Naruto © Masashi Kishimoto
Capitulo 4
- Bien podrás tenerlos, pero ten por seguro que no todo será placer. –El hombre salió de la habitación y Sakura se dejó caer en la cama. Si lo que él decía era cierto y allí había una cámara debía mantener la calma. Debía seguir fingiendo, pero realmente ya no estaba tan segura de lograrlo. Ahora solo tendría que esperar para ver si ese hombre en verdad le mandaría a los sadistas o vendría el mismo. Ella sabía que parte de lo que él decía era un juego para dominar su mente… al menos cierta parte de lo que decía era un juego. Su corazón comenzó a latir a prisa cuando escucho que estaban abriendo la puerta de su habitación. Trato de no cambiar su expresión cuando vio que dos de los corpulentos hombres que le habían causado esas heridas entraban con una sonrisa malévola. Pero no ocurrió lo que esperaba. Por el contrario la encapucharon y la obligaron a caminar. Cuando dio el primer paso sintió como la toalla que estaba alrededor de su cuerpo resbalaba dejándola completamente desnuda. Comenzó a contar los pasos que daba y para su sorpresa solo fueron dieciséis. ¿Cuál era el caso de cubrirle el rostro si ella ya había visto antes ese pasillo? Lo había visto desde esa vez que la había cargado fuera de la regadera. Su cuerpo choco con una pared fría al haber sido empujada violentamente. Le quitaron la capucha y la miraron con sorna.
- Princesita al verte así me dan muchas ganas de venirme dentro de tu boca… ¿me harías ese favor?
- Solo si prometes también venirte dentro de mi hasta que este satisfecha… claro que si te cansas con gusto tu compañero podrá reemplazarte y poseerme hasta que el quede saciado. ¿O, qué les parece si les obsequio mi cuerpo y ambos lo toman al mismo tiempo? ¿Acaso no sería divertido? –los hombres la miraron con seriedad y se fueron de allí. Mientras la puerta se cerraba la luz de la habitación se iba. Antes de quedarse a oscuras por completo alcanzo a ver que se encontraba en otra habitación bastante descuidada. ¿Cuánto tiempo la tendrían allí? Sabía que si se comportaba tan sugestiva con esos hombres ellos perderían el interés. Lo único que le había quedado claro sobre ellos desde el momento que la habían golpeado era que ese par eran unos sadistas. Mostrarse tan dispuesta a aceptarlos acabó con su excitación, si hubiese llorado o dado la más mínima suplica ellos no habrían dudado en tomarla. Respiró profundamente y permaneció sentada. ¿Cuánto tiempo la tendrían allí? –se preguntó nuevamente mientras pensaba en el hombre de la mirada fría. No estaba segura si en verdad podría seducirlo. Solo esperaba que hubiera otra oportunidad de hacerlo… tal vez sería mejor resignarse como él decía. Había perdido la noción del tiempo al estar en ese lugar tan oscuro y ya no podía percibir cuanto tiempo llevaba ahí. Desde la noche anterior estaba hambrienta, pero tan solo le habían llevado hogazas de pan. Además estaban esa molestia que sentía al orinar… y el extraño adormecimiento que sentía constantemente en su cuerpo…. También había nuevos piquetes en sus brazos los cuales no recordaba. Quizás ya había empezado lo peor como había dicho aquel hombre. Cerró los ojos y como hacía desde que había llegado a ese lugar, volvió a dormir no había nada más que hacer.
Un estruendoso ruido la despertó; con la respiración entre cortada se incorporó y se topó con la mirada de ese hombre.
- Así que eres tú…
- Siento haberte asustado, pero las cerraduras están muy oxidadas. Mis compañeros me dicen que has sido buena niña durante estos dos días …
- ¿dos días?...Me encerraron solo porque si ¿no es así? –Sakura estaba segura de que había pasado más tiempo allí, pero recordó haberse sentido así anteriormente durante sus demás secuestros. El lento pasar del tiempo era definitivamente una parte principal del cautiverio –.
