"Casualidades"

Hola chicos, gracias por sus reviews. Les dejo este CAP.

"juro solemnemente que mis intenciones no son buenas"*lumus máxima*


- Sólo los necesito a ustedes mañana en el salón de pociones después de clases señores Potter -dijo dándose la vuelta y esbozando una sonrisa de oreja a oreja, una macabra.

- Debo admitir que me da un poco de miedo, aunque... después de todos estos años de malos tratos se está mostrando muy amigable últimamente... ¿por qué será? -dije. Pansy me miró y rió.

- Supongo que alguien le hizo cambiar... Normalmente eso pasa... ¿no? -admitió.

- Supongo... pero, en fin... ¿nos vamos? -inquirí, a lo cual, ella tomó mi mano y nos encaminó a las mazmorras, pues ya era noche y al día siguiente tendríamos mucho trabajo.

Narrador:

A la mañana siguiente todos estábamos más que activos, pues hoy sería nuestro primer día trabajando de la semana, además participarían en diferentes actividades, despejando sus mentes y ayudando a los maestros a hacer la tan esperada fiesta. Se sentía bien hacer algo después de un merecido descanso, en ese viajecillo a Hogsmeade. Lo que nadie se imaginó es que esa mañana una noticia surgiría en el mundo mágico, el cual amaneció dando la buena noticia: "Muere Lord Voldemort en manos del profesor Severus Snape, aún no se sabe el por qué ni el cómo. Pero hoy es un día de celebración sin el líder de los magos oscuros, aurores se encargarán de la búsqueda y captura de cada uno de los mortífagos, por todo el mundo mágico." rezaba la noticia principal, con una imágen en donde aparecía el Ministro Fudge a un lado de los aurores.

Pov. Hermione

Desperté al sentir el rayo del sol en mi mejilla, voltee al otro lado. Una sonrisa salió de mi boca, pues mi vista estaba mejor acá, pues Draco estaba dormido, con la cabeza enterrada en la almohada y su brazo derecho aferrado, entorno a mí. "Él sí que no quiere que me vaya" pensé, estaba apacible, con el cabello un poco desordenado, y una ligera arruga en su frente, a causa de su posición sobre la almohada. Se veía tan tierno e indefenso que no pude evitar admirarlo. Así precisamente es como ella recordaba haberlo visto, en varias ocasiones, en la enfermería... pues hubo un tiempo en el que se enfermaba con facilidad y le hacían dormir en la enfermería debido a que era más abrigador estar ahí que en las mazmorras. Recordaba la ocasión en que había estado en la enfermería, debido a la caída de Harry en tercer grado, cuando pensaron que no despertaría. Ahí estaba Draco ese día, le habían dicho que había sido gracias a un virus, el cual había vuelto vulnerable al rubio y necesitaba estar en constante observación. Fue a partir de ahí que ella comenzaba a recolectar información, fue a partir de ahí que ella comenzaba a sentir algo por ese rubio, el cual yacía a su lado...

- Draco... -dije. A lo cual no contestó, sino que hizo un gruñido. "Es tan adorable" pensé, al momento en que le besaba en la frente. No quería despertarlo, pero teníamos todo un día por delante, además necesitaban arreglarse para ir a desayunar y después irse, con tiempo, a sus respectivas clases.

- No hay que levantarnos... Hay que quedarnos aquí -dijo haciendo un puchero, arremolinándose en las sábanas. Comencé a moverle levemente, dando pequeños empujones para que se espabilara, sin embargo no daba resultado.

- Draco por favor, tenemos que llegar temprano para desayunar. No me obligues a lanzarte un Aguameti, que si es necesario lo haré.

- Herms, no te creo capaz de hacerlo... Menos a mí... me quieres, no lo harías.

Del coraje que sentí, debido a su comentario, tomé la varita, debía demostrar que podía despertarle de aquella manera. Debía mostrarle que aunque fuese él, quien era... o sea, su novio rubio, le atacaría, debía demostrarlo, pues era cierto que yo era la alumna más responsable de Hogwarts, no debía llegar tarde a nada... él tampoco, pues ambos eran premios anuales. No permitiría que Draco me hiciera flanquear en mis responsabilidades, además yo amaba los retos... y este era uno y no perdería la oportunidad de mostrar que era capaz de hacerlo. "Aguameti" susurré dirigiendo mi varita hacia el rubio, el cual al sentir el agua fría saltó fuera de la cama.

- ¿Por qué carajo has hecho eso? -dijo con un gruñido. Me miraba con los ojos inyectados de veneno. Rápidamente buscó su varita y se secó. Volteó a mirarme, y pude ver un signo de "venganza" reflejado en su mirada.

