Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Stephenie Meyer, yo solo me divierto con ellos

Gracias a mi amiga Tomoyo por su apoyo (aunque ella decía que las dejase en suspenso)

Bella POV

A veces me preguntaba, cómo era que los chicos lograban convencerme de acompañarlos en sus salidas después de las clases, no era tan malas aunque prefería estar en casa leyendo que andar por ahí. Hoy por ejemplo habían decidido que iríamos al café New Moon, un lugar nuevo que estaba de moda. No entendía la necesidad de mis amigos por hacer lo mismo que los demás chicos. Todos asistíamos al Saint Augustine, el mejor colegio de la ciudad. Angela y Ben eran hijos de los dueños de la constructora C&W y Mike era hijo del Decano de la universidad de New York. Bueno yo era hija de Charles Swan reconocido neurocirujano, con quien viví hasta los catorce ya que poco antes de que los cumpliera Renée la mujer que me llevó en el vientre por ocho meses y medio decidió aparecer después de habernos abandonado cuando yo tenía tres meses de vida. Y para no producirle problemas legales a papá puesto que alegaba que papá no era un buen padre y me dejaba sola gran parte del tiempo, que no había quien cuidase adecuadamente de mí, así que decidí irme con ella, claro no estuve muy feliz con la decisión, pero llegamos a un acuerdo puesto que el juez que llevaría el caso era amigo de Phill, su actual esposo, y daría el fallo a favor de ella, cosa que no deseaba ya que solicitaba mi guardia y custodia completa; papá no tenía como defendernos ya que nunca levantó una denuncia por abandono de hogar. Cada periodo vacacional lo pasaría con papá, así como cada día festivo, ese fue el trato al que llegamos. Realmente no me importaba pasar parte del día entre el vuelo de ciudad a ciudad y solo estar con él veinticuatro horas, lo importante era que lo veía.

Renée le exigía una vasta manutención a papá, pero él solo le entregaba directamente parte a ella, él pagaba directamente la colegiatura de la escuela, me depositaba dinero a mi cuenta personal para transporte, ropa, material escolar etc. Y solo le entregaba a Renée la parte proporcional de los víveres. Ella no estuvo muy feliz pero tuvo que aceptar porque si no hacía eso la amenazó exigiéndole cada recibo, incluso si un chicle me compraba tenía que demostrarlo. Y de eso han pasado casi cuatro años. No puedo esperar a cumplir dieciocho años y poder salirme de la casa de Renée, con quien nunca pude entablar una buena relación madre-hija. Lo más curioso fue el porqué de la situación, ella ni siquiera fue deseaba recuperarme, no, ese no fue su motivo, la razón fue que Phill iba a comenzar como entrenador de los Mets y claramente no se podía someter a un escándalo como lo era el hecho que su mujer hubiese abandonado a su única hija siendo ella una bebé, así que para ambos fue muy fácil llevarme. Así de ruin era esa mujer. Pero con el paso del tiempo aprendí a manejar la situación.

New Moon estaba lleno cuando llegamos, pero Mike logró que nos asignaran una mesa cerca del escenario. Ventajas de ser un alumno reconocido del St Augustine. Una mesera nos atendió inmediatamente, no necesitamos siquiera ver la carta ya que siempre ordenábamos lo mismo. Angela siempre pedía un frapeé de nutella acompañado de un crepe de cajeta, Ben pedía un cappuccino irlandés con cheesecake con mermelada de frambuesas, Mike un expreso con tora de chocolate y yo un cappuccino de vainilla con un crepe de nutella con nuez. Siempre pedíamos lo mismo y todo el tiempo terminábamos comiendo del plato de los demás.

No prestamos mucha atención cuando las personas comenzaron con el asunto del karaoke, estábamos hablando acerca de los exámenes finales que tendríamos dentro de tres semanas, aunque la graduación era a principios de junio teníamos que terminar todas las materias con bastante antelación para poder recibir nuestro certificado en fecha adecuada, también platicábamos acerca del baile de graduación que se llevaba a cabo el día de la ceremonia de entrega de certificados. La cual legaba después de una semana completa de festejos que incluían un desayuno con los profesores, un almuerzo con las familias de los alumnos, un día exclusivo para la premiación de los alumnos sobresalientes, un evento organizado por los alumnos de grados más bajos para darnos la despedida. No tenía intenciones de asistir al baile pero Ben y Angela sí, también Mike pero mi cobarde amigo no se había atrevido a pedirle una cita a la chica que le gustaba.

Jessica Stanley era la hija de un reconocido abogado de New York y era nuestra compañera de clase, era un chica rubia y bonita, también muy tímida y la mayoría del tiempo se la pasaba practicando tenis. Un par de veces me había tocado ser su compañera para algunos proyectos y era buena persona. Y Mike estaba coladito por ella desde hace unos meses pero el muy cobarde no le dirigía ni un hola.

Así que decidí que era momento de intervenir.

–¿Qué les parece una pequeña apuesta chicos?

–Suéltalo –Me dijo Ben

–¿Qué les parece si paso a cantar una canción y Mike invita a salir a Jessica? –Mike me miro con mala cara

–No me parece –Dijo mi amigo el rubio pero sabía que Angela y Ben me apoyarían

–Vamos Mike no seas cobarde, sabes cómo odia Bella cantar en público o qué ¿Te da miedo invitar a salir a Stanley?

