Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Stephenie Meyer, yo solo me divierto con ellos
Bella POV
Después de ir a buscar vestidos con Angela en la tienda de la amiga de papá y de mi raro encuentro con Edward, quien resultó ser hijo de Esme. Habíamos tenido días tranquilos, íbamos al colegio, no hacíamos nada más que platicar.
El día que me entregarían mi vestido, decidí recogerlo más temprano ya que Rose llegaba hoy, me sentía muy emocionada, no la había visto desde navidad, y me dijo que tenía grandes noticias que darme.
Rosalie es mi mejor amiga, en realidad yo la considero mi hermana, es tres años mayor que yo. Su madre trabaja en el mismo hospital que Charlie y al parecer ella también tenía las mismas dificultades que Charlie tenía cuando la nonna Marie se regresó a Italia y nos dejó solos. En esa época Charlie me llevaba de contrabando al hospital, pero me aburría mucho y me ponía a vagar por toda el área de cirugía, fue ahí donde conocí a Rose. Su mamá era enfermera en el área de quirófano. Desde que nos conocimos tuvimos una muy linda amistad. Después de eso yo esperaba con ansias ir al hospital y poder platicar con Rose, ella me entendía.
En cuanto tuvimos edad suficiente para quedarnos solas en casa, nos quedábamos juntas para tranquilidad de nuestros padres.
Nos llevamos una gran sorpresa cuando Abigail, su madre, y Charlie nos confesaron que tenían una relación. Todo eso ocurrió justo antes que Renée me llevara. Rose y yo estuvimos muy felices por ambos, Abby la había pasado mal, el padre biológico de Rose, la había dejado en cuanto supo que estaba embarazada, después pasó por el desprecio de su padre al decidir tener a su bebé y tuvo que aprender a valerse por sí misma, mantener a su bebé ya que tenía dieciséis años cuando Rose nació. Abby, sin contar a mi nonna, ha sido lo más cercano que he tenido a una madre real, ella se ha ganado mi cariño, mi respeto, se ha ganado que le llame mamá, así como Rose le llama papá a Charlie.
El avión de Rose llegaba hoy por la tarde e iba a recogerla yo. Estuve esperando cerca de media hora, hasta que su melena rubia asomó por la puerta.
Corrí a abrazar a mi hermana, la había extrañado tanto.
–Te extrañé Rosie osie
–Yo también Isabella bolita
Nos habíamos puesto esos motes desde niñas y aún los seguíamos usando.
Me lleve una gran sorpresa al encontrarme con Edward y el primo de Rose en el aeropuerto, al parecer la tía de Rose le había pedido que la recogiese. Pero mi amiga había dicho que no era necesario, se quedaría conmigo en casa de Renée.
Terminamos contando cómo nos habíamos conocido Edward y yo y luego nos despedimos. El trayecto a la casa Rose me contó de sus aventuras en la universidad, ella estudiaba leyes en la UCLA, y tenía muchas cosas interesantes que contar.
Rose se instaló en mi habitación, para qué tenerla en otro lugar si siempre que nos quedábamos solas, dormíamos en el mismo lugar. Tan pronto terminó de desempacar, bajé por bocadillos y bebidas a la cocina y nos pusimos a platicar.
–No puedo creer que la patosa Bella haga de las suyas en lugares como el New Moon, creí que habíamos logrado disminuir tu patosidad en público.
Le aventé una almohada –Cállate, fue un accidente él se me atravesó.
–Sí claro, como si no te conociese lo suficiente.
Hice un puchero, mi hermana siempre se burlaba de mi torpeza y falta de equilibrio –Bueno ya, hablando de otra cosa ¿Qué eso tan importante que querías decirme?
–Papá me contó que alguien fue aceptada en la NYU –Asentí –Y bueno, como extraño mucho molestarte, hice todos los arreglos necesarios para trasladarme y terminar la carrera en la NYU
El grito que salió de mí, debió haber sido escuchado en todo el vecindario. ¡No lo podía creer! Mi hermana vendría a vivir muy cerca de mí.
La abracé tan fuerte que creo le saqué el aire. Cuando la solté comenzamos a reír como tontas por un gran rato. Y nos volvimos a abrazar, solo que esta vez no tan efusivamente.
Los días que faltaban para la fecha de la graduación pasaron muy rápido. Rose, me acompañó a cada evento, nuestros padres llegarían el miércoles por la tarde y mi nonna también, pero ellos se hospedarían en un hotel. Me sentía tan feliz de tenerlos a todo ahí, los había extrañado mucho. Amaba a mi familia.
Todos los eventos fueron extremadamente aburridos. Ninguno valió la asistencia. El día que Charlie llegó con Abby, nos dieron la grata noticia que ella y Rose viajarían con nosotros. Eran nuestras primeras vacaciones juntos.
El viernes fue la ceremonia oficial y tan pronto como salimos del colegio fuimos a recoger nuestras maletas para el check-in en el aeropuerto.
Estábamos tomando un café mientras esperábamos que llamaran para abordar.
–Bueno niñas, hay algo que Abby y yo queremos decirles.
Rose y yo los miramos con interrogante, esperando que siguieran con lo fuese que tuvieran que decirnos.
–Bueno Charlie y yo, por fin decidimos casarnos.
