Capitulo 2

Los ojos azules, esa mirada, esa voz, todo la estremeció mientras mantenía su arma, junto a sus hombres, apuntando a la mujer enfrente de ella.

Clarke todavía no entendía lo que estaba pasando n esos momentos, solo observaba a la Capitán completamente desubicada.

-Lexa? Eres tú! Por Dios dime que eres tú.

-No se dirija así a la capitán, retrocede y coloca las manos enfrente de ti para poder verlas- reclamaba uno de los soldados que apuntaban a las mujeres terrestres.

-No, déjalo. Mi nombre es Alexandra Woods, Capitán de la 14° División de Asalto y orden de la corporación Eligius. ¿Y tú eres?

- Clarke Griffin y ella es mi hija Maddie. Vivimos aquí.- Respondía apuntando el vehículo.

- ¿De donde sacaron las armas y este móvil? Le pregunto la capitán.

- Soy parte de el Arca, las 12 naves que escaparon de la Tierra cuando fueron lanzadas las bombas nucleares hace más de 100 años.

- El Arca? Pero ellos ya no existen- hablaba un soldado detrás de la rubia.

- Ustedes 5 se quedaran aquí y levantaran un puesto de vigilancia- corto la conversación e indicaba la militar a sus soldados- nosotros volveremos con ellas a la nave- ingresando al todoterreno junto con las terrestres.


La rubia miraba absorta hacia adelante, hacia el camino. "Alexandria, Alexandra, Trikru que en su lengua era bosque, Woods…que mierda está pasando aquí?" pensaba y cada vez entendía menos.

El parecido era escalofriante, su color de cabello, aunque más corto, su tez bronceada, su porte altivo, su voz, mezcla de paz y fuerza, pero lo que más le abrumaba eran sus ojos y su mirada, su verde intenso, era su Lexa. Ella siempre la miro de una forma especial y era así como la hizo sentír cuando la observaba. Tenía que averiguar quiénes eran, de donde venían y que hacían aquí, porque de algo estaba segura y es que habrían problemas, muchos problemas.

Había algo en esa mujer que le llamaba la atención enormemente, nunca nadie había sido capaz de atravesar el muro de la curiosidad, pero la rubia había traspasado esa pared en el momento en que fijo sus ojos en los de ella.

Sabía que eran los mismo con los que soñaba cada noche desde hacía unos años y eso la asusto.

Su padre siempre le repetía que ella era una soldado fuerte e inteligente que llegaría muy lejos en jerarquía, que no dejara nunca que algo interfiriera con lo que el denominaba "su llamado" y para eso tendría que sacrificar muchas cosas.


Los habitantes de la corporación se dividían en jerarquías: política, quienes se encargaban de las leyes y acuerdos, militar quienes se encargaban de la exploración, mantención del orden y protección de la corporación, por lo cual era la segunda jerarquía más importante. Después estaban los científicos, que estaban a cargo de todo lo relacionado con la mantención del ADN y la salud de la población y por ultimo la jerarquía civil que englobaba a todos las personas con habilidades como mecánicos, electrónicos, artesanos, vendedores, etc, porque la corporación era como una ciudad, al igual que El Arca, pero ya contaban con casi diez mil personas y era urgente la población de la Tierra por ellos porque se estaban quedando sin espacio ni oxígeno.

Al llegar a la nave estacionaron dentro, se bajaron los soldados y al último la rubia y la niña que miraban maravilladas, aunque la mayor ya había habitado en una nave esta no se comparaba ni en tamaño ni tecnología a la de su casa.

La tecnología que había en ese galpón se asemejaba a la que encontraron con los chicos antes de la ola de radiación hacia unos años antes, cuando trataban de buscar la vacuna para salvar a todos.

La cantidad de gente trabajando era bastante pero ordenadamente. Se veía que cada uno se dedicaba a lo suyo. Había vehículos todoterrenos como el de ella y otros acondicionados con armas parecidas a las ametralladoras pero con unas carcazas más estilizadas. En el fondo logro ver una especie de habitación amplia rodeada de paredes de cristal y con camillas y algo parecido a un laboratorio donde habían varias personas frente a computadoras mirando y cambiando muestras, supuso que era un mini hospital o por lo menos la sección de enfermería.

