"La mujer de mi vida"

por: TroublemakergirlSly

Hola amigos, les dejo otro CAP :). Dejen reviews!

"juro solemnemente que mis intenciones no son buenas"

disclaimer: recuerden que no son míos los personajes, le pertenecen a J. K. Rowling, yo sólo hice una locura con mi cabecita ;)

lee!


Narrador:

Todos seguían absortos en sus asuntos, cuando de pronto llegaron a la sala de los menesteres Pansy y Harry, los cuales venían tomados de la mano, e iban saludando a todo mago con quien se topaban.

- Hola Luna, creí que no vendrías... -saludó Pansy al momento en que abrazaba a su nueva amiga. Compartieron un beso en la mejilla y rieron. Luna iba con un vestido, precioso, de color esmeralda. Era de un solo tirante, hacía que su figura resaltara en la parte del busto, ya que llevaba una pretina bastante ancha,en la cual tenía varios bordados con un hilo de color plateado. Pansy llevaba un vestido con los tirantes caidos, el vestido era sencillo, de color azul marino, era liso de la parte baja, pero tenía una caída impresionante. Su vestido era tan elegante que iba con un buen conjunto de joyería, sucollar era en forma de serpiente, al igual que su pulsera y sus aretes, solo que cambiaba mucho el tamañno, ya que mientras el collar era grueso; la pulsera era en extremo fina, al igual que los aretes, los cuales a penas se percibían a lo lejos.

- No me lo perdería, a pesar de todo lo sucedido... De hecho creí que tú no vendrías, lo digo por Harry, claro... aunque... a la que no he visto es a Hermione -dijo Luna, al momento en que veían por encima del hombro de Pansy.

- Oh, sí. Ella y Draco irán a Malfoy Manor en un rato, y dudo mucho que quieran venir antes de partir... No creo que los veamos aquí hasta mañana... -susurró Pansy en el momento en que comenzaba a voltear a ver a Harry, quien al percatarse de la mirada de ella la sacó rápidamente de la conversación, y se disponía a ir a pararse a la pista de baile.

La música era tranquila y, ellos no paraban de verse a los ojos, nada ni nadie existía en esos momentos. Sólo estaban conscientes de su presencia, mutua, en aquella sala. Pansy comenzó a soltar su mano derecha, luego la izquierda, y las colocó en su hombro, con lo cual Harry la tomó por la cintura con ambas manos.

El silencio se iba apoderando poco a poco de ambos, y las canciones de fondo no ayudaban mucho, puesto que la gran mayoría de ellas eran tranquilas para bailar en pareja y... eran muuuy románticas. Pansy estaba al borde de colapsar por los nervios que sentía al ver a Harry, puesto que nunca en su vida había sentido algo como ahora lo hacía con él. Harry se había convertido en algo muy importante, y ella se sentía muy feliz por tenerlo ahí junto a ella.

- Iré a por un poco de whisky... ¿Quieres un poco? -dijo Harry al momento en que se detenía del baile. Pansy le miró, un poco contrariada, le dio una pequeña sonrisa.

- No... Yo, no quiero beber aún.. -dijo al momento en que tomaba el brazo de Harry y lo ponía a bailar de nuevo- quiero decirte algo...

- ¿Está todo bien, linda? -dijo un Harry preocupado. Puso su semblante serio, aunque por dentro, comenzaba a sentir una gota de sudor pasar a lo largo de su espina dorsal, de los nervios que sintió ante lo que Pansy le quería decir.

- Harry... Yo... ¡Por Salazar!... No sé por dónde comenzar... No sé cómo agradecerte el hecho de estar junto a mí en todo momento desde el día del lago... -dijo Pansy, y poco después tomó la palabra de nuevo- tú... Te has convertido poco a poco en un guardián para mí y... no puedo dejar de pensar en lo afortunada que soy por ello... -susurró con una radiante sonrisa, y unos ojos cristalinos- y yo... No puedo hacer más que amarte, en una manera de pago por ello... Yo me siento en deuda contigo...

Harry aprovechó el momento para negar levemente con la cabeza, y poco a poco comenzó a subir sus manos al rostro de Pansy. Limpió una lágrima que resbalaba por su mejilla. Besó dulcemente su frente.

