Naruto © Masashi Kishimoto
Capitulo 3
- ¿Acaso no me escuchaste? Dije que te pasara lo mismo que a tu madre. Quizás no hoy ni mañana, pero muy pronto te quebraremos los dedos tal y como hicieron con tu madre. Así que no deberías hesitar en hablar sobre lo que sabes. Antes de irme aclarare una de tus dudas. Si curo tus heridas es porque en esta habitación hay una cámara en donde se graba como intento mantenerte con vida. Todo para que tu padre se dé cuenta que no te dejaremos morir tan pronto. Aquellos idiotas que te golpearon no saben cómo prolongar la vida de una víctima que tarde o temprano tendrá una muerte desagradable –Sakura comenzó a respirar entrecortadamente, pero intento disimularlo. La forma en que la había mirado al decirle esas gélidas palabras solo le comprobaba toda la verdad que había detrás de ellas – Ahora ya sabes que la razón por la que estoy siendo condescendiente contigo es porque pronto empezaras a pasarla mal. Sera mejor que empieces a hablar y nos digas lo que sabes o de lo contrario vivirás menos de lo que habíamos planeado. –Se fue de la habitación dejando a Sakura en un estado ausente. La chica se puso de pie y camino hasta el tapiz y lo levanto para descubrir la puerta que él había dicho la llevaría al baño. En cuanto la abrió un recuerdo broto de los rincones olvidados de su mente. Al llegar al final del diminuto pasillo solo comprobó que ella ya había estado en ese lugar. Se lavó la cara con agua helada... no quería regresar a la habitación porque si lo hacía más recuerdos aflorarían de su mente. Estuvo al menos media hora sentada sobre los azulejos del baño, pero después de todo salió a enfrentar la realidad. Al llegar nuevamente a la habitación comenzó a observarla con detalle. Camino hasta un rincón donde el papel tapiz de la pared estaba desprendido y comenzó a tirarlo. Suspiró al darse cuenta que esa había sido la habitación donde las habían tenido cautivas a ella y a su madre. Ahora solo le quedaba buscar bajo la cama esa parte del piso que era hueco y encontrar aquel oso de felpa que había escondido 15 años atrás. Al tener el osito maltratado y viejo entre sus dedos no pudo evitar empezar a temblar. Ella le había dicho a ese hombre que su padre no haría nada para salvarla. Lo cual fue una mentira que era parte del juego que intentaba jugar con él. Pero ahora que había descubierto la verdadera naturaleza de ese secuestro supo que las posibilidades de salir con vida no existían.
Tal y como ese hombre se lo había dicho. Su arrogancia y su seguridad se habían roto en mil pedazos. Tenía que encontrar la forma de escapar, pero para eso debía seguir comportándose tranquila y sin perder la calma. No podía dejar que el miedo se apoderara de ella y menos frente a ese hombre. Además él había dicho que había una cámara en la habitación. Se dio cuenta de que aún no había desayunado y se acercó a la mesa. Encontró una jarra del detestable jugo que él le había hecho beber y una gran cantidad de frutas. Había una nota junto a la jarra que decía que por favor bebiera el jugo y que regresaría a verla en la noche. Sakura comió hasta sentirse satisfecha y fue a recostarse. Había tantas cosas que había olvidado y que ahora que las había recordado se sumarian a su eterno calvario de pesadillas. Ella y su madre habían permanecido encerradas durante tres meses en ese lugar. Habían logrado escapar por que uno de los secuestradores había hecho un acuerdo con su madre. Todas las noches debía pasar un par de horas en el baño mientras aquel hombre se acostaba con su madre. Al final aunque las ayudo a escapar todo acabo mal… debió ser ella la que muriese ese día y no su madre. Esperar ayuda de su padre no era una opción… después de todo había roto ese lazo con él hacía más de siete años y tal vez él no haría nada por rescatarla. Ahora al igual que su madre ella tendría que seducir a ese hombre para poder escapar... Confiaba en que lo lograría… confiar en ella misma era lo único que le quedaba si quería salir con vida… ¿Aunque no sería mejor si muriese? Muchas veces había intentado acabar con su vida, pero nunca tuvo el coraje suficiente para hacerlo… Quería morir, pero de ¿Dónde salía esa cobardía que le impedía acabar con su vida?
