Naruto © Masashi Kishimoto
Capitulo 5
- Hmph… sé lo que intentas… pero créeme que no conseguirás nada. Regresemos a tu habitación –Sakura lo miraba resentida. Tal vez sería bueno que de una vez se resignara y aceptara su frio destino. Después de todo ella ansiaba la muerte de vez en cuando… ¿Por qué no aceptarlo de una vez? Al llegar a su habitación el hombre abrió el candado y entro con ella. En la mesa estaba nuevamente una pinta y jeringa para extraer sangre, frutas y una botella mediana de vodka.
- Siéntate y bebe esto –De nuevo le había dado ese detestable jugo. Lo bebió y se fue a la cama, pero antes de acostarse, finalmente recordó el significado de ese tatuaje que él llevaba. Al recordarlo una idea se estableció en su mente. Mientras él estaba de espaldas preparando la jeringa ella se desnudó a prisas y se recostó sugestivamente sobre la cama. La habitación aún tenía un poco de luz así que sin duda él podría distinguir cada rincón de su cuerpo cuando voltease.
- Extiende tu brazo –pidió al dar la vuelta. Verla totalmente desnuda no parecía causarle ninguna sensación – Ya he visto tu cuerpo desnudo varias veces… extiende el brazo –Empezó a caminar hasta ella, pero se detuvo al dar dos pasos. Sakura había abierto sus piernas de manera seductora; mostrándole sin decoros un poco de su insinuante intimidad –.
- Lo has visto desnudo muchas veces, pero nunca has sentido su calor…. Nunca te has perdido entre su calidez… anda… ven y dime por que llevas la palabra "Haruo" tatuada en tu cuerpo. Sera que esa primavera ¿Podrá darle furor a este cerezo?– le preguntó mientras abría sus piernas por completo a la vez que llevaba su dedo índice a su boca para morderlo. El hombre le dio la espalda y camino hasta la mesa donde dejo la jeringa y se volvió hacia ella –.
- Si esto es lo que realmente quieres…. –sin decir más el hombre saco una pistola que llevaba escondida en la cintura. Apunto a Sakura y espero a ver su reacción. Al ver que ella no reaccionaba termino por dejarla en la mesa. Se agacho y se quitó los zapatos y calcetines. Al incorporarse, centro toda su mirada en los ojos de la pelirrosa y comenzó a desabotonarse la camisa. Ella se puso de pie y camino hasta él. Acercó su rostro al de él y fingió estar a punto de besarlo, pero no lo hizo. Por el contrario llevo sus manos a la camisa del hombre y lo ayudo a deshacerse de ella. Mientras ella desabotonaba el pantalón, el hombre llevo una de sus manos a la cintura de Sakura y la apretó suavemente. Con su otra mano la tomo del rostro y la besó inesperadamente. –Sakura sintió sorpresa, pero pronto cerró los ojos y se dejó llevar por ese beso tan extraño. No pudo sentir agresividad en sus labios, al contrario, todo era suavidad. La lentitud con la que su lengua exploraba su boca había sembrado confusión en ella. De pronto dejo de sentir el piso bajo sus pies y fue así como se dio cuenta que él la cargaba. La depositó en la cama como si se tratase de una delicada muñeca y se puso de pie frente a ella para despojarse de lo último de su ropa. La miró profundamente y lentamente se subió a la cama. De nuevo la tomo del rostro y continuo besándola con suavidad mientras se acomodaba sobre su cuerpo. Rompió el beso y centro toda su mirada en aquellos ojos esmeraldas que lo observaban confundidos. Se acomodó entre las piernas de la chica, que por inercia ya se habían enredado en él y quedamente unió los cuerpos de ambos. Sakura gimió placenteramente y con sus brazos rodeo su cuello. El hombre de cabellos negros le dedico otra profunda mirada; sellando nuevamente sus labios con los de ella, para después comenzar a moverse en su interior. Sakura se sentía perdida. Todo lo que él hacia seguía sumiéndola más y más en esa confusión. ¿Por qué se sentía de esa manera? ¿Por qué él actuaba de esa manera? Tratándola con tanta ternura mientras la hacía suya. No, ella necesitaba sentir que ella era quién tenía el control de la situación. Después de todo había planeado todo para enredarlo y no para sentirse amada. Tenía que recuperar el control a toda costa. Abruptamente dejo de besarlo y lo miró con intensidad. Sin apartar su mirada comenzó a girar su cuerpo para quedar sobre él.
- Me gusta más ser yo la que tenga el control –le susurró sensualmente antes de empezar el vaivén de caderas, mas no conto con que el hombre la detendría y rompería su unión. La separó de su cuerpo y la obligo a que una vez más ella estuviese bajo él –.