- Pansy... ¿Es que no te das cuenta de lo mucho que yo te quiero a ti? -dijo, al momento en que ella se quedaba en silencio, y comenzó a detener su baile. Bajó su mirada hasta encontrarse con los ojos expectantes de Pansy, la cual estaba un poco sorprendida por lo que hacía Harry- Necesito que sepas que yo no resistiría estar sin ti, no ahora que te he conocido y sé que eres una brillante bruja... No puedo explicar exactamente cómo se le llama al lazo que hemos formado. Pero me gusta cómo es y, me agrada compartir lo que soy contigo... Yo... He decidido no soñar solo, y ahora entiendo el por qué de ello. He comenzado a soñar un futuro a tu lado, y quiero saber si es que esto está bien o no para ti... Yo nunca haría algo sin que tú no lo quisieras. En este mismo instante, de hecho, podría arrodillarme y poco a poco ir mostrando una caja de terciopelo pequeña. La abriría y te mostraría el contenido, esperando a ver en tu cara algún indicio bueno y positivo. Sin embargo, entiendo que es muy pronto, y que no debemos acelerar el paso... Quiero que podamos disfrutar esto, estando juntos... Estando yo a tu lado y tú al mío... -dijo y concluyó con eso, transmitiendo todo su amor y toda la paciencia que esto requería. La tomó de la mano, y se abrazaron, en un reconfortante y cálido abrazo, el cual les dejaba en claro que sus sentimientos eran mutuos, y que nadie podría separarlos nunca. Era raro, sin embargo en estos últimos días que llevaban de conocerse muchas cosas habían cambiado, y todas ellas para algo bueno... Sin necesidad de más palabras ambos entendieron lo que querían decir con una simple mirada. Hasta ese punto se conocían, y no dejarían que nada cambiara, a menos que fuera para algo mejor. Finalmente el amor es puro aún a esa edad, es un genuino amor, uno que no puede ser corrompido por dos personas jóvenes... que sueñan, se entregan y vuelan, siempre buscando realizar todo cuanto quieren o desean.

Con ésto, poco a poco se despidieron de todos y se fueron sonriendo nerviosamente. Harry le había dado su saco a Pansy, la cual lo llevaba puesto sobre los hombros. En poco tiempo llegaron a la entrada del castillo, y fueron caminando poco a poco por un camino que Harry conocía bien, pues era él quien dirigía la marcha de ambos.

Al frente se mostraba el bosque prohibido, pero ellos cortaron su camino, y fueron caminando hacia el lado izquierdo. Hasta toparse con un árbol que era realmente grande. Harry se acercó al árbol y lo rodeó con los brazos, como si estuviera buscando algo. Harry encontró una rama gruesa, la cual alzó como si fuera una palanca, y poco a poco la corteza del árbol se comenzó a desprender, mostrando luz en su interior. Se veía la luz como si fuera de una pequeña casa, y fue ahí donde Pansy cayó en la cuenta de lo que pasaba... E inmediatamente comenzó a sentirse nerviosa. No sabía qué pensar acerca de lo que Harry pretendía, pues quizás era muy temprano para su relación y no quería que estropearan sus avances.

Harry, al verla entre asombrada y nerviosa, simplemente rió con ganas.

- No estamos solos Pansy... Aunque si así lo prefieres... -dijo con un atisbo de coquetería, con lo cual Pansy se pudo roja y le propinó un golpe en el brazo, como quien no quiere la cosa.

- ¡Harry James Potter!... Eso no se dice si hay más personas aquí... -susurró a Harry, aún molesta. Sin embargo al ver aparecer a Tonks y a Remus en el comedor, ella cambió su semblante rápidamente, y cordialmente les saludó. Pasaron a lo que parecía ser una casa, era muy extraño, pero pensó que era una especie de tunel-traslador, el cual estaba dispuesto para que llegaran a esa casa.

- Pase, señorita Parkinson, no mordemos -dijo una sonriente Tonks, al momento en que se acercaba a ella y la elogiaba por su vestido. Remus y Harry comenzaron a hablar animadamente, acerca del próximo partido que tendrían los Gryffindor contra Ravenclaw.

- Dime Pansy, querida -sonrió al momento en que se dirigían a la sala. Le ofrecieron unas galletas y té, pero declinó la oferta, pues quería cenar con ellos.

- ¿Qué tal van las cosas entre ustedes? -murmuró Tonks, cambiando su cabello a color azul turquesa. Le miró, con una sonrisa de lado- ¿bastante bien, o no?

- Mejor que bien -admitió Pansy. Se sonrojó y dirigió una mirada a Harry, el cual también la miró en aquel momento- de hecho... hace unos momentos... estoy segura que casi me hizo una proposición de matrimonio...

- ¡¿Qué?! ¡Cuéntame todo! -inquirió. Amplió su sonrisa y esperó la anécdota que Pansy tenía que contarle.

Poco después se sentaron a cenar, y el tiempo pasó rápido, aún más de como lo habían imaginado. Sin darse cuenta, las botellas de whisky de fuego se terminaron rápidamente. Al ser la única familia que Harry poseía, ella había agradecido mucho el hecho de que le hayan hecho sentir como en casa, bienvenida.

