La princesa Celestia había dado la orden de buscarlos pero ella misma no se contuvo y se unió a la búsqueda lo que sorprendió a toda la guardia real -¿Majestad?¿Quiere que notifiquemos a la familia?- Celestia lo meditó en silencio
-No, esperemos unas horas más hasta que amanezca y hagamos todo lo posible por ahora, tenemos que encontrarlos capitán- Celestia utilizó todas sus fuerzas para esconder sus sentimientos, se había encariñado demasiado con la pequeña potra y con el travieso dragoncito, ahora no podía concebir su vida sin ellos -¿Qué pasaría si por su culpa…? No, sus padres no recibirán una mala notica como esa, ella no permitiría que pasara- pensó la princesa y recapacitó por un instante -Por otra parte, podríamos contar con la ayuda de su hermano, el cadete Shining Armor ¿Lo conoce?- Tal vez el joven potro tendría una mejor idea de dónde buscar
-Si alteza, es un estudiante destacado en la academia- No era extraño para nada, después de todo era hermano de Twilight, aún recordaba cuando iba caminando sumergida en sus pensamientos por los jardines del castillo, esperando los resultados de otro de los exámenes de admisión a su escuela para unicornios superdotados y cómo sorprendida sintió una gran fuente de energía mágica seguida de la aparición de un enorme dragón que atravesó el techo de una torre cercana con la cabeza, cuando se dispuso a averiguar sobre esta fuente, vio a la pequeña Twilight quien había perdido el control sobre su magia, insegura acerca de qué hacer, la princesa tocó su hombro y se alivió al ver como la potrita se tranquilizaba, su pequeño rostro mostraba temor por lo que había hecho y algo de confusión, pero la monarca del sol pudo ver la pureza de su corazón, de sus sueños y entonces sintió como si con sólo mirarla todos sus problemas se alivianaran, ese peso que la había llevado a dar un paseo por el jardín en busca de algún tipo de consuelo había sido infructuoso, por otra parte, la potra con sólo mirarla llenó su corazón con los sentimientos más cálidos que alguna vez haya recordado sentir, sin pensarlo más, la acogió como su protegida a pesar de su corta edad, la mejor decisión que había tomado en mucho tiempo y con el paso de los días, al conocerla mejor, se disipó cualquier miedo a perderla como lo había hecho con Luna, su propia hermana y con Sunset, su anterior protegida
-Bien, convóquelo como apoyo en la búsqueda- el pony de la guardia real asintió y se propuso a seguir sus órdenes.
Twilight llevaba una brújula que su hermano le regaló antes de entrar en la academia a cargo de la princesa Celestia -Si algún día te sientes perdida- Le dijo el pony de melena azul rey -Sólo mírala y piensa que hacia el norte, desde la academia de guardias reales, está tu hermano que te quiere mucho y siempre estará contigo cuando lo necesites- el sólo pensamiento la hizo sonreír pero se detuvo al sentir que se había topado con la entrada del bosque -Gulp- La pony tragó saliva y lentamente continuó caminando hasta perderse entre los árboles y la maleza, asegurándose de estar lo suficientemente lejos como para que ningún pony la encontrara, revisó a Spike, su fiebre había comenzado a subir de nuevo así que puso una bolsa con agua fría sobre su frente, después, sacó el libro y vio un mapa que indicaba la supuesta ubicación de las cuevas que había indicado aquel pony, entonces sacó el otro libro en el capítulo de la planta y el viejo dragón enfermo-F.B. siempre había vivido en aquel bosque extraño desde que el sr. Cascarrabias la adoptó, pero nunca se había adentrado en esa parte, tenía miedo pero eso no la detuvo sólo lo hizo cuando llegó a las rocas de la duda- Las cosas en ese bosque tenían nombres bastante peculiares, Twilight reconoció las rocas en el mapa y supo que estaba siguiendo la pista correcta, levitó a Spike con su magia y lo puso en su mochila que había sido adaptada como cargador ya hace un tiempo, en el otro bolsillo puso los dos libros y miró la brújula, debía dirigirse al Este.
