Naruto © Masashi Kishimoto

Capitulo 10

Ecos de una sonata cautiva.


- Está bien si evitas mirarme, pero por lo pronto sigue escuchándome. Hace poco recordé la primera vez que te vi –Sasuke cambio su expresión, no parecía entender de que le hablaba – El funeral de mi madre se llevó a cabo en Múrmansk el lugar donde tu vivías con tu familia. Tenía doce años cuando mi mama falleció y tú tenías alrededor de diez. Sé que eras tú porque esa mirada tuya sigue siendo la misma. Cuando te vi, el cuerpo de mi madre estaba siendo cubierto con tierra y tú estabas sentado sobre una tumba con la misma mirada con la que me estás viendo. Esperabas por tu padre quien atendió el funeral de mi madre en representación de mi padre y para encargarse de mí. No quiso ir el mismo, pero mando a su mano derecha como representante… vaya estupidez. En fin, tan pronto hubo acabado el funeral tu padre me tomo a la fuerza y me subió al auto, tu ibas sentado junto a mí. Empecé a llorar en silencio pues sabía que nos dirigíamos al aeropuerto. Sería enviada a mi padre y pasaría mucho tiempo antes de que yo pudiera regresar y visitar a mamá. Comenzaste a contarme la historia de cómo había un jardín sin ninguna flor… bueno eso es lo poco que recuerdo. Y que un dia Haruo el hombre de la primavera pasó por allí. Y al tocar sus pies el suelo un bosque de bambús comenzó a crecer. Nacieron las flores… había mucha vida. Pero al marcharse todo se volvió marchito. No volvió a pasar por allí en muchos años. Y cuando finamente regreso, entristeció al darse cuenta que todo había perdido la vida poco después de que se marcho. Al final determino que debía volver al menos una vez al año. Para que ese jardín estuviera lleno de vida de vez en cuando. Lo más probable es que lo haya contado mal… en realidad nunca te puse mucha atención, pues mientras hablabas yo observaba el paisaje y seguía llorando. Solo recuerdo que al escucharte decir la palabra Haruo te dije que era la palabra japonesa más bella que había escuchado… que sería mi favorita. Y la verdad es que me olvide ella… a pesar de haberlo dicho… me olvide de la existencia de esa palabra por completo. Poco después de que guardaras silencio… Sin darme cuenta en que momento, tu mano tomo la mía como si intentases consolarme. Más cuando volví mi mirada hacia ti tú fingías no verme y estar más interesado en el paisaje de las calles que en mí. Cuando llegamos al aeropuerto tú aun no soltabas mi mano a pesar de que varias veces te pedí que lo hicieras. Lo hiciste hasta que tu padre me entrego a otro hombre con quien aborde el avión. Supongo que al morir tu padre, el mío decidió que también tú trabajarías para él.

- No sabía que tú eras esa niña… -contestó Sasuke mientras meneaba la olla donde preparaba la sopa de verduras –.

- Te creo… no tenías por qué saber que él era mi padre. Él se encargó de mantenerme escondida del mundo… aun así fui víctima de más secuestros. Un día me canse y decidí alejarme de él ¿No sabías que yo existía verdad? ¿Qué él tenía una hija?

- No, lo hice hasta que tu padre me enseño tu fotografía. Y fue solo hasta este momento que he recordado que tú eras aquella niña.

- ¿Ha sido dura… la vida junto a mi padre?

- No, desde pequeño sabía que seguiría los pasos de mi padre. Nunca me ha sido difícil acabar con la vida de una persona.

- Tu frialdad no es tan perfecta… después de todo logre hacerte hablar y verme a los ojos –Sakura le sonrió mientras Sasuke depositaba su comida en la barra -¿Sabes por qué compre este departamento con espacios abiertos? Por qué de un mes para acá he estado desarrollando unas cuantas tendencias claustrofóbicas al igual que viviendo en medio de un síndrome –continuó hablando sin esperar la respuesta de él – síndromes, tendencias, traumas autodestructivos. Supongo que después de todo debí haber aceptado la idea de mi padre de acudir a un psicólogo… o quizás un psiquíatra. Debería agradecerte…. Todo lo que hiciste conmigo terminó marcándome de por vida y estas cicatrices no sanaran. Aunque debo aceptar que no quiero lo hagan… si lo hacen mi música dará un paso atrás una vez más.