Al terminarse la cena y la amistosa plática, ambos se despidieron, y se dispusieron a marcharse.

- Pansy querida, escríbeme por favor... me alegrará saber acerca de ustedes dos más a menudo, Harry solo envía cartas cuando nosotros le escribimos -dijo Tonks, poniendo sus brazos en jarras. Harry se volteó cohibido, pues claramente lo estaba reprendiendo con el comentario.

- Claro que sí, espero verlos pronto -sonrió Pansy. Se dieron abrazos y salieron de la casa. El frío comenzaba a ser cada vez más notorio, sin embargo ellos no lo notaron debido a tanto alcohol en su sistema.

Poco a poco fueron andando de regreso al castillo, como podían, claro está, puesto que habían tomado bastante, y por lo menos Harry tambaleaba al momento de caminar. En el camino, ambos iban absortos en sus pensamientos, pero Harry tomó la palabra al llegar a la gran entrada de Hogwarts.

- Entonces... ¿Hubieras preferido que nos quedáramos solos en la casa? -dijo con una sonrisa pícara, y Pansy comenzó a reír nerviosamente. Él alzó una ceja ante el comportamiento de ella- digo... Somos un poco grandes como para ya poder hablar de esto... ¿No?

- No sé qué pretendes... Pero hoy... Por tus actitudes diría que estas un poco entusiasmado por nuestro día juntos, así que para que te tranquilices, ¿qué te parece si hoy cierro mi ventana del dormitorio y no entras? -preguntó Pansy al momento que se dirigía hacia su sala común, sin embargo una mano se lo impidió.

- No... -dijo con una cara de súplica- no, ya me siento bien... Es más, recuerda lo que te dije cuando bailamos -dijo Harry. Puso cara de súplica y la hizo volver a donde él se encontraba, para después darle un beso casto en los labios.

- Eso no hará que cambie lo molesta que me siento contigo, hoy te has pasado de la raya... Y ya te había yo dicho que no quería tratar ese tema hasta que nos casemos.

- Oh, cierto... Bueno, en fin... A ver quién llega primero al dormitorio -dijo al momento en que Pansy despertó de su ensoñación, éste ya se encontraba a medio camino. No le quedó más remedio que salir disparada a la habitación.

Al llegar los dos a la habitación, ella se quedó petrificada puesto que ella había caído en la trampa, ahora Harry estaba en su habitación... y no sabía qué era lo que ahora pasaría. Harry entró al baño rápidamente y se enfundó en su piyama. Al salir, ella entró a cambiarse y a lavarse la cara, para refrescarse un poco después de la carrera al dormitorio.

- Harry... -llamó Pansy, puesto que había olvidado la bata de la piyama, y la necesitaba para antes de acostarse. No quería que Harry la viera así, con esa piyama tan fresca, tan ligera.

- ¿Sí? -susurró Harry al momento en que doblaba su ropa.

- Necesito mi bata... La dejé en el ropero izquierdo, ¿podrías pasármela?

- No... No veo necesario que la uses... Ya vamos a dormirnos, así que sal así y yo te prometo que no veré nada.

- No me quiero arriesgar a que sí veas algo...

- Pero traes pantalón y playera holgada, como siempre, ¿o me equivoco?

Ninguna respuesta se escuchó por parte de Pansy y, ella estando nerviosa comenzó a cepillarse el cabello, y no se percató cuando Harry abrió la puerta del baño.

- ¡Harry! No entres -dijo Pansy intentando tapar sus piernas, puesto que llevaba un short diminuto y una playera de tirantes un poco pegada. Pansy había decidido dormir así, puesto que cuando dormía con Harry a ella le daba mucho calor.

- Wow, ahora entiendo por qué la bata... Por cierto, si me preguntas: ese short me agrada mucho -dijo Harry, pero Pansy le propinó un empujón y salió corriendo hacia la cama. Destendió las cobijas y sábanas y se metió rápidamente. Se tapó hasta la cara con vergüenza.

- Hey... ¿Por qué te da pena? -dijo destapando su cara, y comenzando a plantar unos cuantos besos en su frente.

- Es que... No... No me agrada que me veas así... Yo... Quiero gustarte por cómo soy, no por cómo me veo.

- ¿Es que acaso no entiendes que ya me gustas tal cual eres desde ese día en el lago negro?... Dime... ¿Qué necesitas que te diga para que me creas?... ¿Qué necesitas que yo haga? -dijo un poco frustrado Harry, al momento en que se sentaba en la cama a un lado de ella, y se le quedaba mirando. Ella, sin pensarlo situó sus brazos al rededor del cuello de él, y lo hizo agacharse hasta que sus labios se fundieron en un beso que mostraba mejor que ellos sus sentimientos...