Rose y yo los abrazamos emocionadas con la mejor noticia hasta el momento. Mi nonna también estaba my contenta, ella siempre dijo que Renée no era la adecuada para papá; y quería a Rose tanto como a mí.
Al final los planes se modificaron un poco y terminamos yendo a París, luego fuimos a Italia, donde la nonna Marie nos sorprendió, ya que había hecho los arreglos necesarios para una pequeña boda para papá y mamá.
Los días anteriores habíamos platicado con mamá, para saber qué tipo de boda quería, coincidía con Charlie queriendo algo íntimo, donde estuviésemos nosotros cuatro que éramos quienes importaban, pero de hablarlo a que la nonna hiciera eso había un abismo muy grande.
La ceremonia fue pequeña pero muy emotiva. Rose, la nonna y yo terminamos llorando. Gracias al cielo papá no se había casado con Renée por la iglesia, solo lo habían hecho por lo civil, y con Abby papá se casó por la iglesia y cuando estuviésemos todos de regreso lo harían por el civil.
Al final decidimos no acompañarlos a las islas griegas, así podrían tener un luna de miel. Nosotras nos quedaríamos con la nonna en su casa de La Toscana.
De pequeña solía pasar los veranos con la nonna acá en Italia, tres meses de no hacer nada más que pasear por el campo y jugar en sus hortalizas. En uno de mis paseos conocí a Alec, quien se convirtió en mi mejor amigo, sin contar a Rose claro está, nos pasábamos todo el día juntos. Lo más gracioso era que su familia era la familia vecina de la nonna y nunca antes lo había visto.
Juntos forjamos una linda amistad, que hace par de años dejó de serlo, él y yo cada vez que venía intentábamos mantener una relación de tipo romántica pero todo se iba al caño cuando yo regresaba con papá.
Alec fue mi primer todo. Mi primer amor, mi primer beso, mi primera vez, mi primer susto con un retraso. Pero simplemente el destino se empeñaba en que no tuviésemos nada más que una linda amistad.
Así que así era como nos manteníamos, como amigos, algunas veces pasábamos la barrera física pero seguíamos siendo los mismos, el me contaba todo acerca de sus novias y yo de mis intentos fallidos de tener una relación romántica con alguien, era muy mala para eso.
Las cuatro semanas que pasamos con la nonna, ella se empeñó en enseñarle a cocinar a Rose, ya que lo hacía fatal, varias veces nos habíamos intoxicado con sus comida. Por mi parte hice lo mismo, salir a pasear, llevando a mis bebés conmigo, pasar el rato con Alec, ir al centro. Visitar las ciudades aledañas. Nada fuera de lo normal.
Papá y mamá, quien oficialmente ya era mi mamá, regresaron de su viaje y vistamos Barcelona por dos semanas. Ahí fue donde nos dieron la mejor noticia de la vida.
El contrato de papá había terminado y ya tenía un trabajo en el Hospital Presbiteriano de Nueva York, mamá también había conseguido una plaza ahí. Y al parecer ese par ya tenía todo planeado ya que antes de salir al viaje habían comprado una casa, que estaría completamente acondicionada para nuestro regreso. El único impedimento que tenía era que aún no había cumplido los dieciocho años y no me podía salir tan fácil de casa de Renée pero estoy que podría aguantar un mes más ahí.
Hoy era mi primer día de clases, hace tres semanas habíamos regresado de nuestro eurotour, Rose y nuestros padres ya estaban totalmente instalados en la casa, solo faltaba yo pero aún faltaban dos semanas para mi cumpleaños. Pero eso no había sido impedimento para que, muy discretamente, sacara poco a poco mis cosas de la casa de Renée. Planeaba dejar su casa al día siguiente de mi cumpleaños.
Rose había pasado por mí, para irnos juntas a la universidad. Nuestras facultades no estaban tan separadas.
Como nuestros horarios no coincidían en casi ninguna hora, cada una almorzaría por su cuenta. Y como ese día me había quedado dormida, no tuve tiempo de hacerme algo para almorzar, así que tuve que ir a la cafetería a comprar alimentos de dudoso origen. Compré un emparedado, empacado al vacío, unas galletas de avena y un jugo. Me encontré con algunos excompañeros de Saint Augustine y me puse a platicar con ellos, se me fue un poco la noción del tiempo, y cuando me di cuenta de la hora, apenas tenía tiempo para llegar a mi siguiente clase.
Iba saliendo de la cafetería cuando choque con alguien, fue tan fuerte el impacto que ambos terminamos en el piso. Levanté la vista para ver quien había sido mi víctima esta vez y para mi sorpresa no era nadie más que ese chico de cabellos cobrizos. Por un momento me perdí en el verde de sus ojos, pero recordé que llegaría tarde a clase.
–Disculpa, al parecer tú y yo nunca tendremos un encuentro normal –Le dije soltando una risita nerviosa, mire mi reloj; maldición si no me apuraba llegaría tarde a clase, y me levanté lo más rápido que pude –Un gusto verte de nuevo, pero llego tarde a mi siguiente clase –Me despedí con un movimiento de manos y me fui corriendo.
Nunca creí encontrarlo acá, al parecer este chico era mi karma.
