"¿Cómo dijiste?"
hola, ¿cómo están? Espero estén bien. Les dejo otro capítulo. Gracias por sus reviews.
"juro solemnemente que mis intenciones no son buenas" *lumus máxima*
"Ella es la indicada" dijo mi consciencia. Y, en ese instante, le vi el rostro, el cual estaba compuesto por un par de ojos color miel, los cuales eran hermosos. Sus labios estaban ligeramente rosados, eran completamente besables, me hipnotizaron... y fue donde caí en la cuenta de quién era. "Eres hermosa" susurré a la Hermione Jean Granger que tenía enfrente. Ella me sonreía, pero no de una manera como hasta hoy le había visto, sino que su sonrisa era una ladeada... una de esas que solo un Malfoy era capaz de tener en el rostro, llena de narcisismo hasta cierto punto.
Me desperté sobresaltado, ese sueño había sido terriblemente hermoso y a la vez confuso. ¿Enserio yo pensaba en ella de aquella manera? ¿Me agradaba más verme así con ella o vivir mi realidad? Tenía que aceptarlo, esa rara visión de los dos era muy irreal, no podía ser posible; somos contrarios y los contrarios no congenian... sin embargo él mejor que nadie sabía que todo podía ser posible en la vida real, y que quizás su subconsciente no estaba tan alejado de la realidad que él estaba buscando. Él tenía mucho tiempo esperando encontrar el amor, ese del que todos hablaban, pero no podía ser tan sencillo para él... pues él sabía que él era atractivo para todas las alumnas de Hogwarts, pero solo querían estar con él por dos razones: para poder presumir que estaban con él, o para quitarle su enorme fortuna. Era una desgracia, pero desde pequeño, sus padres le enseñaron que a los Malfoy se les consideraba como a una de las familias más poderosas del mundo mágico y por ello tendría muchas amistades falsas, que solo buscarían su propio beneficio. ¿Será que ella y yo...? No, ellos claramente no eran enemigos, pero no sentían mucha gracia estando en la misma habitación.
Saliendo de mis ensoñaciones, traté de hacer que mis latidos recobraran el ritmo normal y me duché con agua fría para poder despertar mejor. Sentía que la cabeza iba a explotar, puesto que la imagen de la castaña le venía a la mente. Tenía que aceptar que no era fea, ni mucho menos vulgar... siempre vestía de manera decente, no era como las demás féminas de Hogwarts, las cuales usaban faldas cortas o shorts que con trabajo les tapaban las pompas. No, ella siempre usaba la falda de la escuela a la altura de la rodilla, ni más abajo ni más arriba, y definitivamente, casi siempre usaba jeans y una camisa o playera con suéter o chaleco, era de un estilo classy, uno elegante.
Al salir me cambié rápidamente, estaba acomodando mis cosas en el pequeño ropero antiguo. No pude evitar notar que el lado de la ratona estaba ordenado. Tenía muchos libros, y por todos lados, pero todos bien acomodados, todos con un orden.
- ¿Puedo entrar? -dijo Granger, tocando a la puerta de la habitación. Sonaba un poco irritada, pensó que sería porque era temprano y sus amigas ya se habrían retirado a sus salas respectivas.
- Pasa -dije. Ella entró rápidamente, sin embargo no me miró. Lo cual no me gustó, pues a pesar de no llevar una buena relación ella siempre me había tratado con cierta educación... pero ahora ni eso. Me ignoraba olímpicamente, pretendía que no existía... y... tal vez así era mejor. iba con un curioso pijama, el cual tenía unas escobas como estampado, "algo que no va con ella" pensé, pues desde primero se había enterado que ella no era buena para los vuelos en escoba.
Sin darme cuenta me quedé parado, como si estuviese petrificado. Impedía el paso de Granger hacia el baño, y ella me veía con una mirada de cierta molestia, ya que ella de seguro llevaba prisa. Tenía que saber por qué ella estaba tan molesta, puesto que hasta donde yo me quedé le hice un cumplido en la tienda de ropa... eso debía haber cambiado algo, además no quería que Pansy me echara una imperdonable por no llevarme bien con la ratona.
- Muévete de mi camino -sentenció, luego de un rato. Me miraba con ojos de pocos amigos, esperando a que yo me moviera. Sin embargo no me moví ni un poco. Necesitaba respuestas, y estaba seguro que las obtendría, costara lo que me costara.
- No -dije- hasta que me digas qué te ha pasado -pero ella no movió la boca, al contrario, la cerró aún más. "Genial, piensa en otra solución" me dije. Le dirigí una mirada severa, para hacerle notar que esperaba su respuesta.
- No tengo nada qué decirte, muévete.