Y así quedaron esos dos, al menos hasta que todo hubo comenzado, con los doseles de la cama cerrados y un hechizo silenciador para que nadie se diera cuenta de qué pasaba en la habitación de la Slytherin.

/*********/

Volviendo un poco a Draco Malfoy y a Hermione Granger, o mejor dicho, a los protagonistas de esta historia... Ellos se encontraban preparándose para la visita a Malfoy Manor, sin embargo Hermione creía que sería bueno ir a la fiesta de Ginny, puesto que los había invitado cordialmente Zabini unos días atrás.

- Draco, creo que deberíamos ir... Sólo unos minutos, ellos nos invitaron -dijo Hermione al momento que se le posicionaba al frente para que no la eludiera. El rubio hizo varios intentos de esquivarla, pero cuando se dio cuenta de que no ganaría aquella batalla, se dio por vencido. Draco hizo una mueca, y le comenzó a decir:

- ¿Cuándo va a ser el día en que hagamos lo que yo digo? -preguntó con una mueca que poco a poco se convirtió en una sonrisa. El rubio no sabía explicar por qué, pero le gustaba eso, que ella fuera mandona y se le impusiera... finalmente, ¿quién se atreve a retar a un Malfoy? Tenía que ser alguien con los pantalones bien puestos o, en este caso, la falda con la pretina bien ajustada.

Hermione Pov

Ella le dio un empujón y le dio un casto beso tronado en la mejilla.

- Gracias, querido... Te lo compensaré hoy, te lo prometo -dije con una elegante sonrisa.

- No lo creo, pero está bien... Me haré ilusiones.

Continuaron vistiéndose, y poco a poco terminaron de alistar sus cosas en una valija. Gracias a Merlín se le había ocurrido usar, su famoso, hechizo de expansión para que todo cupiera ahí y no tuvieran que cargar con más equipaje. Salieron a prisa de la habitación y en un santiamén llegaron a la puerta de la sala de los menesteres.

Al entrar sonrieron a todos, y saludaron cortesmente. Divisaron a varios chicos que iban con ellos en varias clases, otros eran invitados-de-invitados. Después de ver tantas caras y casi ninguna conocida, finalmente, se toparon con Luna.

- Hola, creí que no vendrías. Pansy me dijo que no ibas a venir, y nosotros -dijo apuntando a Nott- los estuvimos esperando.

- Lo siento... Es que iremos a Malfoy Manor, y de hecho sólo veníamos a felicitar -dijo Hermione al momento en que se separaba de ellos, y se posicionaba a un lado de Draco, el cual posó su mano en mi espalda baja, para poder tenerme cerca en todo momento. Había demasiada gente.

- Zabini, ¡felicitaciones! -estalló Luna, al momento en que se le unían Draco y ella. Le abrazamos y el chico nos indicó en dónde se encontraba Ginny. Estaba solo a unos cuantos pasos de nosotros, platicando con Fred y George.

- Ginn, muchas felicidades... no te excedas con la desvelada, no es bueno para tu salud -dije, al momento en que la envolvía en un abrazo. Ella me miró con ternura por el comentario y me aseguró que descansaría hasta tarde. Nos quedamos hablando con ella un rato, hasta que Draco comenzó a hacerme gestos, para indicarme que ya debíamos irnos, sino perderíamos nuestra salida.

- Vámonos, se nos hace tarde -susurró Draco al momento en que me guiaba a la salida.

Al llegar a la habitación por las valijas y sus cosas de viaje, dieron una ojeada a la habitación, para asegurarse de no dejar nada que fuera necesario. Se tomaron las manos y, por la chimenea que había sido arreglada para viajar por red floo, viajaron a Malfoy Manor.

Al ellos llegar a la chimenea, la casa se veía a oscuras, algo raro pues siempre estaba alguien en la casa. Draco tomó la mano de Hermione y le ayudó a quitarse los restos de los polvos, con un simple hechizo. Al estar limpios, bajaron de la chimenea y al momento se escuchó un trueno.

- ¡Bienvenidos a casa! -dijeron al unísono los Malfoy, los cuales habían estado escondidos. Unos pequeños fuegos artificiales surgieron, dando un toque divertido a la bienvenida. Sin embargo, lo que más llamó la atención de Hermione fue que salían adornos de la marca más que conocida por ella, "Weasley & Weasley", lo cual era muy extraño, pues esa era la tienda de George y Fred Weasley.

- Wow. Gracias a todos... ¡Muy bonito que les ha quedado todo! -dijo Draco con una enorme sonrisa y con un silbido de impresión. Todos los Malfoy hicieron fila para presentarse, como se debía, a los recién llegados.

