La mujer de mi vida

troublemakergirlSly(:

Hola mis amores, sé que los he tenido un poco olvidados... merezco muchos crucios por ello, pero aquí estoy de regreso. Espero disfruten este capítulo tanto como yo al escribirlo.

"juro solemnemente que mis intenciones no son buenas"...

lumos**


- Hermione, demonios... ¿No puedo ni terminar de decirte algo? Odio cuando quieres ser una sabelo-todo... ¿No podrías callarte solo poco? -terminó. Ella hizo silencio, y le miró, estudiando cuál sería el siguiente movimiento del rubio, para saber cómo era que debía reaccionar.

- Bueno, pues... como sabrás, desde que mis antepasados ha sido parte de la historia de la magia, todos han sabido que los Malfoy poseemos magia poderos, magia que es poco común; incluso entre sangre-puras, por ello es que existen códigos, de comportamiento y control, para nuestra educación -dijo mirándome. Trataba de entender y procesar cada una de las palabras que pronunciaba- Para ser más preciso... fue gracias a ello que se establecieron también ciertas reglas... Es bien sabido que nuestras casas siempre fueron de las más seguras en toda la comunidad mágica. Se creía que había magos que querían robar muchas cosas de nosotros, entre ello libros que han pertenecido a la familia; en los cuales, se ha establecido cada uno de los hechizos que nos han servido para proteger a la familia y para asegurar su supervivencia a través de los años... Ahora... estoy seguro de que te preguntarás por qué o para qué les servirían los hechizos... Pues, bien, esos hechizos son verdaderamente difíciles de poder llegar a quitar, incluso para un Malfoy, ya que fueron puestos para nunca ser quitados, para asegurar que el linaje Malfoy continuara... - murmuró lo último, analizando mi rostro.

- Draco... continúa, estoy intrigada por saber a dónde quieres llegar con lo que me estás diciendo -dije al momento en que me recargaba sobre la cabecera de la cama. Él me miraba, dubitativo, tratando de encontrar las palabras adecuadas.

- Se dice en un libro antiguo de la familia, que los Malfoy tuvieron muchos problemas con la descendencia; no querían que su sangre fuera algo de lo cual estuvieran avergonzados, en algún determinado momento, querían que el apellido fuera digno de ser admirado y, que a la vez, causara una sensación de honor a todo miembro de la familia solo por portar el apellido. Mi abuelo, me contó que incluso antes se les indicaba con quién se podían o no casar, hacían una especie de votación y evaluaban muchos criterios. Hasta que a un antepasado llamado Lucien Malfoy se le ocurrió que podía crear un hechizo para encantar una caja, una caja en la cual se grabarían las iniciales de la persona que fuese la indicada para desposar... Todo Malfoy ha intentado ser el mejor de su generación y la elección de pareja es una decisión muy difícil, por lo que él confió en su magia y en nuestros antepasados para que le ayudaran a encontrar a la persona elegida... -dijo al momento en un se paraba y se colocaba en una silla que estaba a un lado de la cama- desde ese día todo Malfoy recibe una caja a los 14 años. Es un evento muy especial, hacemos una cena y la familia se reúne para celebrar, ya que el apellido seguirá con ese enlace. La caja, curiosamente, porta los colores de la escuela. Es por ello que todo Malfoy asiste a Hogwarts, nuestros antepasados pertenecieron a Slytherin desde un inicio y es una tradición que no debe cambiar... Yo, curiosamente, esperé con ansias a que mi día llegara... A que recibiera mi caja, pues deseaba que me indicaría con quien compartiría el resto de mi vida, quería saber quién sería aquella bruja que cambiaría mi mundo entero... El día llegó en un abrir y cerrar de ojos, y recuerdo que mi padre me dijo que la caja tendría grabadas dos de las iniciales de con quien yo debía casarme, recuerdo que me puse nervioso, pues debía encontrar el resto por mi cuenta; ya que pueden tener solo dos iniciales, tres o, incluso cuatro... Mi madre me ayudó a sacarla del envoltorio, y al verla me sorprendí mucho... pues era de color rojo -dijo, al momento en que me pasaba la pequeña caja, la cual parecía que estaba hecha de terciopelo rojo- yo no entendía el por qué del color... Pero al abrirla, me llevé una sorpresa, y me di cuenta de que tenía grabadas las letras "JG". Me sentía impresionado, lleno de una felicidad que nunca antes había experimentado, pero no entendía a quién se refería... En un intento de parecer detective, comencé a buscar como desesperado por todas partes aquellas iniciales. Las encontré en muchas chicas, cada una de ellas diferente, pero no podía concebir la idea de que alguna de ellas encajara con mi familia y mi apellido... al volver al colegio y estar pensando en todo, los encontré, el trío dorado estaba una vez más reunido. Al verles pensé en cómo les odiaba, mi cabeza dio muchas vueltas y no estoy seguro de en qué momento me perdí en mis pensamientos, pero me di cuenta de quién eran esas iniciales... "Hermione Jean Granger", para mi sorpresa tu nombre no lo había considerado desde antes... nunca pensé que fueras a ser tú... Luego de estarte examinando a fondo, comprendí que tú tenías todo para ser una Malfoy... Eres valiente, y tienes mucho coraje para hacer las cosas que sabes que son las correctas... Admiré tu lealtad hacia Harry, nunca vi a nadie que fuera así de leal a un amigo... Pero lo que más me sorprendió fue que comprendí que todos los años que pasamos evadiéndonos, tratando de repelernos, solo nos atrajimos más y más cada vez... Y yo, aquí, puedo decirte sinceramente que fui un idiota contigo antes, de hecho no sé decirte en qué momento fue que el odio se convirtió en amor... no entiendo en qué momento lo frío se convirtió en calor, por ti, en mi corazón... Pero quiero arreglarlo, y aclaro que no sólo lo hago porque así tenga que ser, sino porque eres la mujer que yo tanto soñé... Tú... Eres todo para mí, comprendo que es algo apresurado el decírtelo, pero... estoy seguro de que tú eres la mujer de mi vida. No sabes lo feliz que me haces... No me imagino una vida sin ti, no ahora que te reconozco como mi pareja-dispareja y sé lo que es vivir junto a ti... -Draco hizo una pausa, y a pesar de verse nervioso prosiguió- pero... Dime algo, amor mío, por favor.