- No me pienso mover hasta que me digas -dije recargandome en la puerta del baño. Si ella quería jugar rudo, yo sería aún más rudo; eso era lo único que se me ocurría con mi semejante orgullo Slytherin, y no me iría hasta obtener lo que deseaba.
Pov. Hermione
"¿Qué demonios quieres que te diga? Podría lanzarle un hechizo... pero es demasiado bueno en combate que dudo poder lograr mi objetivo sin antes sostener un largo duelo... ¿Te digo la verdad o prefieres una mentira? Y si... Ahora es un buen momento para correr e irme lejos, aunque dudo mucho poder llegar a la puerta sin que él me alcance o me tome del brazo... ¿Te digo te amo o te digo que te odio y me das asco?" pensaba. Estar pensando en esto no me hacía ningún bien, pero me ayudaba a buscar alguna solución a mi problema. Bien dicen que las cosas malas no se piensan; sólo se actúan, así que estaba claro que no podría hacer algo malo en esos momentos, pues ya estaba pensando demasiado.
Además me estaba dificultando mucho la tarea de tratarle mal, pues sabía que tarde o temprano sucumbiría a sus encantos, pues él no dejaba de darle vueltas al asunto de mi repentino cambio de humor frente a él, y ahora me estaba pidiendo una explicación. En cierta manera es justo; pues a él le comencé a hablar bien desde que nos pusieron en la torre de premios anuales, pero por el consejo de Pansy lo trataba mal. "¿Es que acaso ya sientes algo por mi y necesitas afirmar que yo te quiero?¿Es que simplemente estas jugando conmigo? Hazme entender el por qué de tu pregunta... y sabré si te responderé con la verdad o si te doy la vuelta con la pregunta" pensé. Pero dentro de mi cabeza, una pelea se llevaba a cabo, entre mi razón y mi corazón.
- ¿Por qué te interesa tanto? -inquirí con tono altanero. Fue lo mejor que se me pudo ocurrir, a demás la pregunta surgió de la nada, fue una especie de vómito verbal.
-Porque... Si lo has acaso notado... nos comenzábamos a llevar bien, gracias a lo de la tienda, o al menos yo ya lo había hecho por haber sido amenazado por Pansy, ella quería que te tratara bien, y lo cumplí... y ahora tú estás volviendo a hacer que te trate mal, lo cual sólo me perjudicara a mi, porque Pansy pateará mi trasero y no el tuyo -dijo. "Si amas algo déjalo ir... si regresa, siempre fue tuyo... si no regresa, nunca lo fue" pensé, y me armé de valor.
- Las relaciones cambian por otras cosas, no por vivir juntos -le aclaré, finalmente él me lo había dicho una ocasión. Traté de respirar y mantener mi compostura tranquila e intacta.
- No todas, Granger... yo no quiero vivir peleando... O al menos no mientras Pansy me tenga amenazado... Creo yo que a parte ya estamos grandes para estas cosas ¿no crees? -dijo. Lo cual era cierto, debía admitir que sí me estaba portando algo infantil últimamente... pero, en fin.
- No todos maduramos de la misma forma Malfoy... -susurré.
- Tienes razón Granger, y aquí me queda claro que tú aún no lo has hecho -dijo con tono severo. La verdad es que tenía razón, ¿como esperaba que él me quisiera si yo no era capaz de decirle lo que sentía? No siempre los hombres deben de dar el primer paso, las mujeres también debemos poner de nuestra parte... o al menos eso me había mostrado Ginny en la revista de "corazón de bruja".
- No hablaba por mí... aunque... -guardé silencio, toda palabra que saliera de mi boca se utilizaría en mi contra o a mi favor; dependiendo la situación en que me encontrara... y en estos momentos no sabía qué quería decir precisamente.
- Habla... quiero saberlo -murmuró.
- No puedes saber todo... entiéndelo, no te incumbe -me defendí.
- Claro que me incumbe Granger. ¿Crees que no me doy cuenta de cómo te pones nerviosa al hablarme o contestarme mal? Esto no lo estas haciendo porque tú quieras, hay algo que te está pasando... y... claro que me interesa, porque yo soy el que sale mal aquí... A mí es al que pateará Pansy sí algo te pasa... Y... Soy el que menos ha hecho y el que más herido saldrá -dijo. Tenía razón pero aún así Pansy no le haría nada a él, al menos no si ella se portaba valiente, como la Gryffindor que era, y dejaba atrás esas niñerías que hablarle mal. "Bien, aquí voy... 3, 2, 1..." pensé.