- Qué bueno que te ha gustado, dragón. Acérquense hijo... queremos conocer a la señorita Granger -dijo, la que supuso, era Narcisa Malfoy, la cual llevaba un vestido verde oscuro en un corte imperio, el cual le llegaba hasta la rodilla. Lucía realmente elegante, a pesar de estar en un atuendo un tanto casual. Pero lo que realmente resaltaba era una enorme pulsera de plata con esmeraldas y rubíes, los cuales centellaban al, la luz, llegar hasta ellos.

Hermione y Draco se fueron acercando lentamente hasta donde estaban situados todos.

- Esto... Ella es Hermione Jean Granger... -dijo Draco con diplomacia, intentando esconder su nerviosismo. Le di una mirada de apoyo, a lo cual sonrió. Al momento, una jovencita de cabellos dorados y ojos azules celeste llegó corriendo a saludar directamente a Hermione- ella es mi hermana... Alexa Malfoy...

- Mucho gusto -dije al momento en que nos estrechábamos la mano. "Entonces sí se refería a su hermana cuando me dijo del vestido..." pensé- gracias por el vestido, es precioso.

- No hay de qué, además... estoy segura que te verás aún más encantadora cuando lo uses mañana en la cena -estalló.

- Y éste es John Malfoy... Él es mi hermano -susurró al momento que el muchacho de cabellos plateados y ojos verde Esmeralda se acercaba y, poco después, me abrazaba- él... Es muy efusivo... - susurró con un deje de disculpa, a lo cual solo sonreí, pues era algo tierno- y... Finalmente... Ellos son mis padres... Lucius y Narcisa Malfoy.

- Mucho gusto, en verdad -contesté al momento en que daba la mano para saludarlos. Ambos me estrecharon en sus brazos y me pidieron que les llamara por sus nombres de pila, lo cual agradecí. Era bienvenida en su familia, después de todo.

- ¿Qué les parece si cenamos? -dijo Alexa al momento en que se disponía a ir a la cocina. Todos, al verla, comenzaron a andar muy sonrientes hacia la mesa del comedor de mármol, el cual tenía un hechizo para que no se sintiera tanto frío por el tipo de roca que era. Los elfos comenzaron a llenar la mesa con diferentes platillos, los cuales se veía que estaban exquisitos, se me hizo agua la boca al momento de verlos.

- ¿Y qué tal la escuela, Draco? -dijo Narcisa al momento en que se situaba en el lugar de la derecha del de su esposo. Hermione volteó a ver a Draco, para ver si él respondería, sin embargo él no la miró y contestó:

- Bastante bien mamá, Hermione y yo somos premios anuales... -contestó Draco, sin embargo se vio interrumpido.

- ¿Cómo? ¿Dos premios anuales? -dijo John, al momento en que tomaba asiento frente a su mamá.

- Esto... Sí, hemos tenido que convivir para que las casas a las que pertenecemos no sean enemigas... -expliqué, sin embargo todos nos miraban fijamente.

- ¡Y vaya que ha funcionado! ¿a que no? -dijo con picardía Alexa, al momento en que entraba y se sentaba a un lado de John. Todos comenzaron a reír, menos ella y Draco. Nos miraban con sorna, aunque se veía que querían divertirse acerca de nuestra relación, pues pasamos... literalmente: del odio al amor, en un solo paso.

- ¿Cuándo nos lo ibas a decir, Draco? -preguntó su padre con una sonrisa socarrona, al momento en que hacía un guiño con el ojo derecho. A Draco casi se le atora el pedazo de pollo que acababa de tragar, le dio un sorbo a su agua y se dispuso a contestar.

- Esto... -dijo Draco.

- Planeábamos venir en vacaciones, a convivir con ustedes algún tiempo, para darles la noticia... Pero surgió la idea de la cena familiar y creímos conveniente decirlo ahora -dije al momento que le tomaba la mano a Draco por debajo de la mesa. No podía dejarlo morir solo, mi orgullo Gryffindor lo reclamaba.

- De acuerdo... -dijo Lucius como contestación. Aún nos miraba expectante, pero ya no hizo otro comentario.

- ¿Alguien quiere postre? -preguntó Alexa al momento en que entraba con un enorme bote de helado muggle sabor chocolate. "Esta familia no deja de sorprenderme" pensé al momento que con una sonrisa aceptaba un poco de helado en una copa. Miré a Draco, el cual estaba tratando de servirse un poco de helado, al ver que no lograba su cometido me dispuse a servirlo por él. Los demás nos miraron, podría asegurar que hasta se les cayó la quijada al ver que, efectivamente, eramos una pareja... un equipo.

Todos siguieron comiendo el postre y hablando de trivialidades, realmente estaban pasando un buen momento. Sin embargo el tiempo corría y la noche se iba avecinando poco a poco.