- ¿Qué quieres que te diga...? Si tú en este momento lo has dicho todo... Draco, yo te amo, y claro que quiero estar contigo... Ya te lo había dicho. Tú eres, para mí, el hombre que tanto buscaba, lo supe desde hace un año pero no quería reconocerlo... pensaba que jamás podría estar contigo, pero después de este tiempo... sé que no somos tan disparejos como pensábamos... -susurré con una media sonrisa. Él sonrió de regreso.

- Gracias por decírmelo de nuevo, cariño... pero preferiría que lo dijeras con éste anillo en tu mano... -dijo Draco al momento en que la caja se iba abriendo poco a poco e iba emitiendo destellos dorados. Salieron unas pequeñas lucecillas, en tipo de fuegos artificiales, las cuales eran: una roja y una verde. Al terminar de abrirse, se vio una joya hermosa, de un tamaño grande, con una gran "M" tallada en el diamante- Hermione Jean Granger... ¿Me harías el honor y el placer de compartir todo cuanto soy y cuanto poseo contigo, a tu lado; como tu esposo, amigo, confidente y amante, sin un final en nuestra historia...?

Narrador:

Hubo un momento de silencio. En la cabeza de la castaña había mil y un emociones, por supuesto que le encantaba la idea de casarse con él, pero a la vez le aterraba el hecho de que aún eran jóvenes, "demasiado" para su gusto y no quería que al pasar de los años se fuera a arrepentir de la decisión que tomara en estos momentos. A su mente llegaron pensamientos de diferentes momentos de su vida, unos en los que se recordaba que era joven y le faltaba vivir mucho, necesitaba vivir. Después de ser la prefecta-perfecta quería ser simplemente una adolescente normal, una que tuviera un novio encantador, donde ella soñara con casarse en algún momento, con viajar y conocer todo lo que había leído a lo largo de sus años de estudio. La castaña no podía llegar a entender qué había visto Draco Lucius Malfoy en ella para querer compartir toda una vida a su lado, pero se sentía dichosa de que la persona que ella quería la quisiera, de igual forma, se sentía maravillosamente alegre, y estaba segura de que eso era lo que debía ser ella, su esposa. No le interesaba lo que los demás creyeran, ella estaba enamorada del hurón albino y rubio oxigenado que tenía de frente.

- Por supuesto que sí quiero Draco... -dijo al momento en que comenzaban a rodar lágrimas por sus mejillas. No sabía decir exactamente por qué lloraba, solo sabía que era de alegría. Draco tomó su cabeza entre sus manos y le dio un tierno beso, el cual se comenzó a intensificar debido a la emoción que ambos sentían. Mi prometida, pensaba el rubio al contemplarla. No podía decir cómo se sentía su pecho, lleno de orgullo, al momento en que reconocía a Hermione como su pareja. No se percataron que unos ojitos curiosos los miraban con ternura.

- Vaya, no pensé que fueran así de rápidos... -se burló Alexa, la cual con una sonrisa burlona estaba recargada en el marco de la puerta con los brazos cruzados.

Tanto Hermione como Draco se separaron de golpe, con lo cual, Alexa rió a carcajadas. Draco le dio una mirada de odio a su hermana, haciendo que Hermione riera nerviosamente, debido a la situación en la que se encontraban.

- Por mí no se detengan, sólo venía a decirles que mamá envió una lechuza a Hogwarts y les autorizaron quedarse aquí el resto del fin de semana, quiere que Hermione vea catálogos con ella antes de que se marchen... Ahora sí, prosigan, nadie les molestará... por cierto, felicidades -dijo, señaló mi dedo, al momento en que cerraba la puerta y seguía riendo por lo bajo.