Fingió no escuchar que él había entrado a la habitación y le hizo creer que se encontraba durmiendo. Podía sentir su penetrante mirada posada sobre ella. ¿Por qué no la despertaba? No paso mucho tiempo para que sintiera una tibia frazada cubriendo su cuerpo. Fue entonces cuando abrió los ojos y pretendió despertar de un profundo sueño.
- ¿llevas mucho tiempo aquí?
- Al menos unos cinco minutos.
- ¿Por qué no me despertaste?
- Me da igual si duermes o no. Solo vine porque esta noche bajara la temperatura y recordé que no tenías cobertor. Lo que menos necesitamos es que te resfríes… si lo haces estarás muy débil y no soportaras mucho tiempo.
- Quiero tomar una ducha.
- Hmph… hazlo si eso deseas…
- Con agua tibia… dijiste que si …
- Recuerdo bien lo que dije... entonces vámonos qué esperas. –El joven se puso de pie y empezó a caminar. Justo al llegar a la puerta se detuvo para ver si Sakura lo seguía – ¿no habías dicho que preferías el agua helada? –.
- Sí, pero hoy quiero calor… -Llevaba más de cinco minutos bajo el chorro de agua y escuchando la respiración del joven que como la primera vez que había conversado con ella, le esperaba sentado junto a la regadera. Se distrajo unos momentos al recordar que cuando habían llegado al baño, del bolsillo del hombre, una cajetilla de cerillos había caído. Al agacharse a recogerlos noto que este llevaba un tatuaje al costado de sus caderas. Sin duda eran kanji, su madre se los había enseñado en su infancia, más aun los leía con dificultad. Intento leerlo, pero no lograba recordar como leer el segundo carácter, lo tenía justo en la punta de la lengua, cuando el hombre irrumpió en su realidad –.
- Habla –pidió él con tranquilidad –.
- Ya te dije que no sé nada sobre mi padre que pueda servirles.
- Habla de lo que quieras…. Estoy aburrido de esperarte…
- ¿Estás seguro que quieres que hable solamente porque estas aburrido?
- Aunque ya sepas mis razones solo hazlo…
- Nada de lo que te diga te servirá para que más adelante juegues conmigo y mi cabeza… soy muy mala en las conversaciones. Será mejor que tú me vayas guiando y me digas que quieres escuchar sobre mí. –Sakura se sentó dejando que el agua siguiese cayendo sobre su cuerpo. A través del cristal observaba con mucha atención la silueta del hombre quien hacía lo mismo con ella. A pesar de que no podían verse claramente no se despegaban la vista el uno del otro.
- Háblame sobre el piano... seguramente debiste haber seguido los pasos de tu madre… por eso tienes esa fijación con tus dedos.
- Así es… soy una pianista… pero eso ya lo sabías… lo sé muy bien. Tus hombres me apresaron mientras tocaba un piano… así que doy por hecho que ya lo sabías.
- ¿Y, es bella la música que cobra vida gracias a esos dedos? –preguntó ignorando lo que ella había dicho –.
- Para nada…. solo puedo decir que es perfecta pero sin ninguna belleza...
- ¿Existe la perfección sin belleza?
- Para mi si…
- Y dime ¿Por qué tu perfección no tiene belleza?
- Ummm… nunca pensé que tendría este tipo de plática con un secuestrador…. En fin…. Lo único que creo que me hace sentir pasión en esta vida es la música que emerge del piano… pero siempre he fallado en transmitir lo que siento al público… y más si es una pieza llena de emociones profundas… aunque soy buena para transmitir emociones sombrías y melancólicas.
- Dices que una pieza llena de emociones profundas… más bien creo que quieres decir que no puedes transmitir a través de tu música esos sentimientos apasionados que usualmente suele sentir un ser humano hacia otro… quizás siempre has estado equivocada y en realidad no sientes pasión al tocar… al menos no tu pasión…. Tan solo sientes la que ya está grabada desde el día en que esas piezas fueron compuestas.