- Hermione... Tenemos que descansar... -susurró Draco en mi oído, al momento en que me daba un beso en el hombro. Simplemente asentí.

- Ha sido una hermosa velada, gracias por todo, pero nosotros nos retiramos... -dijo Draco. Nos levantamos de la mesa y me dio su mano.

- ¿Tan pronto? -susurró Alexa haciendo un puchero. Debía admitir que se veía sincera su expresión, y quise quedarme, sin embargo estaba cansada de lo largo que había sido el día y quería descansar para mañana estar al cien en todas las actividades que harían.

- Déjalos hija, quieren tener un poco de tiempo para ellos... Está bien hijo, pueden retirarse -dijo Narcisa al momento en que se acercaba a ellos y les deseaba una buena noche. Nos abrazó y nos dio un beso en la frente.

- Estaremos en mi cuarto, por si necesitan algo... -dijo Draco. Lo miré y asentí, finalmente ya estabamos acostumbrados a estar en una misma habitación.

- ¿Cómo? ¿Duermen juntos? -preguntó a carcajadas John. Nos miraba entre divertido y asombrado, pues no sabía bajo qué condiciones nos habían impuesto el estar juntos en Hogwarts.

- Déjalos John, ellos ya están mayorcitos... ¿verdad, mi dragoncito? -contestó Narcisa apretando las mejillas de Draco. El aludido quedó rojo de su mejilla.

Todos estallaron a reír, incluso Draco y ella. No paraba de creer que era una excelente familia, nunca se hubiera imaginado a una familia como ésta, así de aristocrática y tan bromista. Simplemente le dieron mucha confianza, y le agradó el hecho de que no fueran groseros con ella y que no tuvieran ningún inconveniente con que ella y Draco salieran.

Un poco incómodos, llegaron al segundo piso y comenzaron a andar por el largo pasillo. Las paredes eran de un tono verde oscuro en la parte baja, mientras que en la parte de arriba había un tono aperlado. Había a cada metro de distancia un cuadro de algún antepasado Malfoy. Cada uno era muy parecido, e incluso se podía decir que eran risueños, pues al pasar nos saludaban con una sonrisa, una cordial.

Llegamos a un cuadro que tenía a un señor muy parecido a Lucius, el padre de Draco.

Draco se detuvo frente al cuadro y me llamó para ponerme a su lado.

- Hola, abuelo... -saludó Draco, con lo cual, el señor se despertó al momento. Al parecer era el único que dormía- he traído a alguien para que la conozcas...

- Vaya, hasta que lo hiciste -bromeó el anciano, y se irguió en la silla- mucho gusto, linda... Perdona a mi nieto por no haberte apreciado desde antes... ¡Gracias a Merlín y a Salazar que ha abierto los ojos!

- Es lo mismo que yo le digo... -bromeé y Draco me vió con mala cara- lo siento...

- Bueno, creo que van llegando... Y deben de estar cansados, mejor los dejo para que se pongan cómodos -dijo el abuelo, mirándonos tiernamente.

- Gracias abuelo Abraxas, como siempre, es un gusto y un placer el poder hablar contigo... -dijo Draco con una cara de amor y cariño hacia su abuelo.

- Gracias a ti, dragón, hoy me has hecho muy feliz... Mucho gusto señorita Hermione -dijo el abuelo al momento en que se acomodaba en su silla.

- El gusto es mío, señor... -contesté. El abuelo me miró extrañado y negó con la cabeza, sonriendo.

- Dime abuelo, querida... -dijo el abuelo, con lo cual Draco estalló en carcajadas... Y no pude evitar sonrojarme. Asentí.

- Gracias... Abuelo -susurré y nos dispusimos a caminar.

- Vaya familia que tienes, Draco... Yo... No me imaginé que fuera a ser así... Esto es mil veces mejor de lo que creí que pasaría -dije entre risas, recordando todo lo anteriormente ocurrido.

- ¿Qué esperabas? Les has caído bastante bien... -dijo riendo- es por eso que todo resultó de una manera bastante incómoda... Por cierto, creo que mi abuelo te pilló desprevenida...

- Nunca creí que me fuera a decir algo así como aquello... -murmuré un poco apenada, con la cabeza agachada. Draco siguió riendo y tomó mi mano. Nos dirigió poco a poco hacia una puerta enorme tallada, la cual se veía como si hubiese sido hecha a mano, tenía grabadas las iniciales "DM&HG" justo en el centro.

- Tengo una duda... -comencé, pero Draco me hizo hacer silencio con una mirada de "hablaremos luego".

- Aquí es... Oh, no te pregunté... Perdóname. Te quieres quedar aquí o puedo conseguir otra habitación para ti si así lo deseas... -comenzó Draco, pero le indiqué con la mano que no quería otra habitación.