- Mm... Draco... Sé que no es el momento... -dijo Hermione, sin embargo los labios de Draco se apoderaron de los suyos nuevamente. Últimamente se volvía, en una tarea algo imposible, el hecho de que mantuvieran sus bocas separadas por mucho tiempo.

- Sh, sólo hay que disfrutar esta noche juntos... ¿Sí? -dijo Draco entre besos, con lo cual los dos se entregaron a la tarea que desarrollaban antes de ser interrumpidos. El rubio estaba en la razón, puesto que sus tardes y noches en el castillo eran agotadoras, debido a que tenían que estar vigilando a los alumnos y revisando que todo estuviese en orden. Debían hacer sus acostumbradas rondas, y muchas veces simplemente llegaban a dormir, sin hablar, de lo agotados que se sentían.

- Pero... Creo que deberíamos hablar... -dijo Hermione con las palabras entrecortadas, debido a la falta de aire que comenzaba a experimentar. Trató de componer su respiración y de separar al rubio para incorporarse en la cama.

- ¿Podrías dejar de ser una maldita "prefecta-perfecta"? -dijo Draco de golpe, haciendo que Hermione se olvidara del asunto y comenzara a disfrutar del momento, dejando que el rubio comenzara a acortar la distancia que les separaba.

- Claro, señor Malfoy –susurró Hermione al momento en que le llenaba de besos la mandíbula. Ella disfrutaba el hecho de que él disfrutara de sus caricias y sus besos, sentía alivio en todo cuanto ella hacía y, no era por menos, sus almas parecía que estaban conectadas, en una forma tan especial y única que ninguno de los dos necesitaba decir qué era lo que quería o necesitaba, ellos lo sabían sin preguntarlo. Era algo de lo que no quería cansarse, nunca.

- Mi corazón le pertenece, futura señora Malfoy –dijo Draco al momento en que lanzaba un hechizo silenciador a la habitación y ponía otro para que nadie pudiera abrir la puerta. No quería más interrupciones, como la de Alexa. Hermione al escuchar lo que Draco dijo se sintió un poco rara, sin embargo le agradó escucharlo de su boca. Ella haría todo porque esa relación durara y, confiaba en que el rubio daría también de su parte para que las cosas funcionaran.

*** Mientras tanto***

En la estancia de Malfoy Manor se encontraban los padres de Draco, los cuales estaban teniendo una conversación acerca de su primogénito. Al momento en que bajó su hija Alexa guardaron silencio, ya que ella se aproximaba con una sonrisa ladina, de esas que solo un Malfoy era capaz de poseer.

- He ido a verlos, les di su recado, pero están ocupados en sus asuntos. No han perdido el tiempo, están disfrutando encontrarse aquí y no en el colegio… -dijo con una sonrisa socarrona. Ella mejor que nadie sabía las emociones que su hermano presentaba al encontrarse tan cerca de Hermione, y casualmente, a ella no le parecía incorrecto porque entendía que su hermano quería casarse con ella, finalmente era su designio. Era ella con la que debía estar.

- Todo un Malfoy –sonrió orgulloso Lucius, el cual rió de lado. Narcissa le propinó un golpe en el brazo izquierdo.

- Aprendimos del mejor –dijo John, al momento en que se disponía a irse a descansar. Le dio un beso a sus padres y se dispuso a caminar hacia su habitación.

- Deja de decir esas cosas Lucius, vámonos a descansar... y, Alexa deberías hacer lo mismo en lugar de estar espiando a tu hermano –dijo Narcissa al momento en que se levantaba del sofá, en que se encontraba sentada. Caminó con gracia a un lado de su marido, el cual se encontraba en el pie de las escaleras.

Alexa se quedó mirando poco a poco cómo la leña se consumía por el fuego de la chimenea. Su mente procesaba, cuidadosamente, el plan perfecto. Ella sentía ganas de vivir un poco de lo que su hermano vivía. Quería sentirse libre, no solo observando lo que los demás vivían y, con esos pensamientos, tomó un pergamino de la biblioteca Malfoy y comenzó a escribir una nota. Ella necesitaba encontrar también a su chico. Necesitaba tenerle cerca. Al terminar de escribir se dirigió a su cuarto y se enfundó en una capa, lista para salir de Malfoy Manor, miró por última vez la mansión y se perdió poco a poco entre la niebla.

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A la mañana siguiente, en Malfoy Manor, se encontraba todo en paz. En la habitación del rubio Draco Malfoy, el susodicho iba despertando. La luz se colaba por una parte de los doseles de la cama, pero no le molestaba. Se sentía lleno de vida, no podía entender cómo Merlín había podido brindarle tanta satisfacción y paz a la vez. Lo que mas le atormentaba, en ese momento, era que no entendía por qué motivo la castaña, que estaba a su lado, aceptaba ser el amor de su vida, más después de cómo se comportó con ella y sus amigos, en su infancia. Sonreía porque sabía que podía compensar todos esos insultos y malos tratos, convirtiéndolos en algo digno de recordar.