En el centro comenzaba a amanecer, la búsqueda no había servido para hallar a los dos pequeños y Celestia estaba preocupada, era evidente que apenas mantenía la compostura cuando hablaba con los guardias
-Su alteza, tengo entendido que algo le pasó a mi hermana ¿Ella se encuentra bien?- Celestia le indicó que hablarían en privado y los dos entraron en la habitación contigua
-Lo siento muchísimo Shining Armor, no he cuidado de tu hermana y ahora por mi culpa su paradero es incierto- El pony estaba más que confundido
–Hay más- dijo la princesa -Ella se encontraba a cargo de un pequeño dragón, lastimosamente anoche enfermó y lo trajimos al centro para intentar curarlo, pero en medio de la desesperación y de que la dejé sola, ella escapó con el pequeño- Shining trató de digerir la situación, no podía pensar en su hermana tomando una decisión tan riesgosa y haciendo una locura como esa
-No se preocupe majestad, escuché sobre la alerta de Changelings en la frontera, era una emergencia que usted debía atender así resultara errónea- Shining sonrió y puso una mirada de determinación tratando de darle fuerzas a la evidentemente angustiada princesa -Además, mi hermanita es una pony inteligente, sé que sabrá cuidarse hasta que la encontremos- Celestia sonrió, en parte Shining tenía razón, inmediatamente los guardias cambiaron de turno y Shining se unió a la búsqueda con la princesa.
La potra color lila con la Cutie Mark en forma de estrella se paró en una saliente y pudo ver en frente unas rocas color naranja con amarillo, redondeadas, corriendo, bajó de la pendiente y se acercó a ellas -Bueno ¿Adónde vamos ahora Spike?- miró el mapa y se frustró al ver que a partir de ahí el camino era incierto, entonces abrió el otro libro y lo leyó -F.B. se encontró con las criaturas de las sombras y a duras penas pudo escapar de ellas...- dejó salir un suspiro al ver que tampoco indicaba un camino claro si es que el sólo pensar en "Las criaturas de las sombras" no era suficiente para amedrentar a cualquier pony acerca de continuar su travesía, revisó a Spike y notó que su respiración se había vuelto dificultosa, se levantó rápidamente, empacó sus cosas y continuó su camino, cualquiera que este fuera pero no se fijó en una cosa, había dejado la brújula que su hermano le regaló en el suelo. Twilight se aventuró por uno de los caminos, pero regresó al mismo punto, entonces a otro y después a otro pero al no ver frutos en sus intentos se acercó de nuevo a las rocas para re-evaluar su plan
-Ya sabes que no lo conseguirás ¿Para qué lo intentas?- Twilight brincó del susto, el silencioso bosque ya no lo era más
-¿Quién?- preguntó la pony con temor
-Una pony débil de voluntad como tú ¿Aún cree que puede hacer algo?- ella no era débil, no podía serlo si había llegado hasta ahí -¿Oh?¿Es la culpa lo que te impulsa a seguir?- la potra tembló de sólo pensar en que la culpa fuera el motivo de intentar salvar a Spike pero sacudió la cabeza dando unos pasos hacia atrás, tratando de hallar la fuente de las voces -Ah, pero la princesa Celestia jamás te enviaría sola, te tiene demasiado miedo para eso- Twilight dejó de pensar por un momento y solo corrió para encontrarse cada vez en ese punto -Celestia no te eligió por tu potencial, te eligió por temor a tu poder, alguien debía vigilarte, que no te convirtieras en un monstruo- La pony se exaspero y finalmente gritó
-¡Cállate!¡Nada de lo que dices es verdad!- finalmente escuchó risas provenir de las rocas y se sentó derrotada mirándolas con temor, encontró la fuente de las voces aterradoras –Basta…basta…sniff, sniff- en seguida escuchó una pequeña vocecita en su costado
-¿Twa?- la voz la sacudió y la llenó de fuerzas en alguna forma, estaba ahí porque Spike la necesitaba, se había adentrado en el bosque a pesar de que pudiera quedar a merced de cualquier peligro y esa no iba a ser una batalla que perdiera porque su bebé dragón la necesitaba, su pequeño amigo a quien no podía permitirse defraudar, sus dudas se disiparon y observó cómo las rocas cambiaron a un color azul con franjas moradas, ahora sólo había un camino por seguir y ese tenía que ser el correcto por el bien de Spike.