- Sera mejor que dejes de hablar y comas mientras la sopa aún está caliente –le ordenó Sasuke sin mirarla. Sakura permaneció en silencio por unos minutos, su plato aún estaba a medio llenar –.

- No sé qué es lo que siento por ti. No es amor de eso es lo único que estoy segura. Mis sentimientos por ti caen en lo que yo consideraría obsesivo. Son sentimientos violentos. En estos momentos quiero decirte… gritarte que tomes mi cuerpo y lo llenes de nuevas cicatrices. Como ves estos sentimientos no son sanos es por eso que no puedo quererte.

- No necesito tus sentimientos. No me son de utilidad –le aseguró mientras le acercaba un vaso de agua –.

- Tu lealtad hacia mi padre hace que me duela la cabeza a tal punto, que las náuseas empiezan a formarse dentro de mí. Es cierto lo que le dije en su oficina ese día… que esa era la última vez que me vería y que era capaz de cometer una tontería si uno de sus hombres me seguía –Sasuke ignoraba el momento en que Sakura había tomado ese cuchillo y el cuál sostenía sobre su yugular –Así que la pregunta es ¿Has venido a verme como uno de sus hombres o como alguien más? –.

- Ordenes –contestó Sasuke sin apartar su vista de Sakura –mi lealtad esta con tu padre. Mi vida se la he dado a tu padre. Basta con que él me dé una orden y yo veré que esta sea cumplida. Nunca dejare su lado… ¡Detente! –le gritó mientras corría hacia ella al verla cortar su cuello. Después de cortarse, Sakura sonrió aun con el cuchillo en mano. La sangre comenzó a resbalar sobre su cuello lentamente. Por instinto Sasuke intento cubrir su herida con un trapo que estaba sobre la barra, pero al darse cuenta que la cortada solo había sido superficial se detuvo a observarla –.

- Parece que no me has entendido –habló Sakura con la mirada en el suelo – En ningún momento te obligue a elegir a uno de los dos. ¿Acaso me escuchaste decir mi padre o yo?...Vete… ya he tenido suficiente. Ya te hable sobre lo que siento y con eso me basta. Así que por favor márchate. No quiero verte. Dile a mi padre que estaré bien, que viviré bien y de vez en cuando tratare de sonreír. Que mi único deseo es que nunca me vuelva a buscar… que jamás se acerque ni él ni ninguno de sus hombres.

- Se lo diré…

- Gracias por la cena… ahora por favor márchate –Sasuke obedeció y comenzó a caminar hacia la salida. Sakura tomó su vaso de agua y le dio un sorbo, mientras depositaba el vaso en la barra escuchó un enorme estruendo acompañado por unas luces llenas de intensidad. Eran fuegos artificiales, podía verlos desde el enorme ventanal donde estaba el balcón. Como hipnotizada se puso de pie y al hacerlo la toalla que la envolvía se resbaló. Corrió hasta el ventanal y de nuevo lo abrió de par en par; sonriendo al ver como su terraza se iluminaba. Se acercó hasta la orilla y se dio cuenta que las luces procedían del parque, la gente celebraba. Aun sonriendo se dijo así misma que quizás debía tomarlo como una señal para un nuevo comienzo. No podía sentir el frío en su desnudo cuerpo por que los brillantes colores que iluminaban el cielo nocturno la tenían hechizada. Después de repetirse una y otra vez que su vida por fin tendría paz, suspiró profundamente lo que la hizo darse cuenta del vapor que salía de su boca. Debía entrar o probablemente su cuerpo recaería, pero el cielo le pedía a sus ojos que no dejase de mirarlo.

Justo en ese momento sintió como unos brazos la rodeaban con fuerza; abarcando su cintura. Sonrío con alegría al reconocer ese aroma que durante el último mes la había acompañado hasta en sueños –.

- Hasta cuando te vas a detener…. Deja de hacerte daño…. Ya no lo hagas por favor…Cuando este contigo me olvidare de que tu padre existe. Fingiré que eres huérfana y que no hay nada que te una a él…. En mis labios nunca serás Yelena…. El nombre que llamare será Sakura… así que por favor deja de lastimar tu cuerpo y tu espíritu… ya fue suficiente.