-Exacto, no has hecho nada... ¡Ese es el problema! -estallé. Draco abrió los ojos, visiblemente sorprendido- el problema es que yo te comencé a ver diferente desde hace tiempo, pensaba seguir así, al menos mientras viviéramos juntos, pero tú siempre has sido un maldito conmigo. Nunca te has mostrado amable conmigo, incluso me evitabas, nunca me viste diferente. ¿Como no querías que cambiara? Una persona se cansa de estar siendo tolerante con la gente y que la gente le trate mal... gran error el mío; creer que ibas a cambiar, al menos durante la convivencia... pero aún más grande fue mi otro error... -dije y callé inmediatamente. Sus ojos estaban mirándome fijamente, sin perder detalle de todo acto que hacía, mostrándome que en verdad me estaba prestando atención... justo lo que tanto yo había pedido a Merlín. Ahora comenzaba a ver de qué lado estaba la suerte... y era... del mío. Después de esperar tanto tiempo una respuesta de su parte, pareció darse cuenta de su estado, ya que mejoró su postura y se recargó nuevamente en la puerta. Con la vista hacia sus pies prosiguió...
- ¿Fue tanto martirio para sólo decirme que modificara mi manera de ser contigo?... me hubiera agradado más que me lo dijeras y no que me trataras mal... aunque me lo tengo merecido, después de tantos insultos y malas palabras de mi parte -dijo- pero siento que aún hay algo que me ocultas... Habla de una vez, antes de que te molestes por algo y volvamos a estar como en el principio... Soy todo oídos, puedes decirme, y si está en mis manos poder ayudarte; te ayudaré.
Debo admitir que su manera de sobrellevar lo que estaba pasando me sorprendía un poco, pero también entendía que lo hacía por el miedo que le tenía a Pansy... Yo también actuaría así si estuviera en su lugar, bajo una amenaza de su amiga. "¿Cómo decirte? ¿Sólo lo suelto o busco una diferente manera de explicártelo?" pensaba, pues sentía que mi boca quería confesar mi amor y admiración hacia él, pero tenía que mantenerme firme y no decir nada. Tratando y tratando, en un intento vago, noté que en verdad él estaba esperando que yo le dijera qué más me tenía inquieta... Tuve un debate interno, en el cual mi corazón ganó la batalla, puesto que quería saber si era amada de la misma manera o si a él no le interesaba. Mi cabeza trabajaba al mil por hora, tratando de buscar la mejor idea para decirle qué era lo que yo sentía... y claro, explicarle que yo no lo había elegido; sino que había sido el destino el culpable de todo.
- Verás... es que... yo... no sé cómo explicártelo... de la mejor manera... -admití. Más sincera no podía ser, estábamos hablando muy honestos los dos.
- Si ésto te ayuda... sólo dilo como lo piensas, pero dilo... no te quedes con nada guardado. Si lo guardas por mucho tiempo se va haciendo más y más grande... y después harás una pequeña explosión cuando no lo puedas guardar más -dijo. Me quedé observándolo. La verdad es que me agradaba más estarle viendo de esa manera; serena y paciente... esperando una respuesta de mi parte. Parecía una estatua viviente de algún ser hermoso y finamente creado, parecía estar hecho por ángeles. Todo en él era perfectamente calculado... su nariz era lo más hermoso en su rostro, al igual que sus ojos; tan grises y fríos.
- Esta bien... bueno... es que... todo comenzó por una ocasión en que te observé bien en clase de pociones...
- ¡Granger! No sabía que eras pervertida para andarme "observando bien" -dijo con una ceja alzada y una sonrisa ladina, de esas que me desarmaban.
- No sabía por qué te veía tanto... y se hizo una pequeña adicción para mí el estarte viendo todo el tiempo.
- ¿Será acaso porque soy perfecto? -dijo con sorna- Además... creí que eras la única en esta escuela que pensaba que yo no era atractivo.
- Solía ser así, Malfoy...
- ¿Cambiaste de opinión entonces? -inquirió con una ceja levantada.
- No fue algo que yo decidiera; sino que fue algo inmediato, y cuando menos me di cuenta no me concentraba en nada y en mis pensamientos siempre estabas -susurré, tenía las mejillas coloradas y calientes- ¿qué más puedo decirte?... cada que pasaba a tu lado, me encantaba olerte...
- ¿A qué huelo, Granger?
- Hueles a mentas, a frescura, y a pergamino... Pero el punto es que... me... me... enamoré de ti.
En mi mente surgían muchas preguntas, muchos pensamientos... en aquel momento, solo pude pensar en una canción muggle que había escuchado en las vacaciones. "No... No vayas presumiendolo... que me has robado el corazón, y no me queda nada más...". La pequeña frase invadió mi mente, no tanto por la canción, pues era una de desamor, sino porque esa frase era el peor miedo que ella tenía en aquellos momentos. No quería que todo Hogwarts se enterara que ella estaba colada por Malfoy, y menos aún si él no podía o no quería corresponder sus sentimientos.