- Yo solo les di la orden de que hicieran lo que quisieran contigo... excepto matarte. Vamos a tu habitación.
- ¿no me cubrirás el rostro?
- No…
- Vaya… de todas formas sé que no estoy lejos de la otra habitación... al parecer ustedes solo saben encerrarme en habitaciones con baños enormes…
- Sígueme –Salió de ese cuarto y como ya sabía solo había que caminar unos cuantos pasos para llegar a la otra habitación. Era curioso como los dos cuartos y el baño estaban situados dentro de un mismo pasillo. Debía ser una mansión y no una bodega. Cuando las habían tenido a ella y a su madre en ese lugar nunca imagino qué clase de lugar era donde las habían tenido –. cámbiate ¿O, prefieres tomar una ducha? –.
- Había regadera en el otro baño… así que mi cuerpo está limpio.
- Pero el agua es fría en aquella habitación…
- Sí, es muy fría…–respondió Sakura mientras caminaba hacia la cómoda y rebuscaba entre las ropas – No entiendo porque toda esta ropa es tan masculina… aquellos sadistas nunca se dignaron a llevarme un cambio de ropa… creo que ya me acostumbre a mi desnudez… tú también ¿cierto?
- Sabes durante mi ausencia escuche rumores de que tu padre aún no decide si debería rescatarte… y que cree que todo esto es solo un problema en el que tú te metiste sola. –Parecía que el hombre no había prestado mucha atención al comentario de Sakura. En realidad no le afectaba en lo más mínimo verla desnuda y de eso ella ya se había dado cuenta… desde el principio fue así.
- Te dije que no le importaría…
- Eso no es bueno… no es bueno para ti que serás quien sufra las consecuencias…
- Ummm –Sakura sonrió sarcásticamente – ¿Qué piensas de una chica como yo?
- Por la forma en que pareces no temer estar aquí al igual que como finges ser indiferente mientras te digo que tu situación empeorara solo me hace pensar una cosa. Y eso es que has estado viviendo una vida autodestructiva y que eres una mujer fría… no sé qué te atormenta tanto, pero sospecho que incluso has intentado acabar con tu vida. Y si no has tenido éxito en dar fin a tu vida probablemente es porque en el fondo eres cobarde. Pero no sabré más de ti hasta que te escuche tocar el piano. Termina de cambiarte que te llevare a un lugar especial. –Sakura lo miro con sorpresa. Callada y sin decir nada se limitó a seguirlo por los infinitos pasillos de esa mansión después de haberse cambiado. Había comprobado que se encontraba en una casa muy antigua donde sin duda había vivido una familia noble. Le extrañaba que ese hombre caminase junto a ella sin temer que ella escapara. Después de caminar un par de minutos llegaron a unas puertas altas de madera tallada. Al abrirse las puertas pudo ver que ese lugar era lo que parecía un salón de fiestas. En el centro muy apenas pudo distinguir un piano solitario. El hombre cerró las puertas y camino hasta el instrumento donde había unas veladoras y las encendió.
- No tienes miedo a que escape… alejándote así de mí.
- No escaparas… no conoces este lugar. Cuando estuviste cautiva de niña jamás saliste de la habitación donde te tenían con tu madre y además sé que este piano te ha seducido y quieres tocarlo. Aprovecha… quizás esta sea la última vez que puedas acariciar las blancas teclas de un piano tan bello como este. –Sakura se acercó con la mirada fija en el instrumento. Había quedado hechizada desde el momento que lo había visto. Destapo el teclado y se acomodó en el banco de madera. Con lentitud toco unas cuantas notas –.
- No creí que estaría afinado… ¿Qué deseas escuchar? –el hombre ya se había recargado sobre el piano; observando a Sakura con mucho detenimiento –.
- Lo que tú desees…–Sakura suspiró y comenzó a tocar notas y pasajes durante algunos minutos hasta que se detuvo –.