- Sabía que no te irías…

- ¿Por qué lo sabías? –preguntó Sasuke mientras le daba un beso en la espalda –.

- Por qué me amas….

- Dilo otra vez –pidió Sasuke –.

- Por qué me amas… Sasuke tú me amas –Sakura deshizo el abrazo y se volvió a mirarlo. Supe que me amabas cuando enfrente a mi padre. Todos sus hombres levantaron su arma para apuntarme, pero tú no… tú no Sasuke.

- Déjame cuidarte.

- Tengo frío Sasuke… llévame adentro.

- Si... –Una vez más él la tomo en brazos y la llevo hasta su cama; donde de inmediato la cubrió con el edredón para después sentarse a la orilla de la cama –.

- ¿Haruo es tu nombre en la asociación, cierto? –Una leve sonrisa a penas indistinguible se dibujó en el rostro de Sasuke –.

- Si… después de todo es el nombre que mi madre quería darme. Y la única cosa que sabía que te gustaba… cuando eras niña.

- Hombre en primavera… no sé si en verdad ayudes a que las cosas florezcan –Sakura lo veía burlona – pero al menos mi música si la cambiaste –Su sonrisa cambio por una mirada suplicante. Sakura se acercó hasta Sasuke para que sus rostros estuvieran frente a frente –. Tampoco a mí me gusta el significado de mi nombre –le aseguró Sakura después de besarlo –. Un cerezo en flor…florecer no es algo que haya sido muy permanente en ningún punto de mi vida. Aunque debo confesarte que en estos últimos años lo más cercano que he estado de florecer y que me da felicidad es estar viendo como tu rostro se sonroja al escucharme hablar.

- Mis defensas ya no funcionan… ya no puedo actuar fríamente… no mientras escuche tu respiración tan cerca… fue difícil controlarme durante todo ese tiempo.

- Pues lo hiciste bien porque durante todo ese tiempo creí todo lo que me dijiste.

- ¿Puedo tocarte? –preguntó en voz baja –.

- Desde hace tiempo este cuerpo lleno de cicatrices te pertenece –le aseguró Sakura mientras se recostaba sobre el colchón dejando su cuerpo al descubierto. Sasuke se acercó y con las yemas de sus dedos comenzó a acariciar sus cicatrices –.

- Perdóname… por hacerle esto a tu cuerpo.

- ¿Acaso fueron tus manos las que me hicieron esto?

- No, pero yo di la orden.

- Eso ya no importa….

- ¿Aun te duelen?

- Duelen mucho más si no las tocas.

- Aun estas a tiempo de hacerlas desaparecer. Hay tratamientos que pueden borrarlas.

- No quiero que desaparezcan vivir sin ellas sería muy difícil – le aseguró mientras lo jalaba para que su cuerpo quedara sobre ella – Nunca vuelvas a decirme que quieres que estas cicatrices desaparezcan.

- No lo hare –prometió mientras se incorporaba alejándose de ella – Debes cobijarte bajo el edredón. Tu cuerpo aún esta helado.

- Lo hare si vienes tú también.

- Haré lo que tú digas –le aseguró mientras la besaba muy despacio. Aún besándola tomo las manos de Sakura y las llevo hasta su cuerpo; indicándole que podía desvestirlo. Una vez completamente desnudo jalo el edredón y los cubrió a ambos –.

- Sasuke tengo frío – le dijo Sakura mirándolo a los ojos –.

- Haré que se vaya –fue lo último que le dijo antes de comenzar a besarla y unir su cuerpos. La tocaba de la misma manera que aquellas veces, con una ternura y necesidad extraña. –Al menos en eso siempre fue sincero – Se dijo Sakura a sí misma. Los sentimientos que él le transmitía eran muy intensos, tan intensos que le daba miedo pensar que quizás ella jamás podría igualar esos sentimientos y transmitírselos a él. ¿Podría llegar a amarlo?