Ya era la tarde y no los encontraban, la princesa temía lo peor pero no podía dejarse ver derrotada, los padres de Twilight y Shining estaban a punto de llegar al centro, tendría que darles las noticias -¿Algún avance?- preguntó mostrando un ápice de esperanza en su voz
-No, su alteza- dijo Shining bajando la mirada con tristeza -Es sólo que…- continuó el joven potro frustrado -¡No pueden haberse esfumado! Los buscamos de aquí a nueva Ponytrópolis hacia el norte, a Ponyville hacia el sur, hacia el Oeste…y hasta en los límites del bosque de las bestias por el Este ¡¿Cómo una pony tan pequeña con un dragoncito enfermo pudieron haber ido tan lejos como para que no los encontremos?!- La princesa entendía cómo se sentía Shining, ella misma estaba a punto de un ataque nervioso, sólo el tener que mantener su título le impedían desmoronarse
-Los hemos buscado bastante lejos- agregó ella con desesperanza hasta que se puso a pensar en las palabras del potro, algo de ellas resonaba en su cabeza -A menos que…. El Bosque de las Bestias ¡Oh no!- dijo en tono angustiado Celestia, Shining Armor se estremeció con la sugerencia de la princesa
-Pero no entiendo, ¿Qué podría estar buscando Twili ahí?- los dos se miraron consternados, de repente escucharon a alguien aclarándose la garganta y vieron a un pony ojeroso entrar por la puerta de la habitación
-Creo que puedo contestar esa pregunta- Era el director del centro, entró con dos libros en sus manos, aquellos que recordaba le había mostrado la potra -Encontré dos copias de los libros que la señorita Twilight me mostró anoche y creo saber lo que está buscando- el unicornio abrió los libros en las páginas donde se encontraba la planta mágica de hojas rojas y se los mostró al capitán de la guardia que había permanecido en silencio hasta ahora, a la princesa Celestia y a Shining Armor -Berberís Thunbergii o Agracero Rojo, es una planta mítica que por un tiempo se creyó, estaba ubicada en lo más profundo del bosque de las bestias pero cualquier búsqueda se abandonó por los…riesgos- Los ponys se miraron con preocupación
-Entonces cree que mi protegida fue en busca de esta planta ¿Por qué piensa eso?- habló la princesa indicándole que continuara con su teoría
-En este libro, "F.B. y el viejo dragón" una joven pony utiliza la planta para curar al dragón del cuento, es una historia para niños, pero Twilight Sparkle es una niña y es probable que decidiera ir a buscar la cura para Spike por su cuenta- Era la primera vez que el usaba el nombre del dragón, sólo se arrepentía de no haberlo usado antes. En ese momento entraron por la puerta Velvet Sparkle y Night Light, el padre retiró la mirada de la princesa, temía que su frustración y enojo se manifestaran en contra de la princesa, la yegua por otra parte, con los ojos llenos de lágrimas se dirigió a la monarca sin titubeos
–Majestad ¿Ha sabido algo de mi hermosa hija?- La princesa miró sus rostros preocupados y procedió a contestarles -Por desgracia no- el humor dentro de la habitación decayó aún más y Celestia salió de la misma para continuar con la búsqueda, no había dormido nada y no lo haría hasta que hallara a Twilight y a Spike y los trajera de vuelta.
Perdida, perdida y hambrienta, cansada…. muy cansada sacudió la cabeza para permanecer despierta, no sabía a dónde iba o siquiera por donde había venido, traía algunas gemas para que Spike la succionara pero el dragoncito se rehusaba a recibirlas, en este punto Twilight ya no sabía si era porque no estaban dentro de su biberón o porque el malestar no se lo permitía y eso la inquietaba, el bosque de repente se tornó oscuro y la niebla comenzó a rodearla, ya no se veía nada delante de ella o en cualquier dirección que mirase pero sintió una presencia detrás de ella y con temor a enterarse de quién se trataba giró lentamente la cabeza sólo para encontrarse con tres pares de ojos rojos que la miraban con desdén -¡Aaaaah!- la pony cerró los ojos y se echó a correr sin fijarse en un grupo de rocas afiladas donde tropezó y cayó hiriéndose una pata -Ouch- se levantó cojeando e intentó continuar corriendo mientras cojeaba pues las criaturas la perseguían sin contemplación alguna, miró por última vez a Spike asegurándose que estuviera todavía con ella y cerró los ojos con la esperanza de que la pesadilla terminara, cuando los abrió, había salido de esa parte oscura del bosque y las criaturas habían dejado de seguirla, suspiró y miró sus costado viendo a Spike somnoliento, se sentó y se rió, se rió y lloró, no le importaba que su pata estuviera herida, sólo se quedó ahí, llorando y riéndose al mismo tiempo unos minutos hasta que sintió unas gotas caer en su rostro y la absurda necesidad de respirar -Está lloviendo Spike, será mejor que busquemos refugio- cojeando, entró en una cueva, casi suplicaba que esas fueran las cuevas de la conciencia pero sería demasiado bueno para ser verdad, estaba a punto de desmayarse, el sólo pensar en lo que podía pasar si se dormía la mantenía despierta.