- Me dijiste que no me atrevería, por eso lo he hecho... Ahora vamonos si no quieres que te lance otro hechizo.

- No, no nos vamos hasta que me la pagues -dijo tomándome por sorpresa y me comenzó a hacer cosquillas. Tenía que admitir que no me esperaba una venganza de este tipo, pues pensé que me diría que hoy no nos veríamos en el resto del día o algo por el estilo... pero he de admitir que me sorprendió lo tierno que era. Estaba a punto de llorar de tanto reír, cuando él paró y me miró a los ojos- ¿cómo demonios no me di cuenta antes de lo hermosa que eres cuando ríes?

- No te diste cuenta nunca porque siempre me hacías enojar... Eres un tonto -dije situando mis brazos al rededor de su cuello, acariciando su cabello.

- Sí, lo soy. Pero tú quieres y con eso puedo vivir feliz el resto de mi vida -dijo dándome una cálida sonrisa. Me besó en la frente, para después mirarme fijamente. En su mirada solo podía ver reflejado todo ese amor que me profesaba, todo ese misterio que antes existía en sus ojos era ocupado por veneración y por cariño, el cual estaba encantada de poder obtener de su parte. Embelesados, luego de un rato contesté:

- Engreído -le mostré la lengua, en un acto un tanto infantil. Me gustaba portarme así con él, pues era algo tan genuino lo que estábamos estableciendo, que casi parecía así de inocente, como el amor de unos niños cuando se quieren y son amigos.

- Loca

- Maniático

- Sabelotodo

- Me quieres

- Te quiero, exacto -finalizó riendo y dándome la mano para irnos a desayunar, después tendríamos clases y no nos veríamos en un buen rato. Suena extraño, pero sé que le extrañaré esas horas, me he comenzado a acostumbrar a estar con él en todo momento. Ya veo difícil un día sin él. Supongo que es así como uno se da cuenta que comienza a amar a una persona, porque sabe que por más tiempo que pase y por más situación que logren pasar nunca cambiarán los sentimientos entre ellos... ¿Amo a Draco Malfoy? No, supongo que es solo la emoción del momento, no creo que ya le ame... me han dicho que para poder amar a alguien pasa mucho, mucho tiempo. Dejo mis pensamientos para otros momentos, y sonrío.

Al salir de la torre nos miramos, como si pudiésemos hablar con la mirada, con esa mirada bastó para darnos cuenta que esto era lo que queríamos, así queríamos estar frente a toda la escuela. Dirigimos la mirada hacia el frente y caminamos así, tomados de la mano, sin importar quién nos viera.

Pov. Draco

"Esta semana va a ser la mejor de mi vida completa" repetía una y otra vez. Cierta castaña que caminaba a mi lado me hacia soñar como nadie más lo hizo. Incluso he estado pensando en la posibilidad de enviar una carta a mis padres, los cuales estarán orgullosos de que al fin me haya decidido por una mujer. La noticia del Lord oscuro no ha hecho más que mejorar mi humor, ya no tendría que dar apariencias como antes, ni yo ni mi familia. Al fin seríamos felices, y lo mejor de todo es que también podremos sacar a la luz ciertos secretos... Secretos que eran de vital importancia para todo Malfoy, y se requería seguir cuidandoles, sin embargo... de esos secretos hay uno en especial que quería ver, le extrañaba mucho, aunque peleáramos.

Me quedé pensando en muchas cosas, que incluso no me había percatado de que Hermione me veía con cierta curiosidad.

- ¿Qué tienes? -dijo. ¿Por qué con una simple mirada se daba cuenta de que él estaba pensando en algo? ¿Cómo es que podía leerlo tan bien? Esa chica, la cual se había convertido en su chica, le entendía como sólo su familia podía hacerlo.

- No es nada, debo platicarlo contigo... pero será en la noche. Los retratos escuchan y no quiero que todo Hogwarts se entere -dije pasando mi mano por su hombro. A ella le gustaba mucho que yo hiciera eso, así que sonrió cuando pasé mi mano por su hombro. Asintió y seguimos caminando al gran comedor donde Pansy y Potter estaban sentados, esperándonos.

- Buenos días -dijimos Herms y yo al llegar. Potter hizo un asentimiento, a manera de saludo, Pansy nos miró... o, mejor dicho, nos escaneó.

- Draco, ¿qué tienes? -dijo Pansy al verme pensativo. "Malfoy, contrólate" me dije, pues necesitaba guardar mis emociones para no soltar la sopa ahí, en donde cualquiera podía escuchar y compartir la información a su gusto y placer.

- No es nada... -mentí.