Era inútil buscar una respuesta, probablemente ninguna de sus preguntas tenían respuesta en ese momento. Lo único que le quedaba claro era que lo necesitaba. ¿Y, él la necesitaba? ¿En qué momento se había enamorado de ella? Quizás algún día se lo preguntaría… espera que algún día se lo dijera. Si algún día él le hiciera la misma pregunta le respondería que se había enamorado justo en este momento.

- ¿Por qué sonríes? –le preguntó Sasuke –.

- Porque ya no tengo frío –contestó para después darle un beso en la clavícula. Sasuke también le sonrió, pero ella no pudo verlo. Sus ojos ya no podían encontrarse pues sus cuerpos entrelazados los obligaban a descansar en el cuello del otro. Ambos guardaban silencio mientras sus respiraciones entrecortadas se convertían en una. Por largo tiempo Sasuke permaneció recostado sobre Sakura. El silencio entre los dos solo indicaba que aún había mucho que decirse, pero ninguno sabía por dónde empezar –.

- ¿Te estoy lastimando? –preguntó Sasuke por fin dándose cuenta de que aún estaba sobre ella –.

- No, está bien si te quedas así –a pesar de la respuesta Sasuke se incorporó y se recostó junto a ella –.

- No creo que pueda dejar a tu padre… mi responsabilidad hacia él es muy grande….

- Creí que ya habíamos dejado de hablar de él desde hace rato…. Al parecer no te quedo claro que en ningún momento pensaba hacerte escoger entre los dos.

- Eso me ha quedado claro… es solo que debes entender que mi deber con él está primero.

- Parece que no te he torturado lo suficiente –comentó Sakura con voz cansada mientras se acurrucaba en el pecho de Sasuke – entiendo tu deber. Solo recuerda que si me pierdes de vista por mucho tiempo deberás atenerte a las consecuencias. Nadie mejor que tu sabe de lo que soy capaz.

- ¿Me estas chantajeando? –preguntó mientras acariciaba el hombro de Sakura –.

- No, es solo que los sentimientos que apenas empiezo a sentir por ti podrían esfumarse de la misma manera en que llegaron. No quiero que desaparezcan, pero si debo hacerlo no haré nada por retenerlos y si deben irse se irán. Así que si yo fuera tu no me alejaría tanto. Tendría mi vista fija en mí tanto cuanto me fuese posible. Incluso si es de lejos quiero sentir tu presencia. Saber que me sigues desde las sombras como has hecho estos últimos días será suficiente para mí. No me dejes sentir tu ausencia si quieres que siga viviendo bien. Soy una persona solitaria por naturaleza así que no empezare a añorarte de inmediato… pero llegara un día que lo haga y si tú no estás… quizás mi mente inestable decida hacerme compañía. –la voz de Sakura sonaba adormilada como si ya no pudiese contener el sueño – y otra cosa. Sé bien que eres la mano derecha de mi padre y eso te mantiene en una posición segura. Pero mi padre aún tiene varios enemigos y si ellos se enteran que engañaste y traicionaste a Lenski… no podré estar tan tranquila. Así que prométeme que si algo te pasa la noticia llegara hasta mí.

- Te lo prometo… también te prometo que mi deseo de regresar a ti me mantendrá vivo hasta el último momento.

- Estoy cansada. Apenas si puedo mantener los ojos abiertos… además nuestra platica se ha vuelto aburrida y cursi. Espero que cuando despierte una parte de ti aun este conmigo –fue lo último que Sakura logró musitar antes de quedarse dormida. Después de escucharla decir eso, experimento por primera vez el miedo a la incertidumbre. Ya no podía contar a cuantas personas había asesinado a sangre fría. Muchos probablemente tenían familias y amaban a alguien. Aunque intentase justificarse al pensar que muchos de los que había asesinado eran tan malos como él, no podía encontrar validez en ese argumento para sentirse menos culpable. ¿Qué es lo que ella le había hecho? Ahora su existencia lo había expuesto a la culpabilidad. Algo que nunca había experimentado. Estaba vivo y en su vida ahora había una mujer… su relación estaba manchada, era enfermiza, pero no podían hacer nada. Solo sentir. Aunque estaba seguro que sus sentimientos por ella eran más fuertes e intensos que los que ella decía sentir por él. Lucharía para mantenerse con vida por mucho tiempo para algún día verla reciprocar todo eso que él sentía. Si ese día llegaba, su relación dejaría de ser solo un síntoma del cautiverio y se convertiría en algo más real.