- Hurón, no me veas así... No soy un sueño tuyo -dijo Hermione al momento en que comenzaba a estirarse y a intentar salir de la cama. Se sentía dichosa, muy feliz. Recordaba poco a poco lo transcurrido durante la noche, no pudo hacer más que sonrojarse, quería irse a duchar. Sin embargo recordó que no estaba vestida y comenzó a sonrojarse. El rubio comenzó a buscar el cuerpo de la castaña, por de las sábanas.

- Eres un sueño hecho realidad para mí... más así, sonrojada. Me encanta verte así Hermione -dijo Draco al momento en que comenzó a acariciar su cabello y a acercarla más y más a él. Ella no estaba acostumbrada a estar así con él, sin embargo al ver el anillo enorme que se encontraba en su mano se dio cuenta que ella debía acostumbrarse, pues serían esposos dentro de poco. "¿Poco? Morgana, ¿qué me pasa?" pensó la castaña.

- Te amo -dijo Hermione al momento en que se sentaba a horcadas sobre él. Al darse cuenta de las palabras que acababa de decir, su corazón se detuvo por un segundo, haciendo que su sonrojo incrementara.

- Eres increíble, ¿nunca tienes suficiente...? -dijo Draco al momento en que la besaba y se dejaba envolver por su amor- también te amo, ratona.

Sin embargo el sonido de alguien tocando a la puerta fue lo que los sobresaltó. Rápidamente Hermione trató de levantarse de Draco, pero el rubio le impidió realizar aquella acción.

- Hijo, está listo el desayuno. Bajen -dijo Narcissa del otro lado de la puerta. Ambos comenzaron a reír y sin más salieron de la cama, se dieron un baño rápido y comenzaron a bajar para desayunar. Draco detuvo a Hermione en el camino y le besó, con pasión.

- Debo decir que... en cuanto vean el anillo comenzarán a gritar como locos -murmuró en su oído. Hermione asintió y, nerviosa, comenzó a caminar a su lado.

Llegaron al comedor, en el cual se encontraban todos, sonrieron y se dieron los buenos días.

- Buenos días, campeón. Espero se encuentren descansados -dijo Lucius al momento en que se metía un bocado de estofado. Sonreía hacia la pareja con cierta complicidad, ya que, no era un secreto para todos que pasarían una noche algo intranquila esos dos, después de decirse lo mucho que se amaban y de comprometerse... era algo lógico, al menos para alguien como Lucius.

- Claro, la verdad es que es bastante tranquila Malfoy Manor... es como de cuento de hadas -dijo Hermione, ya que se había sentido un poco avergonzada por cómo sus padres se enteraban de su actividad sexual.

- Bueno, yo digo que más bien te sentiste así por Draco y su sorpresa de anoche... -sonrió Alexa al momento en que lo decía hacía una sonrisa ladina, haciendo un efecto socarrón. Ella estaba demasiado radiante este día, y al parecer nadie, mas que Draco y Hermione, lo notaron. Hermione miró al rubio avergonzada y se volteó hacia otro lado, ya no sabía qué hacer para que dejaran atrás el tema de su noche pasional. Sin embargo el rubio salió al rescate, "el complejo de héroe surtió efecto en él" pensó Hermione.

- Obviamente que fue por eso, ¿qué querías?... somos novios, era lógico que se emocionara conmigo fuera de la seguridad del colegio -rió al momento en que Hermione le propinaba un golpe en el brazo por haber dicho de su celebración y no del motivo.

- Eres un... eso no fue lo que realmente sucedió -dijo Hermione sonriendo nerviosamente y mirando a los demás. Levantó las cejas en forma de advertencia a Draco, si el rubio quería que lo contaran, ella lo contaría en ese momento. El rubio se volteó a otro lado, como un gesto de indiferencia, con lo cual Hermione prosiguió- anoche... Draco me... propuso matrimonio -dijo. Todos voltearon hacia Draco, atónitos. Lucius se paró rápidamente y abrazó a Hermione, los demás vieron la escena tan rara que se producía frente a ellos, y comenzaron a felicitar a diestra y siniestra, imitando al patriarca de los Malfoy.

- ¡Es un alivio que este niño al fin haya entendido! Sabía que no tardabas mucho en darnos esta noticia -decía una y otra vez Lucius a su hijo. Luego miró a Hermione y le dijo- ¡ya eras una Malfoy cuando entraste por la puerta, sin embargo ahora todo es formal!.

- Gracias -Hermione miraba la sonrisa amplia que el rubio le dedicaba, y fue donde entendió que todo lo había planeado para que ella les diera la noticia. "Maldito hurón-botador" pensó Hermione al momento en que se situaba a su lado y le daba un falso abrazo- eres un desgraciado, me las vas a pagar cuando estemos solos.