- ¡No...! Digo, así nos acostumbramos este año... Y la verdad no quiero estar sola en esta casa -admití sonrojada. Quería darme golpes mentales por semejante contestación, pero tenía que reconocer que la casa me resultaba algo tétrica, y estaba segura que si estaba lejos de Draco no dormiría.

- Si, claro. Lo que digas... Se qué no puedes dormir sin mí... ¡Ya, admítelo! Es más que obvio... -dijo y al ver que ella no contestaba y seguía estando como un tomate, él comenzó a reír sin más- ¡al fin! Lo he visto todo... Ya puedo morir tranquilo... ¡Hermione Granger sin palabras!

Hermione no se podía sentir peor, quería que la tierra se la tragara, o mejor aún la casa. No podía creer que él acabara de decir aquello, ella solita había cavado su tumba. Pero eso último que le dijo Draco fue suficiente para que reaccionara y le propinara un golpe en el brazo.

- Cállate, y mejor abre la puerta que quiero darme un buen baño...

- ¿Es una proposición acaso? -Draco se divertía de lo lindo al verla enojada, era lo único que seguía igual entre ellos. Al momento de decirlo le alzó las cejas a Hermione indicándole que hablaba en serio.

- Donde se te ocurra tocarme, Malfoy... -contestó al momento en que sacaba su varita y le apuntaba al rubio.

- Esta bien... Yo no dije nada... Entremos, cariño, ya no estés molesta... -dijo, poniendo sus manos en forma de rendición.

- Lo que digas, cariño... -dije al momento en que pasaba la gran puerta y me iba a buscar la cama. Necesitaba echarme encima de ella, quería descansar, aunque fueran solo diez segundos.

Draco siguió su andar, y dejó su abrigo colgado en el perchero. La temperatura de la habitación estaba un poco baja, por lo que encendió la chimenea. Acto seguido fue al ropero, al cual había llevado el elfo doméstico "Founk" sus pertenencias. Sólo esperaba que no se hubiera equivocado, puesto que ese elfo era un poco olvidadizo, según le habían contado en la cena.

Al abrir el ropero comprobó que estuviera su equipaje, y lo cerró inmediatamente.

- Draco... ¿Podrías traer tu trasero aquí? -dije con un tono de enojo.

Al momento en que Draco entraba a donde estaba localizada la cama, iba pensando en unos cuantos asuntos que debía tratar con Hermione. No se sorprendió cuando vió la cama enorme con sábanas de un tono azul marino y un edredón plateado, que tenía unos cuantos cojines encima.

Cayó en cuenta de por qué Hermione estaba enojada al momento en que se fijó en los pétalos de rosa que estaban regados cuidadosamente por el piso, los cuales conducían a la cama.

- ¿Te ha gustado? -fue lo único que Draco preguntó al llegar a donde ella estaba situada. Me abrazó por la parte trasera del cuerpo, y me dio un delicado beso en el cuello.

- ¿Estás de broma? Esto es muy lindo... Pero habíamos quedado en que nada de esto hasta casarnos, Draco...

- No me eches a mí la culpa... Fue todo idea de mi madre y Alexa...

- Pero... ¿Para qué? -dije visiblemente nerviosa y un poco asustada por la situación. Comenzaba a hiperventilar.

Narrador:

- Es acerca de una tradición... -comentó un poco nervioso, puesto que no sabía como darse a entender de una buena manera. La tomó de la mano y la llevó hacia un enorme ventanal, el cual al abrirlo dejó ver un hermoso paisaje y un espacio de balcón, en el cual se sentaron en una mesita. Todo estaba sorprendiendo bastante a Hermione, pero de una manera buena, no podía explicar cómo se sentía, puesto que sentía que estaba en una historia fantástica de Walt Disney (un viejo muggle que vendía fantasías y magia a los muggles)- Como ya sabes, los Malfoy tenemos muchas historias legendarias... Y ¿sabes? No es nada fácil ser un Malfoy... Es por eso que debemos tener... ciertos cuidados... Debemos aprender a buscar a la mujer adecuada para portar correctamente con el apellido, y no sólo eso, también con quienes nos relacionamos...

- Draco... Yo... No sé si es que estoy lista para dar el... -comentó en susurros Hermione, sin embargo Draco la calló. Le miraba, profundamente, queriendo encontrar en ella algún signo que le dijera que ella no lo quería... sin embargo solo encontró miedo e incertidumbre, lo cual lo relajó un poco.

- Shhh, tranquila... No haremos nada que no quieras... Pero, mientras... ¿podrías escuchar lo demás que te quiero decir?

- De acuerdo... Tienes razón querido, perdón... Pero debo ponerme la piyama, y creo que tú deberías hacer lo mismo... -dijo Hermione al momento en que se levantaba de la mesita. Necesitaba tranquilizarse un poco y quizás también refrescarse la cara.