Justo cuando pensaba dormir, alcanzo a escuchar como su celular comenzaba a vibrar. Se puso de pie con cuidado de no despertarla y rebuscó su móvil en el bolsillo de los pantalones que ella le había dado. No contesto hasta que se hubo alejado lo suficiente.

- Diga…. Señor Olegov… si, hoy fue dada de alta. El doctor le recomendó reposo y evitar lo más que pueda las bajas temperaturas. Creo que estará bien. Después de su último concierto ha tenido mucho éxito. Muchas personas esperan su recuperación para que pueda seguir presentando recitales. Eso la motivara, estoy seguro. Así que por el momento no creo que necesite más vigilancia, pero estaré al pendiente. ¿A San Petersburgo? Entiendo mañana tomaré el primer vuelo. Lo veré en la tarde… sí, yo me encargare del resto. Al regresar a la habitación decidió sentarse a la orilla de la cama y observarla dormir. Había un par de cosas que aún no le había dicho. Supo que ella era aquella niña en el momento que la vio inconsciente en la ducha. Ella no recordaba que durante aquel viaje donde él le sostuvo la mano también había dormido…justo después del cuento. Eso era lo único que recordaba sobre ella, su rostro durmiente. Ni siquiera cuando su padre le enseño la fotografía pudo darse cuenta que era ella. Cuando la vio en la foto pensó que era hermosa, pero solo la veía como un objetivo más.

Después de dejarla inconsciente, la había cargado hasta la regadera. La sangre corría de su cuerpo mientras ella dormía profundamente. Su cuerpo no reacciono al agua fría y no despertó. Quizás la había golpeado muy fuerte. El agua caliente ahora sustituía a la fría y ella seguía durmiendo. Entre más la observaba, su rostro le parecía cada vez más familiar, su cerebro buscaba entre sus memorias a toda prisa. Fue cuando ella recobraba el conocimiento que supo de quien se trataba. Su corazón empezaba a latir con fuerza y rapidez. No podía controlarlo, debía calmarse. Cerró la puerta de la regadera para evitar ser visto y fue a sentarse en una de las sillas. Mientras la escuchaba respirar logró contenerse y poner su cabeza en frío. Se dio cuenta que su conciencia había regresado por completo cuando la escucho resbalar sobre el agua. Dejo su periódico a un lado, dio un profundo respiro y le dijo –.

Por fin despiertas… – Después se puso de pie para llegar hasta ella. Al abrir la puerta esos enormes ojos esmeraldas lo veían y en ellos solo lograba ver a esa niña llorar en silencio en la parte trasera del auto que su padre conducía. Cada vez que ella dormía detenía las cámaras con su control remoto por un par de minutos para que nadie pudiera ver como entrelazaba su mano con la suya. Después de unos minutos la soltaba, encendía las cámaras y su frialdad regresaba. Ese había sido el mes más largo de su vida. Su primer amor era el rostro de una niña durmiendo…y ahora su único y enfermo amor era el rostro de una mujer dormida. No sabía cuándo podría regresar a ella, pero por el momento se recostaría junto a ella para seguirla observando otro rato, debía llevarse esa imagen con él. De ese modo cuando pensara en su rostro durmiente sentiría la urgencia de volver.

Cuando Sakura despertó sabía que él ya no estaría allí. Se incorporó un poco para estirarse cuando notó que su piano ya no estaba junto a la alberca, si no junto a la cama. Sonriendo volvió a acurrucarse en el edredón, tan pronto el sueño la dejara tocaría su piano. El regresaría pronto de eso estaba segura. Sus sueños ya no solo serían pesadillas, sus días ya no estarían tan vacíos y su vida por fin tendría calma y una soledad más fácil de sobrellevar.


Espero que les haya gustado esta historia.

Como les comente la escribi con personajes originales y la adapte al sasusaku... despues publicare la original aqui para que puedan comparar.

Sin mas me despido, pidiendoles que pasen a leer mis demas historias.

No olviden sus comentarios.

Gracias por darse un tiempo de leer mis historias.