Capitulo 5

La habitación era mediana con un escritorio simple pero lleno de objetos antiguos y una pantalla empotrada encima del escritorio de madera, un sillón ergonométrico de un material que ella no identificaba, un armario pequeño donde creía que se guardaban documentos y una pequeña biblioteca con libros que dejo fascinada a la rubia pues hacía mucho tiempo que no los veía.

- Toma asiento y cuéntame sobre los terrestres- le ordenaba la castaña mientras entraba a su oficina

- ¿Te han enseñado que se pide por favor cuando quieres que alguien haga algo?- la miraba la rubia con suficiencia.

- Por favor, toma asiento y Por favor háblame de como llegaste a la tierra y quienes son los terrestres – le decía con los dientes apretados.

- Como comenzar… mmm… hace unos años atrás la estación El Arka, de donde yo vengo se empezó a quedar sin oxígeno y mandaron una nave a la Tierra con 100 chicos, entre ellos, yo. Tuvimos muchas dificultades de adaptación y de disciplinas pero nos apañamos bien hasta que aparecieron los habitantes de allí, que parecían salvajes, tenían un lenguaje distinto pero también hablaban el de nosotros. Entramos en luchas con algunos y con otros logramos adaptarnos. Todo a nuestro alrededor era muy distinto a lo que conocíamos, desde el oxígeno que respirábamos hasta los animales y sus habitantes. Supimos que habían clanes y estos eran liderados por Heda, la comandante Lexa, una mujer fuerte, valiente y la única que había logrado traer paz a los 12 clanes que existían, hasta que llegamos nosotros.- relataba con un dejo de tristeza que no pasó desapercibida por la castaña- Al tiempo llegaron los restante de nuestra gente pero sobrevivieron al aterrizaje pocos. Pasamos muchas cosas, pero lo más importante es lo que comenzó hace un poco más de 6 años. Después de las bombas nucleares que devasto la Tierra, las centrales nucleares se mantuvieron estables hasta que ALIE, la inteligencia Artificial que había creado Becca Pramheda, de nuevo hizo colapsar las centrales y se formó una ola radioactiva que devasto de nuevo la faz de la tierra, excepto algunos lugares. Había una ciudad, Polis, como la llamaban los terrestre donde habitaban sin hacer diferencia alguna entre clanes y es donde residía Heda.- se detuvo unos segundos antes de continuar.

-¿Polis? ¿Una ciudad?- preguntaba con curiosidad la Capitán

-Polis era el centro principal de toda la tierra conocida de los terrestres, era como la capital de los países antiguos- respondía la rubia con añoranza.

- Este dibujo que tengo en la mano¿ quién es?- hacía rato que quería preguntar pues era idéntica a ella pero durmiendo y necesitaba saber a quién pertenecía.

- Ella fue Heda Lexa Kom Trikru, comandante de la sangre de los 13 clanes, la mujer más fuerte que he conocido- la miro a los ojos con unas lágrimas en los suyos.

- Ella fue muy importante para ti ¿no es así?- pregunto con un nudo en la garganta por percibir la inmensa tristeza transmitida por los azules ojos y no entendía porque reaccionaba así.

- Ella fue la mujer a quien ame y sigo amando- un latido del corazón de la morena se saltó al escuchar con suavidad y fuerza a la vez la respuesta de la rubia ahí sentada.


Todos se miraban con absoluta estupefacción, cosa que no paso desapercibida por la Capitan Hilker.

- Alguien me puede decir porque me miran extrañados, desde que entre aquí he sido objeto de acoso visual- preguntaba divertida la morena militar

- Disculpa si te hemos incomodado pero es que lo que estamos viendo es casi imposible de creer por nosotros. Eres idéntica a una amiga nuestra, una terrestre líder de un clan que murió antes de la ola radioactiva hace 6 años- respondía todavía con extrañeza la latina mecánica.

- Oh, que interesante. Creo que hay mucha información que tendremos que aportar de ambos lados para entender que está pasando aquí, solo quiero preguntar si hay más personas aparte de ustedes que estén viviendo acá.

- No, solo somos nosotros los que ves aquí. Ella es Echo, una terrestre que ha aprendido mecánica con Raven, a quien ya conoce. Ella es Harper McIntyre, militar y junto a mí, nos encargamos de mantener las armas y algunos vehículos en condiciones, él es Monty Green que es nuestro experto en informática y es el encargado de mantener funcionando esta estación y ellos dos son John Murphy y Emori.

- Bueno, es un placer conocerlos, yo soy la capitán Nadia Hilker y vengo de la estación lunar de la corporación Eligius- se presentaba la morena con una sonrisa.

- ¿Estación lunar? Nunca escuchamos algo similar cuando vivíamos en El Arka –preguntaba Harper.

- Creo que una vez escuche hablar algo de eso a mi madre cuando vivíamos aquí- dijo Monty- pero no se explayo más allá de decir que habían hablado con sus colegas lunares, pero eso hace muchísimos años, yo era un niño todavía.

- Bien ya pasado las presentaciones necesitamos saber qué es lo que está pasando, porque ahora están aquí y que ayuda nos pueden ofrecer-preguntaba con ansias Bellamy a la Capitán.

- Yo vengo a ofrecerles trasladarlos hasta la estación lunar y ahí verán que hacen- contestaba la morena capitán.

