-¿Spike?... ¿Estás enfermo?- dijo la pony lila con temor en su voz, entonces, sin pensarlo dos veces, corrió a buscar a la princesa quien había terminado recién sus labores
-¡Princesa!¡Princesa Celestia!- no se detuvo, estaba en pánico, con lágrimas formándose en sus ojos, buscando a su protectora. Los gritos desesperados de su protegida llegaron a los oídos de la princesa y esta se tele-transportó en frente de la pequeña deteniéndola y calmándola
-¿Qué sucede Twilight?- se podía ver terror en los ojos de la potranca
-¡Es Spike!¡Está enfermo! Y no... no sé qué tiene- a Twilight nunca antes le había asustado tanto el no saber algo, la princesa miró a la potra pero no quiso mostrarle preocupación cuando vio al pequeño y sintió su fiebre, los dragones podían nadar en lava pero ¿Qué pasaba cuando tenían fiebre?, poco se sabía acerca de los dragones y mucho menos lo sabrían en la clínica del castillo, ellos sólo estaban acostumbrados a atender al personal y a los estudiantes, todos ponys
-Mi fiel alumna, serás de más ayuda si te tranquilizas- La potrilla comenzó a calmar su respiración, sabía que las palabras de su maestra estaban llenas de verdad
-Será mejor que llevemos a Spike al centro de investigación, ellos sabrán mejor que cualquier pony, qué hacer o al menos tienen las herramientas para averiguarlo- El centro de investigación de criaturas no ponys se encontraba a la afueras de Canterlot, instalado en una montaña, pero Celestia podía tele-trasportarse y llevar a los dos pequeños consigo, Twilight asintió con una mirada determinada.
En el centro de investigación, la princesa Celestia les entregó el bebé a los investigadores quienes por experiencia supieron que lo primero que había que hacer era bajar la fiebre del dragoncito
-Su majestad- otro pony le habló a Celestia agitado -Parece que es requerida en otro lugar- el pony había volado a la mayor velocidad que sus alas le permitieron hasta el centro de investigación y por la gravedad en su voz, la princesa supo que era importante pero estaba preocupada por Spike y por Twilight, miró a la potrita como pidiéndole permiso y la pequeña la miró de vuelta entendiendo la situación
-No se preocupe, yo cuidaré de Spike- la princesa entonces se marchó con peso en su pecho y con un nudo en la garganta, mientras tanto, el personal del centro sumergió el cuerpo del dragón en agua fría
-¡Waaah!- Spike lloró frenéticamente al sentir el agua y comenzó a buscar desesperadamente a Twilight
-¡Twaa!¡Twaa!- la pequeña intentó acercarse pero fue quitada bruscamente por uno de los asistentes del centro
-¡Apártate potra! ¡puede ser peligroso, esta criatura es un dragón!- Twilight lo miró con enojo
-Lo sé. YO soy su cuidadora- Con un tono amargo, sitiándose profundamente ofendida, sentía rabia, como si el simple hecho de que Spike fuera un dragón les diera el derecho a ponerlo en la categoría de un animal o de un monstruo y trató de pasarlo para llegar a Spike
-déjala pasar- Un pony con mirada imponente y voz profunda dijo, Twilight reconoció que era el director del centro, había leído mucho de él cuando recién comenzó a cuidar a Spike, pero en ese momento su atención estaba centrada en el bebé dragón, no se detuvo a emocionarse por conocer a un pony tan importante en el campo de la investigación y pasó al asistente, cuando ella llegó a su objetivo, ya lo habían sacado del agua y la pequeña lo tomó en brazos
-Ya, ya, estoy aquí Spike, dragoncito miedoso- lo calmó hasta que sólo escucho gimoteos y trató de percibir si tenía fiebre pero se dio cuenta de que ya era muy poca –No tienes fiebre…- se dijo a si misma aliviada pero una científica la escuchó
–claro que no, lo primero que tienes que hacer cuando alguien tiene fiebre, es disminuir su temperatura, en especial si es un bebé, es más peligroso para ellos porque puede dañar su cerebro- la pony parecía amable pero le pidió que le entregara al dragoncito y Twilight aunque lo dudó por un momento, finalmente accedió, después de todo, ellos habían sido capaces de bajarle la fiebre a sus pequeño amigo.
