Caminaba de forma rápida, casi corriendo, no era la primera vez que lo hacía y sabía que no sería la última, lo malo es que se le estaba haciendo frecuente todo esto.
Cuando llego se aliso el pelo y se calmo un poco, solo unos segundos antes de abrir esa puerta y ver que de nuevo era la misma imagen de siempre.
-Jaha baja esa arma y siéntate- le ordenaba con un dejo de frustración por la situación.
- De nuevo lo hicieron y saben que hay leyes que se tienen que cumplir- replicaba el hombre con clara ira.
- Esta bien, vamos a conversar civilizadamente. Jaha baja el arma ¡ahora! Octavia deja esa espada en la mesa- ordenaba Abby mientras se sentaba en el sillón dispuesto para ella como canciller de esa comunidad.
- Abby sabes perfectamente que mi pueblo no está bajo las leyes de los skykru- emitía en forma cansada la líder de los terrestres.
- Octavia sabes que ya no hay skykru ni trikru, ni nada, solo somos un solo pueblo y sí, también están dentro de todo lo que se legisla aquí, sabes perfectamente que es para la propia existencia de todos- se frotaba el puente de la nariz, ya cansada de las mismas discusiones entre los dos líderes.
- Faltaron a la ley de natalidad, ya es el quinto nacimiento este mes, si seguimos así no podremos sobrevivir, ya bastante nos cuesta, estamos pasando lo mismo que en el Arka Abby, ¡no te das cuenta!- gritaba frustrado el hombre mientras miraba a la líder terrestre con enojo.
- Jaha ¿ han encontrado otro camino alternativo, algún rincón no visto, alguna otra salida?- le preguntaba con interés.
- No, hemos buscado ya hace más de un año al igual que hemos intentado reiteradamente en tratar de destrabar la entrada principal pero no se puede.- le informaba el líder skykru
- Tampoco hemos podido contactar con la radio, no hay comunicación hacia el exterior, no se si no hay nadie que nos pueda contestar o las antenas se destruyeron con el paso de la ola radiactiva hace 6 años- reportaba Octavia, que estaba sentada jugando con su espada en un sillón en un rincón de la oficina.
- Entonces vamos a ver la posibilidad real de volar la entrada, pero eso nos pone en riesgo de que se derrumbe una parte del bunker y eso sería muy peligroso.- emitía la canciller sabiendo que eso ya era la última salida para poder dejar definitivamente el cautiverio donde estaban viviendo.
- Voy a conversar con los ingenieros sobre la posibilidad y veremos las mejores opciones o por lo menos donde no se produzcan los mayores daños.- se paraba de su silla el hombre moreno y salía de la sala.
- Yo veré que los míos entiendan que debemos cooperar con las leyes, y lo siento Abby por todo esto, trato de que entiendan lo importante que es todo esto pero ellos tienen otras creencias y prioridades y por mucho que yo sea su comandante no tengo el mismo peso que Heda.- miraba con nostalgia la morena a la canciller.
- No te preocupes, hija, lo has hecho muy bien estos años, te respetan y has logrado la paz y convivencia que nunca creímos que viviríamos, así que ve tranquila. – abrazando en forma fraternal a la líder terrestre y viéndola salir, mientras se quedaba pensando en su propia hija que hacia ya mucho tiempo no la sentía en sus brazos y su silencio la estaba matando poco a poco, se preguntaba si su bebe estaría bien ahí afuera con sus amigos, eso esperaba, eso deseaba con todo su corazón.
Habían pasado 6 años desde que todo había ocurrido, la gente había estado cooperando en todo y viviendo en comunidad pacífica entre los skaykru y los terrestres, se habían hecho hasta alianzas fraternales pero ya estaban al límite.
Después de la ola ellos habían organizado todo y con los conocimientos de agricultura entre los dos pueblos habían logrado tener comida suficiente para todos. El oxígeno no era problema pues usaban la misma tecnología que el Monte Weather, de ventilación externa y purificadora al igual que con el agua, toda tecnología skykru.
Abigail Griffin había pasado a ser la canciller y líder global de ese pueblo pintoresco, mezcla de todos los clanes existentes en la tierra. Se encargaba también del ala medica junto con otros médicos formados en esos años con mezcla de medicina skykru y terrestre.
Todo era una mezcla pero pacífica y buena, la cultura se trasmitía de la misma manera que antes, a través de enseñanzas a los más pequeños y la mantención del espíritu a los mayores. La convivencia era armónica a excepción de lo ocurrido hace unos momentos, que se repetía una vez al mes pero era algo que rompía la monotonía de los días.
