DOS
Como todas las mañanas antes de ir a la escuela, me levanto temprano. Me doy una ducha rápida y luego salgo a buscar el periódico y dejarlo para cuando papá llegue y pueda leerlo tranquilamente ya que por las mañanas le es imposible.
En cuanto abro la puerta descubro una figura femenina en frente. Es Alta, delgada y su cabello es tan dorado como el sol, parece de la edad de mamá o quizás mucho menos. Me quedo mirándola por unos aquí puedo asegurar que una señora muy linda. Ella me sonríe y saluda agitando su mano. Yo solo le respondo con una sonrisa. Al parecer lleva de paseo a su perro, es un Golden y está vestida con ropa deportiva. Se va trotando y yo entro a casa.
—¡Buen día!—saluda mamá. Ella al igual que con papá nos levantamos temprano. Ella se ocupa del desayuno.
—Buen día, cariño—dice papá entrando y tratando de acomodarse la corbata. Está acostumbrado a que mamá lo haga siempre. Ella lo deja hasta el momento en que él ya no puede más del enredo que se causó y acude a ella. Yo sonrió siempre la misma rutina.
—Cariño, ¿podrias ayudarme con ésto?
—No sé que harás el día que no esté.
—Iré sin ésta cosa.—dijo lo más relajado. Escucho unos bocinazos.
—Pat, me parece que es tu amigo el que toca bocina—comenta papá.
—Si. Es él. Nos vemos luego.—los saludos dándole un beso en la mejilla a cada uno. Tomó mi mochila y corro hacia el auto de Terry.
—Hola.—lo saludo con mi mejor sonrisa.
—Hola. Ponte el cinturón.—me indica. Está muy serio hoy.
—¿Por qué esa cara?
—Hoy regresa Richard.—dice con pocas ganas. Richard es su padre. No tienen un buena relación. Sus padres estuvieron separados por seis años y hasta hace un año retomaron su relación. No sé si eso es bueno o no. A mi parecer se los ve muy bien juntos pero él no tolera que su padre haya regresado y su madre se lo haya hecho tan fácil.
—Creo que deberías darle una oportunidad. No parece tan malo que estén juntos nuevamente.
—Tu no entiendes. —mantenía la vista fija por el camino. Podía ver lo tenso que se encontraba por como sus nudillos estaba blancos de tanto presionar el volante.
—No. No entiendo que puede tener de malo si aún se aman.
—Mi padre volverá a lastimarla. Estoy seguro. Sus viajes son una excusa.
—¿Qué quieres decir?
—Apuesto a que tiene a otra esperando en otra parte por él.
—Oh...—me sorprendo ante su confesión.
—Jajaja cambia esa cara ahora tú.—y tocó mi nariz con su dedo.
Llegamos rápidamente a la escuela. Estaciona donde siempre. Bajamos toma mi mochila y se la lleva al hombro.
—Hola Terry.—lo saluda Susana una rubia y flaca chica que también babeaba por él. Luego me mira y con pocas ganas me saluda.—Hola... Patty.
—Hola Susy.—le respondió él. Yo solo levanté la mano.
—¡Terry!.—ay no. Rodee los ojos ante el sonido de esa chillona voz.—Terry Terry.
—Eppa...—él la sostuvo antes que ella estrellara su cara contra el piso.—¿Qué ocurre Eliza?
—Eh... Hola...—se acomoda su falda de porrista.
—Hola.
—Eh... Sabes que el viernes habrá una fogata en la playa. Y me gustaría que fueras conmigo... Bueno...eh que vayas a mi fiesta. No será como todas. Ya sabes. Las típicas que terminan por la policía corriendo a todo el mundo.—le explica sólo a él ya que a mi ni me registra. Sé que me odia. No me molesta en lo absoluto ya que el sentimiento es recíproco.
—No creo poder ir.—dice muy sincero Terry. Yo festejo por dentro viendo la cara de Eliza desfigurarse.
—Solo piénsalo. La pasarás bien.—le entrega una tarjeta.—Ah. Tu también puedes ir.—me dice con su sonrisa más hipócrita.
—No es lo mío. Pero gracias por tenerme en cuenta.—respondo con ironía.
Seguimos caminando hacia nuestro salón de clases. Tenemos historia juntos, en la primera hora. En esta materia e inglés son las únicas que coincidimos.
El timbre suena anunciando la entrada. Todos corren por los pasillos, dejándolos casi desiertos.
Apenas nos asomamos a la puerta para poner un pie en el aula, escucho algo colapsar en el piso.