- Es por eso que no nos vamos a separar de mis padres en todo el día, cariño -contestó Draco al momento en que se situaba a un lado de Alexa- por cierto hermana, ¿se puede saber por qué estás tan jodidamente radiante hoy?

- No, no es de tu incumbencia -sonrió Alexa al momento en que Narcissa abrazaba a Hermione. De pronto, sintieron un pequeño temblor, lo cual indicaba que alguien acababa de traspasar las protecciones de la mansión. Voltearon a ver, a través de las ventanas.

- Cissy, ya sabes qué hacer -dijo Lucius al momento en que se situaba en la puerta con su varita en modo de ataque, sin embargo, Alexa miraba toda la escena tan divertida...

- Padre, no es nece... -dijo. La puerta se abrió y por ella entró un chico bien parecido, el cual estaba sonriendo, su mirada se fijó en dirección hacia Alexa.

- Perdonen que llegue así, pero Alexa me ha pedido venir a hablar con ustedes... -dijo el joven recién llegado. Lucius y Narcissa dirigieron su mirada hacia Alexa, la cual fue corriendo hacia donde estaba el joven y le abrazó. Para la sorpresa de todos los presentes, los jóvenes se dieron un casto beso, a modo de saludo.

- Exijo una explicación -hablaron John y Draco al unísono, como buenos hermanos celosos que eran. Hermione se tensó al momento de indentificar quién era el joven junto a Alexa. "Nada bueno puede suceder... ¿qué carajos puedo hacer?" pensaba la castaña.

- Uhm, Draco... -susurró Hermione, la habitación se había tensado demasiado. Hermione al no recibir la atención del rubio, le dio un codazo, con lo que el rubio se acercó a ella y la escuchó atentamente- es... ¿no le has encontrado parecido con alguien que conocemos? -dijo, al momento en que Draco se alejaba y comenzaba a sentir un ataque de furia. "Más le vale dar una buena explicación a ese malnacido" pensó el rubio.

- ¡Tú...! ERES UN DESGR... -dijo, sin embargo fue detenido por la mirada penetrante y furiosa de Hermione. Ella llevaba una buena relación con el chico, debido a que Harry y Ron le frecuentaban en las vacaciones.

- Mucho gusto en verte de nuevo Draco Malfoy, al igual que a ti Herms es un placer verte de nuevo, señores Malfoy... y, hm... a ti no te conozco...

- John Malfoy, hermano de Alexa -respondió el aludido, extendiendo su mano para estrecharla con el chico.

- Encantado de conocerlos, soy Oliver Wood -dijo al momento en que se acercaba a estrechar la mano de Lucius y Narcissa.

- Padre, madre... esto... Oliver y yo llevamos saliendo medio año. Nos conocimos una ocasión en Irlanda, en el campamento de estrategia mágica, al que me inscribieron... ¿recuerdan?

- Estoy tan feliz por ti, querida -dijo Narcissa con una sonrisa y lagrimas amenazando por salir. Dos de sus tres bebés estaban creciendo demasiado en un día, y eso la hacía sentirse verdaderamente agradecida con la vida, aunque a la vez comenzaba a sentirse sola, ahora que sus bebés tuvieran a su familia ya no les vería tan seguido y eso le dolía.

- Gracias mamá... John, Draco... perdón por no decirles nada, no era mi intención esconderles un secreto así, pero ya sabía que no lo iban a poder digerir adecuadamente. Siempre los he apoyado en todo cuanto he podido, pero ustedes son demasiado tontos y celosos... nunca me escuchan y siempre me salen regañando por todo...

- Perdónanos tú a nosotros, hemos sido unos estúpidos, ¿verdad Draco? -dijo John, situando una mano en el hombro del rubio, diciéndole con la mirada que asintiera.

- Sí, perdón -dijo el rubio, sintiéndose rata de alcantarilla por tener que aceptar a Wood con su hermana, pero ella era feliz con él... y si él la lastimaba Draco tendría una oportunidad de golpear a Wood, todo cuanto quisiera- solo quiero tu bienestar -dijo con una sonrisa, pensando en su venganza si las cosas salían mal entre esos dos.

- Estoy orgullosa por ambos -dijo Hermione a un lado del rubio y abrazando a Oliver y a Alexa.

- Bueno, me alegra que lo estés porque hoy tengo que hacer algo todavía más importante... -dijo al momento en que se arrodillaba frente a Alexa y comenzaba a sacar una cajita de terciopelo, la cual abrió lentamente- Alexa... -dijo y todos comenzamos a tragar en seco. Nadie podía quitar los ojos de la escena- eres una magnífica persona, tienes tanto amor por dar y por recibir que, me encantaría estar a tu lado en todo momento de esta corta vida que nos es dada. Sé que todos somos unos estúpidos antes de que el amor llegue a nuestras vidas, sin embargo puedo decirte que yo estaba más que idiota antes de conocerte y... tú me has cambiado, me has hecho ser una mejor persona cada día. Contigo siento algo distinto, algo más y más intenso, a medida que van pasando los días... no quiero separarme de ti nunca, y aquí, frente a las personas que tú amas... vengo humildemente a ofrecer mi vida y todo cuanto soy a ti... te entrego todo, solo te pido algo a cambio... ¿te casarías conmigo?