- Quizás sea como tú dices… pero nunca he encontrado a un ser humano que me haga arder en ese tipo de pasión de la que hablas. Aunque francamente ya no me interesa… he dormido con tantos hombres en busca de ese sentimiento que realmente me he fastidiado. –contestó con sinceridad olvidándose por completo de quien la escuchaba –.
- ¿o, cansado?
- Tal vez…. Aunque ahora que lo pienso, si me he cansado de esos sentimientos absurdos… la verdad ya no me importan… he llegado a un punto en el que prefiero el calor de un cuerpo humano pero no sus sentimientos... ¿Eres Japonés, cierto? –preguntó de inmediato para desviar la conversación y de nuevo recordó el tatuaje –.
- Si, así es…
- Pensé que no lo aceptarías ¿Es curioso no crees?
- ¿Qué cosa?
- Que a pesar de que la mitad de mi sangre es japonesa, nadie pensaría que lo soy. Lo único que comparto con mi madre es el color de mi cabello y el piano…. El resto es un reflejo de mi padre… en especial mis ojos verdes ¿Cómo llegaste a este país? – el hombre no contestó – tu silencio te deja expuesto. Supongo que llegaste de la misma manera que mi madre…
- Hmph quizás te lo diga en tu ultimo día… -Musitó el hombre mientras se ponía de pie para caminar hacia la regadera. El baño se había llenado de vapor repentinamente. Sin dudar abrió la puerta corrediza y aún más vapor comenzó a salir. - ¿Acaso quieres quemarte al ducharte con el agua a esta temperatura? –preguntó al tiempo que giraba las perillas y detenía el flujo del agua. De nuevo Sakura pudo apreciar su tatuaje –.
- He tenido mucho frío… es natural que quiera ducharme con el agua así de caliente –aseguró la chica poniéndose de pie y caminando hacia el seductoramente –.
- ¿Frío? ¿O, quizás has cedido y has comenzado a temer por tu vida?
- Solo tengo frío….Siempre he preferido el frío, pero de vez en cuando deseo calor, pero eso raramente se encuentra en un país como este.
- ¿Estás tratando de decirme que quieres mi calor?
- Ummm y si así es ¿caerás entre mis brazos?
- No te responderé porque francamente me da igual lo que tengas en mente. Yo tengo controlada la situación y no hay nada que puedas hacer para escapar de aquí…. Ni siquiera dándome tu cuerpo podrás escapar.
- ¿Quién dice que quiero escapar? –preguntó con frialdad – quizás lo único que me pasa es que empiezas a llamar mi atención. ¿No estarías dispuesto a darme un poco de ese calor? ¿O, tendré que conformarme con mi propio tacto y darme placer yo misma?
- No es una mala idea ya que tu cuerpo se enfriara más pronto de lo que esperas así que disfruta el poco placer que te queda –le dijo el hombre viéndola a los ojos mientras la ayudaba a enredarse entre una toalla. Dejo de prestarle atención y la guio hasta su cuarto en silencio.
- Ummm… tienes razón no sería prudente enredarme contigo en esta situación…. Quizás te encariñes conmigo y es lo que menos necesito…. Odio lidiar con sentimientos innecesarios…. Así que hazme un favor y envíame a uno de esos brutos para que me entretenga esta noche.
- Si eso es lo que quieres… por mí no hay ningún problema. Les diré que vengan a entretenerte durante mi ausencia.
- ¿Ausencia? Así que mi niñera me va a descuidar… ¿tienes asuntos que resolver con tu organización? ¿Vory o mafiya?... aunque por tu aspecto diría que Vory…. Mi padre es Vory y creo que ahora todo tiene lógica … alguien de los suyos lo quiere ver muerto… y por eso ahora me encuentro en el mismo lugar de hace quince años
- Por fin lo notaste… creí que en verdad tenías mala memoria… también quiere decir que ya sabes que te tiene secuestrada la misma persona que una vez te tuvo cautiva al lado de tu madre. Ahora con seguridad puedes saber que no saldrás con vida de este lugar. –Sakura sintió un escalofrió sobre toda su espina dorsal –.
- Ahora sabiendo eso me han dado más ganas de sentir el calor de otro cuerpo… diles que pueden tenerme las veces que quieran… a los dos. Sin duda uno de ellos me complacerá durante estos últimos días que me quedan.