Draco's POV
El tiempo en el castillo era algo relativo, puesto que se pasaba a veces volando, y a veces tan lento. Sin embargo, podía decir que este año todo parecía que comenzaba a ir "viento en popa", pues las tareas nunca habían sido tan fáciles de hacer y los exámenes nunca habían sido tan esperados por los alumnos. Los cuales se reunían en grupos para poder estudiar diferentes materias, con el fin de que todos salieran lo mejor posible en sus evaluaciones.
Habían pasado ya dos semanas, y todo parecía ir cayendo por su propio peso, todos estaban felices. Pero nadie era tan feliz como una parejita, la cual poco a poco iban construyendo una nueva relación, fuera del odio y yéndose un poco más al amor. Sí, esa pareja eran él y Hermione.
- Quiero bailar contigo... -dije, situándome a su lado. Posé una mano en su cintura, la otra en su mano.
- Espera... quiero... poner una canción que me gusta mucho... ¿te molesta? -preguntó. Se veía encantadora el día de hoy. No podía concebir la idea de encontrar a alguien más bonita y perfecta que ella. Una canción comenzó a sonar desde las "bocinas", un artefacto muggle que ella había traído."It's such an ancient pitch, but one that I would never switch... 'Cause there's no nicer witch than you..."
- Es cierto, no hay otra igual a ti... -dije, siguiendo el compás de la siguiente canción, que al parecer era del mismo artista. "In other words, hold my hand... in other words: baby, kiss me..." Ella me besó, no de una manera apasionada, pero sí de una manera dulce- me cae muy bien ese muggle...
- Solo lo dices porque dijo lo que me querías decir tú: que te besara... -dijo con una carcajada. En eso, de su aparato muggle, sonó una canción que nada tenía qué ver con las anteriores... era una un tanto movida, una de esas que te hacían querer bailar, pero de una forma alocada.
- Tú sí que sabes quitar lo romántico del momento -dije, una sonora risa salió de nuestros labios. Ambos nos mirábamos y comenzamos a bailar, al ritmo de la nueva canción, la cual también hablaba de amor... pero no de una forma romántica, sino alocada, divertida.
**(N/A: La canción es Waiting for love, de Avicii)**
Nada podía mejorar este día, al menos no para nosotros. En estas semanas habíamos logrado conocernos mejor y habíamos decidido que nuestra relación se haría oficial hoy, en el gran comedor, pues tenían pensado llegar e irse juntos. Ella parecía tan feliz y alegre de todo ese plan, pues decía que nadie lo creería y quería ganar una apuesta que había hecho con mini-Weasley, según entendí la apuesta era la siguiente: Hermione ganaba si nuestra relación era publicada en El Profeta, mini-Weasley ganaba si era publicada en Corazón de Bruja.
Al salir de la habitación llegamos a la puerta de la torre inmediatamente, inhalamos una bocanada de aire y al abrir la puerta vimos a Potter completamente rojo y con los puños cerrados.
- ¿Qué se te ofrece Potter? -dije sonriente. Sin embargo creo que él no estaba de humor, pues de inmediato me lanzó un puñetazo a la nariz, el cual más o menos esquivé.
- Harry, cálmate. ¡déjalo en paz! Lo vas a lastimar -gritaba Hermione a su amigo, el cual intentaba seguir pegandome.
- Harry, enserio. Nada es como lo imaginas -dijo Pansy a un punto de casi llegar a llorar. Le miré y me regresó una mirada en forma de disculpa, ella tenía algo que ver, me limité a ver a Hermione, pero en eso Potter me tomó del cuello y me acercó a su rostro.
- Dime, ¿qué quieres de Hermione? -dijo. Su rabia era palpable.
- Verás Potter, ella ya sabe lo que quiero con ella, así que por qué no le preguntas -dije, ganándome una mirada de cierta sorpresa de parte de Hermione.
- Ay... Harry... Verás, las cosas han mejorado entre nosotros... Últimamente nos entendemos bastante bien... y... -dijo. Pero Potter la calló.
- Ve al punto. Dilo solamente -dijo con cierta molestia.
- Hemos decidido conocernos mejor, así como tú y Pansy, ¿feliz? -dije con fastidio. Me miró de una forma rara y molesta. Claramente no le había agradado mi comentario. Hermione sólo me miró con cierta ternura, ya que lo había dicho tal cual pasaba- ahora, si nos disculpas vamos a desayunar -dije pasando mi brazo por la espalda de la castaña.
- Es una buena idea, vamos los cuatro a desayunar juntos -dijo Pansy tomando del brazo a Harry, quien no tuvo más que aceptar e ir con el ceño fruncido. Hermione me miró y tomó mi mano, y sin pensarlo si quiera la seguí. La tensión se sentía por donde pasábamos, puesto que era sabido que Potter y yo aún no nos tolerábamos mucho.