- ¡Sí! -dijo Alexa al momento en que lo besaba intensamente, sus ojos estaban comenzando a hincharse por tanto llorar, sin embargo era algo lógico para todos de entender, pues se veía que lo que tenían esos dos era amor, amor en su gran esplendor. Todos les dimos felicitaciones y nos dirigimos al comedor.

- Draco, deberíamos ir a cambiarnos para estar listos a tiempo... -dijo Hermione al momento en que el rubio le miraba asintiendo. Miró hacia todos y sonrió.

- Vamos a alistarnos para la cena -anunció Draco. Todos asintieron y también se excusaron para hacer lo propio cada uno.

Al llegar a su habitación, Hermione comenzó a sacar la ropa de la maleta. El traje de Draco estaba un poco arrugado, lo colgó en el perchero y susurró un hechizo para que se viera presentable. Draco sonrió al ver lo que la castaña acababa de hacer. Se situó detrás de ella, posando sus manos en su cadera.

- Gracias, señorita Granger -dijo, jugando con un rizo rebelde de la castaña. Hermione sonrió de lado y se giró para quedar de frente a Draco.

- No hay de qué, joven Malfoy... ¿sabe? debe darse prisa, pues se tarda demasiado arreglándose y aún no ha comenzado -sonrió al ver la sonrisa torcida del rubio, indicando que el comentario no le había hecho gracia. Ella le dio un beso y se liberó de su agarre- en serio, Draco, no podemos retrasarnos...

- ¿y si no bajamos? -dijo con una sonrisa sugerente. Ella rió y le aventó un par de calcetines.

- Mueve el trasero si no quieres dormir en el sofá.

- Eso no es justo... -sin más comenzó a enfundarse en su traje, se puso la camisa de color marrón que Hermione había escogido para él. Mientras tanto, Hermione se enfundaba en su vestido, el cual era, de igual forma, de un tono marrón. Comenzó a tener un poco de problemas con la cremallera.

- Hurón, ayúdame... -murmuró al plantarse frente a su prometido, el cual le veía con una mirada, hasta ese momento, extraña para ella. Nunca le había visto de aquella manera el rubio- ¿estás bien?

- S-sí, es... que... estás extraordinaria, magnífica... solo te estaba contemplando -dijo después de un rato, con un poco de dificultad al momento de hablar.

- Gracias... -dijo un poco extrañada, situándose a un lado del rubio, acomodándole el moño y ordenando un mechón de cabello que había salido de su lugar. Le miraba enternecida, perdida en su mirada- te amo, Draco.

- No sigas, por favor... sino no seré capaz de bajar a la cena -dijo mirando fijamente a la castaña, mostrando su deseo en los ojos. Bien decían que los ojos son los mejores mensajeros entre amantes, pues la castaña comprendió y dio un paso hacia atrás. Se puso los tacones y fue en busca de su bolso, cuando volvió el rubio tenía una estola preparada para ponerla sobre sus hombros. Bajaron y brincaron al escuchar un estruendoso aplauso en la recepción de la mansión.

- ¡Felicidades! -gritaron, al unísono, los reunidos. Draco y Hermione miraron a través de la estancia, reconociendo a muchas caras. Sonrieron y se dispusieron a abrazar a los invitados, los cuales eran sus queridos amigos de Hogwarts y miembros de la familia de Draco y, para la sorpresa de la castaña, también estaba su familia ahí.

- Cariño, es bueno verte de nuevo... y feliz, radiante -sonrió la madre de la castaña al momento en que les daba un beso a ambos muchachos- estoy tan feliz por ustedes...

- Un placer conocerles Sr. y Sra. Granger, sean bienvenidos a nuestra humilde morada -dijo Lucius por detrás de los jóvenes. Estrechó la mano de sus consuegros, al momento en que Narcissa hacía lo mismo, al lado derecho de su esposo. Los jóvenes miraban con una sonrisa a su familia unida.

- El placer es nuestro, aunque debemos acordar una cena en nuestra casa también. ¿Les parecería que fuera la del ensayo de la boda? -preguntó el Sr. Antoine Granger, el cual veía con una enorme sonrisa a sus consuegros. Elizabeth Granger miró enternecida a su marido, puesto que él siempre soñaba con el momento en que su pequeña Hermione encontrara a su pareja y, para ser sinceros, él estaba feliz de que haya terminado con alguien de buena cuna, como los Malfoy. Nunca había querido decirlo en voz alta, pero él estaba seguro de que su Hermione terminaría con el rubio, pues desde que le conoció no hablaba de otro chico; aunque fuera para criticarle y decir cosas malas del muchacho, su hija siempre le sacaba a colación. Fue por ello que al recibir la lechuza de parte de los Malfoy no dudó ni un solo instante y programaron el día libre para poder atender dicha cita.

