Naruto © Masashi Kishimoto
Capitulo 9
- Las cuatro Baladas de Frederick Chopin… tres de sus nocturnos y los cinco nocturnos de Satie son las piezas que interpretaste el mes pasado en el recital de la catedral de Lund. El público quedo fascinado… creo que después de ese recital tu vida ha cambiado. Eras una pianista conocida más por su belleza que talento, pero desde esa noche el concepto ha cambiado. –Le decía un hombre con emoción –.
- Si… así es. Esa noche por fin logre tocar como siempre lo había deseado… me hace feliz saber que el público lo disfruto –contestó Sakura con voz queda. El hombre escribió en una libreta la respuesta de Sakura –.
- ¿Cómo fue que tu manera de interpretar cambio? ¿Qué fue lo que ocasionó que pudieses tocar con esa soltura; vertiendo todas tus emociones? Antes eras considerada una pianista muy fría, pero supongo que ese ya no será tu calificativo.
- Estuve en un lugar muy oscuro…aún estoy en un lugar muy oscuro… pero de alguna manera esa oscuridad ya no llena de frialdad a mi manera de interpretar. Ahora esa oscuridad me hace estar en contacto con algunas emociones que jamás había sentido… esas emociones son tan nuevas para mí que entenderlas aun me cuesta trabajo. Solo espero que mi música pueda cautivar a las personas una vez más…quizás esa noche solo fue única y no podrá repetirse.
- Eso lo sabremos en tu próximo recital que será dentro de dos semanas si no me equivoco.
- Si, será la próxima semana… esta vez interpretare a mi compositor favorito… Alkan y algunas piezas de Schumann.
- Hay personas que creen que podrías participar en el concurso internacional de piano Frederick Chopin ¿te gustaría hacerlo?
- No soy muy buena interpretando a Chopin… así que no me considero una candidata adecuada.
- Pero que humildad ¿no crees que si tocas de la misma manera que hiciste hace un mes podrías ganar? No, solo esa competencia, pero quizás otras.
- No lo sé… como te dije no sé si pueda volver a tocar como lo hice esa noche.
- La última pregunta es sobre tu madre…hace poco se empezaron a correr rumores de que tu madre era la famosa pianista Emiko Yamada… ¿qué tan cierto es ese rumor?
- Si… ella es mi madre… aunque su verdadero apellido era Haruno… Yamada era solo en el escenario.
- Nunca se supo mucho de la vida privada de tu madre…solo que fue asesinada durante unas vacaciones en San Petersburgo. ¿Cómo afecto tu vida? ¿Por qué nunca revelaste que ella era tu madre?
- Mi vida cambio…es todo lo que puedo decir. No sé cómo fue que ese rumor comenzó, pero hubiera preferido que aun siguiera como un secreto. No es algo que planeaba revelar… simplemente no creía que fuese importante que fuera algo público.
- Cuéntanos más sobre tu madre… como te dije y como seguramente lo sabes no se sabe mucho de su vida privada. En las entrevistas que llego a dar mientras vivía aseguraba estar casada con un empresario Ruso más nunca revelo el nombre… ¿era ese hombre tu padre? Disculpa que te haga estas preguntas… es solo que quiero ser capaz de entender un poco sobre tu pasado y carácter y como estos afectan tu música.
- Si... era mi padre….
- ¿Era? ¿Quieres decir que él tampoco vive?
- Así es…el murió hace tiempo… -Mintió Sakura –.
- Entonces ¿estás sola?
- No creo que la soledad sea algo malo…pero claro de vez en cuando busco compañía. Tengo dos personas a la que visito con frecuencia, no físicamente, pero siempre están en mi mente.…. Viven en Rusia…en Múrmansk… un lugar muy frío. –Mientras hablaba una viva imagen de una lápida se proyectaba en su mente. Era la tumba de su madre… rodeada de nieve. Junto a la tumba un niño de ojos rasgados no dejaba de mirarla.
- Hace dos meses y medio regresaste a Rusia para dar un recital ¿Cierto?
- Si… así fue.