- Está bien, pero sólo si tú me ayudas para hacerlo... -contestó Draco, pero prefirió no haberlo hecho, pues Hermione le propinó un golpe en el pecho- en serio, mujer... ¿cuándo caerás bajo mi encanto?

- Maldito engreído que eres... -contestó y con esto entró a la habitación y seguido al baño.

El baño, como era de esperarse, era inmenso - como todo en la mansión- y estaba lleno de luz a pesar de estar pintado en tonos oscuros. Se enfundó en un diminuto short, puesto que ahora comenzaba a sentir calor, y en una playera que le quedaba un poco grande. Sin embargo, estaba segura de que se veía de una manera "seductora" para Draco, puesto que al ella salir del baño él no pudo despegar sus ojos de ella, o mejor dicho de su cuerpo.

- Hermione... No creo que puedas dormir bien con eso... -dijo Draco viendo a Hermione subirse a la cama de una manera muy "provocadora". Merlin lo estaba castigando por algo, de eso estaba seguro. Lo peor era que no quería que Hermione y él se pelearan sólo por una noche de placer que él quería y deseaba desde hace mucho tiempo, estaba seguro que si mencionaba algo de ello, la chica lo sacaría de la cama y lo mandaría a dormir al sillón.

- ¿Qué? ¿Por qué lo dices? Yo estoy más que cómoda... -dijo Hermione, al momento en que se quedaba pensando un poco en si debían o no tener intimidad. No le parecía tan mala idea, después de todo él la quería, y ella a él. Pensó que la vida es tan corta, que hay veces en que solo se necesita vivir... finalmente, a su edad, lo que sentía ella por Draco y Draco por ella era amor... un amor genuino. Estaba segura que a esa edad el amor no podía ser falso. Con esos argumentos, aún se estaba debatiendo, y él parecía tan adorable con esa manera de verla, podía sentir todo su amor.

- Pero yo no... Eso es muy... Demasiado tentador para un hombre, y no respondo por lo que pueda pasar... -contestó Draco, dejando a Hermione un poco más confundida en si debía aceptar su oferta o si debía descartarla... Literalmente se había entregado Draco a ella en bandeja de plata, entonces ¿por qué no? Recordó una frase que había leído hace mucho, en uno de los libros de su madre: "carpe diem" estaba en latín, pero significaba "disfruta el amanecer" lo que era disfrutar el hecho de vivir el día a día, sin preocupaciones.

- Ah, ¿no...? Pues entonces que pase lo que tenga que pasar, querido... -murmuró Hermione al momento en que se volteaba a mirarlo a los ojos y se acercaba lentamente hasta él, y poco a poco depositaba besos en su mejilla.

- ¡Hermione Jean Granger! ¡¿Estas consciente de lo que me estas diciendo...?! ¿A mí? -gritó un Draco asustado, esa chica que tenía literalmente sobre él era distinta. Era... toda una leona adulta, como nunca antes la había visto.

- Tal vez... -dijo Hermione al momento en que le hacia un guiño con el ojo derecho y se mordía el labio.

- Espero que no te arrepientas...

- No lo haré, Draco... -dijo, besándole. Le detuvo el rubio.

- Aún no has escuchado lo que debo decirte... -dijo Draco al momento en que intentaba calmar sus nervios, pues lo que iba a comenzar a explicar no era algo tan sencillo- bueno... La verdad es que lo de hoy ya estaba planeado, pero no es por nada malo ni nada...

- Explícate... a menos que quieras que te lance un mocomurciélago... -dijo la castaña al verle a los ojos.

- Es que... En la mansión Malfoy hay ciertas tradiciones que se deben cumplir antes de traer a una mujer a la casa... -murmuró al momento en que se paraba de golpe, dejándola atónita, procesando la información que estaba recibiendo. El rubio se encaminó hacia una mesita que estaba situada a un lado de la cama, en la cual removió varias cosas, hasta que dio con lo que estaba buscando. Era una cajita roja. La caja tenía una enorme "M" grabada en un color dorado.

- Mmm, Draco?... Espero equivocarme por primera vez, pero... -murmuró, sin embargo Draco le lanzó una mirada mala por haberle interrumpido.

- Hermione, demonios... ¿No puedo ni terminar de decirte algo? Odio cuando quieres ser una sabelo-todo... ¿No podrías callarte solo poco? -terminó. Ella hizo silencio, y le miró, estudiando cuál sería el siguiente movimiento del rubio, para saber cómo era que debía reaccionar.


Hola todos! Espero se encuentren bien, les dejo otro CAP. Espero pronto subir el siguiente.

"Travesura realizada"