- A mí no me engañas, hurón albino, algo tienes -dijo Pansy, la cual, me extraño que hubiera usado ese sobrenombre. Ella solía decirme Draco o dragón, no hurón. Miré con mala cara hacia Pansy.

- Veo que se te están pegando ciertas mañas de gente insufrible -dije viendo de mala gana a San Potter. Era más que obvio que ese apodo venía de su parte.

- Draco no seas así, finalmente son pareja... Las mañas se pegan, ¿no es así? -susurró Hermione en mi oído. Lo cual provocó una enorme sonrisa en mí, pues recordé mi sueño, en el que ella sonreía de la misma manera en que yo lo hacía.

- Claro, querida, lo que tú digas -dije, con lo cual Pansy nos miró extrañada y siguió hablando con Potter. La palabra "querido(a)" era una manera en que nos llamábamos, era algo divertido para nosotros, era una especie de broma entre nosotros... era una manera en que nos decíamos que éramos cómplices de algo.

- Querido, me tengo que ir, tengo clase de pociones... Snape me matará si no llego temprano -dijo.

- Tranquila, recuerda que ahora es tu padrino -dije guiñándole un ojo, con lo cual me gané un golpe de su parte.

- Que gracioso eres querido, vas para comediante, en serio, y más porque no estamos casados... -mencionó con una falsa risa.

- Aún...

- ¿Aún, qué? -inquirió con el ceño fruncido.

- Aún no estamos casados -dije riendo. Ella me golpeó con un libro que alguien había dejado en la mesa- No te enojes, era sólo una manera de decir: "Snape no te hará nada o sino le patearé el trasero, querida".

- Ja, ja bueno esta bien. Me voy que se me hace tarde -dijo dándome una sonrisa.

- ¿y mi beso qué? ¿acaso no me quieres? -dije con un tono dramático.

- ¿quieres la verdad o una mentira, querido?

- Ya vete antes de que me enoje contigo y piense dos veces antes de que te proponga matri... -pero fui callado por un beso fugaz en los labios, uno que dejó un ligero hormigueo en la zona besada. De pronto me sentí tan querido y amado por una persona sola persona, lo cual me hizo sentir que era una especie de héroe, algo que en definitiva nunca había sentido. "Ahora entiendo qué hace que San Potter se sienta el elegido" me dije. Pues era un sentimiento bastante grande, uno que me dejó con cara de idiota por un buen rato, al menos después de aquel bochornoso momento con mi castaña.

Caminé hacia mi primer clase, la cual era defensa contra las artes oscuras, este año nos tocaba con George Weasley, o al menos eso creía, pues se había estado corriendo el rumor de que debido a sus conocimientos avanzados, el gemelo Weasley era alguien adecuado para darles la clase. Se había enterado que en pociones avanzadas daba la clase Fred Weasley, sin embargo esos dos hacían de las suyas para cambiar de papeles cuando se les antojara. Finalmente después de conocerlos bien a través de la pelirroja, Ginny, hasta se podría decir que me cayeron bien, únicamente porque le gastan buenas bromas a su hermano, el odioso, Ronald Weasley.

Al entrar al aula, pedí permiso de pasar y me dirigí a mi habitual mesa, aún no llegaban los demás.

- Joven Malfoy, ¿cómo ha estado? -preguntó George, al momento en que acomodaba unos papeles en su escritorio. Por lo que se podía ver estaba ordenando unos documentos, y acomodando unos libros de apoyo en unos estantes.

- Muy bien profesor Weasley, de hecho más que bien si me permite corregir... -dije con una sonrisa de idiota enamorado, sí, mi castaña tenía todo que ver en mi respuesta. Trataba de no recordar sus labios y aquellos besos que habíamos compartido, sin embargo permanecían en mi mente.

- Me alegra saberlo... ¿que tal le va con mi amiga, la señorita Gran... perdón Malfoy? -dijo sonriendo en manera cómplice. Sonaba tan bien que a Hermione le dijeran que era Malfoy... tenía que hacer algo para hacer realidad aquello, pues se estaba comenzando a acostumbrar al nombre de su castaña con su apellido.

- Pues bastante bien, aunque no voy a negar que San Potter parece no aprobar eso, al igual que su hermano, el joven Weasley -concluí. Weasley me dio una sonrisa, de esas que sólo daban cuando tenían algo entre manos. Tenía que admitir que esos gemelos le caían más que bien, pues siempre eran cómplices de travesuras y eran en extremo audaces.