- ¿Por qué decidiste quedarte a vivir en Jönköping? Si mal no recuerdo solías vivir en Francia. ¿crees que el lenguaje será una barrera?
- Viví en París por seis años y estudie un par de años en el conservatorio. Pero una vez que regrese a Rusia en el mes antepasado, me di cuenta de lo mucho que extrañaba el frío. Desgraciadamente no puedo quedarme en Rusia… es un país que me recuerda a mi madre… nunca podre vivir en ese lugar – Decidí venir a vacacionar, pero termine presentándome en Estocolmo y en la catedral de Lund… al final decidí quedarme aquí Jönköping. Además me gusta el clima…. Suecia es un país muy hermoso. Y en cuanto al idioma lo entiendo muy bien. Cuando viví en Paris mantuve una relación con un cellista, él era sueco así que aprendí el idioma gracias a él. –Aseguró Sakura con una sonrisa –.
- Bueno pues esperamos volver a tener la oportunidad de poder charlar contigo más adelante. La próxima semana saldrá a la venta la revista con esta entrevista que nos has concedido. Me ha faltado agradecerte por acceder a posar para nosotros. De igual manera muchas gracias por recibirnos en tu casa. –el hombre y Sakura se pusieron de pie para darse la mano. Después de que el hombre se marchó Sakura salió a caminar. Por un par de horas camino sin rumbo por la ciudad, un habito que se había formado desde que había empezado a vivir allí. Iba bajando por las escalinatas del parque cuando un escalofrío recorrió su espalda. Se detuvo y volvió la vista hacia atrás. Juraba haber sentido la penetrante mirada de alguien sobre ella. Al no ver a nadie siguió caminando; deteniéndose en un pequeño puesto de helados. Mientras se alejaba del parque alcanzo a ver una tienda que llamo su atención. Cruzó la acera a prisas y entro a la tienda.
- Hejsan! –le saludó un hombre al entrar –.
- God middag –contestó Sakura con una sonrisa – Llevó viviendo aquí un mes, pero no sabía que había una tienda de pianos tan cerca de mi departamento. Llevo tiempo pensando en comprar un piano nuevo y este que tiene en la vitrina me ha fascinado ¿puedo tocarlo?
- Claro –Aseguró el hombre con una sonrisa –.
- Gracias –Sakura sonrió y comenzó a caminar hacia al piano. De reojo le pareció ver una figura conocida, pero al darse la vuelta no pudo ver a nadie. Camino hacia el piano y se sentó, pero antes de empezar a tocar unos niños entraron a la tienda junto con su padre.
- Buenas tardes busco un arco para violín.
- Sígame por favor –pidió el hombre que había atendido a Sakura –.
- Papá podemos quedarnos a escuchar como toca el piano –preguntaron los niños–.
- ¿no será problema? –preguntó el Hombre a Sakura –.
- No...
- Bien chicos tomen asiento ahora regreso.
- Señorita ¿Qué es lo que tocara?
- Mmmm ¿conocen la historia de una mujer que suele vagar a las orillas del mar en busca de su amado?
- No... suena tenebrosa...
- Lo es... todas las noches la mujer camina hacia la playa. Está esperando que regrese su amado... pero lo que ella no sabe es que el mar se lo ha llevado. Ella no recuerda que fue ella quien lo lanzo al mar. Ha borrado todo recuerdo de su mente... fue ella quien lo mató al descubrir que la engañaba... siempre se paraba a la orilla del precipicio y un día cayo y también murió. Suena divertido ¿no? Tal vez me lance al agua un día de estos. Bueno no he terminado la historia… esa mujer lleva cientos de años esperando que él regrese... pero hasta el día que el mar regrese sus restos... sus huesos. Ella recordara que fue ella quien lo mató. –los niños la veían incrédulos –. Ahora les tocare una pieza que esta mujer suele silbar mientras camina por la playa en busca de su amado – Sakura colocó sus dedos en el las teclas y comenzó a tocar sombríamente. Conforme la pieza avanzaba la expresión de los niños se atemorizaba. Al terminar los miró fríamente y les aseguró – Yo soy esa mujer... que camina todas las noches a las orillas del mar –los niños se quedaron mudos y al ver que su padre se aproximaba corrieron hasta él –.
