TRES
No sé si hice bien en mandarle ese mensaje. Pero siendo su mejor amiga creo que era mi obligación de hacérselo saber. Además no es algo que me hayan contado, tampoco era un chisme. Yo los vi. Ví cuando él la abrazaba y ella le correspondía. Los vi besarse... Bueno...en realidad eso no ví aunque, no sé si la besó en la boca o no porque su cabello lo impedía, pero pareciese que fue así.
Como sea, ya se lo dije.
...
Terry no ha estado bien últimamete, se ha estado comportándose raro. Faltó a clases durante tres días y cuando regresó evitó todas las clases que tenía junto a la zorra rubia.
Ella ha estado buscándolo. Lo sé porque me ha preguntado siento de veces... Como ahora que se acerca para decirme...
—Hola Patty—dice, sé que está nerviosa, lo siento por su voz temblorosa.
—¿Que pasa?—pregunto cortante mientras guardo mis libros en mi casillero antes de irme.
— ¿Sabes algo de Terry? ¿Qué le sucede que no quiere hablar conmigo? Sé que ha estado evitandome. Lo sé. Mis amigos me dijeron que lo vieron hoy.
—Eso deberías saberlo tú. —le respondo muy fría. No la quiero cerca de él menos después de lo que le hizo. No sé lo merece. Él está completamente enamorado y ella le paga engañandolo. Es una maldita perra que por ser linda se cree que puede jugar con los sentimientos de los demás.
—No sé. De verdad no lo sé.—trata de conmoverme con sus ojitos tristes. Teatro. Puro teatro.—He ido a su casa y su madre me dijo que no estaba. Todas las veces se niega a verme. Tampoco viene a clases en las que estamos juntos. Si de verdad no le importo me hubiera...—una lágrima rueda por su mejilla. Abro los ojos bien grande porque de verdad me sorprende lo buena actriz que es.—... Me hubiera gustado que me dijera que ya no quiere estar más conmigo, que hacer lo que está haciendo. M-me duele cómo es. Pensé que de verdad me quería.—no pude decirle nada de lo que se merece porque salió corriendo cubriendo su rostro lloroso. Patética
Niego con la cabeza y sacó mi celular de la mochila, el cual parecía esconderse de mi ya que no lo encontraba mientras voy caminando hacia la salida.
—Ay...—me quejo por chocar contra algo duro. Levanto la vista y me encuentro con un chico...eh... Vaya, pero que chico, es lindo bastante para ser sincera. Pero parece enojado porque me mira con el ceño fruncido y sus ojos delatan que... Si, esta enojadisimo.
—¿Eres ciega o qué?—ah, parpadeo varias veces hasta digerir lo que me está diciendo.—...parece que sorda también—dijo burlándose de mi.
—P-pero que...
—Oh, también ta-ta-tartamuedeas—emitió una fuerte carcajada que hizo que los pelos de la parte trasera de mi cuello se erizaran. Es una estúpido. Un idiota
Levanto mi mano para estrellarla en ese rostro engreído y borrarle la sonrisa pero me sujeta a tiempo.
—No. No. Yo que tú no haría eso.—aun me tiene sujeta de la muñeca. Estoy roja de la ira.
—Sueltame.—le ordeno— Eres un maldito idiota. Un hijo de...
—Ooooh pero que vocabulario para una niña.—seguía burlándose de mi.
—Sera mejor que me sueltes.—le advierto. No lo hace, así que levanto mi rodilla pero para mi sorpresa también me detiene con su otra mano.
—Jajajaja eres salvaje.
—Y tu un grandísimo tonto.—me solté.
—Sabes pensé que eras más inteligente. Pero me doy cuenta que eres como todas. Disfrutas lastimando a la gente.—soltó eso y se fue dejándome confundida. Lo ví alejarse y me di cuenta de quién se trataba: era el chico que estaba besando a la pecosa.
¿Por qué siempre los chicos lindos la eligen?
Más frustrada que nunca me dirijo a casa.
Estaba bajando del autobús cuando divisé a la rubia salir de su casa. Terry estaba al frente sentado en la entrada de su casa con la mirada al piso.
Corrí hasta él antes de que ella llegara. Él se puso de pie en cuanto me vió. Al parecer no se dió cuenta de la presencia de la pecas. Envuelvo mis brazos a su cuello y lo beso. Si. Lo. Besé. Lo estoy besando. Él está quieto. Creo que está tan sorprendido como yo por lo que acabo de hacer. Siento algo extraño, no sé... Tal vez los nervios o no sé qué... No son las mariposas que mi madre tanto habla ni burbujas ni nada que se le parezca. No siento nada. Incluso ni siquiera levanto mi pies como en las películas. Que desilusión. Pero no importa ella nos vio.