- Le daré un consejo señor Malfoy, nunca se rinda y luche por lo que quiere. Ronald será mi hermano, pero es un idiota con las mujeres. Usted no, usted sabe cómo comportarse como caballero... así que le pido de la manera más atenta que cuide a Hermione, si algo le llega a pasar por su culpa o falta de atención... Yo mismo le mandaré a Azkaban a que le den el beso del dementor.

Debia admitirlo, estos Weasley sí que sabían cómo amenazar, creo que ni mi mismo padre ha llegado a decirme algo así de grande o amenazador. Sin embargo entiendo el punto. Él se lleva bastante bien con Hermione, tengo entendido que son como sus hermanos al igual que Potter, así que si algo se llega a descontrolar entre nosotros debo cuidarme bien el trasero, sino soy popo de murciégalo. Me golpearán hasta que muera o bien hasta que Hermione y yo nos arreglemos.

- No hay necesidad de la amenaza, sé que la debo cuidar mejor que a mi vida. Y si llegara a pasar algo malo créeme, serás el primero en saberlo, por lo mientras disfrutaré de ser tu víctima, no importa. Hermione es la que me importa y no pienso quitarme de su camino por toda mi vida y la eternidad, y que Salazar me mate si es mentira... -dije tratando de quitar un poco lo formal, pues había ocasiones en que, simplemente, se te olvidaba hablar con formalidad a los gemelos Weasley... parecía como si ellos se encargaran de hacerte sentir con tanta confianza que olvidaras que ellos eran mayores que tú.

- Bueno, continuaremos después esto. Ahora ve a tu lugar y espera a que los demás lleguen -dijo marchándose del aula con una sonrisa de oreja a oreja. "Genial, ¿ahora cómo me entretengo?" pensé, posando mi mano en mi mentón, para que mi cabeza descansara sobre mi brazo.

Ahora tenía todo el tiempo del mundo para pensar en cómo carajos le iba a decir a Hermione el secreto. No era mío el secreto, pero me involucraba y claramente lo puedía contar. Además no podía seguir ocultando ese secreto por más tiempo, y si ella se enteraba que él no le había dicho nada, era seguro que se molestaría por no haberle contado algo al respecto, pues habían aclarado que serían honestos entre ellos y que tratarían de ir revelando secretos que tuvieran de su pasado, para que el otro estuviera enterado de todo... pero sin llegar al extremo de dar una confesión enorme como la que hacen los muggles en esos lugares llamados "iglesias". Ahora, lo malo sería ver cuál era la manera más sutil para decirle su secreto, pues no era algo tan sencillo. Así me quedé, imaginándome mil y un cosas, sin esperar conseguir un plan, sin embargo el plan vino a mi rápidamente. Lo tenía listo, ¡como que me llamaba Draco Lucius Malfoy!


Pov Severus

- Señor, ¿quería verme? -pregunté al llegar al despacho del director, el susodicho me miró y me indicó sentarme en la silla que había dispuesto frente a la chimenea.

- Claro que sí, necesito saber la verdad acerca de Lord Voldemort. Las noticias han llegado casi como una snitch a todos en mundo mágico, sólo que no todos saben la verdad con respecto a lo que pasó -dijo Dumbledore rápidamente, desde el otro lado de su escritorio. Me observó y me dio esas miradas que te interrogan, sin necesidad de decir palabras.

- Le mostraré señor -dije tomando una memoria de mi cabeza y posandola en el pensadero. Sumergió la cabeza.

Pov Dumbledore

Había negrura en un principio, todo era espeso y lleno de neblina. Poco a poco se comenzaba a mostrar una casona, la cual pude identificar como la mansión de los Black, el refugio de la orden del fénix. Estaba un poco sucia por dentro, sin embargo pasando el pasillo del recibidor, en la habitación de la derecha se escuchaban voces, las cuales estaban murmurando:

- Entonces, cuando llegues ahí necesito que vayas directamente a la oficina del viejo asqueroso Albus, una vez que entres ahí sacarás la espada de Godric Gryffindor y me la traerás. Es fundamental que la tengas contigo en todo momento, debemos asegurarnos de no perderla... Sino será nuestro fin -concluyó esa voz macabra, la cual identifiqué como la del Lord oscuro.

- Así es amo, así lo haré y una vez que tenga la espada mataré a ese odioso y viejo director -dijo el que identifiqué como Mundungus Fletcher.

- Vete ya y no pierdas el tiempo -demandó Voldemort.

Al momento de concluir esto, vi a Severus entrar por la puerta de la casa, justo después de escuchar que Fletcher se había ido a través de la red floo. Tocó la puerta de la habitación.