- Muchas gracias por tocar para ellos –el hombre le sonrió y enseguida salió con sus hijos de la tienda. Los niños la miraron por la vitrina y la vieron asustados, pero su vista se desvió hacia el mostrador. Sakura se percató y volvió la vista hacia esa dirección, pero no había nada. Al volverse a los niños los vio subiendo al auto de su padre.
- ¿Qué le ha parecido el piano?
- Perfecto… creo que encargare uno igual… ¿cree que podrían llevármelo a casa en esta semana?
- Por supuesto hoy mismo hare cita con el entonador y que esté listo lo antes posible… venga acompáñeme para llenar el papeleo–.
En un par de horas se presentaría de nuevo frente a un público al cual esperaba agradar. ¿Podría volver a tocar como lo había hecho la última vez? Se sentía extraña, ausente. Tomó su maleta donde llevaba su vestido y las demás cosas que utilizaría en el recital para después salir en busca de un taxi. Bajó del taxi y observo maravillada los vitrales que cubrían el teatro. Al dirigirse a la entrada se detuvo en seco, pues en uno de los vitrales vio el reflejo del mar. Como hipnotizada comenzó a caminar hacia las aguas. Parecía que la llamaban que le suplicaban que fuese. Desde el taxi no había tenido la oportunidad de apreciar el mar que se colaba hacia la ciudad como si fuese un rio. Descendió hasta la orilla y dejo sus maletas a un lado, se quitó los zapatos y sin pensarlo comenzó a caminar hasta las aguas heladas. Su cuerpo no podía sentir el frio ya que su mente estaba en otra parte. Se recostó bocarriba y se abandonó a flotar en las aguas. Permaneció así por un rato hasta que recordó que debía arreglarse para presentar su recital. Lentamente comenzó a nadar de regreso a la orilla y se sentó a esperar que su cuerpo se secara. La gente del teatro le observó de manera extraña al verla tan desaliñada. Al llegar a su camerino lo primero que hizo fue observarse en el espejo. Su rostro se veía pálido y sin vida. Sonrió para sus adentros y comenzó a cambiarse.
El recital tenía más de una hora de haber comenzado, Sakura estaba tocando la última pieza de su repertorio y la gente escuchaba maravillada. Él no…Tenía tiempo siguiéndola a petición de su padre y le había tocado verla cometer varias tonterías. Lanzarse a nadar en el río de agua helada y después estar presentándose con esa palidez en la piel frente a todo ese público era absurdo. La música era bella, envolvente, magnífica, intentaba no ponerle atención y concentrarse en el estado de ella, pero era imposible. La gente aplaudió en el momento que termino el concierto para piano número uno de Alkan. Las ovaciones no cesaban pidiéndole que tocase una pieza más. La vio sonreír con agradecimiento para después sentarse nuevamente y tocar unos cuanto Encores. El último que toco fue el mismo que había tocado en aquella tienda donde había comprado el piano y había asustado a los niños. Su piel se veía un poco azulacea. ¿Acaso era él el único que lo notaba? ¿O, era que él era el único consciente de lo que había hecho? ¿Seria, quizás porque su vestido también era azul que nadie parecía percibir lo mismo que él veía? A nadie le había parecido raro que hubiese llegado tan desaliñada y con el cabello mojado con agua helada. Al terminar la última pieza la gente comenzó a gritar – ¡Brava! ¡Brava! – y de nuevo las ovaciones empezaron. Le lanzaban flores y ella agradecía su atención. Se dio cuenta que ella observaba al público con gratitud, pero había algo extraño, su cuerpo temblaba. Segundos después Sakura se desplomó en medio del escenario y frente a todo su público. Un hombre salió tras bastidores y corrió hacia ella. Al ver que no reaccionaba llamo a una ambulancia. La gente estaba conmocionada no comprendían que es lo que había pasado.
