Título: La historia del Sombrerero

Rating: T

Fandom: Alice in Wonderland

Pairing: Alice/Tarrant

Status: En progreso

Disclaimer: Alice in Wonderland pertenece a sus respectivos dueños. Sólo escribo por placer y sin fines de lucro.

"And it´s a good size. It´s a great size. It´s the rigth and proper Alice´s size!"

Tarrant Hightop, The Mad Hatter

Capítulo 13: Mi apropiado tamaño

Bajé las escaleras corriendo y salí del castillo a mi encuentro con el Sombrerero. En general, fue una escena muy feliz, de reencuentro. Los Tweedles corrieron hacia Mirana que los recibió con los brazos abiertos. Bayard corrió hacia su esposa y sus cachorros. Yo, por mi parte, me sentía muy feliz ahora que sabía que él estaba bien. Corrí otro poco más para llegar a él y ante su sonrisa, me lancé para abrazarlo. Nunca me había sentido tan bien abrazando a un hombre. Pude notar que mi abrazo lo sorprendió, pues tensó todo su cuerpo y tosió, así que lo solté.

-Estoy tan feliz de verte. Creí que te iban a...- con una sonrisa incomparable, el me interrumpió.

-Yo también. Pero no lo hicieron. Y ahora aquí estoy, todavía en una pieza- a medida que hablaba, la voz del sombrerero iba haciendo cada vez más grave y más rápida -Y me alegro de que no lo hicieran ahora que te veo otra vez. Me hubiera arrepentido de no volverte a ver, ahora que eres tú. Y en el tamaño apropiado ¡El tamaño apropiado de Alicia!

-¡Sombrerero!- le grité tomándolo por los hombros, haciéndolo volver a la realidad. Confundido, el hombre sacudió la cabeza y luego habló entrecortado.

-Tamaño. Fez. Estoy bien.

-¿Dónde está tu sombrero?- le pregunté, viendo que no lo llevaba puesto. Él tampoco había notado que no lo tenía puesto y una masa de aire a su izquierda comenzó a moverse.

-Cheshire- le dije mientras el gato sonriente se materializaba con el sombrero entre sus patas. Se lo entregó al Sombrerero y me miró a mí.

-¿Cómo está tu brazo, amor?- preguntó, dedicándome una sonrisa aterradoramente tranquila.

-Ya sanó- contesté, mostrándole mi brazo.

-Adiós, dulce sombrero- musitó el animal, acariciando con cariño el sombrero mientras desaparecía en el aire.

Como ya era tarde, Mirana dijo que fuéramos a cenar pero a mí no me apetecía, así que hizo que uno de sus guardias me escoltara a un cuarto.

-Será tuyo mientras estés aquí- me dijo la reina antes de que me fuera del salón comedor.

El cuarto era amplio y estaba oscuro. Podría haber encendido la luz pero no lo hice. Tampoco tenía nada qué hacer allí. Estaba contenta de que los demás hubieran podido escapar del castillo de la Reina Roja, en especial de que Tarrant hubiera escapado. Me sentí avergonzada cuando me di cuenta de que lo había abrazado en cuanto lo vi. Resoplé, me pasé la mano por el cabello y miré el cuarto otra vez. Pero como no me sentía cómoda allí. Así que salí del cuarto y me dirigí hacia el balcón en donde había estado hablando con la Reina antes. Necesitaba pensar.

La noche en Marmorreal era muy hermosa. Me encontraba mirando la luna llena de ese maravilloso paisaje y pensé muchas cosas. Pensé en que toda esta aventura era tan sólo un sueño increíble que mi mente estaba fabricando. La mente puede fabricar cosas impresionantes. Sí, todo era un sueño. Todo. El conejo blanco, la Reina Blanca, la Reina Roja, el gato sonriente. Incluso Tarrant era imaginario. Sentí una punzada de desagrado en el estómago. "Ojalá él no fuera imaginario" susurré.

Sin embargo, este sueño traía sus problemas consigo. Se había complicado más, todos esperaban mucho de mí. No paraban de decir que yo era la Alicia correcta o la incorrecta, que yo era el campeón de Infratierra. Pasos a mis espaldas interrumpieron mi pensamiento. Me di la vuelta y allí estaba Tarrant, con su sombrero en sus manos.

-¿Tienes idea de por qué es un cuervo igual que un escritorio?- se acercó lentamente y apoyó el sombrero en la baranda del balcón, donde yo estaba apoyada también. Su pregunta, acompañada de su manera tierna de decirla, me hizo sonreír.

-Déjame pensarlo- le contesté haciéndome la interesante.

-Sabes qué día es mañana ¿Verdad?- siguió, con un hilo de ilusión en su rostro.

-El Frabulloso Día- dije, algo exasperada -¿Cómo podría olvidarlo? Quisiera poder despertar.

-Aun crees que es un sueño ¿No es así?

-Claro. Esto viene de mi propia mente- contesté, sin dudar.

-Eso significaría que no soy real- declaró, con un triste semblante.

-Eso me temo. Es solo un fragmento de mi imaginación.

Lo dije sin darme cuenta de que heriría sus sentimientos, ya que él empezó a gesticular con la boca, como si se fuera a derrumbar. Me apuré a corregir mis palabras.

-Yo soñaría con alguien que está medio loco.

Al parecer le devolví la alegría, su sonrisa estaba presente otra vez.

-Sí, sí. Pero tendrías que estar media loca para soñarme.

-Entonces, debo estarlo- me levanté de la barandilla y lo miré a los ojos -Te extrañaré al despertar.

Me quedé allí como por un segundo, pero me acobardé y me dirigí a mi cuarto. Caminé por el pasillo que tenía muy poca luz, pero antes de hacer más de un metro, una mano se posó en mi espalda. Me di la vuelta y allí estaba él, con el sombrero puesto.

-¿Qué sucede?- le pregunté, sintiendo como mi corazón había empezado a latir con fuerza.

-Yo también te extrañaré si mañana me despierto y descubro que esto ha sido un sueño- dijo Tarrant con decisión.

-¿Qué cosa?

-Esto.

Cuando quise darme cuenta, Tarrant ya se había acercado a mí de forma nerviosa y me dio un beso muy dulce. Se sintió tan extraño. Era mi primer beso y yo creía que era un sueño. Sus labios sobre los míos no estuvieron mucho tiempo pero fue el suficiente para hacerme ver su punto. Dejándome aun sorprendida, él se despidió.

-Buenas noches, Alicia. Solo por si mañana te despiertas de este sueño- y sin más se marchó.

Yo no supe cómo reaccionar. Me di cuenta de que aunque me quería, en cierto sentido estaba enojado conmigo por creer que todo Infratierra, incluyéndolo, era un sueño. Puedo comprender por qué se enojó. Volví a mi cuarto, con el corazón saltando por mi boca y me metí en la cama para dormir. Fue en vano, porque cuanto más trataba de dormir, más recordaba lo que acababa de pasar.

Continuará...

Si te interesa leer más sobre Alice in Wonderland, entra a mis historias "La igualdad entre el cuervo y el escritorio", "Sueños" o "Her Name is Alice"

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Cereza Queenie