- Severus, qué agradable sorpresa... Es bueno tener aquí a uno de mis más leales sirvientes... -dijo Voldemort. Caminando hacia la puerta para encontrarse con Severus, el cual le hizo una falsa reverencia. Severus era nuestro mejor espía de la orden del fénix, él nos ayudó a conseguir brillante información acerca de mortífagos y ataques en todo mundo mágico, así como a capturar mortífagos y a sabotear ataques hacia nosotros.

- Lord, necesitaba hacerle una pregunta... Es con respecto a la búsqueda que me pidió... No he encontrado aún nada que le pueda ayudar a quitar esa enorme mancha de su pierna, al parecer es una especie de maldición, que se da debido a todas las muertes que ha propiciado... Es algo como una advertencia, su cuerpo le está pidiendo dejar de cometer asesinatos, ya que no es algo natural en una persona el matar a tantas personas... Quizás esto le moleste escucharlo, mi Lord, pero debe dejar que los magos vivan sus vidas, por su salud -dijo. Lo cual era un poco ilógico, ya que ambos conocían la respuesta de Voldemort: el nunca renunciaría hasta terminar con toda la "abominación" de magos.

- Severus... Es como si le pidieras a un niño mago que no coma grageas de todos los sabores porque le podría tocar una de un sabor desagradable... Esto continuará, en mí no quedará la rendición. Antes moriré, no puedo dejar de purificar nuestro mundo. Es una misión que me encomendó Salazar Slytherin al nombrarme su sucesor, y no pienso dejar de cumplirlo... Severus, estamos repletos de muggles y magos sangre sucia. No me puedes pedir que pare de limpiar el mundo mágico... sin Salazar los puros ya no existiríamos, seríamos muy pocos y vulnerables, la magia se perdería -dijo dejándose caer en el sillón. No me había percatado en qué momento se había puesto de pie, lo cual tomé en cuenta, para volver a examinar la memoria en otra ocasión.

- Bien, entonces le quedan seis meses... únicamente si sigue matando a personas inocentes -dijo Severus.

- Gracias Severus, aún así has sido un buen confidente y un buen aliado y sirviente. Algún día cuando ya no existan impurezas, te lo agradecerán todos en mundo mágico -concluyó, sin saber que Severus era uno de los que no querían que este acto se llevará a cabo.

Poco a poco la imagen se comenzó a nublar y otro recuerdo me fue mostrado... Un Severus despertando, yendo por el diario "el profeta" y tomando su varita. "Muere Lord Voldemort a manos de Severus Snape...". Aún ayer le había ido a ver, así que alguien le debió haber visto y poco después difundieron la información del mago tenebroso muerto. Gracias a Merlín le habían culpado a él, pues de haber sido cualquier otro mago, le habrían enviado a Azkaban.

Poco a poco sentí una ligera sacudida y me levanté. Era Severus, el cual me miraba con cierta vergüenza pues yo era el primero en saber la verdad de todo esto.

- Gracias Severus, me es de gran ayuda el saber qué es lo que ha pasado. Gracias a Circe, Merlín y Morgana no pasó a mayores, y una vez más una tragedia fue evitada. El joven Harry Potter seguirá su vida normal y podrá ser feliz con sus seres queridos, al menos con Sirius y Remus -dije. Le di un apretón de manos y le acompañé a la salida, necesitaba procesar toda la información vista hace un momento y también debía explicarle bien a Harry acerca de lo que había visto.

Pov Draco

Al fin se terminaban las horas de clases, tendría toda la tarde junto a Hermione y podría decirle todo cuanto quería decirle. Iba caminando por el largo pasillo de la biblioteca, meditando y suplicando tener autocontrol y ser prudente cuando contara los secretos, cuando alcancé a divisar unos rizos castaños, unos que conocía más que bien. Me acerqué y pude ver que ella estaba junto a sus amigos; Potter y Weasley. Sin más me dirigí hacia ella y le toqué el hombro, con eso tuve para que ella volteara y me viera.

- Hola, mucho tiempo sin verte -dije mostrándole una sonrisa ladina. Sonrío y me envolvió en un abrazo.

- Hola querido... Harry, Ron... me tengo que ir, los veo luego -dijo despidiéndose. Tomé los libros que llevaba en el brazo, en un acto de caballerosidad, y ella me tomó del brazo a manera de cortejo.

- Ah claro, déjanos. Al fin nosotros solo somos tus mejores amigos -dijo Ronald con un poco de celos y enojo. Lo cual me molestó en cierta manera, di un respingo, el cual ella percibió.

- Quieras o no Weasley, ella vendrá conmigo si ella así lo desea -dije tajantemente, pues por más que lo trataba con él no podía tener una relación neutra, como con Potter desde que salía con Pansy.

