Naruto © Masashi Kishimoto

Capitulo 6


- Despierta –una voz le susurraba al oído… sin duda era él. Aun sintiendo pesadez en sus parpados consiguió abrir sus ojos. Respiró varias veces antes de percatarse que ya no dormía… todo era tan confuso. No podía distinguir la realidad de un sueño. Al ver el rostro del hombre sintió que muchos años habían pasado. En su cabeza solo podía seguir preguntándose una cosa ¿Desde cuándo no lo veía? ¿Cuánto tiempo había pasado desde esa madrugada en la que él se había marchado sin decir palabras concretas?

- Eres tu… -musitó al incorporarse de la cama –.

- Veo que descansaste lo suficiente… te ves mejor. Tu rostro sigue teniendo esas marcas moradas, pero no tardaran en desaparecer. Aunque quizás cuando estas desaparezcan ya no podrás ver tu rostro… o quizás tu cuerpo se torne púrpura por completo cuando mueras.

- ¿Cuánto tiempo? –preguntó la chica sumida en confusión –.

- ¿Cuánto tiempo para morir?

- ¿Cuánto tiempo dejaste de venir a visitarme?... sé muy bien que durante días dejaste de venir a mi habitación…

- Fue solo un día… ¿Qué acaso tu noción del tiempo se está viendo afectada por el tiempo que llevas cautiva? ¿O, es que has sentido tanto miedo que la intranquilidad está jugando con tu mente y has empezado a perder la cabeza? –

- Quizás solo he perdido la noción del tiempo…

- Come… después de que lo hagas te llevare al tocar el piano –Antes de comer se desvistió y camino hacia la cómoda pasando junto a él. Tomo un vestido, al parecer el único que había en ese cajón. Era corto de color borgoña...Le pidió al hombre que le ayudara a subir el zipper. Después de que él la ayudara a vestirse se sentó a comer. Estaba segura que él mentía cuando decía que solo había pasado un día.

Una vez más se encontraba frente al piano del salón, solo que esta vez había más luz. A pesar de haberse sentido tan desconcertada se había olvidado de todo al tener el piano frente a sí. Sin dirigirle la palabra al pelinegro comenzó a tocar melodías sin sentido. Duro así por unos minutos para después retirar sus manos de las teclas como si estas la hubiesen quemado. Abrió y cerró ambas manos varias veces. Lentamente con los dedos pulgar e índice de su mano derecha tomo el dedo anular de su mano izquierda y comenzó a sobarlo. El hombre la observaba con atención. Desde la primera vez que la había visto tocar se había percatado del problema que tenía su dedo.

- ¿Cómo te lastimaste ese dedo? –preguntó con voz fría como si estuviese exigiendo una pronta respuesta.

- No te importa mucho ¿cierto? ¿Tan solo tienes curiosidad, no es así?

- Si, así es… aunque más bien quiero comprobar si lo que estoy imaginando es verdad.

- ¿Por qué no me dices lo que tienes en mente?….

- Pienso que eso te lo hiciste tu misma…

- Sigue –pidió Sakura sin inmutarse –.

- Fue tal vez porque te sentías culpable de haber sobrevivido…. Supongo que esa es una de las culpas que pesa sobre ti. No puedes perdonarte que ella haya muerto en tu lugar… como piensas que ella era más talentosa y que tu forma de tocar el piano es muy fría… probablemente consideras que debiste ser tu quien muriese ese día ¿cierto?

- Mi mamá tenía un futuro asegurado… un futuro lleno de éxitos.

- Lo que no entiendo es ¿Cómo lograste hacerle eso a tu dedo?

- En mi último secuestro… hace siete años…poco antes de romper todo lazo con mi padre… yo le pedí a uno de los secuestradores que me ayudara a quebrar uno de mis dedos. Quería experimentar el mismo dolor que había sentido mi madre. Así que con unas pinzas y a petición mía intento quebrar mi dedo. Pero fue imposible… el dolor que sentí fue inmenso así que le pedí que se detuviera. No consiguió ni siquiera dislocarlo... pero mi hueso consiguió moverse un poco. En ese momento comprendí que lo que había sentido mi madre había sido algo terrible… tener que soportarlo con cada uno de los dedos de sus manos. Yo ni siquiera pude soportarlo en un dedo. Decidí dejarlo así…después de todo no hubo fractura…solo quedo un poco fuera de su lugar. Con el tiempo las molestias al tocar desaparecieron y me acostumbre a tocar sintiendo ese ligero dolor. Aunque cuando empieza a hacer mucho frío es un poco más difícil ignorar la punzada… pero siento que este dolor debe quedarse conmigo …

- Cada vez me convenzo más de que acabar con tu vida será como hacerte un favor…. Si es verdad que puedes soportar el dolor que te provoca ese dedo demuéstramelo tocando para mí una pieza difícil.