Si habían algunas escaramuzas entre los terrestres eran reducidas por los vigilantes, un escuadrón mezclado que mantenían el orden y seguridad dentro del bunker.
-¿Fue difícil la conversación hoy?- le preguntaba su pareja mientras la ayudaba a recostarse.
- Lo mismo que siempre, pero hoy decidimos que vamos a tratar de salir de aquí como sea, espero que tomemos las mejores decisiones.- decía mientras abrazaba con amor a su mujer.
-Octavia, sabes que va a ser difícil la salida, no somos muchos pero hay que hablar si seguiremos como un solo pueblo o cada uno se ira a sus lugares de origen- le hablaba con tranquilidad a la morena.
- Niylah, eso lo veremos más tarde, yo solo quiero perderme entre tus brazos hoy y descansar, permitirme eso por ahora.- le contestaba mientras se apoderaba de los labios de la rubia y se posicionaba encima de ella, perdiéndose las dos en un beso calmo donde sabían que daría paso a una noche movida.
La estación lunar de la corporación Eligius había sido construida antes del holocausto con dinero de privados y del gobierno para la investigación del ADN humano con la finalidad de armarse con soldados genéticamente aptos para todo terreno y situaciones, además de la posibilidad de mandar a hombres a otros límites del universo, sueño ancestral de la humanidad.
La activación de las bombas los tomó en pleno asentamiento en la base pero ya con todo casi listo para el arribo de personas que se encargarían del proyecto, pero todo eso se alteró con la evacuación de la base terrestre ubicada en un lugar en el desierto de Arizona. Todos los que vivían en ese lugar fueron subidos a los cohetes preparados para trasladar a los científicos, así que un total de 500 personas entre militares, científicos y civiles especializados junto con todos los proyectos que realizaban, emprendieron el viaje a su nuevo hogar, eso hace más de 100 años.
Hoy con una estación con casi todo lo necesario para sobrevivir y con una población ya abundante, la corporación se convirtió en una ciudad ubicada en el lado oscuro de la luna, activa, ordenada y viva, pero al resguardo de cualquier ojo satelital humano existente, así habían sobrevivido hasta ahora.
Con pleno conocimiento de lo que pasaba a su alrededor tanto en el espacio como en la Tierra, esperaron pacientemente para poder volver a sus raíces, pero no era una cuestión de escases de algo, aunque algunas de las materias primas que necesitaban para subsistir solo lo encontraban en la tierra, su tecnología les había permitido replicarlas aunque a más baja calidad que las reales, pero les había permitido vivir sin problemas hasta esos momentos y seguirían prestándole utilidad en el futuro. Su necesidad de bajar era mas el volver a tener lo que había sido suyo una vez.
Sabían que había actividad en la tierra desde hace años y también conocían la estación El Arca pues conocían las actividades de la Alpha Station cuando quiso acoplar trece naves a una sola como se llamó después El Arka, de hecho se habían comunicado con ellos pero habían perdido contacto hace más de 10 años y los creían muertos.
- Ecco 3 aquí Estación 1 ¿me copia?
- Estación 1 aquí Ecco 3 positivo, cambio
- Ecco 3 ha corroborado actividad en Estación A, cambio
- Estación 1 actividad positiva, se ven luces pero no hemos podido lograr comunicación, cambio
- Ecco 3 trate de hacer contacto físico si es posible e informe, cambio
- Estación 1 entendido, fuera.
- Estas segura que hay alguien ahí? Hace muchos años que se dice que está muerta esa estación, de que todos murieron por falta de oxígeno- le miraba uno de sus compañeros en ese vehículo que servía de exploración espacial.
- No creo que este muerta pues si te das cuenta hay partes que faltan ahí, como si hubieran sido separadas a propósito- indicaba hacia fuera de la nave ya cerca de una de las escotillas de arribo a la estación.
- Espero que no haya fantasmas, porque te juro que me meo en los pantalones- le decía con una carcajada su compañero.
- Tú te meas con solo un toque de manos, amigo, no sé porque estas en la milicia si no aguantas nada.- se reía de buena forma pero con la vista fija en las maniobras que estaba realizando para el acoplamiento de su nave a la estación.
- Ecco 3 a estación El Arka, ¿ me copia? Estamos pidiendo autorización para desembarco amistoso.- solo se escuchaba un silencio en su radio.
- Ecco 3 a estación El Arka, estamos esperando autorización de desembarco, ¿ me copia?
- Aquí Estación El Arka, autorizado.- se miraron los dos con sorpresa en sus ojos y sin palabras, habían contactado con los fantasmas legendarios de la estación olvidada.
