Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.
Bella POV
Mi verano en Italia fue bastante parecido a los otros, solo que en esta ocasión nonna estaba un poco enferma y tuve que hacerme cargo de los quehaceres de la casa sola.
Alec había terminado su segundo año de universidad y estaba de visita. Estar con él me ayudó a olvidarme de Edward. Con su sola compañía, la alegría que transmitía me hacía sentir tan bien. En un momento del verano decidimos seguir nuestra relación a pesar de la distancia.
Cuando mi familia llegó de Nueva York, Alec le pidió permiso a mi padre para salir formalmente con él, al principio a papá no le causó gracia alguna, pero conocía a su familia y sabía que era un buen chico así que aceptó. Mamá también lo tomó muy bien.
Pero Rosalie era otra historia, la noche que supo que era novia de Alec no evitó recriminarme.
–Bella, se puede saber qué estás pensando.
–No sé a qué te refieres Rosie
–Pues a lo de Alec, sabes que no amas a ese chico, tú estás enamorada de Edward.
–Crees que no lo sé Rose, estoy tan consciente de eso, sí quiero mucho a Alec pero no lo amo, él en fondo lo sabe. Pero no puedo evitar estar feliz con él, me hace olvidarme de Edward. Tú y yo sabemos que lo Ed es imposible.
Rose resopló –Solo espero que no se hagan daño el uno al otro.
Eso esperaba yo también, quería a Alec demasiado para hacerle daño.
Durante las dos semanas que estuvimos en la playa, Alec y su familia estuvo con nosotros. Nos tomamos infinidad de fotos pero Alec subió una a Facebook, donde aparecíamos él y yo en un restaurante abrazados y le puso "La mejor compañía del mundo, te quiero B."
Era la primera vez que hacia tan públicas las cosas. Sabía que Edward la vería pero trate de no dejarme llevar por ese camino, ahora estaba con Alec. Así que le comenté "También te quiero"
Pronto tuvimos que regresar a casa, estaba bastante nerviosa por volverme a encontrar con Edward. Dejé que los días pasaran excusándome a mí misma por las materias nuevas. Una tarde me envalenté y le mandé un texto a Ed.
Ed, qué dices de un poco de sushi
Al pasar los minutos y ver que no me contestaba me puse ansiosa, y si él ya no quería saber nada de mí. Antes de que esos malos pensamientos siguieran en mi cabeza me llegó un texto de respuesta.
En media hora paso por ti
Me sentía emocionada como colegiala, me arreglé un poco. Puse su regalo de cumpleaños en una caja y salí a esperarlo a la puerta.
Exactamente en media hora, vi aparcarse un volvo negro, no pude evitar sonreír y subirme al coche. Al notar que no decía nada hablé –Vamos chico listo, muero de hambre.
El resto del camino pasamos en silencio, pero no era un silencio incómodo. Después de ordenar le entregué su regalo de cumpleaños atrasado, era un muñeco que había tejido mientras cuidaba a mi nonna, era un mini él. Cuando lo vio una sonrisa iluminó su rostro. Habría dado lo que fuera por verlo siempre con esa sonrisa. Durante la cena estuvimos hablando de porque me fui, me contó de su final de semestre y su verano. Yo evité hablarle de Alec, no supe por qué solo no lo mencioné.
Cuando terminamos de cenar me llevó a casa. Hacía mucho tiempo no salía con Edward así, como los buenos amigos que éramos.
Durante los meses que siguieron salimos regularmente y yo continuaba mi relación con Alec, él sabía de mis salidas con un amigo, pero no sabía más de eso.
Cerca de Navidad mamá ordenaría con Esme un par de vestidos para ella, para Rose y para mí para la cena que ofrecía cada año el hospital donde trabajaban ella y papá.
Una tarde alguien llamó a la puerta y mi gran sorpresa que al abrir estaba Alec con una gran sonrisa.
–Sorpresa –Me dijo, y vaya sorpresa.
–¿Por qué no me dijiste que vendrías?
–Porque ya no sería una sorpresa.
Abracé a mi novio, me daba mucho gusto que estuviera ahí. De momento no pensé en nada más. Estábamos en la sala con Rosalie, poniéndonos al día. Escuchamos que tocaron la puerta, pero mamá fue la que atendió.
Y esa tarde me llevé otra sorpresa pues no me di cuenta que Edward había entrado a la sala hasta que mi hermana habló pidiendo que presentara a nuestro invitado.
Jamás me había sentido tan incómoda en mi vida, presentando a mi novio al chico de que estaba enamorada. Sin embargo trate de omitir el pequeño detalle del noviazgo. Pero Alec no lo omitió.
De pronto Edward se fue. No quise molestarlo y me avoqué a acomodar a mi novio en una habitación, mamá no permitiría que se fuera a un hotel teniendo habitaciones libres.