Pronto, el director del centro se dirigió a Twilight -Escuché que eras la guardiana de ese dragón ¿Es cierto eso?- la potra lo miró con la expresión más seria que pudo hacer
-Sí, soy yo, mi nombre es Twilight Sparkle- el pony no podía concebir la idea de una pequeña cuidando de otro pequeño pero la princesa debía tener sus razones, se dijo a sí mismo y apartó de su mente el pensamiento de la princesa como una pony irresponsable
-Bien Twilight, quiero que me digas todos los síntomas que identificaste en el paciente- claramente el director no estaba acostumbrado a hablar con muchos potros y aun así se sorprendió de la madurez de Twilight quien sacó una pequeña libreta de su maleta, en ella llevaba registros detallados, ordenados y en lenguaje técnico como si se tratara de una investigación científica profesional, había conseguido tomar algunas notas luego de que la princesa la calmara lo suficiente
-Sí, el paciente Spike presentó irritabilidad anormal sobre las 7:00 hasta más o menos las 8:00 de la noche así como insomnio y sibilancias [Son unos ruidos anormales que se generan cuando se cierran las vías respiratorias o estas son muy estrechas para que el aire pase correctamente] sobre las 9:00 de la noche, la temperatura registrada fue de unos 39 °C a esa misma hora- Twilight luego de un rato terminó de describir la situación y arrancó sus hojas para dárselas al pony
-Gracias pequeña, uhmm, no te preocupes, cuidaremos bien de tu… ¿mascota?- dijo descuidadamente el pony
-Spike . - La paciencia de Twilight se volvía cada vez más fina, sólo su título como protegida de la princesa y como cuidadora de Spike, evitaban que le gritara al pony
–Si, lo siento, quería decir que haremos todo lo posible- se retiró no sin antes enseñarle donde estaba la biblioteca, a sugerencia de la misma potra.
En ese solitario lugar, Twilight se sintió libre de pensar en lo ocurrido hasta ahora -Esto es todo mi culpa, soy una mala cuidadora, Celestia se equivocó al dejarme al cuidado de Spike- pensaba mientras lloraba y buscaba libros sobre dragones pensando que tal vez eso le traería consuelo, pero no encontró demasiado, no era tan sorprendente que tuvieran pocos documentos sobre ellos
-¿Estaría bien que lo dejara aquí?¿Sería feliz con estas personas?- El sólo pensamiento de estar lejos del dragoncito la entristecía pero debía hacer lo mejor para él
-No, estas personas no lo ven como un ser pensante, sólo ven sus diferencias respecto a los ponys y no sus similitudes, ni siquiera se detendrían a pensar en lo que siente Spike- pero sabía que si iba a tener que alejarse del dragoncito, la princesa tendría que ver con esa decisión, no era suya únicamente. Entre los estantes, divisó un libro con portada azul y roja, el libro favorito de Spike y de ella, la historia sobre una pony huérfana, B.F., que se hizo amiga de un feroz dragón que atemorizaba una ciudad y cómo ambos al terminar la historia desaparecen en las profundidades del bosque Everfree para ser felices como familia por siempre, lo tomó y comenzó a pasar sus hojas, en unos momentos llegó al capítulo donde el dragón estaba enfermo y la pony azul le lleva unas hojas para curarlo, Twilight se interesó en que los síntomas del dragón se acercaban demasiado a los de Spike
-F.B. tomó las hojas y las acercó al viejo dragón, al hacerlo, este mágicamente recobró su salud y abrazó a la joven pony como si no quisiera volver a dejarla ir, B.F. había salvado la vida del dragón…- entonces levantó la mirada y comenzó a hurgar en los libros de botánica y de medicina homeopática sin encontrar nada sobre dicha planta, sin quererlo, empujó un libro que cayó al suelo abierto, no era uno en el que ella hubiese buscado, un libro titulado "Asombrosos mitos y leyendas de Equestria", al acercarse notó que había una imagen de una planta rojiza pequeña, nada atractiva y comparando sus hojas con las de la historia, identificó que se trataban de la misma planta
-¡Si,si,si,si,si,si!SI!- la potra saltó alrededor del libro en círculos y sólo se detuvo para poder leer
-Berberís Thunbergii o Agracero Rojo (La planta existe y tiene propiedades antibacterianas pero su consumo puede ser peligroso para el ser humano, se usará por el bien de la historia pero sus propiedades y características aquí pueden no ser las mismas que las de la vida real), planta mítica que se cree ubicada en lo más profundo del bosque de las bestias, a las afueras de Canterlot, no puede recibir la luz del sol y necesita humedad diariamente, sus propiedades mágicas aparentemente sólo favorecen a los dragones, criaturas poco afectadas por la magia y a los potros, Pony-apolis veneró la planta hasta que quedó abandonada a causa de la maldición que trae consigo, se creía que existía, pero muchos exploradores murieron tratando de hallarla y unos cuantos enloquecieron obsesionados, existe un relato de un pony quien dijo encontrarla en una cueva llamada "la cueva de la conciencia" en el bosque de las bestias pero sus afirmaciones fueron descubiertas como mentira cuando se refirió a voces en el mismos lugar y a aterradoras apariciones de las cuales había escapado a duras penas, historias que nunca se confirmaron pues no trajo prueba consigo y jamás otro pony halló dicha cueva- Twilight no sabía si fiarse del libro pero el tiempo se agotaba así que la potra empacó ambos libros en su maleta y se dispuso a informar al equipo de investigaciones de sus hallazgos.