- ¡Harry...! -el grito de la castaña atrajo varias miradas, las cuales se colaron por el salón, encontrando a Harry Potter saliendo de la chimenea, lleno de polvos floo. El aludido, al escuchar su nombre, dirigió su mirada hasta toparse con unos ojos cafés, los cuales le miraban con alegría. Corrió para encontrarla y envolverla en un abrazo.

- Hermi, te eché tanto de menos... -comenzó Harry- necesito hablar contigo de algo, pero primero que otra cosa: ¡Enhorabuena!

- Cariño, deja que respire... -salió Pansy por detrás de Harry. Abrazó de igual manera a Hermione, la cual ya tenía a su lado a Draco- rubio, espero te hayas comportado como el caballero que eres... -le dijo, escudriñándolo con los ojos, el rubio recibió un pequeño golpe de su parte, al no recibir respuesta.

- Lo hice... ¡joder! Pansy, debes controlarte... -sonrió el rubio.

- No está mintiendo, Pans... se comportó bastante bien -contestó la castaña, posando un brazo al rededor de la cadera de Draco.

- Pretenderé que les creo a los dos... pero... ¡Hermione, necesito ver tu anillo! -estalló al momento en que tomaba la mano izquierda de Hermione y la contemplaba. Se llevó una mano al pecho cuando la vio- es... es la sortija más hermosa que he visto en mi corta vida...

- He de admitir, Malfoy... te luciste con la sortija -dijo un Harry asombrado. Estaba verdaderamente impresionado por el tamaño del diamante y al ver la inicial comprendió que debía ser una reliquia familiar.

- Potter... esto es todo, ahora sí lo he visto todo... Potter elogiandome -musitó. Le propinó, Hermione, un golpe a la costilla y se encorvó por el dolor.

- Muy gracioso, Malfoy... -comenzó Harry, miró a Hermione y continuó- en verdad, necesito hablar contigo...

- Volveré en un segundo, querido -dijo Hermione a Draco, el cual se dirigió a bailar con Pansy, en lo que esperaban a que sus parejas hablaran.

Hermione's Pov:

- Herms... primero que nada, ¿cómo te sientes? -susurró, se puso junto a un muro de la pared. Le imité.

- Bien, nunca pensé que todo se diera tan sencillo... siento que somos como un rompe-cabezas, siento que embono más que bien entre ellos y con Draco... solo puedo decirte que nunca antes pude sentir algo igual a lo que siento cuando estoy con él, nadie antes me había atraído tanto como para sacarme de mis libros... Pero, ¿tú cómo estás? ¿Cómo va todo con Pans?

- Es curioso... pero me siento de la misma forma con Pansy, ella es increíble... nunca pensé amar a alguien, no a parte de Ginny... pero llegó Pans... ¿qué puedo decirte que no sepas ya? es como tú dijiste: somos como un rompecabezas, uno que a pesar de que le faltan piezas, buscan encontrarlas para llenar los vacíos.

- Me siento feliz por ti, Harry... -dije. Comencé a recordar poco a poco nuestros años en Hogwarts y entendía que a pesar de que pronto terminaría nuestra estadía ahí, encontraríamos la manera de seguir juntos, de seguir siempre unidos- ¿qué era lo que me querías decir, Harry?

- Es... complicado... no sé cómo inciar -susurró al momento en que se quedaba dubitativo por un tiempo.

- Adelante, sabes que puedes decirme lo que sea... solo dilo, no lo pienses demasiado -dije con una sonrisa. Él me miró, con ternura, una ternura que no había visto en su mirada desde hacía mucho tiempo.

- Es... ¿nunca te has preguntado por qué somos tan parecidos? -me miró, expectante. Le miré, no muy segura de a qué se refería, pues claro que había notado que éramos muy similares en muchas cosas, y que no podíamos estar separados por mucho tiempo... y que, algunas veces él se comportaba como un verdadero hermano con ella- lo que intento decir es... ¿te parece si te cuento una historia? -asentí, quería entender a qué se refería exactamente, quería entenderle- Bien... Hubo una vez una familia, una feliz familia, que se encontraba en su hogar. La madre cocinaba unas galletas caseras para una reunión. El padre estaba esperando a que sus invitados llegaran a su casa, cuando de pronto llegaron dos de ellos. Ambos querían mucho a la familia, y se vieron en aprietos, puesto que la madre estaba a punto de dar a luz. No sabían qué debían hacer, puesto que era su primer bebé, el primer bebé de la familia. Los tres hombres se las arreglaron para ayudar a la mujer a llegar, con vida, a San Mungo, donde tuvo a su bebé. Sin embargo, el doctor les informó que no esperaban a un bebé, sino a dos, y les entregó a los dos bebés. La familia siguió su vida, común y corriente, sus dos amigos se hicieron padrinos de los bebés, uno de uno y el otro del otro. Un día trágico, un mago mató a los padres e intentó matar al hijo que estaba con los padres... casi nadie sabía que la familia había tenido dos hijos en vez de uno, por ello fue que al otro bebé lo pusieron en una casa de seguridad...