—Terry...—dice en un hilo de voz y sale corriendo.
—Candy—él me toma de los hombros y me aleja cuando se da cuenta. Me mira más horrorizado que sorprendido.—...pero...¿por qué hiciste eso?—dijo eso y salió tras de ella.
Corro detrás de él pero me detengo justo cuando cruza un automóvil. Maldición.
Él pudo pasar.
Lo veo correr hasta la casa y tropieza en el césped cayendo de rodillas. Ella se detiene y lo mira por unos segundos. Tiene la cara roja.
Está llorando y parece...¿triste? O ¿desilusionada? Lo que sea pero no es nada bueno.
Camino y me detengo a unos metros de ellos. Escuchando lo que hablan. No me notan.
—Candy... —dice incorporándose.
—No quiero escucharte ¿para eso me pediste que fuera a tu casa? Quería que los viera.—le dice ella hipando.
—No es lo que parece. Te lo puedo explicar.—trata de explicarle.
—No hace falta. Los vi. Ví como se estaban besando.—se cubre con sus manos blancas y delgados dedos, su cara. Él se acerca más.
—Entonces... Supongo que habrás visto que fue ella la que lo hizo, no yo—siento que me acaban de arrojar un balde de agua fría con varios cubitos de hielo.—Candy, juró por lo más sagrado que entre Patty y yo sólo hay una amistad. No sé lo que pasó por su mente para hacer lo que hizo.
—Pero ...
—No hay nada. Nunca lo habrá. Ella es como una hermana para mi.—la sostiene de los hombros. Varias lágrimas ruedan por mis mejillas ante su confesión.
—Pero tu... Has estado comportándote muy extraño. Me has evitado. Terry ...Si de verdad ya no quieres nada conmigo...¿por qué no me lo dices de una vez?—se aleja de él.—Sabes... hubiera preferido que me lo dijeras y no que te escondieras como lo hiciste.—camina hacia la entrada de su casa y el la detiene antes. Saca su móvil y le muestra algo. Ella se cubre la boca.
No quiero seguir viendo ésto. Se que va a romperle el corazón cuando se lo confirme pero ya tuve suficiente con lo que Terry siente por mi.
"Es como una hermana para mi"
Wow es duro como todo lo que creíste que sería posible cae ante tus propios pies.
Entro a casa. Mis padres no están así que puedo llorar tranquila sin que nadie pueda verme.
Me siento terrible y horriblemente avergonzada.
Me tiro en mi cama, boca abajo y cubro mi cabeza con la almohada.
Soy una tonta. Él jamás me verá como quiero para él siempre voy a ser el ratón, su hermana menor.
No sé cuánto tiempo lloré ni en qué momento me quedé dormida.
Me despierto por el sonido de unos golpes en mi puerta. Al parece ya es de noche porque mi habitación está a oscuras.
La puerta se abre revelando una figura conocida. Me cubro con la almohada. Siento vergüenza de lo que hice.
—Puedo...—dice con su típico acento inglés. No le respondo por lo que él ingresa y se sienta al borde de mi cama.—¿Vas a seguir encerrada o vas a bajar a comer?
—No te go hambre.—miento pero al toque mis tripas me delatan maullando como a un gato.
—Deberias decirle eso a tu panza.—se ríe.—Ven vamos a comer. Tu mamá preparó tu plato favorito.
—Terry...—digo incorporandome para enfrentarlo.—yo...
—Esta bien. Hagamos de cuenta que nada pasó. ¿Si?
—Pero tu y esa chica...¿Terminaron?—el sonríe abiertamente. Lo que me hace confundir. Pensé que estaría destrozado y con el corazón roto. Pero no. Está más feliz que nunca y tiene ese brillo en sus ojos como el día en que la vió por primera vez.
—No. Candy y yo estamos más juntos que nunca.
—Pero ella b...
—No.. ese beso jamás existió. Él es su primo Stear. Tanto él como Archie están de visitas por Santa Bárbara. El sábado es el cumpleaños de Candy y ella me pidió que te lo dijera. Quieres que estés allí.
—Es que yo... Me siento tan mal por lo que hice...—no quería mirarlo a los ojos.
—Escucha... Se que lo hiciste porque pensaste que Candy me engañó. Por eso me besaste en cuanto la viste caminar hacia mi casa. Ella pensó que entre tú y yo había algo pero yo sé lo explique.—si él supiera. Pero ni modo era eso o confesar que lo besé porque realmente quería y porque pensé que entre él y yo podía haber algo más.