- Ja ja…-Sakura rió con ironía – te he dicho que este dolor no es ningún problema para mi… –Sakura acomodo su manos sobre las teclas y sin que el hombre pudiera anticiparlo empezó a tocar. Era una pieza muy rápida la cual contenía unos pasajes muy difíciles. Justo cuando parecía que el tempo bajaría de intensidad Sakura arremetía las teclas con gran velocidad, sus dedos parecían flotar. A penas si se notaba el contacto de las yemas de sus dedos sobre las blancas teclas. Al terminar la pieza, él hombre busco su mirada y le habló –.

- Eso fue increíble –aseguró con voz apacible. Por su expresión tan desinteresada el cumplido que había dicho parecía ser falso –.

- Tocare algo más… será un poco más lento, pero el tempo sigue siendo muy rápido. Esta pieza al igual que el Scherzo Diabólico son de mi compositor favorito... Alkan. Cuando interpreto esta pieza por momentos siento que estoy en un circo. El cual después se llena de personas malas. Un circo donde la sorna y la hipocresía se trasluce en el rostro de toda la gente. De repente ese circo se vuelve una pesadilla y más con toda esa gente allí… yo solía amar los circos y mi madre me llevaba tan seguido como yo lo pidiese. Fue en un circo donde nos secuestraron… llevo años sin poner pie en uno de ellos… y aunque extraño visitarlos no me atrevo a pasar siquiera junto a uno de ellos. Por eso prefiero tocar esta pieza para recordar esos viejos tiempos. –El hombre no dijo nada y tan solo se limitó a escuchar a Sakura quien por su parte después de contar ese pasaje de su vida prosiguió a tocar. El hombre escuchaba con atención… era cierto había algo que por momentos lo hacía creer que estaba en un circo de hipocresía y sorna. Pero también estaba seguro que mientras Sakura tocaba estaba recordando el momento en que las habían secuestrado a ella y a su madre. Cerró los ojos y claramente pudo visualizarse en uno de los muchos circos que había allí en Rusia. Tal como Sakura lo había dicho el tempo de esa pieza también era muy rápido, pero todo eran variaciones de un mismo tema… Sakura dio por terminada la pieza y retiro sus manos estirando sus dedos para relajarlos. Nuevamente abría y cerraba su mano. Después de unos segundos volvió su mirada hacia al hombre.

- Por momentos creí que estaba en el circo como tú lo dijiste–comentó el hombre – pero la pieza tiene un cierto grado de oscuridad… y esta puede percibirse fácilmente. La sorna como tú dijiste está presente casi en todo momento.

- ¿Hay algo más que desees que interprete para ti?

- Nada en especial… solo que la pieza no dure mucho, pues tengo cosas que hacer respecto a tu padre.

- El océano… tocare el océano… -Sakura respiró profundamente y comenzó a tocar concentrada. De sus movimientos y de la música que emanaba del piano claramente se podía percibir una fuerte tormenta. Un océano furioso se creaba con cada uno de los acordes de la pelirrosa. La pieza no duro mucho… en realidad era muy corta. La vida de Sakura no era muy diferente de esa pieza… ella tenía mucho tiempo viviendo una vida tormentosa. Aun cuando el océano se volvía furioso siempre se tornaba calmado y la pieza lo demostraba. Pero en su vida no, las olas seguían furiosas en su existencia y ahora menos que nunca era seguro que la calma tardaría en llegar. O quizás nunca llegaría –pensaba Sakura mientras tocaba. De nuevo al terminar la pieza comenzó a estirar sus dedos. Pero antes de que mirase al hombre este le hablo –.

- Una vez más me sorprendes por tu manera de interpretar a Chopin. Aunque esta vez lo sentí más auténtico….

- Quizás es porque esta pieza realmente puedo sentirla… -Sakura no lo miro a los ojos cuando respondió. Es como si evitara su mirada. La chica se había dado cuenta de algo mientras interpretaba el etude del océano.