Al ir por el pasillo, todos nos veían tal cual yo lo había imaginado, parecía que tenían imanes para detectar a las parejas nuevas. Draco y Hermione; Harry y Pansy. Era algo raro ver a Slytherins y Gryffindors juntos. Sin embargo al parecer a nosotros no nos interesaba lo más mínimo. Al llegar al gran comedor nos sentamos cada quien en la mesa correspondiente a cada casa.
Pov. Hermione
No me agradaba estar lejos de Draco y Pansy, así que me dirigí a la mesa de profesores, en la cual estaba Dumbledore.
- Profesor, mm... verá, ¿podríamos sentarnos juntos en la mesa de Gryffindor con unos jóvenes de otras casas? -dije.
- Por supuesto señorita Granger, es una idea brillante -dijo- de hecho -demandó, llamando la atención de todos en el gran comedor- de ahora en adelante pueden sentarse como quieran, para hacer una mejor relación entre todas las casas -dijo, volteando a verme con gran interés. Hice una mueca y volví a la mesa de Gryffindor, haciendo señas para que tanto Draco como Pansy fueran a sentarse con nosotros. Ellos nos vieron y poco después ya estaban sentados a nuestro lado, Harry seguía molesto. Sin embargo no dijo nada, ya que Draco era el mejor amigo de Pansy... y en cierta manera era el chico que me gustaba.
- Herms, debemos ir a Hogsmeade. Snape y McGonagall harán una fiesta según me han dicho... y necesitamos un vestido. Y ustedes chicos, necesitan un traje -dijo, señalando a Draco y viendo a Harry con cara tierna.
- No pienso ir a la fiesta... sabes que no me gustan -dije.
- Perdóname, pero si tú no vas yo no voy. Si hay fiesta iremos o nos quedaremos juntos -dijo Draco tomando mi mano y dándome un beso en la mejilla.
- ¿Lo ves Herms? Draco quiere ir, yo lo sé... y sé que no irá si tú no vas. Hay que ir por favor -dijo Pansy suplicandome. Voltee a ver a mi hermano, sin embargo Harry estaba viéndome con cara de súplica; él también quería ir con Pansy. Miré a Draco por unos segundos, aparentando molestia, sin embargo la risa me ganó.
- Esta bien, sí iremos -dije, dando un pequeño apretón a la mano de Draco. tenía que admitir que todo esto de tener pareja era algo muy lindo, pues sabías que había alguien con quién compartir algo más que una sonrisa o una palabra.
- Muy bien, entonces vamonos. El día es corto y debemos comprar mucho, vamos por Luna y Ginny también -dijo Pansy. A penas se volteó a ver a Harry, y Draco ya estaba haciendo caras de disgusto, claramente no le caían del todo bien- finalmente, algo que tienen en común los dos.
- Eso no es cierto -dijeron al unísono, mirándose con mala cara.
- Ve por ellas, cariño, pero no insistas si no quieren venir -dijo Harry, con una especie de súplica en su mirada, pues no quería que Ginny viniera.
- ¿Por qué no usas el vestido azul? El que compraste el día que te vi en la tienda en Hogsmeade... -susurró Draco, dándome un beso en la mejilla, provocando en mí un pequeño suspiro soñador.
- No creo, Pansy me va a decir que ese ya lo viste y de seguro va a querer que compremos otro -dije cansadamente, jugando con mis dedos, los cuales tomó Draco y acto seguido me puso de pie para verle mejor.
- Pues te veías bien con ese vestido... en serio... aunque, si me lo permites me gustaría contribuir en tu cambio de imagen -dijo viéndome con una mueca- no te ofendas, eres hermosa, es sólo que no te sabes arreglar -concluyó. Tomó mi rostro y comenzó a reír acerca de lo que acababa de decir. De puro coraje le lancé un Expelliarmus, el cual esquivo rápidamente.
- Eres un grosero, egocéntrico y odioso -finalicé realmente molesta. Sabía que necesitaba ese cambio de imágen que aún no me había hecho Pansy, pero no necesitaba que me lo estuvieran recordando a cada momento.
- Sí, lo sé... Y tú eres una insufrible sabelotodo, rata de biblioteca y dientes de castor, pero eres Hermione... mi dulce y bella Hermione... y eres lo mejor que he podido conocer en toda mi vida -dijo mirándome y guiñándome un ojo. Eso me llegó al corazón tan directo que sin pensarlo le abracé, enterré mi cara en su cuello. Tenía razón, lo sabía, pues me había comentado acerca de cuán difícil había sido para él el hecho de conocer a alguien sin que se interesara en su apellido o su dinero.
- Gracias por esta oporrunidad para los dos -dije. Él me abrazó y acarició mi cabello.