- Cállate hurón botador, albino y asqueroso... o si no... -sus orejas se tornaban cada vez más y más rojas. Sus ojos estaban inyectados de furia, se percibía que dentro de poco sacaría toda ella en contra de alguien o algo.

- ¿O si no qué comadreja? No me das miedo, zanahorio... -le enfrenté, al momento en que Potter le sostenía a él y Hermione trataba de contenerme junto a ella, a unos cinco pasos del pelirrojo.

- Guarden silencio los dos, comportense... Sino les bajaré puntos a ambos -dijo Hermione amenazandonos. Me giré y le tomé la mano, no quería que ella se molestara por mi pequeño malentendido con Weasley.

- Perdón, sé que no te agrada que nos peleemos... Pero es que él comienza siempre con sus ataques posesivos contigo... Y eso me molesta -dije. No era mentira, siempre que se iban o querían estar juntos, la zanahoria con patas protestaba y comenzaba a decir que yo le había hechizado o le había dado un filtro de amor a Hermione para que ella quisiera estar conmigo.

- Draco, quiero que esto funcione... Pero ellos son mis amigos... Y debes entender que también para ellos es difícil esta convivencia... Además, a mi me debes un secreto de la mañana... Aún no se me olvida -dijo, provocando que el enojo se evaporara lejos de mi y vinieran unos nervios espantosos. Traté de ponerme neutral, sin embargo no lo logré. Voltee a mirar a donde, hace unos segundos, habían estado San Potter y Weasley, sin embargo ya no había nadie. Estaban solos.

- Ah... Este... Si... -murmuré, "por Salazar, sólo dilo"- este... Pues... Yo... Verás... Hace muchos años, antes de que yo naciera... mis padres... concibieron un bebé... -me detuve, pues necesitaba aire, sentía que me comenzaba a dar calor, debido a los nervios- sin embargo, en San Mungo atendieron a mi madre, debido a que había tenido ciertas complicaciones en el embarazo... Y ocurrió un terrible "error", o al menos así nos lo dijeron... Al bebé lo llevaron a Francia, debido a que lo habían confundido con otro bebé. Pasaron los años, y a mis padres jamás les dijeron la ubicación de su bebé, hasta que un día decidieron no esperar a que se los regresaran, decidieron tener otro bebé, el cual fui yo; sin embargo éramos dos bebés, unos cuates, muy parecidos. Dicen que mi hermana se parecía bastante a mi madre, pero por azares de Merlín hubo otra equivocación y mandaron a mi hermana a Italia... Hace apenas cuatro meses encontraron a mis hermanos y esta semana harán una cena en su honor, irán a Malfoy Mannor... -dije, con unas cuantas lágrimas en mis ojos- Es algo duro, ¿sabes? Nunca imaginé tener dos hermanos, y los tengo... Es muy difícil la verdad, pero la afrontaré... Lo que te quería decir es... ¿Irías conmigo este sábado a Malfoy Mannor, a la cena?.

- Por supuesto que sí Draco, cuenta conmigo. Pero... ¿Estas seguro de que mi presencia no causará algún problema con tu familia? Además... no creo que sea un momento adecuado... digo, no has visto a tus hermanos, ¿no preferirías conocerles antes? -dijo algo seria.

- No sigas... De hecho... Mis padres te admiran en gran manera, por eso te odiaba... Siempre decían que tú, siendo hija de muggles, te esforzabas mucho en todo lo que hacías. Siempre me decían que me acercara a ti, decían que eras muy buena amiga, cuando te veían a un lado de Potter, enfrentando los peligros con valentía... Es por eso que nunca quise aceptar que te quería, siempre lo hice... Pero hasta ahora me atrevo a decirlo en voz alta y contigo a mi lado. Además, quiero que conozcan a la chica que me ha movido el mundo... quiero que sepan por qué es que les escribo tanto y tan seguido, debido a mi buen humor, el cual solo tú eres capaz de hacerlo relucir.

Pov Hermione

Solo era capaz de dos cosas, sonrojarme y pensar en lo mucho que él me quería para estar haciendo todas estas declaraciones. Nunca antes me habían confesado tanto amor, al menos no de aquella manera... tan real y sincera, ni en persona ni en pergaminos. Siempre era yo la insufrible sabelo-todo, la casta y pura bruja número uno de nuestros tiempos. Yo no pasaba de ser la dientes-de-castor-pelos-de-escoba, hasta que tenía que ser Pansy quien me hiciera un verdadero cambio en mi manera de ser. Debo aceptar que le debo agradecer en gran manera, ella influyo mucho en mi, ahora... Mm... Relación con Draco Malfoy.