- Bueno es hora de irnos… aunque por tu rostro tengo la impresión de que quieres seguir tocando. Puedes tocar una última…espera –Interrumpió el hombre antes de que ella comenzara a tocar de nuevo – hay veces que detecto cinismo en algunas de las cosas que dices por eso pienso que es algo con lo que estas familiarizada... Toca algo que me demuestre que tan cínica puedes llegar a ser.

- Cinismo… creo que se exactamente cuál es la pieza que debo tocar. Cuando hablas de que por momentos soy cínica te refieres a esto ¿cierto? –preguntó la chica, pero comenzó a tocar sin escuchar la respuesta – era una pieza borrosa en algunos sentidos, pero claramente tenía algunos visajes del cinismo del que él hablaba. Un cinismo apenas si perceptible, pero existente. Él se equivocaba al pensar que ella era una cínica. Era cierto, había veces que podía actuar de esa manera, pero eso no quería decir que formara parte de su persona. Por fin había habido algo en lo que él se había equivocado. Quizás su forma de actuar había logrado que él se formara algunas impresiones erróneas. Lo cierto era que había logrado leer cada una de sus acciones, pero no había podido descifrarlas todas. Eso le causaba cierto alivio… si tan solo pudiera confundirlo de la misma manera en que él la confundía… ¿podía ganar algo de todo ello? Antes de terminar la pieza pensó en que a lo mejor no todo estaba tan perdido y lograría escapar con tiempo. Si su padre la rescataría era algo incierto. Pero si no lograba que ese hombre la ayudara a escapar… al menos debía ganar algo de tiempo para la inexistente posibilidad de que su padre fuese por ella.

- Tal vez no eres tan cínica como pensé –comentó el hombre cuando ella finalizado la pieza –.

- ¿Cómo sabes que trate de engañarte al tocarla y en realidad si soy muy cínica?

- No puedes mentir cuando tocas… porque aunque no lo quieras tus sentimientos se entre ven… no en todo lo que tocas transmites lo que sientes… pero en las cuatro piezas que tocaste hoy me fue fácil percibir tus sentimientos.

- Tal vez sabes más de música de lo que pensé...

- Más bien se mas de ti de lo que crees…. Todos los días conozco una nueva debilidad… el escudo protector que llevas desde el primer día que llegaste se está debilitando. –Sakura apretó su mandíbula al darse cuenta que lo que él decía era muy cierto –.

- No estés muy seguro… te aseguro que aún no me conoces…

- Bueno es hora de marcharnos… ya solo te queda una última vez para tocar el piano –el pelinegro la miro fríamente mientras se ponía de pie. Sakura comenzó a caminar detrás de él, pero por unos instantes se detuvo y volvió su mirada hacia al piano. Lo observo por unos segundos para después seguir caminando detrás del hombre. A veces no entendía por qué él era tan confiado. Caminaba frente a ella sin desconfiar… no parecía pensar que ella podía intentar golpearlo o hacer algo. ¿Por qué estaba tan confiado en que ella no intentaría escapar? Al pensar en ello reflexiono y pensó que a lo mejor no quería escapar de ese lugar o quizás le daba miedo. Pero incluso antes de que ella se diera cuenta de esa realidad él ya lo había hecho desde hace tiempo. Sakura fijo su mirada en la espalda del hombre y la forma en que movía sus hombros al caminar llamo su atención. Era un movimiento tosco, pero muy masculino a la vez. Comenzó a recordar la suavidad con la que la había besado y se llevó los dedos a los labios. Recordó la forma en que había acariciado su cintura y el cuidado que había tenido al recostarla en la cama. Algo muy extraño empezó a sucederle. Quería sentirlo nuevamente… quería que él la besara nuevamente… pero al mismo tiempo pensaba que tenía que seguir con su plan y seducirlo. Debía volverlo adicto a ella… si quería salir con vida debía agotar todas sus posibilidades.

- Una vez que llegaran a su habitación no lo dejaría marcharse. Tan pronto regresaron él hombre se dio la media vuelta para retirarse, pero Sakura se abrazó de su espalda antes de que pudiera salir. Él se quedó inmóvil y con voz cortante le habló –.

- Tal y como hiciste anoche…

- No fue anoche… yo sé que ya pasaron varios días desde esa vez… pero tú me has mantenido dormida. Probablemente en mi comida pusiste algún sedante… no soy estúpida y tú lo sabes.

- ¿Por qué no te resignas de una buena vez? Vas a morir… eres un señuelo para atraer a tu padre y él también morirá.