Llevaba rato sentado frente a la habitación donde la tenían internada. Escuchaba a los doctores decir que su temperatura se estaba regularizando. Sus síntomas habían sido aquellos que se presentan en el principio de una hipotermia. La darían de alta en un par de días… las ordenes que su jefe le había dado era permanecer fuera de su habitación hasta que ella se recuperara. Era la tarde del segundo día cuando escuchó que el médico informaba que sería dada de alta al siguiente día. Después de informarle a su jefe se sentó en un sofá de la sala de espera. Sus manos tenían el periódico y una revista. La revista mostraba una entrevista que le habían hecho dos semanas atrás. Le habían tomado unas fotos con un pomposo vestido color púrpura. Unas detalladas hojas de hilo platinado descendían desde el corsé hasta la mitad de la falda. Su mirada inexpresiva se veía perdida… seguía siendo la misma princesa fría… que más que algo bello parecía un cuerpo gélido carente de vida. El periódico la había colocado en la página principal. Su concierto había sido un éxito una vez más y los críticos aclamaban que una nueva artista había nacido… Aseguraban que esa nueva manera de interpretar pertenecía a una nueva pianista…. Decían que era momento de olvidar todas las presentaciones frívolas que había dado durante mucho tiempo. Una nueva Sakura Haruno había nacido para seguir creciendo. Ya varias orquestas y teatros habían empezado a solicitarla en sus salas. El artículo mencionaba que se estaba esperando su pronta recuperación para que pudiera seguir cosechando éxitos.
- ¿Está segura que nadie puede venir a recogerla? – le insistió el doctor mientras Sakura se ponía unos zapatos que la enfermera le había llevado –.
- No, vivo sola. Pero no se preocupe si me pide un taxi con eso será suficiente.
- Si usted insiste está bien. Por favor evite someter su cuerpo a temperaturas extremas. Sé que el clima aquí es bastante frio, pero aun así trate de mantener su cuerpo en calor.
- Eso suena divertido –le miró con una picara sonrisa al ver que el doctor se sonrojaba – Bueno gracias por todo doctor. Si llego a necesitar algo vendré de inmediato.
Lo primero que hizo al llegar a su departamento fue irse a cambiar. A pesar de las advertencias del doctor, decidió ponerse un vestido. Su departamento era muy grande y ninguna habitación estaba dividida por paredes. Todo era un espacio abierto a excepción de la habitación donde tenía una pequeña alberca techada. El piano estaba a unos cuantos pasos de la alberca. Debía retirarlo de ahí en esos días o la humedad afectaría su madera. Estaba a punto de sentarse a tocar cuando decidió que debía abrir el enorme ventanal que estaba frente a la alberca. Lo abrió de par en par y una ráfaga de aire frío empezó a colarse por la habitación. Se acomodó frente a su piano y empezó a tocar el primer movimiento de Trois morceaux dans le genre pathétique de Alkan. No paso mucho tiempo para que sintiera una presencia detrás de ella.
- No deberías tener tu ventanal abierto de par en par –sin dejar de tocar Sakura sonrió –.
- Si hubiese estado cerrado no hubieses podido entrar. Vivo en el octavo piso del edificio… así que me impresionaría que hubieras logrado escalar de alguna manera. Pero sé que no fue así, haz entrado por la puerta principal y mientras me cambiaba te has ido a esconder en la terraza –al terminar de tocar se puso de pie, la alberca estaba en medio; separándolos. Fue fácil deducir que estabas aquí –le aseguró mientras se lanzaba a la alberca. Tal y como había hecho el día de su presentación, dejo flotar su cuerpo sobre las aguas mientras seguía hablando con él – Ya me había dado cuenta que tenías tiempo siguiéndome, pensaba que eras más discreto – no obtuvo contestación. Tan solo escuchó como el agua de la alberca salpicaba con fuerza, él se había lanzado. Sin esperar que ella le dijese algo la tomo en sus brazos y empezó a caminar hasta la orilla en busca de la escalinata que los sacaría de la alberca. Sasuke se dirigió de inmediato al baño y la deposito sobre el tapete mientras preparaba la regadera.
