Aclaraciones:

-Diálogos-

-"Pensamientos"-

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Los personajes no me pertenecen, estos son de la talentosa Cassandra Clare.

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¿Olvidado?

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A la mañana siguiente, alrededor del mediodía, Alec e Izzy partieron hacia el loft del brujo. Una vez allí, al igual que el día anterior, la morena llamó a la puerta la cual fue abierta sin pregunta alguna.

- Buenos días, Isabelle.- la chica como saludo en respuesta asintió la cabeza.- Garbancito~ - saludó con un guiño, su pequeño novio solo atinó a ruborizarse.- Pasen, pasen.- invitó adentrándose en su apartamento.

Una vez dentro se ubicaron en la sala donde el brujo tenía múltiples libros regados por el piso.

- Por lo que pueden ver estuve haciendo mi tarea.- dijo tomando asiento en uno de los sillones.- por favor tomen asiento.- señaló el sofá delante de él.- El estado actual de Alex se debe a un mecanismo de defensa del demonio que enfrentaron, emplea esta clase de maldición cuando se ve debilitado o a punto de ser destruido.

- Y bien ¿Cómo lo revertimos?- cuestionó la morena con una ceja alzada.

- ¡Oh! Eso es muy simple, al igual que en los cuentos la maldición se romperá con un beso de amor verdadero.- el de ojos azules lo miro confundido.- así que tú y yo deberemos de besarnos, cariño.- al comprender la situación el pelinegro se puso tan colorado que casi se podía ver el humo escapar de sus orejas. El brujo solo pudo reír histéricamente.

- Magnus, detente y dinos que hacer. Esto es serio.- lo regaño Izzy.

- ¿Eh? ¿Era una broma?- preguntó Alexander todavía avergonzado.

- Debiste ver tu cara.- dijo el brujo todavía riendo.- la maldición puede durar cinco días a una semana. Pero no te preocupes garbancito, igual podemos besarnos.

- "¿Be…besarnos? ¿Será otra broma?"- pensó el pelinegro- "besar a Magnus… eso sería… lindo…"- imaginó escondiendo su rostro entre sus manos.

- ¿Una semana?¿Estás seguro?- pregunto la chica.- ¿No hay nada que puedas ha…- Isabelle fue interrumpida por su teléfono.- Un segundo.- dijo para luego contestar.- ¿Aló? ¡Ah! Hola Jace… Si aquí estamos… No, hay que esperar alrededor de una semana… ¿Qué? ¿Otro demonio? Voy para allá ¿Quieres que lo lleve?... Ok, yo le digo. Nos vemos.

- ¿Qué sucede Izzy?- preguntó al tiempo que su hermana colgaba el teléfono.

- Apareció otro demonio en el sector de Queens, seguramente hay una apertura que debemos cerrar.

- ¿¡Entonces que estamos esperando!? ¡Vamos!

- Lo siento, Alec. No podemos llevarte.

- ¿Por qué? Llevo haciendo misiones desde los 12 ¿Por qué ahora no puedo ir?

- Alec, aún no sabemos cómo afectara la maldición a tu cuerpo además es un demonio mayor, de la clase que no se le asigna a un niño.- explicó la joven.

- Eso es injusto, puedo perfectamente enfrentarme a un demonio mayor, tengo 15 ¡No soy un niño! - dijo Alexander haciendo, contradictoriamente, un infantil puchero.

- Lo lamento hermano, pero Jace dijo que no. Así que te quedaras aquí con Magnus. – el pelinegro se puso alerta al oír eso.

- ¿Q… Que? ¿Cómo dices? ¿Aquí?- cuestionó nervioso mirando como su hermana abría la puerta.

- No te preocupes, Magnus cuidara bien de ti. Adiós.- se despidió cerrando la puerta tras de ella.

El pelinegro soltó un suspiro cuando su hermana se fue. Definitivamente no podía quedarse allí, el mayor lo ponía nervioso de una manera que aun lograba comprender.

- Entonces… ¿Vamos al cine?- preguntó el brujo, Alexander solo pudo mirarlo confundido.- "Oh claro, su primera vez en el cine fue conmigo. Por lo que no lo recuerda".- pensó algo melancólico.- Vamos ¡te va a encantar!- dijo sin desmotivarse al tiempo que tomaba la mano del menor.