- Recuerda lo que te dije. Aquí el único que tiene el control soy yo –recalcó de manera dominante al tiempo que se agachaba y empezaba a besar el estómago de la chica. Con su lengua recorrió cada una de las marcas y heridas que habían en su cuerpo. Al terminar de besar las cortadas de sus muslos, buscó su mirada y nuevamente mientras la veía a los ojos se acomodó entre sus piernas y continúo haciéndola suya. Sakura cerró los ojos y se dejó llevar una vez más. La situación no había salido del todo como ella había planeado y temía que todo empeorase. Solo esperaba que todo eso acabase pronto o ya no sabría qué hacer. Todas las sensaciones que él le causaba a su cuerpo enervaban su mente; impidiéndole actuar fríamente durante ese acto. Cuando llego a la cúspide de su placer se abrazó fuertemente al cuerpo del hombre y dejo su alma a la deriva mientras gemía sin cesar. El pelinegro buscó sus labios tan solo para besarlos unos segundos y después rendirse enteramente sobre el cuerpo de la chica llenándola de sí mismo. Ambos se quedaron quietos y en silencio un par de minutos; siendo el hombre el primero que se pusiera de pie. Sakura no le había prestado atención. Estaba sumida en su propio mundo. Del cual despertó al tenerlo frente a ella y encontrarlo ya vestido; sosteniendo la jeringa para extraer su sangre –.
- Siéntate –la chica obedeció aún distante de la situación. Después de que el término se dirigió a la puerta y le hablo fríamente –Recuerda que deje esto aquí por si quieres beber para entrar en calor… en un rato traeré tu comida. – Avisó señalando la botella de vodka que estaba en la mesa. Al verlo salir de la habitación se puso de pie y se dirigió a la mesa. –sonrió para ella misma y tomo la botella. Fue a recostarse en la cama, no sin antes beber todo el alcohol de un solo trago. Mientras se acomodaba entre las sabanas vio rastros de sangre. Revisó sus piernas y se dio cuenta que estas habían sangrado. Mas los residuos sobre sus piernas eran pocos comparados a las manchas en la cama. Cuando el pelinegro regreso a la habitación la encontró aun desnuda y mojada.
- ¿tomaste un baño?
- Si…
- ¿con agua helada?
- Eso es obvio ¿no crees? Cada vez que sales vuelves a poner el… candado así que no me quedo más remedio que ducharme con agua helada –.
- Creí que habías dicho que últimamente tenías mucho frío...
- ¿Acaso no ves que estoy temblando? Si la chimenea estuviese encendida podrías apreciar cada poro de mi piel reaccionando ante el frío – habló mientras fruncía el ceño levemente. Perdiendo el equilibrio, quedó sentada frente a la chimenea.
- Veo que te has bebido todo el vodka. Lo traje para que te mantuvieras tibia no para que terminaras alcoholizada…. Aunque veo que no te afecta mucho beber. Al menos no estás de habladora. Además de tu comida traje cerillos para encender la chimenea. – Contestó mientras se acerba a encenderla. Sakura se concentró en mirar las llamas y de ahí no despego la mirada. Ni siquiera cuando el hombre que estaba sentado en el sillón de siempre la veía fijamente – Después de la ducha debiste cambiarte –.
- Si quizás…. Pero el calor del fuego es aún más placentero del que brinda la ropa.
- Háblame un poco de cómo logras interpretar a Chopin tan fielmente. Muy a pesar de que no todo lo que transmiten sus piezas son sentimientos que tú albergues. –La chica reaccionó teniendo un pequeño escalofrío, pero aun así no lo miro al responder –.
- Fue el primer músico que conocí… era el favorito de mi madre… quizás también por eso lo interpreto tan fielmente… por mi madre. Tengo grabadas en mi memoria todas las piezas que mi madre llego a tocar de él… a fin de cuentas creo que lo interpreto bien porque todo es mímica… lo interpreto tal y como lo hacía mi madre.
- Podrías tocar dando tu propia interpretación, aunque ya es demasiado tarde para ello, pues no tendrás mucho tiempo para hacerlo.
- Es muy difícil porque cada pieza que mi madre presentó sobre sus compositores favoritos está aquí en mi cabeza…. y no puedo evitar que se reproduzcan por si solas cuando toco un piano. Así que como te darás cuenta tengo varios problemas…. No transmito mi pasión cuando toco y además lo que toco es la mismísima copia de todos los sonidos que algún día escaparon del piano de mi madre… sé que estas charlas son tan solo para tu conveniencia pero eso ya no me importa puedes preguntarme todo lo que desees. Pero antes dime nuevamente ¿Qué es lo que piensas de una chica como yo?