Levanto la vista y logro enfocar sus ojos en la figura de la Capitán junto con un soldado quien escribía afanosamente lo que suponía eran sus órdenes. La vio caminar por unos pasillos que era especies de habitaciones, habían muchas puertas, lo que supuso serían los dormitorios o donde descansaba toda esa gente.


Bajo las escaleras con su teniente, Josh Brown, un joven valiente y leal, lo había conocido cuando ambos estaban en la reclusión militar ( especie de escuela), lugar donde aprendían estrategia, conocimiento de armas, acondicionamiento físico e intelectual, y se había convertido en su mejor amigo.

-He visto como la miras- le decía mientras escribía en su Tablet

-No la miro de ninguna manera, solo me llama la atención de que viva en un lugar sin habitantes- respondía

-te conozco Alexa, soy tu mejor amigo y nunca has mirado a alguien de esa manera- refutaba la respuesta de la morena pero serenamente.

- si no dejas el tema te voy a degradar, teniente- le apuntaba con su dedo y con una pequeña mueca parecida a una sonrisa.

-ok ok su alteza como usted mande pero recuerda que no debes de desviarte de esta misión que es de suma importancia para la vida de nuestro pueblo.- la miraba un poco mas serio.

-nunca lo olvido Josh, nunca lo olvido.

Al llegar junto a la rubia la encontró hablando con la niña en un extraño idioma. La escucho atentamente y un escalofrío le recorrió su columna al reconocer una palabra, ese vocablo que siempre que soñaba con esos los ojos, se repetía en su mente, "heda".

-me podrías decir que significa esa palabra y en qué idioma esta hablada- le preguntaba con auténtica curiosidad.

-es Trigedasleng, es el idioma de los terrestres, los habitantes originales de la Tierra. Y la palabra que escuchaste significa "comandante", quien era la persona que los lideraba.

-vamos a mi oficina y me cuentas un poco más de este pueblo, los terrestres- le dijo la Capitán mientras la conducía a una de las habitaciones del segundo piso.-Teniente traiga algo de comer para la señorita Griffin y su hija-

-No te preocupes, primero me gustaría que me dijeras donde puedo darme un baño y poder descansar un rato si es que me lo permites- le contestaba la rubia mientras tomaba sus cosas que habían bajado del móvil los soldados, dejando este vacío.

-bien, tome lo que necesite, el resto lo tendré yo en mi oficina y las armas son requisadas por mis soldados.- contestaba la militar con un dejo de frustración porque la rubia no había seguido sus órdenes y eso la dejaba con un rastro de rabia.

-está bien, vamos Maddie, no te distraigas- "Tengo que averiguar que está pasando aquí porque estoy empezando a creer que quieren adueñarse de este lugar" pensaba Clarke mientras caminaba por un pasillo en busca de la habitación asignada por el teniente Brown.

Tomaron una ducha y se cambiaron sus ropas. Clarke no dejaba de pensar en esa sensación rara que tenía y las preguntas que se acumulaban en su cabeza, eso le estaba dando ya migrañas.

-Maddie no te muevas de aquí, descansa y no le abras a nadie, ¿entendiste?- le preguntaba la mayor con una clara señal de que no debía desobedecer.

-si nomon- contestaba la pequeñas con claro gesto de cansancio.

Al salir de la habitación vago un momento por los pasillos y se encontró frente a unas puertas dobles, diferente a los demás y su curiosidad empezó a aparecer. Abrió lentamente para revisar que no hubiera nadie y entro silenciosamente.

Al interior se encontró con la imagen exacta de la habitación donde estuvo en la ciudad de la luz cuando estaba en la compañía de las dos ALIE. Era blanca y con un gran ventanal frente donde podía ver la gran extensión de árboles de donde habían aterrizado y ahí vio el panel, y ahí vio también ese símbolo que había comenzado todo, "infinito".

-Pero quien rayos son?- se preguntó casi en susurro pero con un nudo en el estómago al mismo tiempo que se dio vuelta y vio a la otra persona que había entrado a la habitación.

- ¿Que haces aquí y quién eres?- preguntaba una mujer con un traje blanco y unos documentos en la mano.

Clarke solo pudo boquear ante la presencia de aquella mujer pues era irreal lo que vivía en esos momentos, ahí estaba frente a ella, Becca la primera comandante, ALIE2.0