- Resignación… entiendo perfectamente lo que eso significa. Es por eso que antes de que me mates quiero vivir cosas nuevas y una de ellas es sentir lo poco de humanidad que le queda a un asesino como tú. A un asesino a sangre fría como tú –al parecer sus palabras habían surtido efecto, pues el hombre dejo de darle la espalda y se volvió para que sus miradas se encontraran. El hombre permaneció inexpresivo, sin embargo no tardo mucho para que llevara sus manos a la cintura de la chica. Sakura intentaba mirarlo fríamente, pero poco a poco su mirada le dejo al descubierto. El hombre le tomo el rostro con una de sus manos y acerco el de él lentamente hasta que sus frentes toparan. Siguió observándola así de cerca hasta que se decidió a besarla. Nuevamente el beso la confundió… ¿Por qué no podía sentir la frialdad de su mirada en ese beso? ¿Por qué no podía besarla con indiferencia? No podía permitir que siguiera besándola de esa manera. Sakura retrocedió rompiendo el beso y llevo sus manos a su pantalón. Lo desabotono con nerviosismo, pues él la observaba sin parpadear. ¿A dónde se había ido su seguridad? –se preguntó Sakura – la única respuesta es que las pupilas de ese hombre la habían absorbido por completo. Antes de que Sakura pudiera bajarle el pantalón él la detuvo. La tomo de las manos llevándola consigo hacia el sillón raído donde él siempre se sentaba a observarla. Se sentó en el sillón; dejándola de pie, pero después le tomo de la mano para acercarla hacia él. Llevo sus manos hacia la falda del vestido; lentamente haciéndose camino por sus piernas hasta llegar a su ropa interior. La deslizo con lentitud acariciando sus piernas y se detuvo hasta que estas llegaron a las rodillas de la chica. El pelinegro se recargó por unos segundos sobre su vientre marcado y tras unos segundos se retiró buscando la mirada de Sakura quien lo miraba confundida. Dejo de verla y concentro su mirada en su ropa interior, la cual termino por quitar. Sakura aún estaba de pie; esperando saber cuál sería el siguiente paso del hombre. Él la atrajo hacia él, sentándola sobre sus piernas. Sakura esperaba que estuvieran frente a frente, pero por lo contrario él la sentó mirando hacia adelante. La espalda de Sakura descanso sobre el pecho del pelinegro quien no espero mucho para rodear su cintura con sus brazos. Lentamente, con una de sus manos comenzó a levantarle la falda del vestido. Con suavidad acaricio sus muslos pasando las yemas de sus dedos en cada una de sus cicatrices. La chica comenzó a respirar con rapidez al sentir la lengua del hombre lamiendo su oreja. Su corazón empezó a latir con fuerzas al sentir la mano masculina juguetear con su intimidad. Por momentos la tocaba como si fuese a introducir sus dedos pero no lo hacía. Ahora empezaba a besar su cuello y con su mano libre bajo uno de los tirantes de su vestido. Le acaricio los hombros, su pálido cuello y finalmente se detuvo en su seno. La forma en que la tocaba nublaba sus sentidos; perdiéndose de la realidad al sentir por fin uno de sus dedos en su interior. Ese placer que sentía era tan absurdo y en vano intentaba encontrar el porqué de ese éxtasis. ¿Cómo era posible que estuviera a su merced? ¿Cómo? No podía dejar que la controlara… no podía.

- Tu cuerpo es demasiado cálido –le susurró el hombre. El simple hecho de sentir su aliento chocar sobre su cuello la hizo estremecerse placenteramente. Una vez más se dio cuenta que no podía ser sometida de tal forma. Como pudo retiro las manos del hombre y se volteó para quedar sentada frente a él.

- Deja de jugar con mi cuerpo…. No soy un juguete…estoy hecha de carne y hueso. Mi piel, mi cuerpo… necesitan mucho más de lo que estás haciendo para ser sometidos… esto no es nada. –Había logrado hablar fríamente y de eso era consciente. El hombre la miró con seriedad por unos segundos e inesperadamente la tomo del rostro atrayéndola a sí. La beso con furor y rápidamente se puso de pie; apretándola a su cuerpo. La lanzo a la cama y Sakura sonrió. Sintió que su confianza regresaba, pues él había reaccionado tal y como ella lo quería. La chica estiro su brazo y lo tomo de la mano. Lentamente lo jalo para recostarlo sobre su cuerpo; llevando sus manos hacia su pantalón, pero él no le permitió que se lo quitase. Sakura se molestó, pero el brillo de sus ojos negros termino por absorberla. El hombre le alzo el vestido hasta la cintura y con los ojos fijos en ella descendió hasta su intimidad. Sakura gimió al sentir el contacto de su lengua, pero enseguida se llenó de incertidumbre. Él se había detenido en tan solo unos segundos, se incorporó buscando su mirada y le hablo fríamente –.

