Naruto © Masashi Kishimoto
Capitulo 7
- ¿Decidiste morir antes de lo planeado? –preguntó sin escrúpulos –.
- Aun siento los estragos del sedante…
- Tu cuerpo debe estar congelándose…. Hay una tormenta de nieve cayendo en estos momentos. Tienes frío lo sé. A pesar de que hace poco me dijiste que preferías el frío sé que hoy te es insoportable.
- ¿Insoportable? Tal vez… –respondió ignorando el hecho de que su cuerpo temblaba –.
- Pudiste esperar a que viniera… si es que querías agua tibia.
- ¿Por qué habría de esperar por ti? –preguntó Sakura con desdén. El hombre fijó su mirada en el piso de la regadera y a pesar de que no había mucha luz pudo observar los rastros de sangre en el piso. Rastros que poco a poco se iban por la coladera. Uno de los muslos de Sakura era la causa –.
- Tu herida se ha abierto…
- Ah... si…yo misma lo hice. Al tratar de resistir el agua helada encaje mis uñas con fuerza sobre mi muslo. Como el dolor se tornó muy fuerte deje de sentir el frío…solo por unos instantes–hablaba secamente como si el decir esas palabras fueran un acto de sobrevivencia –.
- Debo curarte… – El hombre no espero por su respuesta y la tomo entre sus brazos. Rápidamente sintió como el agua helada de su cuerpo se traspasaba hasta las ropas del pelinegro y seguramente de ahí a su piel. –Necesitas calor o te pondrás muy mal. Si quieres morir solo debes esperar un par de días más. En estos momentos las negociaciones con tu padre están empezando. No puedo permitir que algo te pase. Si no tu padre escapara de mis manos.
- Ah sí claro… mi padre. La verdad es que poco me importa si algo le pasa… se merece tantas cosas. –La deposito en la cama con cuidado y se apresuró a encender la chimenea. Una vez que la encendió camino hasta ella. ¿Por qué no has comenzado a vestirte?
- No tiene caso… el calor de las ropas no es lo que quiero. Ya no se hace cuantos días te dije que tengo una cierta predilección por el calor humano… por el calor de otro cuerpo. No importa de quién sea el cuerpo incluso si hubiera sido el de esos idiotas... aunque ignoro totalmente porque me sedaste sospecho que lo hiciste por piedad. ¿Creíste que me afectaría si esos dos me hacían algo? Pero… ¿acaso no recordaste mis palabras? ¿no recordaste que hace poco yo te pedí que los enviases a hacer lo mismo que me hicieron... quizás todo el día? Es ilógico… lo hubiese disfrutado créeme… no hay necesidad de ser piadoso.
- ¿Crees que eso fue un acto de piedad? –preguntó el hombre cínicamente; incluso una leve sonrisa estaba escondida en la comisura de sus labios – yo les dije que podían hacer lo que quisieran contigo.
- Me reconforta saber que no lo hiciste por lastima. Pero tu sedante no funciono del todo. Pude sentir parte de su tacto en mi cuerpo y escuche sus voces–Lo miró inexpresiva esperando a que le dijera algo, pero no lo hizo. A pesar de todo no lo disfrute… quede insatisfecha tal y como tú me dejaste la última vez. Que no me olvidara de la sensación del vacío fue lo que dijiste ¿cierto? No diste una clara instrucción… no dijiste si el vacío de mi alma o el de mi cuerpo. Me olvide del primero, pero el vacío de mi cuerpo aún permanece…. Aun lo siento –el pelinegro la observaba; prestando atención a cada una de sus palabras – Así que dime, Sasuke ¿no me ayudaras a llenar ese vacío aunque sea por esta noche? –preguntó seductoramente. Los ojos de Sasuke parpadearon una vez, pero permaneció con la mirada fija en ella –.
- Y, ahora qué sabes mi nombre… ¿Podre escucharte decirlo mientras te hago mía? –preguntó con arrogancia. Sakura no respondió, tan solo se dejó caer completamente sobre la cama. Al hacerlo sintió la fría humedad de sus cabellos bajo su espalda. Vio la figura de Sasuke caminar hasta la mesita y dejar allí su pistola. Caminó hasta ella y la miró –los poros de tu piel puedo verlos… ¿Quieres desvestirme o lo hago yo mismo?
- Hazlo tú mismo… prefiero guardar mi poca energía para aferrarme a tu cuerpo. –Sasuke se desvistió fijando su mirada en los senos de la chica quien por su parte veía las llamas de la chimenea. Se volvió hacia él cuando sintió que subía a la cama. No mintió cuando dijo que le quedaban pocas fuerzas para moverse. Dejaría que fuese él quien controlara la situación.