- Mis dedos siguen en buena condición –habló más para ella misma. Espero unos segundos y coloco sus manos de nuevo sobre las teclas e inesperadamente comenzó a tocar. La melodía era tranquila y muy melancólica, matizada con un poco de oscuridad. Una balada que denotaba bastante resignación y sentimientos encontrados. Rendición y aceptación ante lo que no se podía cambiar para seguir adelante y seguir viviendo la vida como mejor se pueda. El hombre cerró sus ojos por unos momentos y se dejó llevar por las emociones que fluían de Sakura. Llevaba varios minutos tocando, pero se le veía ausente. Sumida por completo entre los matices de esa balada. Si algo le había quedado claro era el porqué del temor que ella tenía de perder sus dedos. Un detalle lo hizo concentrarse en los dedos de la chica los cuales observo minuciosamente mientras estos acariciaban las teclas. De nuevo volvió su vista a su rostro que aún se movía al compás de las notas; expresando gestos emotivos en demasía. Con majestuosidad dio por terminada esa balada que había hecho posible que él pudiese mirar un poco en sus adentros.
- Ahora comprendo a lo que te referías cuando dijiste que tu música era perfecta más carente de belleza. Créeme tú si transmites pasión a quienes te escuchan, pero tan solo es pasión musical escondida en los bellos sonidos. Nada de lo que tocas transmite tu pasión. Aquella pasión que deberías llevar encendida en todo tu ser. Si pudieras mezclar tu pasión con la de la música el mundo estaría a tu merced y gustosamente desearían permanecer allí siempre.
- No puedes decir que no te lo había advertido.
- ¿entonces Chopin es tu compositor favorito? No crees que es difícil tocar su música… después de todo la mayoría de sus piezas son melancólicas pero con varios destellos de sentimientos muy profundos.
- Sabes de música… un secuestrador culto… ¿O, quizás solo alguien que finge ser un secuestrador desalmado? ¿Estás seguro que no sabías que yo era una pianista?
- Nunca dije que no sabía de música… tan solo no sabía que tú eras una pianista.
- No, Chopin no es mi favorito… no soy muy buena interpretando su música por eso escogí una de sus piezas menos alegres. Pero la verdad es que me identifico mucho con sus creaciones. Tal vez no logre expresarlas del todo, pero sin duda me identifico con él …
- Al igual que paso con él, morirás joven…
- Muy joven… -El hombre no supo si la chica se refería al compositor o a ella misma cuando dijo esas palabras. Sakura suspiró y observo las teclas. Cuando estaba a punto de tocar otra vez la voz del hombre la detuvo –.
- ¿Cuál es tu número favorito?
- El tres…
- Entonces tres serán las veces que tocaras el piano antes de morir… esta cuenta como la primera… tienes dos restantes ¿hay algo más que quieras hacer antes de morir? –La chica lo observo fríamente y no respondió. –Te queda una semana de vida no más de eso. En una semana tendremos a tu padre bajo nuestro control y ya no serás necesaria.
- ¿puedo tener lo que quiera? –preguntó la chica con una mirada penetrante e igual de intensa que la llama de la velas que alumbraba el salón –.
- Lo que quieras…. Así que escoge sabiamente que será.
- No es necesario que lo piense demasiado –Aseguró la chica poniéndose de pie; comenzando a caminar hasta él. Esa era la oportunidad que estaba esperando y no podía desperdiciarla. De alguna forma u otra tenía que intentar enredarlo. Su madre lo había logrado y quizás ella también… no había nada que perder… tan solo su vida que como él había dicho no valoraba. Pero al mismo tiempo tenía la cobardía suficiente para no acabar con ella. Se paró junto a él y lo miró sensualmente. – Creo que te quiero a ti – los músculos del hombre se quedaron inmóviles sin denotar expresión alguna –.
Pieza interpretada por Sakura
Balada de Chopin numero 1