- Es… Espera Magnus.- se quejó el ojiazul mientras era arrastrado por el mayor.

- ¿Qué sucede Alexander?

- No… Nosotros estamos saliendo ¿cierto?- Magnus asintió.- Es… ¿Esto es una cita?- pregunto desviando la mirada.

- ¿Por qué? ¿Quieres que lo sea?- cuestionó alzando la cejas de forma sugerente.

- Bu… bueno no lo sé, pero voy a pasar estos días contigo y… sería bueno conocerte. Además se supone que estamos saliendo por lo que debe haber algo que me guste de ti, no es que este diciendo que no me gustas tampoco es que me gustas ósea te conocí ayer pero creo que eres realmente agradable y guapo. Y… y…

- Alexander.- el chico se vio interrumpido por el mayor.- tranquilo, esto puede ser lo que tú quieras que sea. Solo respira.

- Qui… quiero salir contigo…- dijo en un susurro.

El brujo sonrió, su novio siempre había sido tan honesto.

- Entonces ¿Nos vamos?- sugirió, volviendo a tomar la mano del pelinegro. Él asintió mirando el suelo.

Ambos hombres, más bien el hombre y el adolescente, salieron del loft y fueron caminando al cine más cercano a Greenpoint*. Luego de la película, con la cual Alec quedó fascinado, Magnus se dio cuenta que era hora de comer pero el menor se veía algo incómodo estando rodeado de mundanos por lo que se encaminaron de vuelta a la casa del brujo.

Una vez allí se sentaron en el comedor y el mayor hizo aparecer grandes porciones de comida china.

- ¿Es… Robado? – preguntó Alec.

- ¿Y bien? ¿Qué tal fue tu primera, más bien segunda, experiencia con el cine?- cuestionó, ignorando aquella pregunta que curiosamente el mismo Alec le había hecho años atrás.

- Fue impresionante.- respondió con los ojos brillantes.- no sabía que los mundanos pudieran hacer cosas así.- el moreno dejo escapar una pequeña risita.- ¿Qué es tan divertido? ¿Te estas riendo de mí?- preguntó Alec con el ceño fruncido.

- Nada de eso.- respondió sin poder ocultar su sonrisa.- lo que sucede es que la primera vez que te pregunté eso respondiste lo mismo.

Luego de aquella pequeña conversación se sumieron en un silencio durante toda la comida, cuando finalizaron esta se sentaron en la sala del brujo.

- Magnus.- llamó el menor rompiendo el silencio.

- ¿Si? Garbancito.

- ¿Puedo hacerte una pregunta?

- Ya lo estás haciendo.- liberó una carcajada cuando el otro lo miró mal.- Adelante.

- ¿Cómo fue que comenzamos a salir?

- Bueno veras; nos conocimos en una fiesta que di, me pareciste lindo y coquetee contigo.- al igual que la primera vez que se vieron Alec se sonrojó y apretó la tela del sillón.- luego te ataco un demonio y yo te cure, cuando sanaste viniste a mi departamento y me agradeciste, me invitaste a salir, además dijiste que nunca habías besado a alguien así que te besé.- terminó su historia encogiéndose de hombros.

El adolescente se hundió en su sonrojo ¿Él había lo invitado a salir? ¿A ese guapo hombre que estaba a su lado? No se lo creía.

- ¡Ah! Casi lo olvido, ese día antes de irte…- hizo una pausa dramática, mientras se acercaba más a Alec.- Tú me besaste.- susurró en su oído.

- ¿Q…Que? ¿Yo hice eso?

- Fuiste tan apasionado que creí que se me saldría el corazón.- dijo en un suspiro.

- Lo… Lo lamento, seguramente te pareció desagradable.- se disculpó con la mirada baja.

- No tienes por qué disculparte, en aquella época no teníamos una relación tan cerca como ahora, pero sin duda eso me resultó adorable.

- En… ¿En serio?- levantó la mirada.

- Absolutamente.- respondió acercándose a los labios del menor.

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