Siempre se preocupó en sobremanera de ser un ejemplo para todos sus hermanos. La presión sobre él, que era el mayor, era grande desde varias partes, tanto de sus cercanos como de aquellos que solo miraban la escena como espectadores.
Pese a esto, Osomatsu nunca se sintió realmente presionado. Sentía que si sus hermanos lo querían y estaban con él en las buenas y en las malas, había cumplido como un buen hermano mayor.
Sin embargo en el momento en que una de sus muestras de cariño se desvirtuó de una forma peligrosa, algo se encendió dentro de él.
Fue una tarde de verano, lo podía recordar muy bien en su mente. Hacía mucho calor y él estaba tratando de escapar de la sensación de ahogo que lo inundaba, fallando desastrosamente. Había acabado acostado en la sala lanzándose aire el mismo con una revista que había alcanzado de casualidad desde aquella posición.
Sus hermanos lo habían abandonado vilmente, como solía decirse a él mismo, para hacer sus propios asuntos. Posiblemente perseguir idol, cuidar gatos, comprar o sabe Dios qué cosa.
Cada vez que se encontraba en aquella situación, una pequeña parte de su interior se sentía terriblemente solo y miserable, no entendía de donde había salido ese apego con sus hermanos, pero no es que le molestara en demasía.
Esperaba que alguno, cualquiera, apareciera por esa puerta para no sentir la soledad tan pesada en el ambiente. A estas alturas no le importaba quien fuera, solo que alguien lo acompañara a pasar el tiempo de ocio en compañía.
Pasó alrededor de una hora antes de que sus deseos se cumplieran. Sintió la puerta de la entrada abrirse y los pasos de alguno de sus 5 hermanos. No se dignó a moverse del lugar que había reclamado como suyo en aquella sala y sólo esperó a que apareciera en algún momento el sujeto, que quisiera o no, le haría compañía.
El segundo hermano de la familia se hizo presente ante la cansada mirada del mayor.
-Oh Osomatsu, ya estoy en casa- dijo en un tono, aparentemente pretencioso pero que se notaba estaba cargado de cansancio y sofocación por el ambiente
-Bienvenido- respondió de la misma manera el otro. Lo observó sentarse despreocupadamente en la mesa mientras echaba se cabeza hacia atrás y trataba de ventilarse, desastrosamente, con su propia mano.
El menor vestía sus estrafalarios shorts cortos, que en este minuto Osomatsu envidiaba debido a que se notaban más frescos que los que el mismo llevaba. Una polera sin mangas blancas y sandalia.
Osomatsu lo miró de arriba abajo inconscientemente. Era extraño ver a Karamatsu vistiendo de manera relativamente normal, obviando cierta prenda. Se veía extrañamente bien a los ojos del mayor, quizás era la falta de brillo; quizás era que se veía más auténtico de esta manera que en esas veces que aparenta ser un chico "cool"
-Oye, Karamatsu-
-¿mmh?- no respondió directamente, se limitó a mirarlo inquisitoriamente
-¿Te hiciste algo?-
-¿A qué te refieres específicamente?-
-No lo sé, te vez diferente hoy- se colocó de costado para ver a su hermano de manera directa- no sabría decirte qué cosa específicamente-
-pues, quizás es mi esencia de vida demasiado intensa y he traspasado la barrera de la normalidad sin quererlo- respondió haciendo una pose algo forzada mientras volvía a colocar sus lentes sobre sus ojos
-uuhg- espetó un además de molestia mientras dejaba caer su cabeza hasta el piso, quedando totalmente recostado de lado – olvídalo, volviste a ser una basura ahora mismo-
-¿eh? ¿Por qué me dices eso Osomatsu? –
-no te ofendas, al final todos somos unas basuras- dijo despreocupadamente pese al tono enojado de su hermano – pero cuando aparentas ser genial te vez aún más basura-
El otro chico lo miró por un momento en silencio sin sacarse sus lentes de sol o dejar de, inútilmente, lanzarse aire con su propia mano.