Sin pensarlo, caminé dos pasos hacia atrás. Necesitaba un poco de aire, comenzaba a sentir mis mejillas calientes y sin pensarlo me sentí un poco avergonzada.

- Me gusta cómo te ves roja, aunque no me parece bien que te hayas hecho para atrás -dijo Draco. Caminó los dos pasos que nos separaban y tomó mis manos.

- Eres un maldito, ¿por qué te encanta a hacerme sufrir? -dije con una sonrisa bien formada. Se acercó un poco, lentamente, cerré los ojos. Pasaron casi cinco segundos, los cuales me parecieron eternos, hasta que sí... Tenía que arruinar el momento.

"Ploop" se escuchó, y acto seguido yo me encontraba corriendo, persiguiéndolo por todos lados. Me acababa de dar una leve nalgada, eso no se lo permitiría. Es una falta de respeto a mi persona, y más siendo yo: Hermione Jean Granger. La furia se hizo presente en mi ser.

- ¡Eres un infeliz! ¡Te matare! -gritaba una y otra vez, haciendo que todos nos voltearán a ver. Todos sonreian a causa de lo que estaban presenciando, y Draco; él estaba gozando el momento, reía a carcajada limpia.

- No te enojes leona, a parte... Me debías eso, me despertaste de una manera un poco agresiva.

Demonios, él aún estaba consciente de lo sucedido en la mañana. "Soy una tonta" me reprimí.

- Esta bien, tienes razón. Lo siento -dije avergonzada. Nos detuvimos y acercó un poco su rostro junto al mío, podia sentir su aliento rozando mi mejilla.

- Eres un maldito hurón albino -dije sonriendo. Se alejó rápidamente y me miró de una manera un tanto sorpresiva.

- Se te están pegando las maneras de hablarme como tu hermanito Potter -dijo tomando mi barbilla en su mano. Me acercó poco a poco.

- Lo siento, querido, ¿te molesta que sea como mi dulce y celoso hermano? -dije haciendo énfasis en "querido", quería que él sintiera el veneno que llevaban inyectado mis palabras.

- Para nada, ratona, es sólo que en vez de estar diciendo tantos apodos a tu "querido Draco" deberías darme un beso -dijo sonriendo pícaramente. Me acerqué levemente, estábamos a menos de dos centímetros, hasta que me separé de golpe y lo dejé dándole un leve beso al aire. Era muy divertido verlo en esa posición, parado, con los ojos cerrados y la boca en manera de dar beso. Me ataqué de la risa.

- Eres mala Hermione -dijo con un tono triste. Me acerqué y le plante un beso en la mejilla- eso era lo menos que me podías dar, pero te perdono -dijo. Reímos un poco y comenzamos a caminar, sin rumbo aparente.

Pov Pansy

Estaba en busca de Harry, le había visto hace un segundo, pero se perdió de mi vista. Algo anda mal con él, eso lo tenía muy en claro. Debía hablar con él y preguntarle qué era lo que le estaba pasando. Lo visualicé en el árbol del lago, que, al parecer era nuestro favorito. Me senté a su lado y me quedé callada, esperando a que él dijera algo.

- Perdona que esté de esta manera -dijo como si me hubiese leído el pensamiento. Sonreí con dulzura, ante su comentario.

- Está bien, pero es que... me preocupas, y siento que aún hay algo que no me has contado. Hay algo que te atormenta, lo sé -dije. Harry se quedó callado, posiblemente calculando qué era lo que iba a decir a continuación. Miró hacia las montañas que estaban del otro lado del lago. Pronto, en el cielo, pasó volando una lechuza... la cual parecía ser Hedwig... Harry tenía la vista perdida en ella, estaba tan concentrado que pensé que había olvidado que estaba yo ahí, con él, esperando una respuesta.

- Hay un secreto que aún no te he contado... Y, que nadie más sabe -dijo después de unos cuantos segundos. Se acomodó en su lugar, comenzó a arrancar un poco de pasto, el cual después estaba mirando fijamente, como si fuera algo digno de ser admirado.

- Puedes decirme... si es que eso te hace sentir mejor -le alenté.