- Nunca olvides la sensación que causa el vacío… no lo olvides. Sakura estaba perpleja mientras lo observaba sacar una cajita del bolso de su camisa. Al abrirlo observo que había una jeringa a la cual el hombre le quito la envoltura. Dentro de la misma caja había un frasquito con una sustancia opaca y con la cual lleno la inyección.

- ¿vas a dormirme otra vez? –preguntó Sakura a pesar de ya conocer la respuesta – al menos ahora eres más directo y no pusiste los somníferos en mi comida. –La chica relajo su cuerpo; moviendo su cabeza para dejar su cuello al descubierto y fijar la vista en la chimenea. No paso mucho tiempo para que sintiera un leve piquete a la altura del cuello. –Nunca olvidare la sensación del vacío –dijo con voz queda pues su vista empezaba a nublársele y el sueño la invadía por completo. Sintió como era absorbida por una energía más poderosa que su propia voluntad. Incluso su conciencia la estaba abandonando… antes de sumirse por completo en la oscuridad escucho la voz del hombre –.

- Es una lástima que tengas que morir…. Pero no hay nada más para ti…

Su madre abrazando a ese hombre….su funeral al cual su padre no asistió. La sonata…esa triste sonata. ¿Hasta cuándo estaría sumida en esa oscuridad? Las terribles imágenes se repetían una y otra vez no parecían terminar. Todas aparecían al compás de esa sonata…. Claramente veía la espalda de su madre sentada frente al piano. De pronto la música cesó y todas las imágenes se borraron transformando sus sueños en un rincón oscuro nuevamente. Unas voces desconocidas se colaron a su cabeza, mentira no eran desconocidas. Eran esos hombres que la habían golpeado. ¿Por qué podía escucharlas tan cerca? Estaban hablando de su cuerpo. De lo tentadora que se veía con todas esas marcas. Unas palabras retumbaron como eco entre sus sueños. Habían dicho que Sasuke había logrado controlarla y que todo iba de acuerdo al plan. Que su padre estaba a punto de caer en la trampa…que el jefe estaba satisfecho con la actuación de Sasuke. Decían que por fin era su turno de disfrutar su cuerpo tal y como Sasuke lo hacía. ¿Quién era Sasuke? Pregunta sin sentido…aquel hombre de mirada fría…debía ser él. Quien más sino él. Ya no pudo escuchar las voces… ya no pudo escuchar nada… no pudo ni siquiera soñar más. Recobro el conocimiento ya entrada la noche. Al menos eso percibió cuando miro por el tragaluz…el cielo se veía oscuro ¿Cuánto tiempo habría permanecido dormida esta vez? Su espalda le dolía, sus piernas también.

Recordó lo que había escuchado entre sueños y se quitó las cobijas. Estaba completamente desnuda y algunas de sus heridas habían sangrado. Sabiendo ya lo que encontraría abrió sus piernas y vio esa sustancia blanquecina, seca en su intimidad. Su cuerpo se sentía pesado, pero aun así sé levanto; dirigiéndose al baño. Esperaba que el agua fría la tranquilizase o al menos adormeciera sus sentidos. Esos hombres habían tenido relaciones con ella mientras dormía…. –intentó reír para reconfortarse pero no lo logro. Mientras que el agua fría congelaba su cuerpo comenzó a llorar. Más que por lo que le habían hecho, lloraba por lo que les había escuchado decir. Nunca pensó que unas palabras pudieran afectarla tanto. Así que ella había caído en su juego… probablemente desde el principio. Había hecho todo eso para que ella perdiera la estabilidad…. Aunque su estabilidad siempre había sido débil. ¿Qué es lo que debía hacer? Seguir intentando o rendirse finalmente. Rendirse ante él y a su segura muerte. Se sentó en los azulejos y consiguió sonreír. Ella era inestable por eso se sentía así… ¿No? La inestabilidad era parte de su ser… tal vez todo pasaría .No decidiría nada hasta que lo volviese a ver…. Más nunca espero que él ya estuviese parado frente a ella observándola con detenimiento.


Piezas interpretadas

Alkan- scherzo diabolico y le festin d esope

Por Chopin Etude del oceano

Y por Satie Gnosienne numero 1