- Gracias al destino, que él nos hizo coincidir por lo menos en nuestros sentimientos-dijo a manera de broma, lo cual hizo que saliera de mi boca una hermosa sonrisa, una que no siempre salía.
- Tienes razón... somos muy diferentes -dije temerosa de que aquello fuera algo malo. Él me miró e inmediatamente le miré.
- Eso es bueno, aprenderemos a llevarnos mejor -me dijo apoyando mis manos sobre su nuca, en manera relajante. En eso una linda lechuza llegó a nuestro encuentro, dándonos una nota en un pedazo de pergamino arrugado.
¿Ya acabaron los tórtolos de decirse cuanto se aman? Espero que sí, nos vemos en las carretas para irnos a Hogsmeade juntos. Los esperamos en cinco minutos, no se retrasen.
PP&HP
Era más que obvio saber de quien provenía la carta, pero nos ayudó, ya que nosotros estábamos en nuestro mundo de sueños y fantasías, donde todo es posible.
Corrimos lo más rápido que pudimos, hasta que divisamos las carretas en donde nos estaban esperando nuestros amigos. Al llegar ahí estaban también Luna y Ginny quien estaba con Zabini a un lado. Draco al verle le saludó con un gesto, pues estaba al tanto de lo que había pasado entre Zabini y Pansy y posteriormente con mini Weasley.
- Zabinni... Weasley, Lovegood -dijo a manera de saludo. Los aludidos contestaron con un "hola". Nos subimos a las carretas, en las que me ayudó a subir Draco, ya que no quería que me pasara algo, lo cual agradecí pues estaban un poco resbalosas debido a que esta mañana las habían limpiado los elfos.
- Buscaremos algo realmente hermoso para la ocasión -vociferó Pansy, con lo cual me paralicé un poco, acto que no pasó desapercibido por Draco.
- Tranquila, no dejaré que te compren algo feo o vulgar -dijo para mi gran alivio. Confiaba en Pansy, pero algunas veces sentía que su estilo no era algo mío, pues ella solía usar algo un poco más atrevido... y Draco, él sabía exactamente cómo elegir ropa para mí. De eso me di cuenta en estas dos semanas, pues él se encargaba de decirme si sí era Hermione Graner con la ropa que usaba, nunca dejaba que pretendiera ser otra persona, y eso me gustaba.
- Bien, aquí es -dijo Harry junto a Pansy, la cual le tomó de la mano y bajaron frente a un local pequeño en el que según nos explicaron hacían vestidos personalizados. Daba la impresión de ser una tienda pequeña, sin embargo una vez dentro se veía enorme, era indudablemente un hechizo de expansión. Draco me jaló para le siguiera, y así lo hice.
Pansy llegó al mostrador donde estaba una señora de avanzada edad, la cual nos sonrió en cuanto nos vio a un lado de nuestra amiga Pansy.
- Señorita Parkinson, veo que ha traído amigos suyos -dijo asintiéndonos cálidamente. a manera de saludo.
- Así es señora Grill, necesitamos unos vestidos refinados, de gala, para ser precisa. Tendremos una fiesta en Hogwarts, y necesitamos vernos bien. Y no conozco a nadie mejor que usted -dijo sonriendo de una manera verdaderamente sincera, una que nunca creí ver en cara de un Slytherin.
- Oh muy bien, entonces manos a la obra. ¿Quien será la primera? -dijo viéndonos a todas. Ginny se hizo la despistada preguntándole algo a Zabinni, Pansy y Luna hablaban animadamente acerca de vestidos y yo... yo estaba aterrada y Draco me veía intentando percibir mi estado de ánimo- bien, serás tú -dijo apuntandome.
- De acuerdo -me limité a decir y caminé hasta donde ella se encontraba. Comenzó a hacer ciertos trazos en un pergamino, delimitando mi figura, para hacer un molde después, me imaginé. Tomó medidas con su varita y rápidamente hizo aparecer una gran gama de colores en frente mio.
- Joven, dígame cuál le gusta para su novia -dijo la anciana viendo a Draco, el cual se limitó a esbozar una sonrisa y ver la gama de colores. Señaló un color azul marino, muy bonito y elegante- muy bien -dijo la anciana Grill. Con un par de vueltas a la varita hizo aparecer estilos de vestido, de los cuales escogió uno muy peculiar, con dos tirantes anchos, los cuales iban tapando mi pecho, tal y como me gustaban los vestidos. De largo me quedaba hasta media espinilla, lo cual era grandioso por si había un poco de viento. El vestido al final lo cambió al tono elegido por Draco, y añadió un poco de brillos para darle el toque elegante. Era hermoso y puesto se veía realmente como yo era, no debía pretender nada. La tienda en verdad era para hacer los vestidos personalizados. La señora me entregó el vestido y me hizo pasar a un cuarto a probármelo. Todos me esperaban fuera para ver qué tal había quedado el vestido.
