Invader Zim pertenece a Jhonen Vasquez. La historia es mía.
"Mi terquedad quiere quedarse en el pasado, donde había un sueño, una esperanza de tenerte.
Una alegría de que mis sentimientos fueran correspondidos.
Lloré cuando eso no fue verdad.
Y ahora… mi corazón.
Mi corazón quiere estar en el presente, quiere conocer el futuro, y me siento débil nuevamente.
Porque me he vuelto a enamorar."
Era sábado.
Gretchen pensó que de todos los días, le alegraba que hubiera sido así, y la enfurecía que también hubiera ocurrido ese día.
El mismo día donde fue roto su corazón… el mismo día donde se rindió.
Oh, Louie.
La vida es tan irónica.
Estaba sentada en ese momento en la banca junto con Louie, el día era soleada, alegre y despejado y tan brillante como sus ojos y su sonrisa.
Estaban comiendo helados, ambos de sabor vainilla, no había nada mejor en el mundo.
Y allí fue cuando se lo pregunto.
-Entonces… ¿eres fan de Romeo?
Gretchen miro a Louie y casi estalla en carcajadas.
Louie suspiro sonrojándose avergonzado, ella no tuvo compasión, tuvo que sostener su helado en alto para que no se le cayera.
-El hecho que haya empezado a hablar de forma elegante, no significa que me encanté ese tipo de cosas –río Gretchen bajando su helado y lamiéndolo.
Se habría muerto de la risa el resto del día. La cara de Louie tan roja como su cabello cerca del fuego, hubiera sido suficiente para fastidiarlo toda la semana.
Si Louie lo hubiera dejado allí.
-¡Silencio! –exclamo Louie de repente asustándola- ¿Qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente, y Julieta, el sol! –relato alzando su mano dramáticamente al cielo.
Louie la miro con una sonrisa.
Y ella quiso reír de nuevo.
-¿Shakespeare? –dijo Gretchen incrédula - ¿ahora? ¿justo ahora?
-¿Me dejas continuar? –pidió Louie sin amilanarse ante su burla.
-Oh, sí, sí, claro –respondió Gretchen burlona- por favor, continúa, Romeo.
Louie se aclaró la garganta.
-Surge, esplendente sol, y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porque tú, su doncella, la has aventajado en hermosura ¡No la sirvas, que es envidiosa! –continuo con sorprendente entonación.
-Como si alguien pudiera sentir envidia de mí, Louie –río Gretchen lamiendo un poco su helado.
-Romeo –la corrigió Louie levantándose del banco, tiro el helado al contenedor de basura, Gretchen pensó que era eso había sido un desperdicio- estás hablando con Romeo, ¿recuerdas?
Gretchen rodo los ojos ante su sonrisa vanidosa.
-Disculpe usted –bromeo Gretchen y Louie le sonrío- ¿continúas?
-Estoy en eso –dice Louie haciendo memoria- …de las más resplandecientes estrellas de todo el cielo, teniendo algún quehacer ruegan a sus ojos que brillen en sus esferas hasta su retorno.
¿Y si los ojos de ella estuvieran en el firmamento y las estrellas en su rostro?
Gretchen dejo su helado y lo miro cuando se arrodillo frente a ella.
-El fulgor de sus mejillas avergonzaría a esos astros, como la luz del día a la de una lámpara –susurro Louie acariciando una de sus mejillas con sorprendente dulzura.
Y Gretchen.
Oh, vaya.
Ella se sonrojo.
Su bola de helado cayó al suelo sin que se diera cuenta.
Louie sonrío.
Y ella lo pateo en su pecho para mantenerlo lejos. Cayó al suelo.
-Eres un cursi –murmuro Gretchen frunciéndole el ceño, queriendo esconder su cara de él.
-No –respondio Louie antes de sonreír con travesura- soy demasiado atrevido.
Gretchen resoplo.
-Eso debiste haberlo dicho antes.
-Detalle, detalles –rió Louie levantándose del suelo.
-¡Ay de mí! –se quejó Gretchen.
-¿Ves? Si eres fan de Romeo –sonrío Louie con entusiasmo.
-Nunca dije que no supiera el dialogo –le refuto Gretchen.
- ¡Oh! ¡Habla otra vez ángel resplandeciente! –exclamo Louie arrodillándose, alzando sus brazos hacía a ella. Como si no la pudiera alcanzar.
Gretchen no pudo evitar reír.
-¿A dónde quieres llegar? –sonrío Gretchen con diversión.
-¿Continuaré oyéndola, o le hablo ahora? –murmura Louie para así como si no la hubiera oído.
Ella lo volvió a empujar al suelo con su pie.
-Está bien, está bien –río Louie sentándose en el suelo- rayos, Gretchen, solo estaba preparando el momento.
-Pues eres terrible en eso –se burló Gretchen.
-Sí lo sé… –suspiro Louie y luego la mira, con sus ojos bordando su alegría- me gustas.
Gretchen dejo de reír y lo miro.
-No como Romeo –agrego Louie pasando una mano por su cabello naranja y mirándola de nuevo, esta vez con timidez- sino, como Louie.
Gretchen se quedó sin habla.
Y todas las bromas que pensaba hacer, todas las ideas de un día tranquilo, todas quedaron olvidadas tras sus palabras.
Sábado.
Gretchen nunca pudo haberlo imaginado.
Louie se arrodillo nuevamente hacía a ella, Gretchen ya no lo pateo, la tomo de ambas manos y le sonrío. Sincero, valiente y dulce.
¿Quién hubiera imaginado que Louie podía ser dulce?
-Me gustas, Gretchen –susurro Louie solo para ella- realmente, realmente me gustas.
Ella sintió sus mejillas ruborizarse.
Y ella lo odio tanto.
No podía convertir este día, el recuerdo del día más triste de su vida, en el más hermoso que haya podido tener.
Gretchen lo odio.
Y sin embargo dijo.
-Yo también –suspiro dolorosa y tímidamente- también me gustas.
Ella era débil.
Y lo sabía.
Pero eso no debía ser un impedimento, para empezar hacer feliz.
Y volvemos al día donde todo comenzó, terminando, esta vez, en un desvelando diferente
¡ta-dah! XD
¡feliz día de San Valentín para todos!
Finalmente finalizo está historia corta, con un cierre dulce y esperanzador, espero les haya gustado. (cambié mi idea anterior, tuve influencias de una amiga UuU)
Gracias para todos los que la siguieron
Espero pasen un buen día de amor y amistad =D
Yo recibiré una inyección más tarde TuT
Bueno eso es todo.
¡espero sus reviews!
