- ¿De qué me hablas...? No te entiendo cuando hablas entre-líneas -dije molesto.
- Donde me entere que le haces la vida imposible a Hermione Granger te mato. ¿Te ha quedado claro o sigo hablando entre-líneas? -sentenció.
- Pansy, me sorprendes. Ya es tu mejor amiga la leona rata de biblioteca ¿no es cierto? -solté mi veneno de serpiente.
- Eso es algo que a ti no te incumbe para nada, sólo limitate a ser amable con ella. Ella no merece que la trates como a tus muñecos de trapo que tienes por amigos... -acto seguido siguió su camino dándose la vuelta a la salida de la sala común.
"Mujeres, ¿quien las entiende?" pensé. Tendría que comprarle algo en Hogsmeade para que no siguiera enfadada con él.
- ¿Nos podemos largar de una buena vez, Nott? -dije con irritabilidad.
Pov. Hermione.
Llegué puntualmente al lugar acordado con Pansy, pero ella aún no llegaba, así que me quedé mirando las carretas que eran jaladas por Thestrals, según mi amiga soñadora Luna. Eran fantásticas las carretas, era genial verlas moverse sin nada que las jalara, ya que los Thesdrals eran invisibles y sólo les pueden ver aquellos que han visto la muerte. Estaba tan sumida en mis pensamientos que no me percaté que Ginny venía en mi dirección junto con Luna.
- Herms, ¿a dónde vas? -preguntó Luna. Sin embargo me acerqué a mi amiga pelirroja y la abracé.
- ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? -pregunté.
- Le he dicho todo a Harry... Él... En cuanto lo supo, no me dijo nada, sólo salió en dirección al lago negro. Yo... Yo entendería si él ya no me quiere volver a hablar en toda su vida -susurró sin aliento, con mucha tristeza, ya que Harry también era su amigo a parte de ser su novio.
- No pienses en eso, es más. Vamos a Hogsmeade... Pansy me invitó a ir... y a ella estoy segura de que le agradará si se unen a nosotras. Hay que quitar las caras largas, vamos por una cerveza de mantequilla y... por Merlín, creí que jamás diría esto... vamos de compras -afirmé ante la sorpresa de Ginny y Luna, ya que a mi no me agradaba nada salir a comprar cosas, mucho menos ropa.
- ¿Quién eres y qué le has hecho a Hermione Jean Granger? -dijeron al unísono, apuntándome acusatoria mente con su dedo índice.
- Soy yo chicas, sólo que siento que en verdad me hace falta un cambio de imagen... ¿Ustedes qué opinan? -dije quitada de la pena, haciendo poses y muecas, según yo mal imitadas de las revistas VOGUE del mundo muggle.
- Estamos totalmente de acuerdo, ¿cierto Luna? -dijo Ginny y acto seguido Luna asintió mostrando una cálida y soñadora sonrisa. Estábamos riendo, cuando de pronto vimos a Pansy, la cual venía corriendo.
- Que bueno que están aquí Weasley y Lovegood, porque nos vamos a transformar a Hermione Jean Granger -sonrió.
- Parkinson, comienzas a ser de mi total agrado -dijo Luna.
- Gracias, pero vamos, que se nos hace tarde.
Despues de haber caminado horas y horas, finalmente Pansy se decidió a entrar en un pequeño local a un lado de Olivanders. El local parecía nuevo, todo estaba realmente reluciente. Estuvimos paseando por los pequeños pasillos en los cuales estaban los estantes de ropa. Pansy iba viendo todo, cuando veía algo que valía la pena lo tomaba y hacía una mueca con la boca, dependiendo si le gustaba o no lo que había. Debía admitir que Pansy poseía dotes de diseñador, ella sí que sabía de estilo y elegancia... era como estar viendo a un diseñador eligiendo tu ropa, "¡lo mejor que te podía pasar en la existencia!" había dicho Ginny, la cual iba en un pasillo del lado izquierdo y de pronto...
- Herms, este vestido es hermoso -dijo señalando un vestido turquesa, el cual era realmente bonito y sencillo, tal y como a mi me gustaba usar la ropa.
- Hermione, debes probartelo. Está realmente hermoso -dijo Luna y Pansy asintió con la cabeza. No me quedó de otra más que entrar al probador y ponerme el vestido. Al salir recibí aplausos y silvidos de mis amigas.
- Se ve hermoso, por Merlín. ¡Todos los hombres derramarán saliva al verte! Incluso podrías olvidarte de ciertas personas... -gritó Pansy.
- En definitiva, debes llevarlo. Es hermoso... Parkinson tiene razón -aludió Ginny.
- De acuerdo, lo llevaré... Aunque no creo que sea... -pero fui cortada por Ginny.
- Nada Hermione, te lo llevas, hemos dicho -afirmó.
Me di la vuelta olímpicamente y caminé hacia el probador. Sin embargo no nos percatamos de que unos muchachos habían contemplado todo mi espectáculo.
- Granger, que guardado te tenías ese cuerpo -dijo una voz realmente irritante, pero a la vez hermosa. Sí, era Draco Malfoy.
Todas le volteamos a ver, y para mi sorpresa, Pansy fue la primera en pararse.
- Déjala en paz Draco, te lo advierto -sentenció. Su advertencia se notaba en sus ojos, que si fueran pistolas ya lo habría matado al pobre.
- Yo sólo estaba diciendo un cumplido, no dije nada que no sea cierto. Pero mejor me voy, no quiero crear un problema -dijo viendo a Pansy, sonrió de lado y me miró- por cierto Granger, si sigues así ya no será una tortura tener que convivir contigo en la torre -se dió la vuelta y salió de la tienda.
- ¡Hermione, por Merlín! ¿te diste cuenta? Le gustó cómo te ves con ese vestido -gritó y aplaudió Luna, de una manera tierna y feliz, y supliqué que Ginny no se percatara del segundo sentido de las palabras de Luna. Ya que ella era muy observadora y se percataba de todo, aunque no lo dijera en voz alta.
- Eso fue... Raro... Malfoy diciendo alagos... Fue... Escalofriante -dijo Ginny con cara de terror.
*Narrador
Pero lo que no sabían es que Pansy tenía un plan para hacer que su orgulloso amigo y su enamorada amiga, cayeran perdidos en el amor. Era un plan maestro, el cual lo había ingeniado desde que se enteró de que Hermione quería a Draco. Sin embargo no había encontrado una ocasión perfecta para hacerles entender que su destino era estando juntos...
Debe quedar claro que Pansy no era una mujer que diera paso sin algo que la mantuviera firme, era calculadora y observaba muy bien todo, hasta el más pequeño e insignificante detalle. Fue por ello que ella sabía que Granger y Malfoy eran el uno para el otro, aun cuando ellos no lo habían notado... aún.
Hola, soy nueva en esto. Espero sea de su agrado(: dejen reviews, contestaré todos o al menos eso trataré.
"travesura realizada" *nox*