Al salir, Draco me miró con ojos llenos de brillo y alegría.
- Te ves hermosa -dijeron Luna, Pansy, Ginny y Draco, al unísono. Harry se limitó a abrir la boca y mirar feo a la señora, la cual era la "culpable" de que Draco quisiera algo más que sólo una amistad conmigo.
- Gracias, me encantó -dije, finalmente. Entré al probador a quitarme el vestido, muy a mi pesar, pues era verdaderamente precioso. Llegué a donde se encontraba Draco y le abracé por la cintura. Me dio un beso en la frente- gracias por escoger el color, novio.
- Era solo porque mi corbata es de ese color, ratona, no te emociones -dijo sonriendo, le golpee con el codo en la barriga- tranquila, leona...
- ¿Quién sigue? -dijo Grill, la anciana. Todos se voltearon a ver a Pansy, la cual estaba recargada en una pared a un lado de Harry- muy bien señorita Parkinson, creo que todos quieren que usted sea la siguiente.
Pansy se dirigió a donde estaba la señora y poco a poco comenzó a formar un hermoso vestido color verde, de caída libre y un poco suelto. Delimitaba su esbelta figura bastante bien, y por si fuera poco... un destellante brillo fue aplicado en su vestido, en la parte del busto, ya que era un vestido straple, con unos cuantos dobleces que parecían tablillas hermosas y rectangulares, muy al estilo griego.
Harry al verla no hizo más que abrir la boca, la baba caía de su boca literalmente y Draco tenía ganas de pegarle por eso. Draco era como Harry conmigo, muy celoso. Pansy simplemente se coloró un poco, pero de inmediato se dirigió a cambiarse.
- Cuidado con tu baba, Potter... -dijo Draco, dándole una cara de no-mires-a-mi-hermana-Pansy-así. Reí, los dos eran demasiado celosos.
- Bien Ginny, te toca -dije, tratando que sonar sutil y dulce. Ginny avanzó hacia la señora y rápidamente llego el estilo y color. Era un vestido de un sólo tirante, color amarillo canario, con unos cuantos brillos en los bordes que delimitaban el busto. Tenía una caída hermosa y era hasta el tobillo, tal y como le gustaban a mi amiga.
- Perfecta -dijo Zabbinni, lo cual fue ignorado por Harry y Draco, los dos estaban un poco disgustados por la actitud de ese par. Sin decir nada, Luna caminó hacia la señora y le susurró algo inaudible. La señora le asintió y ella comenzó a formar su vestido... Un hermoso vestido de color aqua, de un corte un tanto extraño, ya que llevaba una falda hasta arriba de la rodilla y una ligera cola de tela transparente con bordes en el mismo tono aqua. En la parte de arriba era de manga larga, con bordes de igual forma. Su piel resaltaba, realmente hermosa, como casi nunca se veía a esa rubia. Todos nos sorprendimos un poco pues ella casi no lucía su cuerpo, sin embargo la situación lo pedía.
Al terminar de comprar nos dirigimos a las carretas, debíamos descansar, pues mañana sería lunes, y debíamos comenzar nuestra semana bien. En el trayecto fuimos haciendo chistes y bromas entre Harry, Pansy, Luna, Draco y yo, al parecer aún no perdonaban a Ginny y Zabinni. Lo cual generó cierto rencor entre ellos. Al llegar al castillo, Draco y yo nos despedimos, debíamos acomodar las cosas que habíamos comprado y a parte debíamos acomodar el cuarto.
- Estoy agotado -dijo tirándose en la cama, sí, la cama. Habíamos optado por usar solo una, pues después de tantas compras el espacio se había reducido en la habitación y ya casi no cabíamos.
Me senté a su lado y le miré ahí, con los ojos cerrados, tocándose las sienes en manera cansada. Nunca lo hubiera imaginado antes, pero ahora me daba cuenta de lo mucho que le quería. Era un amor sincero y puro, uno que nunca podría haber imaginado con otra persona.
- Gracias por este día -dije casi en un susurro, pero él me escuchó y se incorporó rápidamente a verme los ojos con una sonrisa torcida.
- No, gracias a ti por esto que haces. Hoy me hiciste un día hermoso, uno que creo nunca olvidaré -dijo tomando mi mano.
- Esta bien, gracias a Merlín por juntarnos en esta torre... ahora, hay que dormir... Estoy cansada -dije aventándolo para que se recostara, acto seguido me abrazó y juntos nos entregamos a Morfeo, el cual nos dio el descanso que buscábamos.
*Narrador
Mientras, en la oficina de Dumbledore...