Después de la cena y del pequeño berrinche de papá sobre nuestro huésped me percaté que tenía un texto de Ed.
Siento haber salido corriendo, tenía algo de prisa, mañana tengo exámenes finales. Disculpame con tu madre.
No sabía qué contestarle. Así que me incliné por una respuesta neutra.
No te preocupes, suerte con tu examen.
Alec se quedó todas las vacaciones de invierno en casa, para el año nuevo con Rosalie y Emmett fuimos a time square a celebrar el año nuevo, fue mi primer beso de año nuevo.
Edward me evitó todo el periodo vacacional, lo invitamos a salir varias ocasiones y siempre tuvo una excusa, no podía reclamarle yo había hecho lo mismo en el verano.
El comienzo de ese año mi relación con Alec fue viento en popa, pero mi relación Edward se fue en picada. En cierto modo no podía lamentar lo de Edward en el fondo yo sabía que eso era algo imposible, al contrario de mi relación con Alec que podía llegar hasta donde quisiéramos.
El verano llegó en menos de lo que canta un gallo y mi primer aniversario con Alec estaba a la vuelta de la esquina, así que para celebrarlo nos fuimos por un crucero por el caribe.
Tenía la familia que siempre soñé, tenía un novio que era un sol, que me quería y al que quería. Pero simplemente no estaba feliz por completo, algo me faltaba.
Lo que restó del año vi a lo mucho dos veces a Edward y fue por cosas del hospital no porque quisiera salir conmigo. Me sentía fatal. Lo extrañaba.
A finales de noviembre di por terminada mi relación con Alec, no podía más con ello. Le confesé que estaba enamorada de Edward y que aunque lo intenté no pude amarlo con a Edward.
–Bella, desde el que momento que nos presentaste lo supe y no solo por verte actuar frente a él sino por la manera en la que hablabas con él o lo triste que estabas cuando dejaron de frecuentarse. También sé que me amas no tan intensamente como a él pero lo haces. Y dime quien soy yo para decirte con quien debes estar. La única que puede decidir eres tú.
Con las palabras que me dijo Alec me sentí horrible, no solo lo herí a él, me herí a mí misma.
Antes de terminar el semestre busque irme un año de intercambio a Inglaterra, mis padres no se opusieron. Sentí un gran alivio cuando en ambas universidades aceptaron.
Los primeros días del año nuevo estaba volando a Londres, era un viaje de autodescubrimiento y de re direccionamiento de mi vida.
Edward POV
Me fue muy difícil aceptar que lo que sentí aquella noche en casa de Bella eran celos y más difícil aun darme cuenta que eran porque estaba enamorado de ella. Sí esa niña se había metido en mi corazón desde aquella noche cuando la vi en el New Moon.
Pero ahora ella estaba con otro, así que decidí hacerme a un lado.
Ese año trate de evitarla, no fue nada fácil, me moría de ganas de verla, pero cada vez que tenía ese pensamiento me recordaba que ella estaba con otro. En el verano su novio publicó fotos con ella en lo que parecía un crucero. "Pudiste ser tú quien estuviera con ella" me recriminaba.
El año paso lento pero en un año y medio terminaría mi carrera como médico y después haría mi internado.
En enero me pareció raro no toparme ni una vez con Bella y no fue hasta una salida con Jasper y con Emmett que me enteré que Bella se había ido por un año de intercambio a Londres. Mi corazón se contrajo pero me lo guardé para mí, era lo mejor. Quizá se había marchado para estar más cerca de su novio, no podía saberlo.
Durante el año de intercambio de Bella, me avoqué a mis estudios, ni siquiera salía con mis amigos. La única que se dio cuenta de lo que me pasaba fue mi hermana Alice.
–A ver Edward, desde que Tanya se fue no te había visto así. ¿Qué te está pasando?
–No me pasa nada.
–Es claro que te pasa algo, te conozco. Veamos te volviste muy amigo de la primita de Jasper, ¿no? Acaso esto es porque ella se fue a Londres.
Vi mal a mi hermana –Si ya lo sabes por qué no me dejas en paz.
Suspiró –Pensé que hablabas en serio con lo de jamás volverte a enamorar pero veo que caíste. No conozco mucho a Isabella, pero lo poco que la he visto es encantadora.
Ignoré a mi hermana, no quería hablar de ella. Realmente dolía hacerlo.
Era día de acción de gracias y mamá había organizado una cena, invitando a los Swan, los Hale y los McCarty a cenar. Tuve que poner mi mejor cara para la cena. Esa noche Emmet había planeado pedirle matrimonio a Rosalie, llevaban tres años de relación y él estaba seguro que era la mujer de subida. Mi amigo era tan afortunado.
Jamás en mi vida había visto a Emmett tan nervioso como esa noche. Y la verdad me divertía mucho, él siempre tan sereno y siempre burlándose de los demás, este era mi momento.