- Te ves como una muñeca… pálida y de porcelana… una princesa a penas ya sin vida. No te preocupes puedo entender por qué te sientes así. Quiere decir que ya te has resignado. –tomó sus piernas y las acomodo entre sus masculinas caderas. Sakura gimió placenteramente y con la poca fuerza que tenía se abrazó de su cuello. Cuando él empezó a moverse en su interior cerró los ojos. No lo había notado hasta ese momento, pero su olor…ella recordaba ese olor. Siempre que dormía en la oscuridad ese olor estaba presente. Abrió los ojos al sentir el contacto de sus labios y se dedicó a observarlo mientras la besaba. Él pareció darse cuenta de que lo veía y abrió sus ojos, fijándolos en los esmeraldas de ella. Dejo de besarla y se echó para atrás sin dejar de moverse. Ella se soltó de su cuello y dejo caer las manos sobre el colchón. De nuevo el brillo de sus ojos negros absorbía su existencia, pero había algo más en él de lo cual se percató. Nunca lo había visto así. El cuerpo le temblaba y gemía de una forma casi primitiva. El iris negro de sus pupilas la observaban con profundidad. A pesar del frío, de su cuerpo masculino, el sudor caía lentamente hasta mojarla a ella también. Verlo de esa manera la llevo a tomarlo del rostro y besarlo con exigencia. Al hacer ella eso, él empezó a moverse con rapidez lo que creo fricción en sus muslos lastimados. Pero no importaba… nada importaba. Había una sensación placentera detrás de ese dolor que por momentos olvidaba al concentrarse en el beso que se estaban dando. La pelvis masculina la presionaba con ardor y una tórrida y extraña pasión se acumulaba en su cuerpo… se acumulaba en todo su ser. Sasuke dejo de besarla para hundir su rostro entre los helados cabellos. Mientras él seguía moviéndose en su interior, Sakura se abrazó de su espalda y centro su vista en el tragaluz. Ahí veía caer la nieve que poco a poco iba cubriéndolo todo. Pronto no se vería nada ni siquiera la noche… solo lo blanco. Mas Sakura ya no pudo presenciarlo pues ella ya se encontraba en un lugar lejano; gritando con delirio el nombre del hombre que la tenía cautiva.
Estaba acostada viendo hacia la chimenea, dándole la espalda a Sasuke quien llevaba rato dormido a su lado. Era desconcertante que él se hubiera quedado a pasar la noche y que ella hubiera estado consciente para mirarlo. Las llamas sisearon y un frío escalofrió recorrió su espalda. Aún tenía frío… Era curioso como antes podía soportar las bajas temperaturas. Pero desde hace un par de días se había vuelto vulnerable a él. Había perdido su inmunidad hacia el frío… tampoco era ya inmune a ese hombre. ¿Qué sería de ella? De pronto recordó que el arma de él aún estaba sobre la mesita. Si la tomaba quizás podría escapar. ¿Tendría fuerzas para jalar el gatillo y matarlo? Sabía manejar un arma a la perfección, pero jamás se había atrevido a herir a alguien. Si lo hacía mientras dormía, él no sentiría el dolor. Sigilosamente se deslizo de las sabanas para comenzar a levantarse, pero unas gruesas manos la aferraron a la cama.
- Quédate… te daré calor. –le aseguró Sasuke adormilado. La abrazó con fuerza y regreso a dormir. Sobre su espalda podía sentir la calidez de su pecho y el latir de su corazón. Su respiración golpeaba su cuello, dándole confort. Ahora si se había resignado. Sabía que todo eso era para seguir confundiéndola, pero ya nada le importaba. Era momento de rendirse y aceptar que era el fin. Prefería hundirse a tener que nadar a la superficie en busca de oxigeno… mejor hundirse porque jamás sería posible respirar bajo el agua. Necesitaba ahogarse de una buena vez… si ahogarse. Al despertarse se dio cuenta que la chimenea ya estaba apagada. Estaba sola y al parecer la mañana ya había llegado. Lo supo porque un diminuto rayo se colaba por el tragaluz que aún seguía cubierto de nieve casi en su totalidad. La cama estaba manchada de sangre al igual que sus muslos. Sobre la mesa alcanzo a ver unos paños doblados los cuales resultaron ser unas vendas. También había un desinfectante, frutas y agua que sin duda él había dejado. Comenzó a curarse y vendo cada una de sus piernas. La ropa del cajón ya casi se terminaba así que se puso lo primero que encontró. Se volvió a recostar absorta en sus pensamientos… debía esperar a que él regresara. Pasaron muchas horas, pero finalmente el candado de la puerta se escuchó ser abierto. Al entrar no le dijo nada tan solo se limitó a ver su figura recostada.