-dime Karamatsu, ¿A quién intentas impresionar?- dijo sin querer dejar morir aquella conversación que lo mantenía entretenido de una forma extraña
-No intento impresionar a nadie, es mi personalidad simplemente- se defendió el otro mirando algo que no fuera su hermano ahí al frente suyo
-Yo sé cómo eres- el mayor se levantó finalmente de su lugar para sentarse a un lado del menor – y no eres de ese tipo de chico geniales-
-¿sí? Y según tú, ¿cómo sería realmente?- Karamatsu se había sacado sus lentes y los había dejado sobre la mesa para mirar a su hermano a su lado.
-creo que en estos más de 20 años te he conocido aunque sea un poco-
-no evadas la respuesta, ¿cómo soy según tú, Brother?-
-Pues...- El chico de rojo lo pensó un momento antes de responder cualquier estupidez que se le viniera a la mente – eres amable por ejemplo-
El otro se sorprendió por la sinceridad y la poca vergüenza al decir algo como eso; no quiso responder a algo como eso.
-De hecho, creo que eres ingenuo debido a esa amabilidad que tienes. Generoso, torpe y pretensioso- continuó el otro.
-¿a qué te refieres con torpe?- dijo Karamatsu aparentando molestia pero con una sonrisa en los labios.
-Siempre andas accidentándote, haces todo lo que te pedimos solo por ser nosotros, no dudas en ayudar a cualquiera aunque no lo conozcas. Todo eso te hace ser muy torpe-
-no hago todo lo que me piden, brother.-
-no ir por keroseno no cuenta como "no hacer todo". Admite que da igual lo que sea, estoy seguro que terminarías haciéndolo solo por ser nosotros-
-claro que no, tengo ciertos límites- respondió tratando de justificarse de alguna manera el menor.
-yo creo que no- Osomatsu rio divertido por las caras de reproche del otro – incluso podría apostar que no hay nada a lo que realmente te negarías-
-Claro que hay cosas-
-haber, dime alguna- Osomatsu disfrutaba molestar de aquella manera a sus hermanos, en especial al segundo, que caía fácilmente en todas sus triquiñuelas.
Karamatsu lo pensó por un momento. Era muy sabido por él mismo que si sus hermanos le pedían que se tirara de un puente, el posiblemente lo haría sin dudarlo mucho. Aquel cariño que les tenía le había jugado más de un mal rato por lo aprovechado que podían ser en algunas ocasiones. Por más que tratara, siempre acababa cediendo a todas y cada una de sus peticiones.
-Pues, no se me ocurre nada ahora, pero definitivamente hay cosas que no haría- dijo algo molesto por siempre perder frente al mayor en esas pequeñas cosas.
Osomatsu lo miró fijamente. Su mente tramaba mil y una formas de molestar al segundo hermano mayor pero no lograba decidirse por ninguna en concreto. Una parte de él quería extorsionarlo con dinero para demostrar con creces su teoría, mientras que una parte de su ser quería algo más osado que simplemente dinero.
Quería ver hasta donde era capaz de llegar Karamatsu por sus hermanos.
-si yo te pidiera que hiciera algo por mí, ¿Lo harías?-
-Claro, eres mi hermano, haría cualquier cosa que este a mi alcance- dijo confiadamente el otro – pero sé a dónde va esto, te conozco. No te prestaré dinero-
-No se trata de dinero, me ofendes- respondió mientras fingía decepción en sus palabras – no todo lo que tu hermano mayor quiere se trata de dinero-
El otro lo miró suspicaz; Osomatsu era la persona más manipuladora que conocía después de Todomatsu, no podía confiarse mucho de sus palabras.