- Basta... -dije. Había entendido a dónde quería llegar Harry. Él es el-niño-que-vivió, es fácil de suponer que ella era la otra bebé- lo que me dices es... ¿que yo... soy... una Potter? -pregunté. Mi voz temblaba, pues entendía por qué ella se consideraba tan distinta a sus padres, el por qué ella tenía la sensación de que algo no estaba bien con su vida.

- Sí... Remus es tu padrino, él te salvo al llevarte a su casa en aquel Halloween... -contestó Harry, cabizbajo, no sabía cómo estaba reaccionando la castaña, y eso le preocupaba mucho.

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Narrador:

- ¿Puedes creer lo de Alexa? -preguntó Hermione a su hurón albino, el cual se encontraba quitándose la ropa, quedándose solo en calzoncillos, ya que le parecía ilógico tener que ir a por un pijama para dormir con la castaña, ahora que ya conocían cómo eran desnudos. Estaba molido debido a la cena, pero feliz.

- No, siento que es una pesadilla... ¡He tenido tantas ganas de pegarle a ese bastardo! ¿como cuántos años tendrá? -dijo al momento que abrazaba a Hermione, estando los dos acostados. Ella comenzó a besar su cuello. No quería pensar en lo de Alexa, pues era darle cuerda al rubio e incrementar sus instintos asesinos.

- ¿Qué te parece si mejor lo olvidamos? -dijo besando su mandíbula, ahí estaba el truco si lo quería distraer. La noche anterior se percató que aquel era un sitio sensible para el rubio, uno que podía usar a su gusto, en caso de querer distraerle.

- Eres mala... no puedo creer que me estés seduciendo para que olvide a ese tonto de Wood... -dijo Draco disfrutando de cada beso que su prometida le daba. Ella era lo más maravilloso que alguien podía tener.

- Créelo, no estás soñando -sonrió al momento en que Draco se ponía sobre ella y comenzaba a besar su frente- ya, basta hurón. Era solo para que no mataras al pobre de Oliver.

- Hermione... -dijo con un puchero. ¿Cómo lograba ella hacerle eso? Siempre hacía lo mismo, lo alborotaba y luego lo dejaba- por favor...

- No, Draco... además, tenemos que descansar, es nuestro último día en Malfoy Manor, así que buenas noches, querido.

- Ah, no. Esta vez no, Hermione. Te despiertas, tenemos mucho por hacer, debemos disfrutar la libertad de Malfoy Manor... por lo menos una ocasión haremos lo que yo digo, cariño -dijo al momento en que la besaba intensamente y comenzaban a subir de tono sus muestras de afecto. La castaña se rindió en un débil esfuerzo, ya que ella también quería seguir disfrutando de su estadía en Malfoy Manor. Sin más, lanzaron hechizo silenciador y para cerrar su puerta.

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- Buenos días, castor -sonrió el rubio al momento en que le daba un beso en la frente a Hermione.

- Deja dormir, hurón -dijo ella con un puchero, lo cual le resultó encantador a Draco. Tanto que la dejó descansar y bajó con su familia al desayuno.

- Hola todos -saludó el rubio al ver a todos en la mesa, incluso a Wood.

- Hola hijo, ¿y Hermione? -dijo Narcissa, sin embargo al ver que su hijo estaba muy alegre esa mañana ya no quiso preguntar nada más, todo era obvio.

- Está dormida, ayer se cansó mucho... La intenté despertar pero despertó de un genio insoportable... -dijo sonriendo.

- Es que no has sabido cómo despertarla hermano -dijo John con una sonrisa socarrona, con lo cual Lucius comenzó a reír a carcajadas.

- Hijo, tú tienes la culpa... ¿por qué se cansó tanto? digo... no es como que hayamos hecho tantas cosas... -preguntó Narcissa, sin intención alguna de que se tomara a mal el comentario, sin embargo todos rieron.

- Es obvio, ¿no? -dijo Alexa al momento que tomaba un poco de zumo de calabaza.

- ¿Qué es obvio? -dijo una radiante Hermione entrando al comedor.

- Nada, no les hagas caso. Solo hablamos de lo hermosa que te ves conmigo de tu lado -dijo Draco besando a su chica cuando todos comenzaron a reír. Hermione saludó a todos después que Draco la hizo sentarse a su lado y comieron el desayuno.

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"Travesura realizada"**

Espero que les haya gustado, ya saben ¡dejen sus reviews! Me entusiasmo mucho cada que los leo, son de gran ayuda para sacar la "musa", que dicen, llevo dentro. Espero todo se encuentre de maravilla con ustedes! Les mando abrazos y besos a todos.

Nos seguimos leyendo,

Nox .lll.