- Bien... Pues... Cuando mis padres se casaron, decidieron tener un bebé... Decidieron que el primero sería el heredero de la familia; el cual fui yo. Sin embargo al momento de nacer... No sólo nací yo, nació una pequeña... A mis padres les alegró enormemente el hecho de tener dos hijos, se sentían dichosos y afortunados al tener tanto tesoro... Sus planes habían cambiado, pero no significaba que ellos no quisieran ese cambio, pues estaban realmente agradecidos con ambos bebés... Sin embargo, el día en que Voldemort llegó a casa de mis padres, únicamente estábamos nosotros tres... Mi hermana se encontraba en casa de Remus, el cual era su padrino... A ella la salvó el hecho de estar con Remus, a mí me salvó mi madre... Al terminar, cuando Voldemort mató a mis padres, Remus y Sirius volvieron a casa con mi hermana, pero decidieron que lo mejor era separarnos, pues casi nadie estaba enterado de que los Potter habían tenido dos hijos... La llevaron con una pareja muggle, a la cual habían vigilado... eran buenas personas, además de que tenían deseos de tener hijos, pero la señora no podía procrear... por ello fue que dejaron ahí a mi hermana. Con lo que no contaban era con que ella tendría que conocer algún día la historia, y hasta la fecha ella aún no lo sabe... se suponía que sus padres le dirían la verdad cuando ella llegara a Hogwarts... -dijo con voz entrecortada, podía sentir el dolor con el que decía poco a poco toda la historia.

- Y... tu... Hermana... Es ¿Hermione? -pregunté un poco bajo, debido a que estaba procesando toda esa información. Era una Potter; mestiza. Al igual que Harry, con mayor razón Draco debía estar con ella, ya no había pretextos válidos de sangre que se interpusieran entre ellos.

- Sí, es ella... Es por eso que estoy con ella en todo momento y soy muy protector y fiel confidente... Quiero compensar los once años que me alejaron de ella... Es por eso que yo la veo pequeña, para mí ella apenas es una bebé... Por eso casi mato a Malfoy cuando me dijiste que a ella le gustaba ese hurón albino... - dijo con una sonrisa sarcástica. Ahora entendía todo, pues sí, en efecto... Harry era demasiado sobre-protector con Hermione.

- Tienes que aceptarlo, finalmente ella lo quiere... Es tu cuñado ya casi... Y en cierta manera es la única familia que tienes... a parte está bien, Draco es igual de protector conmigo... Son muy parecidos tú y él -dije. Sonreí hacia su mueca, la cual hacía a manera de desacuerdo.

- Ojalá no quiera hacerse mi cuñado, sino... le partiré la nariz... eso sin contar que también los Weasleys le darán una paliza segura a mi "cuñadito" -dijo, sin embargo la sonrisa se borró de mi rostro, él lo notó e hizo silencio.

- No es gracioso Harry, si eso pasa lo tendrás que defender... Él es como mi hermano y no me agradaría verle así, dañado por ti o por los Weasleys... -dije con una cara seria, no podía dejar que le tratarán así a Draco. Me iba a girar molesta, pero Harry me jaló y me acercó a él.

- Está bien, le ayudaré... Siempre y cuando me des un beso -dijo, satisfecho por su propuesta.

- Además, debes prometer que tratarás de llevarte mejor con él... -dije. Posé mis brazos al rededor de su cuello, comencé a jugar con su cabello, no dándome cuenta de su reacción a la cercanía que había impuesto entre nosotros. Él se veía dubitativo, comenzaba a querer articular una palabra, sin embargo nada salía de su boca. Sonreí, le alenté con ello a que me contestara algo... ya fuese afirmando o negando, aunque estaba segura de que él cedería... pues sabía cuánto me importaba el rubio.

- E-Es-Está bien... -dijo después de un rato con una cara de derrota. Se le veía inseguro.

Me acerqué poco a poco y le planté un beso en la comisura de los labios, fue uno fugaz, sin embargo Harry se tornó del color de su corbata y se deshizo el nudo de la corbata. Supongo que comenzó a sentir calor, pues de la nada se sacó el suéter y lo aventó al pasto. Se puso de pie, con la mirada fija en la mía, no pude evitar cohibirme por aquella mirada que me lanzaba. Sin embargo le sonreí, genuina-mente, podría decir que sus ojos me miraron con admiración. Acto seguido comenzó a correr por el lago y gritó: "¡SOY EL HOMBRE MÁS FELIZ DEL MUNDO!" y soltó una enorme carcajada, llena de euforia y alegría, la cual nunca antes había escuchado de su parte.


Hola, les dejo el CAP :) gracias por sus reviews!

Solunarox, gracias en serio. Tus reviews alegran mi existencia. Besitos y nos seguimos leyendo!

LucyTheMarauder: Lo sé :( hasta yo misma me castigué por plantear todo tan rápido, pero bueno, así quedó... Que bueno que te haya gustado, me alegra saber que lo que escribo les gusta. Gracias por tu review!

Guest: Jaja no te preocupes, tengo amigas y más chicos que me han dicho lo mismo, sólo espero que la inspiración no se vaya. (; mientras pueda, la seguiré.

"travesura realizada"*nox*