- Sé que estas despierta –aseguró al sentarse en la orilla de la cama – he venido por ti para que toques el piano por última vez… sígueme. –Sakura se incorporó y con la mirada perdida le dijo –
- Si… es un buen día para tocar el piano. Esta vez él no caminaba frente a ella si no a su lado. El salón se veía más iluminado de lo normal. Por unos momentos se sintió dudar al observar el piano desde la entrada. Los brazos de Sasuke la rodearon con fuerzas y con lentitud se acercó para susurrarle.
- Está en verdad será la última vez… dime ¿Cómo te sientes en estos momentos? –preguntó al tiempo que la soltaba. Sakura caminó hacia el piano con pesadez y al sentarse se volvió hacia él –.
- ¿En verdad quieres saber cómo me siento?
- Si… –Sakura comenzó a mover sus dedos como de costumbre, abriendo y cerrando su mano. Finalmente masajeo su dedo anular por unos segundos e inesperadamente empezó a tocar. No eran los típicos pasajes que tocaba antes de cada pieza. Ya era la pieza misma. Al principio los sonidos eran cansados. Resignados tal y como ella se sentía. De momentos había matices de alegría que eran prontamente opacados por una extraña nostalgia. Había un poco de esperanza que enseguida moría extinguida; consumida por un miedo desconocido. Después una especie de paz, una calma, un consuelo. Pero todo se evaporo con el cambio de tempo. Sakura comenzó a tocar más rápido como si algo dentro de ella se hubiera quebrado, mostrando desesperación. Era una desesperación que la consumía desde adentro. Una desesperación que intentaba escapar inquieta. La presión de ser contenida se había convertido en una fuerza que la obligaba a salir de un solo golpe. De nuevo el tempo cambio y una vez más la calma regreso, pero no por mucho tiempo. Aun había mucha desesperación que necesitaba escapar…. Sasuke la observaba, pero no fríamente. Era como si supiese y entendiese a la perfección lo que ella estaba sintiendo. Sakura había quedado al descubierto, vulnerable. Pero como lo había reflexionado antes, ya no le importaba. Mientras terminaba la pieza Sasuke caminaba hacia ella. Se detuvo frente al piano y la miró como si quisiese decirle que la entendía. Al terminar, sus ojos verdes buscaron su mirada.
- Entonces… ¿es así como te sientes? –preguntó Sasuke con la mirada vacía – lamento que así sea. Sabes bien que todos mis actos han sido un sucio juego para meterme dentro de tu cabeza. Y al parecer tuve éxito. Ayer te dije que parecías una princesa… sin vida. Ahora cambiare mis palabras a dentro de poco no lo parecerás… simplemente lo serás. Nunca te he pedido que toques algo en particular. Pero hoy deseo escuchar una pieza de Ravel. Supongo que sabes de cuál hablo… esa es la pieza perfecta para ti.
- Pavane pour une infante defunte sí, es perfecta para una princesa muerta…-asintió Sakura en voz baja. Respiró hondamente y comenzó a tocar. Pensaba que su actitud de hacerse fuerte e impenetrable había sido solo una fachada. Una fachada que por mucho tiempo creyó que era real. Pero ahora al ver como se había derrumbado a causa de ese hombre solo le demostraba que era inexistente. La fachada nunca existió… todo era debilidad. Ya no podía esperar… debía morir pronto si quería que ese nuevo calvario acabara. Rió para sus adentros al darse cuenta que podía morir en paz. Su manera de tocar había cambiado y había podido percibirlo. Tocaba como siempre debió hacerlo. Ese sería su consuelo. … al menos antes de morir había logrado crear belleza… su perfección ahora tenía belleza. No termino de tocar la pieza, pues se vio interrumpida por la presencia de esos dos hombres detestables.
- Es hora… lo ha ordenado el jefe –dijeron al unísono. Sasuke la miró fríamente y le anunció –.
- Tu pesadilla ha comenzado… -los dos hombres se le acercaron y la tomaron fuertemente de los brazos. Sasuke le revelo unas pinzas que brillaron intensamente. Sin darse cuenta, la pelirrosa había comenzado a llorar. En vano trataba de soltarse y no paso mucho tiempo para que la histeria se apoderara de ella.
- ¿Por qué diablos no me disparas? ¿Por qué tienen que ser mis dedos? ¡Deja mis manos! –gritó al tiempo que comenzaba a moverse desesperadamente –.
- Sosténganla con firmeza -ordenó Sasuke. Sakura volvió a gritar, pero su cuerpo ya no respondía. Estaba débil y pronto se dejó someter. Sasuke le apretó su muñeca con una de sus manos y con la otra sostuvo las pinzas sobre uno de sus dedos.