-¿Qué es entonces?-
-Tengo curiosidad de algo-
-¿Qué cosa?-
-Sé que tú me ayudarás, ¿verdad Karamatsu?- continuó ignorando sus preguntas
-Pero primero dime de qué se trata-
-Pues es algo muy sencillo- dijo travieso el mayor – Resulta que pese a mi increíble personalidad y popularidad en la escuela, tu hermano mayor jamás pudo llegar a nada con una linda chica- dijo despreocupadamente
El otro comenzó a intuir por donde iría la petición de su hermano y comenzó a inquietarse.
-Así que… me causa una gran curiosidad saber, ciertas cosas- Karamatsu tragó saliva nervioso ante la mirada que le dedicaba su hermano mayor – cosas simples, ya sabes.-
-¿cómo qué?- trataba de verse lo más tranquilo posible ante el otro; siempre quiso dar esa imagen de hermano mayor capaz de igualar al de rojo en todos los aspectos, pese a que ninguno lo viera de esa manera.
Osomatsu rio divertido, su idea de llevar al otro al limité estaba resultando, pese a la cara de confianza que pudiera mostrar el otro, sabía que estaba completamente desorientado.
-Sé que tú en el club de teatro lo hiciste con varias chicas, así que no debería ser una molestia para ti ¿verdad?-
-¿Hacer qué cosa? Si lo dices de esa manera se puede malinterpretar, Brother- respondió nervioso el chico de azul.
-No seas mal pensado, me refería a un simple e inocente beso – soltó sin ningún tipo de vergüenza el mayor a un sonrojado chico, que no sabía que responder a aquella petición.
Karamatsu estaba impactado. No sabía de a donde su hermano había sacado que el "lo había hecho con varias chicas", si bien era cierto que en algunas obras hubieron algunos besos como escena, aquello era ciento por ciento diferente a un "beso real". Balbuceaba nervioso sin saber bien cómo responder a aquella petición.
Osomatsu disfrutaba ver la confusión en el rostro del otro, definitivamente molestar al segundo hermano era uno de sus pasatiempos preferidos. Concluyentemente hasta ahí llegaba la amabilidad del chico con sus hermanos, dudaba profundamente que pudiera cumplir con ese encaprichamiento del mayor, desde un principio pensó aquella petición con esa finalidad; encontrar algo que el doloroso de su hermano no pudiera hacer por ellos.
-Bueno, creo que como no me puedes ayudar tendré que esperar a que alguna linda chica me bese y me deje tocarla- rio descaradamente mientras palmaba la espalda del otro – o quizás muera sin saber nunca en mi vida que se siente dar un beso real-
Karamatsu sintió que algo dentro de su interior le gritaba que aprovechara aquella posibilidad para salir invicto de aquel embrollo en que su hermano mayor estaba tratando de ponerlo. Mientras una parte más pequeña taladraba su mente con preguntas veloces que lo hacían temblar en su lugar. "¿y si yo tampoco nunca doy un beso real?"
-Lo haré- dijo antes de que pudiera pensarlo un poco más el de azul.
-¿eh?- el mayor dejó de reír ante aquella afirmación repentina - ¿Qué cosa?-
-Eso, yo te besaré para que sepas que es un beso real- Karamatsu intentaba verse seguro, pero quien lo conociera un poco se daría cuenta que sus piernas no dejaban de moverse nerviosamente y su expresión expresaba gran nerviosismo.
-wow- dijo genuinamente sorprendido el mayor- ¿Me besarías de verdad?-
-Claro, si es lo que tú quieres. Haría cualquier cosa por mi Brother-
El chico de rojo por primera vez no supo cómo actuar frente a aquel nuevo antecedente. Su interior se debatía entre lo moralmente correcto y aquello que lo terminaría de tildar como una basura de la sociedad. El otro estaba dispuesto a besarlo sólo porque él se lo había pedido, ¿tanta era la necesidad de sentirse útil?