- Te haces creer a ti misma que te da igual si vives o mueres cuando en realidad la balanza se inclina hacia querer vivir, pero como tienes miedo de hacerlo tienes esas tendencias suicidas. Pero ese dilema se acabara ahora que nosotros terminemos con tu vida.
- Al menos el dilema se terminara… y me dejara en paz… -Sakura se abrazó fuertemente a sus piernas y comenzó a mecerse lentamente –.
- Sigue hablándome de ti como pianista… ¿hay algo que toques sin imitar a tu madre?
- Si…. Hay un par de compositores, pero mi favorito siempre ha sido Alkan…
- Mañana vendré y te llevare de nuevo al salón del piano – anunció abruptamente el pelinegro al ponerse de pie. Antes de salir de la habitación se volvió para hablarle –Tenías razón – Sakura se volvió a mirarlo sin entender a qué se refería – Tenías razón cuando dijiste que tu cuerpo era cálido….
Despertó exaltada; costándole trabajo recuperar el aliento. Era una de las pocas veces que había soñado algo distinto a la muerte de su madre. Si las acciones de ese hombre la tenían confundida, el hecho de soñar con él empeoraba el estado de su mente.
- No creí que tardarías tanto en despertar –habló el hombre en un leve susurro que golpeó los cabellos de Sakura. Los ojos de la pelirrosa se abrieron ampliamente y sus enmarcadas cejas denotaron sorpresa. Estaba recostada frente a la chimenea y sobre el brazo del hombre; quien al verla ya despierta se incorporó lentamente. –Supongo que es hora de marcharme.
- ¿Por qué estás aquí?
- Lo recordaras todo en cualquier momento, claro si te concentras….
- ¿pasaste la noche aquí?
- Si… me suplicaste demasiado para que lo hiciera…. Cuando te dije que tu cuerpo era cálido me respondiste que podría ser mío las veces que quisiera… no planeaba quedarme, pero te aferraste demasiado a mi cuerpo. Incluso lloraste, tal como lo hiciste el primer día que llegaste aquí y tus dedos se vieron amenazados. ¿Ya recuerdas?
- No con precisión, pero todo lo que me has dicho es algo que seguramente yo haría… en especial cuando he bebido.
- Hmph…. Ya casi amanece… deberías volver a dormir. Te daré algunas horas de descanso antes de venir a tomar más de tu sangre. –el pelinegro se puso de pie para cambiarse y sin volver a dirigirle la palabra salió de la habitación. Sakura estaba anonadada. Sentía que había perdido la noción del tiempo. Así que en menos de doce horas había logrado acostarse con él ya dos veces… pero al menos ¿Habría conseguido algo con ello? Probablemente no… tal vez era muy pronto para decidirlo. No había sido un sueño… todo había sido real. ¿Por qué se sentía tan vacía? De todas las veces que había dormido con alguien jamás había sentido ese enorme vacío en su cuerpo…en su espíritu. Algo malo había comenzado a pasar en ella. Una extraña reacción después de haber dormido con ese hombre.
A pesar de que había dicho que regresaría no lo había hecho. ¿Y, que acaso es que ella estaba esperándolo? –su fortaleza estaba resquebrajándose. Todo era incierto… incluso el aire que respiraba le parecía irreal. ¿Por qué tenía tanto sueño? ¿Por qué olvidaba los momentos en los que se quedaba dormida? Cada vez que regresaba a la realidad era solo para darse cuenta que estaba recostada en la cama y acababa de despertar. Al ir a la mesita podía observar las grandes cantidades de comida, pero en… ¿Qué momento las había llevado? Llevaba tiempo sin verlo, pero ¿Cuánto? Se sentía tan perdida… ¿Acaso ya no vivía en la realidad? Después de comer se recostó en la cama y comenzó a observar la única ventana que había en la habitación. A pesar de no estar a su alcance podía ver un poco a través de ella. El cielo se veía rosado como si fuese a nevar. Era lógico. Los últimos días habían sido helados y desde esa noche lo serían más –pensó – con la llegada de la nieve el invierno estaría por fin completo. De nuevo sus ojos se sintieron pesados y pronto una oscuridad la fue absorbiendo. Solo el eco de un piano le hacía compañía… era la sonata predilecta de su madre. Y sin duda era su madre quien la estaba tocando… nadie más podía tocarla de esa manera. Gritos llenos de agonía con cada acorde… alaridos de un dolor insoportable. Dedos quebrándose…
Agradezco su tiempo... no olviden sus reviews.
Espero que hayan disfrutado el lemon.