–Y bueno Emmett, le pediste permiso a Charle Swan antes de pedírselo a Rosalie.
Me miró con cara de pánico –Lo olvidé, Edward tienes que distraer a Rose para que pueda hablar con sus padres.
–Olvídalo Emmett, sabes que Rosalie y yo no nos llevamos muy bien. Mejor pídele a Alice, a esta altura ella ya debe saber que pasará eso.
Le pedimos a Alice que distrajera a Rosalie mientras Emmett hablaba con sus padres, salimos al patio yo por dentro me moría de risa.
–Doctor y señora Swan, bueno ya saben que Rosalie y yo llevamos un tiempo saliendo pero gustaría hacerlo más formal y pedirle matrimonio.
La cara de Charile Swan era ilegible y la de su esposa tenía una enorme sonrisa hasta que vio la de su esposo
–Vamos Charlie, sabíamos que esto pasaría, los chicos iban bastante en serio además Rosie ya no es una niña ni Bella tampoco.
Charlie se aclaró la garganta –Si Rosalie acepta que puedo hacer, mis hijas son tan tercas cuando quieren algo. Solo te digo una cosa muchacho, no te atrevas a lastimar a mi niña solo recuerda esto, puedo hacer que parezca un accidente.
Emmett se puso blanco al escuchar eso. Charlie y Abby Swan regresaron a la fiesta.
–Necesitas un par de pantalones secos Emm.
Emmett solo me miró feo y regreso a la casa.
No sabía en qué momento Emmett se lo pediría pero antes de la cena no fue. Cuando nos iban a servir el plato fuerte sonó el timbre. Emmett fue quien se levantó murmurando algo como por fin llega. Cuando regresó iba acompañado de una Bella mojada y tiritando de frío.
–Buenas noches.
–Bella hija porque no me dijiste que vendrías, hubiéramos ido por ti al aeropuerto. –dijo Charlie
Su esposa le dio una mirada atemorizante y ya no prosiguió, ella fue quien habló –Esme, podríamos usar tu baño, los mejor sería que Bella se duchara para no enfermarse. – Mi madre asintió y las dirigió al baño de su habitación.
Volver a ver a Bella movió un montón de sentimientos en mí. Se veía tan hermosa, su cara infantil había desaparecido su cuerpo seguía igual de menudo y su piel tan blanca como siempre. Pero había algo en su mirada que era diferente, no podía descifrar qué. Casi media hora después las tres mujeres regresaron, Bella usando un vestido de noche azul que resaltaba su piel y sus ojos.
Bella me miró y emitió una pequeña sonrisa que hizo latir a mi corazón un poco más rápido. Todos le hacían preguntas sobre su estancia en Londres a las que ella contestaba pacientemente y con una sonrisa. Cuando pasamos al salón para tomar café Emmett le pidió a Rosalie se pararan en el centro.
–Rose la primera vez que te vi, vi a la mujer más hermosa del mundo, me propuse conquistarte. Poco a poco me fui enamorando de ti y me di cuenta que eras con quien quería pasar el resto me vida, ¿Te casarías conmigo? –Dijo esto último arrodillándose
Rosalie se hincó en el piso y lo besó y después contestó que sí. Todos los felicitamos.
Sabía que si no le decía de mis sentimientos a Bella esa noche, tal vez nunca lo haría.
Me acerqué a ella y hablé –Bella, podemos hablar un momento.
Se tensó y solo dijo un escueto sí. La dirigí a la pequeña terraza donde habíamos hablado con sus padres.
No encontraba las palabras correctas para expresarle lo que sentía. Así que comencé como pude.
–Tú conoces a grandes rasgos la historia con mi ex novia, sabes que un día solo desapareció –Asintió –Después de eso jamás creí volver a enamorarme pero una tarde en un café vi a una niña cantando una canción que llegó a lo profundo de mi ser. Después resultó ser hija de un gran amigo de mi madre. Poco a poco fui conociendo a esta niña y lo que pensé jamás volvería a pasar sucedió me enamoré de ella, pero ella estaba con alguien más –Vi que algunas lágrimas corrían por su rostro.
–Por favor Edward para –Comenzó a negar con su cabeza – No puedes solo venir y decir que estás enamorado de mí, después de ignorarme por dos años, dos malditos años. No puedes decirme que me amas, porque de tu misma boca salió que jamás te volverías a enamorar. Solo no puedes.
–Pero Bella yo te amo. –Intenté abrazarla pero comenzó a darme de golpes en el pecho.
–Solo déjame –Y salió corriendo hacia el salón. Ella no quería saber de mí.
COMO SE HABRAN DADO CUENTA ESTOY DE REGRESO Y ESTA VEZ ES PARA TERMINAR LA HISTORIA, GRACIAS A LAS QUE ME SIGUIERON HASTA AQUÍ. DECLARO QUE ESTE CAPITULO ES LA MITAD.