-No hablas enserio- dijo por primera vez genuinamente nervioso el mayor
-Hablo enserio. Si es lo que tú quieres, yo lo haré- Karamatsu se sentía extrañamente poderoso frente al nerviosismo del otro, era una faceta que no le conocía en absoluto – a menos que ya te hayas arrepentido- dijo soberbio
Osomatsu hizo un gesto de molestia por aquel último tono – ya quisieras- dijo mientras se acomodaba completamente frente al otro que también se sentó de modo que ambos se miraran directamente a la cara.
El nerviosismo atravesó los cuerpos de ambos sujetos, ¿Enserio estaban a punto de besarse para no perder frente al otro? Al parecer sí.
-bien, tu eres el experto, ¿Qué hago ahora?- Osomatsu sonrió ocultando su nerviosismo a través de verse lo más casual posible.
Karamatsu sólo había besado a una persona en una obra y fue un roce tan superficial que era casi un chiste decirle a eso un verdadero beso. Pero para Osomatsu, él era el de la experiencia y debía actuar como si de verdad aquello no fuera la gran cosa. Se tragó el nudo que sentía en la garganta y habló tranquilamente
-Pues, debes cerrar los ojos cuando das un beso-
-Eso lo sé- dijo molesto
-entonces cierra los ojos, brother-
-vale, vale…-
Osomatsu cerró sus parpados y se predispuso a recibir en cualquier momento un beso superficial del otro y que aquella bizarra situación acabara lo antes posible.
El chico pretencioso sin saber bien cómo actuar, tomó entre sus manos el rosto sonrojado de su hermano, a lo que el otro se estremeció al sentir aquel contacto imprevisto. La mente de ambos corría de manera veloz sin saber bien cómo es que habían llegado a aquel momento ¿Qué tipo de decisiones habían tomado para estar a punto de besar a su hermano?
Karamatsu igualmente cerró sus ojos para evitar ponerse nervioso viendo la cara del otro y se acercó dudoso a los labios ajenos. Primeramente los rozó suavemente y se alejó para mirar bien las reacciones causadas.
Osomatsu seguía en la misma posición, no se había movido ni un centímetro, ni se había dignado a abrir sus ojos por la vergüenza que aquella situación le causaba.
El presuntuoso muchacho se acercó con más seguridad y juntó ambos labios en un roce superficial que duró solo un par de segundos antes de alejarse y mirar inquisitoriamente a su hermano. El otro sintió su corazón estremecerse por el contacto fugaz; no quiso abrir sus parpados hasta tranquilizar su mente y cuerpo, hasta volver a ser el seguro y carismático Osomatsu.
-¿Brother?- preguntó luego de un rato en que el otro seguía en la misma posición.
-¿mmh?- dijo sin abrir sus ojos aún
-¿Estás bien?- Karamatsu seguía con el rosto caliente de su hermano entre sus manos, sin saber bien qué más hacer.
-Sí- Osomatsu sentía que aquello, si bien lo había puesto muy nervioso, no era realmente lo que él estaba buscando. ¿Buscaba algo realmente de su hermano? Al parecer dentro de él había una perversión desconocida hasta ahora – estoy esperando a que termines-
El de azul sintió su corazón agitarse dentro de su pecho estrepitosamente. Entonces Osomatsu sí quería un "beso real". Dudó si sería capaz de utilizar de aquella manera a su hermano para saber que se sentía aquella sensación que tantas veces añoró. ¿Habría algo mal dentro de él que lo incitaba a continuar, pese a tratarse de su hermano mayor? Más tarde se preocuparía de eso.
Se acercó nuevamente con más seguridad al rostro ajeno y volvió a juntar ambos labios. Esta vez el contacto no solo duró segundos, sino que luego de un rato comenzaron a responder torpemente, tratando de emular las miles de películas que ambos habían visto. Osomatsu sujeto con las propias, las manos que Karamatsu seguía teniendo en su rostro; movían los labios tentativamente rozándolos con nula experiencia en aquel ámbito.