—¡Oye! Ten más...—fue la voz de Terry que se queda a medio terminar. Una chica rubia esta sobre él en una posición...¿incomoda? Aunque no parece así ya que la cara de mi amigo dece otra cosa.
—¿Estas bien?—le pregunta él ayudándole a ponerse de pie.
—Eh...Si. Disculpa. No...No te ví.—se disculpó ella, tiene las mejillas teñidas de un rojo intenso. Está avergonzada.
—No te preocupes. Está bien. ¿Eres nueva?
—S-si. Que vergüenza. Mi primer día y ya estoy armando lío.
—Soy Terry...
—Candy... Candice White.—no puedo creer lo que estoy viendo frente a mi. ¿Terry babeando por una chica?. Y no cualquier chica. Ella de verdad es hermosa. Unos ojos impresionantemente verdes. Un cuerpo con el que siempre he soñado tener. La odio. Desde ya la odio.
—Ejum...—el profesor se aclara la garganta llamando la atención.—la clase ya comenzó.
—Oh, si. Perdone. Fue mi culpa profesor.—se adelanta ella a alegar. Obvio que es su culpa. Si no fuera por ella Terry no tendría la cara de bobo que tiene ahora.
—Como sea. Tu debes ser la nueva.
—Si.
—Bien. Pasen que no me gusta perder mi tiempo.
Una cosa es que yo les diga y otra que ustedes lo miren. Está . . .CHICA. Nunca lo hace siempre es al revés y eso me esta molestando.
La chica toma asiento justo al frente de nosotros. No hubo un solo chico de la clase que no se había volteado a verla. Para mi desgracia es más que linda.
—Parece que alguien necesita un babero—le digo tratando que suene como que me estoy burlando. Él suspira tan dramáticamente. Patético
—Es la chica más hermosa que ví. Creo que me enamoré.—al escuchar esas simples palabras mi corazón se detiene. Dejó de latir. No puede ser cierto. ¿escuché bien? ¿dijo que se enamoró?—¿No es la chica más hermosa?
—Eh... Es común—le digo fingiendo no darle importancia.
La clase me pareció eterna. Juro que si no terminaba, tomaba mis cosas y me llegaba de ahí.
Terry se pasó toda la clase coqueteando con la nueva. Y ella que no se quedó atrás.
Ahora están juntos en la puerta. Salió sin siquiera esperarme.
—¿Vas a la cafetería?—le pregunto cuando me acerco a ellos. Ella me sonríe.
—Ella es ratón...—abrí los ojos como si alguien hubiera aplastado mi dedo gordo del pie—... Ups... perdón. Es Patty.
—Hola Patty. Soy...
—Si. Candy. Ya toda la clase sabe quien eres.—digo tratando de que suene como a una broma.
—Voy a enseñarle la escuela a Candy. Nos vemos luego.—dice él alejándose con ella.
—Vaya vaya... Parece que al ratón lo cambiaron por una conejita—dice la insufrible voz chillona de Eliza.
—Ja. No sé a quién de verdad le molesta más el cambio.—digo y me alejo dejándola con la espina.
Después de eso no ví más a Terry. Me envió un mensaje diciéndome que no podía llevarme a casa.
Anny, una compañera me hizo el aventón ya que vive unas cuadras después de la mía y me dejó en casa.
—¿ese no es el auto de Terry?—me pregunta Anny cuando estacionamos frente a casa. Doy vuelta luego de quitarme el cinturón. Otra vez se paralizó mi corazón. Si, es él en casa de la maldita pecosa entometida.
—Si. Es él.—tomo mi mochila y bajo.—gracias por traerme.
—Nos vemos mañana.—nos despedimos.
Me quedo por unos segundos observando hacia la casa. No sé ve nada.
Entro a casa. Papá y mamá como siempre. Me detengo a saludarlos. No tengo ánimos ni para comer. Así que subo a mi habitación.
—Tenia que aparecer justo ahora esa...arghhhh—me cubro con la almohada para ahogar mi grito. Mi teléfono vibra. Mensaje.
¿Llegaste a casa, ratón?
—Idiota. Sé bien porqué no me esperaste.—digo mirando la pantalla. No voy a responderle. No pienso hacerlo. Que se preocupe por haberme dejado sola.
Vuelve a vibrar.
¿Ratoncito, estas? —no respondo. Llega otro.
Bueno. Creo que si porque está la luz encendida de tu habitación. Nos vemos.—maldita sea. Porqué no me di cuenta. Otro mensaje más.