- ¡Suéltame! Por favor mis dedos no….-gritó al sentir la presión de la pinza. El dolor se estaba volviendo insoportable. El miedo era tanto que ya no escuchaba ni sus propios gritos. Aun así logro escuchar el leve quejido del hueso. Su vista se le nublo y empezó a ver muy borroso. No supo en qué momento acabó en la habitación, pero recupero la conciencia al sentir que era lanzada a la cama. Aun con la vista nublada vio las figuras robustas de los hombres parados detrás de Sasuke quién siniestramente la miró para después caminar hacia la puerta.
- Hoy fue uno… mañana serán dos –cerraron la puerta detrás de ellos dejándola aterrada. Su cuerpo temblaba sin cesar y su mano punzaba dolorosamente. Poco a poco su vista se normalizo. De sus ojos aun caían lágrimas, su garganta ardía después de haber gritado tanto. Aun temblando y con mucho temor alzo sus manos para observarlas. Su dedo anular estaba hinchado. Al observarlo abrió los ojos por completo y con sorpresa en ellos no pudo dejarlos siquiera parpadear. Comenzó a mover sus dedos y vio que todos se movían. El dolor era intenso, pero podía moverlo. ¿Había sido un sueño? No, el dolor había sido real… era real. Ese dedo que le causaba molestias al tocar y el cual utilizaba como un recordatorio de la muerte de su madre estaba en su sitio. Antes estaba un poco chueco, pero apenas si se notaba… ahora nada. El hueso había regresado a su lugar. Toda la situación le pareció muy extraña y la tensión se acumuló en sus hombros. ¿Por qué él había enderezado su dedo? Estaba segura que él lo había dislocado. Había llorado tanto que sus ojos ya no podían mantenerse abiertos… su cuerpo le rogaba desfallecer. Intranquila y sin quererlo se arrullo pensando en que pronto moriría. Estaba reviviendo todo cuanto había pasado. Sasuke apretaba y jaloneaba su dedo con las pinzas… los hombres reían extasiados. Aspiraba el olor de Sasuke mientras le apretaba con las pinzas… el olor de Sasuke… era demasiado real para ser un sueño. Sintió que la sacudían con fuerzas y abrió los ojos. De nuevo percibió el olor de Sasuke… él estaba allí… frente a ella. Estaba allí pidiéndole que guardase silencio…
Estaba fuera de sí mientras lo observaba, pero fueron unos disparos los que la sacaron de su ensimismamiento.
- Es hora de que nos vayamos –Le anunció Sasuke mientras la ayudaba a ponerse de pie. Al darse cuenta de que él llevaba una pistola en la mano, tuvo la certeza de que la iba a matar. Mientras corría junto a él pudo observar la mansión en donde la tenían prisionera. Aun no sabía si todo lo que estaba pasando era real. Se dio cuenta que él hablaba con alguien por un transmisor. Tardaron tiempo en salir de la mansión… los pasillos no parecían terminar. Llegaron a una salita donde los hombres que la habían custodiado esperaban por ellos.
- ¿A dónde crees que la llevas? –preguntaron al tiempo que comenzaban a disparar. Sasuke se tumbó al piso junto con ella. La miró a los ojos y le pidió que permaneciera quieta y sin moverse de ese lugar. Al incorporarse notó que el vestía un chaleco antibalas… su cuerpo estaba adormecido sentía que ya no podía más. No supo cuánto tiempo pasó cuando Sasuke se acercó a ella y la ayudo a ponerse de pie. La tomo en brazos y comenzó a correr, segundos después pudo sentir una ventisca de aire helado sobre su rostro. Con esfuerzo abrió sus ojos lo más que pudo y observo el cielo nocturno. Escuchó las hélices de un helicóptero y volvió su vista hacia lo alto del cielo. Una decena de hombres descendió del helicóptero, el cual se paró en el extenso jardín.
- Yelena está conmigo –informó Sasuke por el transmisor. Sakura lo miró a los ojos y él fue incapaz de sostenerle la mirada. Se acercó al helicóptero y entregó a Sakura a uno de los hombres. Mientras la acomodaban en una camilla escuchó que Sasuke seguía hablando por el transmisor. –Si, Yelena fue rescatada sin ningún problema…. La llevaran a un hospital y de ahí al cuartel de los Vory…. Yo me quedaré con los demás a dar por terminada la misión. Un hombre al interior del helicóptero le lanzo a Sasuke un arma de mayor tamaño –.
- Suerte Sasuke… nosotros la llevaremos con el jefe –El hombre se dirigió a Sasuke quien en esos momentos fijaba su vista en el cuerpo de Sakura sobre la camilla –.
- Tengan cuidado… los veré en el cuartel. –Sakura perdió el conocimiento después de escuchar sus últimas palabras.
Piezas Balada numero 2 de Chopin
Pavane pour un infante difunte version piano de Ravel... les recomiendo la version con la orquesta tambien.