Sus corazones eran un tamborileo constante y errático dentro de sus pechos, las manos de ambos sudaban y se sentían pegajosas, parte por la situación, parte por el calor de la tarde. Luego de varios intentos, habían encontrado un ritmo en aquellos besos superficiales; el menor disfrutaba de la suavidad que podían llegar a tener los labios ajenos. Osomatsu disfrutaba de igual manera, pero fue él quien apresuró aquello, sacando la punta de su lengua para rozar los labios de su hermano.
Karamatsu al sentir aquello se estremeció inevitablemente; aquella lengua rozaba sus labios que se habían cerrado nerviosamente. El mayor notó el nerviosismo de su hermano y esta vez él fue quien tomó las mejillas entre sus manos y prosiguió tratando que le otro cediera a aquel deseo que se había instalado permanentemente en su estómago.
El chico de azul terminó por entreabrir sus labios, dudoso, para chocar su lengua con la ajena tímidamente. El mayor no desaprovechó aquello e inexperto trataba de amular aquella películas de adultos que solía ver en sus tiempos de ocio, sacando su lengua completamente y rozarla descaradamente con la otra.
Karamatsu sentía aquello como una mala porno y trataba de seguirle el ritmo a duras penas. Pronto el ritmo que había subido estrepitosamente, comenzó a bajar; Osomatsu había encontrado una nueva forma en que le gustaba más besar al otro, buscando la lengua ajena dentro de su boca directamente. Aquello se sentía tibio, suave y mucho más íntimo que lo que primero había intentado.
El menor comenzaba a buscar, de igual manera, que chocaran ambas lengua dentro de la boca ajena, intercalando el escenario entre una boca y otra. Su mano había terminado en la nuca del otro evitando que se alejara, aunque quisiera.
Luego de un par de minutos, se separaron dando pequeños besos sobre los labios ajenos, como sin querer perder aquel contacto que habían alcanzado hasta ese momento.
Se miraron por primera vez a los ojos desde que eso había comenzado y ambos lo supieron de inmediato.
Aquello solo había sido el principio de algo que se les escaparía de las manos como arena. Sonrieron extrañados por el remolino de cosas que comenzaran a sentir en lo más hondo de sus seres.
Regularon la respiración que se había agitado por lo anterior, sin dejar de mirarse y buscar algo en los ojos ajenos. Un rechazo, una duda, un reclamo.
El menor seguía con su mano en la nuca del otro y la otra descansaba sobre el hombro. Por su parte, Osomatsu tenía ambas manos en la cintura ajena. Apretó el agarre mientras relamía la saliva que había quedado en sus labios; a esta altura no sabía si era propia o del sujeto que tenía frente a él sonrojado. El de azul respondió enredando más sus dedos en el cabello de su hermano. Se acomodó mejor frente a aquel sujeto, quedando aún más cerca antes de cerrar sus ojos y dejarse devorar por aquella ferocidad que había nacido en ambos.
Volvieron a besarse sin decir nada.
Aquel sólo sería el primer beso de muchos más.
No era esto un one-shot? Pues, si, hasta hace unos días xd.
El otro día veía un live de una dibujante que me encanta que suele ilustrar KaraOso ( Len, si lees esto, adoro tus dibujos!), y pues, una cosa llevó a la otra, un dibujillo por aquí por allá y nació en mí un deseo insano de escribir acerca de una de mis parejas favoritas de oso-san…
(peseaquesigoescribiendoelnuevocapdecuandocierrolosojosmepongoaescribirotrahistoriamas,bienahíKaty)
Serán… no sé cuántos capítulos xd hasta que me quede sin ideas supongo.
Esto nació del deseo de llegar a una escena especifico xd y pues luego de que eso pase no sé qué rumbo tomará. Pero no, aquí aún no está la escena que quiero escribir xd así que al menos serán…2 o 3 más?
Espero les agrade y si les gusta son libres de seguir leyendo cuanto quieran c:
Criticas, correcciones o cualquier cosa, ya saben que todo se agradece siempre :D los quiero!