—Me alegro de que... Tu y...ella...estén de vuelta juntos.—mentí con la mejor sonrisa que pude.
—Lo sé. Y gracias. Pero me gustaría que tú y ella pudieran...Ya sabes, que trates de llevarte mejor. Candy es increíble y se que se ganará tu amistad.—lo dudo dije para mi misma con una cálida sonrisa.
—Trataré.
—Bajemos a comer.—dijo tendiéndome la mano.
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..
...
..
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Y bueno no siempre todo sale como en las novelas, con un "Feliz para siempre".
Admito, sé que me comporte como una perra con Candy, al final la chica resultó ser un ángel y yo un demonio. Bueno...tampoco exageremos.
Ahora estoy en su casa, en una fiesta tematica de Romeo y Julieta, obviamente ella es Julieta y mi amigo es Romeo, celebrando su cumpleaños junto a sus amigos y primos. Y vaya los primos que tiene.
Es impresionante como en unos dias todo cambió. Eliza dejó de corretear tras Terry cuando Candy le puso los puntos, ahora va tras Antony jajaja. No sé que le vió a ella pero por lo menos este chico le hizo caso.
Archie es el boom de la moda, siempre está perfecto, bien vestido, es muy guapo tiene el cabello castaño como el de Terry y un poco menos largo. Y Stear, el idiota que me topé en la salida de la escuela. En realidad no es tan idiota como parecía. Es todo lo contrario, resultó que tenemos más en común de lo que imaginaba. A ambos nos gusta leer mucho. Y pasamos horas en las bibliotecas jajaja. Ya sé. Aburrido. Pero ni modo. Me gusta.
Estamos empezando a llevarnos bien.
Creo, no estoy muy segura pero podría decirles que encontré a mi medio limón.
Jajajaja
Y hablando de Roma...
—Patty...
—Candy...ese disfraz te queda muy bien.—por una vez soy sincera con ella. Lleva puesto un vestido rojo largo de época con un antifaz. Yo llevo algo similar sólo que en azul claro y un toque más amplia la falda. Si antifaz ya que no vería una mierda si me quito los anteojos.
—Te había prometido presentarte a alguien, ¿lo recuerdas?
—Candy...—le hago señas para que baje la voz ya que estoy más roja que un tomate.
—Princesa Julieta, vamos a bailar—dice Stear interrumpiendo, y parándose al lado de Candy, e imitando una pequeña reverencia.—es mi turno.—dice y camina hacia la pista.
—Espera... Stear—dice Candy tomándome de la mano. Pero él ya se ha alejado.—Lo siento Patty, después de este baile.—dice disculpándose.
—Si.
Ellos ya están bailando cuando Terry se acerca a mi lado para invitarme a bailar.
—Hola tú.
—Hola.
—¿Bailamos?—me sonrojo. Soy malísima bailando.—¿qué ocurre?
—Emmm...es que... Soy un desastre. Y lo sabes.
—Ven vamos...—me toma de la mano y me lleva.
Bailamos por unos minutos.
Luego Candy se acerca y le dice algo al oído y al segundo estoy bailando con Stear. Miró a Terry quien esta bailando muy animadamente con Candy. Él me ve y me da un guiño.
Stear toma mi mano y cuando lo hace, siento un hormigueo recorrer por todo mi brazo y mano.
Nos centramos mas en la pista justo cuando creo que le estoy agarrando la mano al baile, lo piso. Y peor aún chocamos y caemos ambos de rodillas. Pierdo mis gafas al igual que él las suyas.
—Ouch...
—Ay...ay... perdí mis anteojos.—digo muy afligida.
—Yo también. ¿dónde estarán mis anteojos?—dice él haciendo lo mismo que yo. Tanteando el piso en busca de nuestras gafas.—¿tu también los perdiste?—me pregunta mirándome fijamente.
—Si...—digo sin apartar mi mirada de él.
—¿Sabes una cosa, Patty?—se acerca quedando sólo a unos centímetros de mi cara— Se te ve hermosa sin anteojos.—lo sé, más roja no puedo estar. Nunca me puse tan torpe ni nerviosa con un chico como lo hago con él.
—Y a tí más buen mozo que nunca.—ya sé, soné como mi abuela con esa frase. Pero no importa ya se lo dije.
—Oh, ¿bailamos entonces?—dice tomándome de las manos y ayudándome a ponerme de pie. Pero al instante volvemos a chocar pero esta vez con otros.
Ambos nos miramos y reimos fuertemente.
Y ahora si puedo decirles con seguridad que me he enamorado.
FIN.
Para aquellas que me animaron a continuarla: ¡Miles y miles de gracias!