–No, no es eso, es solo que no me parece justo, estamos con muchos desconocidos

–¿Qué te parece si para agregarle dificultad Bella canta una canción es español sin equivocarse?

–Bien pero yo escojo la canción

Revisamos qué canciones en español tenía, y vaya que corrí con suerte ya que al que escogió la lista de canciones parecía gustarle un grupo que a mí también. Mike escogió una canción titulada entre mis brazos del dueto mexicano Lu. Presentarme enfrente de una audiencia nunca ha sido mi fuerte, una vez terminé vomitando en frente de todos, pero esta vez tendría que superar mi miedo, en primer lugar por ayudar a mi amigo y segundo me era necesario superar ese pequeño miedo porque sería la encargada del discurso de despedida y lo leería enfrente de mis treinta compañeros y sus familias.

Cuando vi a la audiencia estuve a punto de bajarme del escenario pero me sobrepuse e imaginé que solo estaban mis amigos. Esto último me ayudó demasiado pude terminar la canción sin mucha complicación pero al momento de escuchar los aplausos comencé a sentir que me hacía falta el aire y salí disparada hacia el baño. Ya en el servicio me arrojé agua a la cara para tranquilizarme un poco, tome un par de respiraciones profundas y salí en busca de mis amigos.

Estaba revisando mi celular ya que papá había dicho que hoy por la noche me llamaría para arreglar su estancia durante la semana de graduación. Iba tan distraída que choqué con alguien, al levantar mi vista me encontré con una visión de hombre, era alto, fornido; tenía un raro color de cabello castaño rojizo y unos profundos ojos verdes, aunque estos estaban opacados por unas oscuras ojeras. Por un momento me perdí en el verde de su mirada.

–Bella –Me llamó Angela haciéndome reaccionar

–Disculpa –Le dije al muchacho y fui al encuentro con mi amiga. Quien me había ido a buscar porque me tardé mucho en el servicio.

Al llegar a la mesa no dejé de recordarle a Mike que ahora tendría que cumplir con su parte del trato. Cerca de las diez de la noche nos fuimos del lugar, Mike me daría un aventón a casa mientras dejábamos a los tortolitos irse solos.

Renée nunca se ha preocupado por mis horarios, prácticamente podía hacer lo que desease y ella no diría nada, pero con Charlie era otra historia, a pesar que no vivíamos en la misma ciudad siempre le informa de mis movimientos. Todas las noches hablaba con él. Desde que era niña no había noche que no llegara del hospital para darme las buenas noches y arroparme, aún teniendo casi catorce años mi papá todas las noches lo hacía, era nuestro momento del día. Pero cuando me mudé con Renée lo cambiamos a llamadas.

Después de darme una ducha, llamé a papá. Platicamos un rato acerca de sus pacientes, de mis amigos y del hotel donde se quedaría para mi graduación, ya tenía todo absolutamente listo. Otro motivo por el cual no iría al baile era porque saliendo de la ceremonia tomaría un avión con Rumbo a París junto con mi papá y mi abuela Marie, quien vendría solamente para la ceremonia ya que ella vivía en Italia. Pasaríamos una semana en París, luego cuatro días en Barcelona, de ahí partiríamos a Londres y finalmente yo me quedaría el resto del verano con mi nonna.

Habían pasado unas semanas desde que habíamos ido al New Moon y mis exámenes estaban por comenzar, sí tres semanas de tortura. Al terminarlos solo quedaría ultimar detalles para la graduación. Debíamos seguir asistiendo al colegio porque todas las actividades extras que toábamos seguían siendo impartidas. Era un sábado por la mañana y decidí salir a dar un paseo con mis bebés.

Mis bebés eran una pareja de schnauzer mini que mi papá me había regalado por las navidades. Eran un macho y una hembra, él se llamaba Darcy y era de color blanco, era la cosa más inquieta que alguna vez haya visto. Ella por su parte se llamaba Julieta, era de color café y era totalmente opuesta a Darcy, era muy tranquila.

Los cargué un rato por el parque, no quería que se cansaran muy pronto. Pero cuando los bajé no supe cómo demonios Darcy se zafó de su cadena y se fue corriendo. Obviamente la torpe de mi no lo pudo alcanzar y tuve que tomar a Julieta en mis brazos para buscarlo.

Comencé a dar de vueltas gritando su nombre hasta que vi al chico que había visto en New Moon con mi bebé, en cuanto Darcy escuchó mi voz vino corriendo a mí, lo abracé y claro que lo reprendí. Pero tan pronto como terminé de hablar Darcy corrió hacia el chico.

Tomé a Julieta y fui a su encuentro.

–Al parecer es tuyo ¿no?

–Sí, este pequeño travieso es mío, disculpa si te causó algún inconveniente

–No, se portó muy bien –Dijo mientras acariciaba a Darcy

–Muchas gracias por cuidarlo, déjame invitarte un helado para agradecerte

–No es necesario

–Insisto –Use los pucheros que solía hacerle a papá cuando no me dejaba salir con Rose

Bufó, pero al final terminó aceptando. Compré los helados en un carrito y nos sentamos en una banquita del parque, estuvimos platicando bastante rato. Descubrí que se llamaba Edward, que tenía veinte años y que estudiaba Medicina en la NYU*. A la hora del almuerzo nos despedimos. Me pareció un chico muy agradable pero muy probablemente no lo volvería a ver.

perdon por tardar tanto en publicar