Ah, espero que no te moleste. Mañana voy a llevar a Candy a la escuela :-)
...
Desde ese día las cosas entre nosotros cambiaron.
No sé quedó conmigo el viernes, como lo habíamos planeado. Se fue con ella a la fiesta. ¿Y creen que me invitó? No. No lo hizo. Ni siquiera me avisó. Me enteré en la escuela por los comentarios. Tampoco era que iba a ir pero por lo menos se hubiera tomado la molestia de mandar un mensaje y decirme que no vendría así no lo espero como una tonta. Por que si, lo esperé pensando que llegaría pero en fin. Me quedé sola.
La semana siguiente a la fiesta no fue a la escuela. Estuvo enfermo. Sé porque le envié un mensaje ya que me pareció raro que no fuera a clase y además que no se lo viera con ella, ya que son uña y carne.
Así que ese viernes después que volví de la escuela me fui a su casa para ver cómo seguía.
Maldita la hora que tome esa decisión.
Llegué a la puerta, como ninguno atendió y vi que la puerta estaba sin llave, entré. Eleonor no estaba, había salido con Richard, eso me comentó mi mamá.
Subí las escaleras. Escuché sonidos raros, como quejas. ¿conocen ese dicho que la curiosidad mató al gato? Bueno, decir que me mató fue poco. Nunca en mi vida sentí tanta vergüenza.
Cuando abrí la puerta, preocupada por los sonidos quejosos que oía, pregunté.
—Terry...¿estas b...? Oh por Dios...—me dí la vuelta dándole la espalda.
—¡Mierda!—renegó él. Cubriendo a la chica que tenía bajo su cuerpo y tapándose con las sábanas.
—Oh lo siento... Perdón.. Oh que vergüenza.
—Patty por favor.— dijo con la cara tan roja como la mía.
—Si si... Adiós. —di un portazo al cerrar la puerta.
Salí disparada como cañita voladora.
Llegué a casa y me encerré en mi habitación. Estaba temblando. Avergonzada y llena de bronca.
Yo súper preocupada por su salud y él... Arghhh... Idiota.
Los días siguientes no lo ví. Traté de evitarlo y sé que él igual.
Ayer me enteré de que son novios. No sé separan ni un segundo. Está loco por ella. Se ha olvidado completamente de mí.
Me siento como a una idiota. Hace meses que vengo planeando como decirle lo que me pasa con él y justo cuando creo que puedo hacerlo, aparece una rubia cualquier y me lo arrebata.
Ella no es buena para él. Lo sé. Lo presiento. No me pregunten cómo lo sé pero lo sé.
Tengo que demostrárselo.
Tomo mi mochila y salgo hacia el campo de fútbol. Voy a buscarlo. Escucho murmullos sobre mi. Todos comentan sobre la fiesta del viernes pasado y sobre la nueva parejita. Hago oídos sordos y llego a mi objetivo.
Él no está. Lo busco por todo el campo. Nada.
Camino hacia la salida de la escuela y la veo a ella en una zona más alejada. No está sola. Está abrazada a un chico. No creo que sea su hermano gemelo porque él es rubio como ella. Éste es alto y tiene el cabello corto y castaño. Un poco más oscuro que el de Terry además usa gafas.
Me escondo tras un árbol así no me ven. Se están riendo. Él la tiene entre sus brazos y ella lo rodea con los suyos por el cuello. ¡Que descarada! Ésto Terry lo tiene que saber. Sacó mi celular y le tomo una foto.
Justo en el blanco. ¿la besó? Oh por Dios. Creo que si, aunque no pude ver bien porque ella lo cubrió con su cabello.
Lo sabía. Es una zorra como todas las demás.
¡Te saqué la careta, rubia oxigenada! Festejo dando saltitos de alegría.
Busco la foto que tomé en mi galería y la envio a mi amigo.
Creo q esto lo tenías que saber.
Lo siento pero no podía quedarme callada.—espero a que me responda. Sé que le llegó. Me figura enviado.
Tal vez aún no lo vio. Me encojo de hombros y voy hacia la parada del autobús. Hoy no tengo quien me lleve.
Continuará...
Este fic es de Patty...Ella es quien cuenta la historia. Pero esperen a que termine y saquen sus conclusiones.
Pero cabe aclarar que soy % TerryCandy por lo que respeto mis parejas favoritas.
Gracias a todas. A las que les gustó y a las que no también porque se tomaron su tiempo para leer.
Saludos a las distancia.