- Severus, he traído estos anuncios. Son acerca del baile, para que los alumnos quieran asistir. Creo que sería bueno que pidiéramos ayuda a algunos alumnos, ellos conocen mucho acerca de reuniones y fiestas -dijo Minerva.
- Tienes razón. La señorita Parkinson nos ayudará, ella es experta en estas cosas, nos ayudara bastante y en ella podemos confiar, es una amiga muy buena de Granger y Malfoy -dijo Snape.
- Muy bien profesores, pero necesito que en cuanto antes se haga esta celebración, pues ellos dos son de mucho estima para casi todo Hogwarts. Son muy dedicados y comprometidos con todo lo que se les ha puesto a hacer -dijo Dumbledore- necesito que la fiesta se haga este viernes, y quiero que sea una fiesta inolvidable, fenomenal, que no paren de hablar de ella. Eso es lo que necesitamos, alegría. En estos tiempos oscuros quiero dejar de ver noticias malas y desagradables, quiero buenas noticias y hasta chismes si es posible -dijo, recordando que en el castillo los rumores corrían más rápido que las snitch doradas en un partido.
- Bien, nos ayudará en eso Luna Lovegood, sus artículos son muy buenos... y positivos más que nada -dijo Minerva.
- Sí, ella y también Ronald Weasley... Tengo entendido que él ha mejorado bastante su redacción, así que también a él lo quiero en este asunto -dijo Dumbledore, el cual sin pensarlo acababa de juntar a dos seres completamente opuestos, pues Luna era soñadora e infantil y Weasley era más insensible y más hombre-macho-pelo-en-pecho...
- De acuerdo profesor, haremos todo tal cual, como usted lo ha pedido -dijo Minerva, saliendo del despacho.
- Bien, ve a hablar con Lovegood y Weasley en lo que yo voy con Parkinson a convencerle de ayudarnos a planificar todo esto -dijo Snape, quien sin pensarlo se encontraba a escasos centímetros de Minerva, la cual se despegó en cuanto se le dio la oportunidad. Esos dos comenzaban a pensar en el otro de otra forma, ya no se odiaban como antes... "Ha de ser por la convivencia diaria" decían en sus adentros. Sin embargo ellos mejor que nadie más sabían que comenzaban a sentir cierta atracción cada que se encontraban o se veían. Si las cosas seguían así como hasta entonces, no le sorprendería que pronto tuvieran un episodio en el cual uno besa al otro. "Demasiado trabajo por hoy, Minerva" se regañó mentalmente.
En los pasillos Minerva iba buscando a los dos alumnos, cuando les divisó peleando frente a un aula de encantamientos.
- Eh, ustedes dos. Necesito perdirles algo, es de suma importancia que nos ayuden, es una sorpresa para dos de sus compañeros. Quiero que sea algo bueno e innovador lo que sea que vayan a hacer, no quiero nada antiguo ni aburrido -dijo.
- Está bien, pero díganos primero qué quiere que hagamos, o en qué nos necesita usted, profesora -dijo soñadoramente Luna.
- Oh, pues, verá...
Snape del otro lado del castillo, en dirección a las mazmorras encontró a Pansy con Harry, los cuales estaban tomados de la mano viendo hacia los demás alumnos, estaban platicando. Al ver que Snape se acercaba a ellos, Harry comenzó a sentir que le reprendería por estar con Pansy, pero al ver el semblante relajado con el que se acercaba, se relajó un poco.
- Señores, qué bueno que les veo. Necesito de su ayuda... Para la organización de una actividad que se hará en el gran comedor el viernes en la noche, para ser preciso a las siete y media de la noche. Haremos una celebración para dos de nuestros mejores estudiantes en Hogwarts, para los premios anuales, los cuales tengo entendido... ya son los señores Malfoy... -dijo, con una sonrisa ladina. La cual provocó una sonora carcajada por parte de Pansy, "ese maestro tiene muy buen humor" pensó. Harry hizo una mueca, pues no le agradaba la manera en que sonaba el nombre de su hermanita con el apellido de ese hurón botador.
- Claro que sí le ayudáremos profesor, y sí... esta en lo correcto, ya son los señores Malfoy... ¿en qué le podemos ayudar para lo del viernes? ¿Necesita algo en específico o sólo a nosotros? -dijo Pansy.
- Sólo los necesito a ustedes mañana en el salón de pociones después de clases señores Potter -dijo dándose la vuelta y esbozando una sonrisa de oreja a oreja, una macabra. Dejando a Pansy colorada y a Harry con una sonrisa boba ante la mención de su apellido para referirse a los dos.
Hola, ¿les ha gustado? espero que sí. Ya saben, dejen reviews. Haganme saber si está bien o no lo que escribo. Vienen cosas bastante locas en los demás capítulos... espero sean de su agrado. Por ahora, esto es todo.
"travesura realizada" *nox*
