Disclaimer:Los personajes son propiedad de Mondo Media. La historia me pertenece y está creada con el fin de entretener, sin fines de lucro.
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El reloj indicaba la ya bien entrada madrugada y Fuwa era plenamente consciente de que su hermano estaba durmiendo, pero de todas maneras decidió ir a su habitación. Al salir de la suya, consideró prudente que al estar descalza sus pasos pasarían más desapercibidos que si usara sus pantuflas rasposas y desgastadas producto de arrastrarlas constantemente, por lo que así lo hizo.
Sintiendo el frío piso bajo sus plantas desnudas, caminó sin prisa por el largo pasillo que conectaba ambas habitaciones y se escabulló por la puerta de madera azul, de la cual colgaba un infantil y viejo cartel que tenía inscripto en grandes y desprolijas letras rojas «Lani, Did y Luke», aunque Fuwa consideró que los últimos dos nombres no tenía sentido alguno que estuvieran allí, ya no.
Al entrar, optó por dejar la puerta entreabierta para que se filtrara un poco de la escasa luz que predominaba en el pasillo, para así no tropezarse con nada que pudiera estar desperdigado por ahí, y procuró no entretenerse con absolutamente nada de los alrededores como siempre hacía y disfrutaba observar. Sí, el actual cuarto de Lani le fascinaba, con todos aquellos artefactos de peluquería dispersos por doquier a su completa merced.
«¡Concentración, Fuwa!» se dijo, al notar que estaba flotando demasiado en sus pensamientos, dándose una cachetada mental.
Dirigió sus silenciosos pasos al bulto zaparrastroso que roncaba profundamente y se medio apoyó en la cama. Probó en vano despertarlo con un zarandeo para nada amable, aunque bien sabía que con esa acción inútil no lograría nada. Así que agarró firmemente la linterna que Lani siempre guardaba en el cajón de su mesa de noche, y la encendió de manera abrupta frente a la cara de su hermano.
Lani se removió incómodo y abrió pesadamente los ojos para luego cerrarlos rápidamente por impulso ante la luz cegadora que lo apuntaba directamente como si se tratara de un interrogatorio.
─¿Pero qué…? ─farfulló desorientado, haciendo un esfuerzo por salir del perímetro de la luz y abrir un ojo─Maldición, Fuwa ─dijo ya más tranquilo al constatar quién era su visitante, con su voz cargada de sopor.
─Necesito que me peines ─notificó la menor, volviéndolo a enfocar con la linterna.
Lani resopló, observando el reloj de su mesa de luz. «¿Las cuatro y media de la mañana?»
─Está bien pero ¿no podías esperar hasta el desayuno para decírmelo? ─le reprochó, restregándose el rostro con cansancio.
Fuwa sonrió triunfal.
─Quería molestarte.
Lani se indignó. Le hubiera gustado decirle que lo dejara dormir y fuera a molestar en cambio a Did o a Luke, pero los muy desgraciados se habían ido para seguir sus propios caminos. Cobardes. Tal vez debería ir con Fuwa a hacerles una visita para joderlos, pensó, o al menos a Luke, que seguía en el país.
─Sabes que siempre que quieras te haré peinados, pero ahora déjame dormir ─el muchacho recogió con brusquedad su frazada y se cubrió hasta la cabeza con la misma, no dispuesto a tolerar más la bendita linterna.
La sonrisa de Fuwa se ensanchó, y salió de allí dando saltitos.
Tener un hermano estilista era lo mejor.
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Notas de autor
Hola! Tanto tiempo. Aquí estoy con otra historia (o retazo de historia, súper cortita) de dos de los hijos de Lammy y Splendid, aunque no sé si se acordarán de ellos a estas alturas jajaja
En fin, informando que pronto subiré otras historias (principalmente Splammy)
Gracias por leer!
CornPie~