Al llegar al laboratorio, Twilight pudo escuchar a los ponys adultos conversar -al parecer la princesa Celestia nos ha traído una adición a nuestras especies de investigación, un pequeño dragón, el único problema es que tiene pocas probabilidades de sobrevivir, hacemos todo lo posible pero no es mucho lo que podemos hacer- esas palabras se sintieron como una tonelada de concreto dentro del pecho de Twilight, casi sacándola de su centro de equilibrio, a pesar de ello, se las arregló para mantener la compostura y habló:
-Puede que yo tenga la solución- dijo la pequeña acercándose al director, los demás guardaron silencio sepulcral sabiendo lo que acababan de decir, Twilight levitó el libro pero antes que pudiera hacerlo llegar al director el pony leyó el título y se rehusó a escucharla
-¿Qué esperaba? Era una pequeña potra sin importar lo inteligente que pareciera- pensó el pony -Escucha potrita… no tenemos tiempo para historias fantásticas si queremos salvar a tu amigo- Twilight trató de explicar sus hallazgos
-Pero… creo este libro nos puede dar un trazo de a dónde podemos dirigir la investigación- El pony golpeó fuertemente un casco contra el piso enojado lo que sobresaltó a la potrilla
-¡Suficiente! ¡Será mejor que vayas a dormir, esto no es asunto de ponys pequeños!- Twilight se sintió observada por los demás ponys mayores, eran miradas de desaprobación, así que ella se tragó su orgullo y se contuvo de llorar para salir con la cabeza en alto, atravesando a ritmo normal la puerta, el director de inmediato se arrepintió de haberla gritado, pero sólo se quedó allí, como si no creyera lo que había acabado de pasar. Twilight, sintiéndose lejos de la vista de los adultos entró a hurtadillas en donde tenían a Spike conectado a una serie de electrodos, estaba llorando en voz baja, casi sollozando, ella pudo notar que el dragoncito había estado llorando hasta el cansancio sin que nadie lo calmara y esto la llenó de amargura. La gota que rebasó el vaso, Celestia no podía estar en serio pensando en dejar al pequeño en un lugar tan frío y hostil, entonces recordó el libro que llevaba y la flor, según sus cálculos sería un viaje de poco más de un día hasta allí, lo meditó por un rato pensando en los peligros pero también en que se le acababan el tiempo y las opciones pero Spike no parecía mejorar, todo lo contrario y nadie encontraba ni una seña de qué hacer, su pequeño cerebro empezó a idear un plan, no se iba a quedar con los cascos cruzados mientras su pequeño amigo empeoraba. Tocó los piecitos de Spike a lo que el bebé dejó de llorar
-Twaa- gimoteó -Estoy aquí Spike, no te preocupes- entonces la potra se aseguró que nadie la observara y tomó al dragoncito, lo desconecyó de los electrodos y se dirigió a la salida trotando, incluso más rápido, corriendo, evadiendo con su corazón a mil, cualquier obstáculo que la dejara al descubierto, esa noche, los dos escaparon del centro de investigación.
Todo el edificio era un caos, los ponys no hallaban rastros de la potra o del dragoncito, el director sólo permaneció en silencio, sentía que era su culpa, tenía que serlo, ella sólo había tratado de ayudar y él, él sólo la había gritado, censurado, humillado ¿En qué clase de monstruo se había convertido? ¿Desde cuándo?, sus pensamientos sólo se vieron interrumpidos cuando uno de los asistentes dijo sorprendido
-¡Princesa Celestia!¡No la esperábamos tan pronto!- el pony se descongeló y vio ante sus ojos como su carrera se derrumbaba en cuestión de segundos, pero eso ya no le importaba, con una mirada solemne, se acercó a la princesa
-¿Qué está sucediendo aquí señor Knowledge- dijo la soberana temiendo lo peor
-Majestad, no le mentiré, su protegida ha huido y se ha llevado al dragón bebé consigo- La princesa sintió un vacío inquietante escarbando por dentro de su corazón, una preocupación mucho más atemorizante que la supuesta presencia de changelings en las fronteras de Equestria, emergencia que la había obligado a retirarse del lado de su amada estudiante y del pequeño Spike
-¡¿Twilight?!- Pudo notarse la ira acumulada en su voz, estaba enojada consigo misma por haberse ido, estaba enojada con el personal del centro, estaba convencida de que le habían hecho algo a su preciada protegida y estaba enojada con Twilight ¿Cómo podía hacerla preocuparse así?, ahora mismo desmantelaría el centro y sus alrededores pieza por pieza hasta encontrarlos y hasta se aterró de todos los castigos que pensó para los miembros del centro si se habían atrevido siquiera a tocar un cabello de esa melena azul oscuro o alguna de las escamas de Spike. La voz del investigador se comenzó a escuchar quebradiza
-Si, alteza, pero me temo que todo es culpa mía, la pequeña es una potra brillante y de gran corazón, no tengo duda de porqué la eligió como su protegida, yo por el contrario, soy una desalmada criatura que le grito y le dio la espalda cuando más necesitaba apoyo- La princesa pudo ver el dolor en los ojos del científico y se compadeció de él, su enojo se disipó un poco, ahora su preocupación era encontrar a ambos sanos y a salvo, el bosque de las bestias estaba muy cerca para su gusto.