- Conoces muy bien mi departamento… ¿Me pregunto cuántas veces habrás estado ya aquí? –de nuevo Sasuke permaneció callado, la tomó de la mano y la metió bajo el chorro de agua tibia. La dejo allí por cinco minutos para después cerrar la regadera y de nuevo cargarla. Con cuidado la depósito sobre su cama; mirándola unos segundos y le hizo una pregunta –.
- ¿Por qué haces todo esto? El doctor claramente te dijo que debías mantener tu cuerpo alejado de las bajas temperaturas.
- Lastimarme es mi forma de hacerte pagar por lo que me hiciste… es mi manera de torturarte.
- ¿Cómo puedes estar tan segura de que lo que te haces me afecta? –preguntó inexpresivo –.
- Porque me amas.
- No estés tan segura de ello.
- ¿Sabes cómo supe que estabas en mi departamento? Ves esa fotografía –Sakura le señalo un retrato que estaba sobre su cómoda – Yo no lo deje así. No está en la misma posición. La única explicación es que alguien probablemente lo tomó y estuvo observando la fotografía por un largo tiempo. Tanto tiempo que al final olvido que debía acomodarla tal cual estaba para evitar sospechas. –el pelinegro la miraba a los ojos sin inmutarse –.
- Créeme no deberías estar tan segura.
- Sasuke –El que Sakura lo llamara por su nombre hizo que su mirada cambiara – Sasuke mis ropas están mojadas y mi cuerpo está empezando a temblar, sécame. –le pidió aun viéndolo a los ojos. Sasuke se puso de pie y caminó hasta un pequeño ropero de donde saco dos toallas. Sakura sonrió satisfecha al ver que incluso él sabía dónde guardaba sus toallas. El pelinegro regreso y con cuidado le quito las ropas mojadas. Igual que aquella vez que había revisado su cuerpo, mantenía una expresión fría mientras la secaba. Sakura estaba quieta, observándolo con insistencia mientas él recorría su cuerpo con la toalla librándolo del agua. Cuando termino la envolvió con la otra toalla que había llevado. Se disponía a ir a buscarle ropa pero Sakura lo detuvo –.
- No he dicho que quiero cambiarme… en cambio tú también deberías secarte. –Sakura se puso de pie y se dirigió a su closet, de allí saco un suéter y un pantalón negro, calcetines y ropa interior. –Los compre cuando llegue aquí… fue lo primero que compre al llegar a esta ciudad. Quizás porque estaba segura que vendrías, después de todo supongo que estaba esperándote. –Se acercó y se los dejo sobre la cama para después dirigirse a la barra de la cocina desde la cual podía ver perfectamente como Sasuke se cambiaba. El parecía no darse cuenta de que ella lo observaba, pero Sakura sabía que él podía sentir su mirada. Cuando se volvió a mirarla Sakura le sonrió –.
- Sasuke tengo hambre – él asintió con la cabeza y caminó hasta la cocina. Sacó varias verduras del refrigerador, las lavó y comenzó a pelarlas. Sakura sonrió nuevamente al darse cuenta que Sasuke sabía a la perfección como estaba organizada su cocina. Cuando la tabla donde picaba los vegetales se llenaba, Sasuke los depositaba en una olla para después seguir picando el resto. Como de costumbre evitaba mirar a Sakura en todo momento, incluso siguió ignorándola cuando ella empezó a hablar.
Piezas interpretadas las cuatro baladas de Chopin... 23 ...38... 47 y 52
De Nocturnos solo escribi que toco 5 y los amo todos y no pense en ninguno en particular... pero les recomiendo e del opus 27
Y en cuanto a los 5 nocturnos de Satie... son hermosos...
Alkan piano concerto # 1
Schumann fantasy op 17
La pieza mas tetrica del mundo Alkan... la chanson de la folle au bord de la mer. Y Sakura asustando ninos con ella.
Ultima Pieza Alkan-aime moi