- ¿Pero como supieron que la estación estaba habitada? – preguntaba la mecánica adjunta Echo.

- No lo sabíamos pero hacia un tiempo que veíamos algunas luces desde nuestra nave de exploración en las rondas de vigilancia y así pasaron a ser una leyenda urbana, los fantasmas del arka- respondió divertida la Capitán.

- Bien, ya que están aquí creo que no tengo que preguntar si nos queremos ir porque eso está demás,¿ no es así? – miraba a sus compañeros Bellamy con una sonrisa.

- Cuando estamos saliendo señorita Hilker? – se volteaba a ver rápidamente la mecánica latina.

- Cuando ustedes dispongan – le dedicaba una sonrisa radiante que hizo sonrojar a Raven.


Aun la miraba con un dejo de admiración, en especial por como hablaba de esa tal Lexa, aunque por dentro sentía un rastro de enojo pero lo dejo de lado cuando comenzó a hablarle de cómo estaban organizados en la Tierra y de las guerras que se habían librado y de cómo Heda había llevado la paz a sus habitantes.

- ¿Y tu hija de quién es? Si supuestamente amabas a esta mujer, me imagino que tuvo que nacer de alguna manera, ¿existía la técnica de fertilización fuera del vientre como nosotros?- preguntaba la castaña.

- ¿Cómo ustedes?- miraba la rubia sin entender muy bien que se refería- No, las técnicas de los skykru no existían ahí, pero Maddie no es hija biológica mía, la encontré cuando era casi una bebé en un pueblo devastado por lo ola radiológica y era la única sobreviviente – todavía recordaba en las condiciones paupérrimas en que la había encontrado ese día, tal vez llevaba días sin comer, solo era una pequeñita de no más de tres años.

- ¿Pero como fue posible que sobreviviera si me dijiste que todo lo que tocaba esa ola se desintegraba?

- Ella tiene un tipo de sangre que para los terrestres era sagrada, es sangre negra, como la mía y me imagino que sus padres la colocaron en una especie de pozo bajo la tierra para que no la tocara directamente, por lo cual la radiación posterior no le afecto- trataba de explicar la rubia.

- ¿Cómo? ¿Sangre negra? ¿Que es eso? ¿Cómo que sagrado?- estaba bastante confusa la castaña y no dejaba de preguntar.

- Si miras ese libro que tienes ahí envuelto en esa tela – le indicaba hacia el libro y le señalaba que lo tomara- ahí tendrás todas las respuestas, ese es el libro sagrado de los terrestres, solo lo tenía el portador de la llama o más bien el sacerdote quien a la vez era el consejero de Heda-

- Es una cultura bastante compleja diría yo, con muchos mitos y cosas inentendibles

- No es tan complejo, pero lee el libro o por lo menos trata de entenderlo, hay partes donde hay muchos símbolos y no sé qué quieren decir, es un lenguaje extraño.- le explicaba la rubia a una castaña cada vez más intrigada con esa cultura.

Un golpe en la puerta de la oficina hizo sacar a las dos de un mundo donde ninguna de las dos se había dado cuenta de que estaban.

-Adelante – indicaba la castaña después de despabilar un poco.

-Capitán, hemos encontrado unas ruinas a unos kilómetros de aquí y denotamos unas señales de radio muy débiles –daba su reporte su segundo al mando, el teniente Brown.

-¿Dijo ruinas?, ¿hay un edificio muy alto ahí?- preguntaba ansiosa Clarke

- Si, aunque el edificio está en el piso pero si, hay ruinas de concreto- miraba alternativamente el teniente, entre la rubia y la Capitán.

- Vamos a ir a investigar, reúne un escuadrón con nivel 1 y con tres vehículos completos, en 10 minutos salimos- ordenaba Alexa mientras se paraba de su silla.

-Quiero ir también, es posible que las señales de radios provengan del bunker que está debajo de las ruinas del edificio, ahí está el resto de los sobrevivientes de la ola, los terrestres y los nuestros- pedía la rubia.

- Te quiero lista y a las órdenes de mi teniente – la miraba con un dejo de impaciencia por la impertinencia de esa mujer.


Se dirigía a los laboratorios con prisa para dejarle el libro que le había entregado Clarke a su madre para ver que podía sacar de aquello, pues había una sección con un código que creyó era un lenguaje de programación que ella no conocía pero había visto algo en algunos documentos antiguos de la corporación.

- Madre, vengo a entregarte este libro que creo que te será interesante, es dela cultura de los terrestres, al parecer es sagrado, según me conto Clarke- le indicaba a su madre que había estado sumergida en unos papeles en el escritorio de su laboratorio

- A ver muéstramelo hija – recibió el objeto y al abrirlo no pudo dejar de abrir los ojos de una forma que indicaba sorpresa y no pasó desapercibida por la castaña menor.

- ¿Que pasa madre?

- Este…. Este es el diario de Becca, de la hermana de tu abuelo, la creadora de casi todo lo que ves aquí- estaba impresionada con lo que tenía en sus manos y no lo ocultaba.

- Wow, es impresionante que algo tan importante haya estado aquí en la Tierra, pero mira hay símbolos que no entiendo pero creo reconocer- le mostraba la sección del lenguaje.

- Oh por Dios! Es el lenguaje Julia, este lenguaje es el principio de todo, aquí explica cómo comenzó su vacuna contra el cáncer, sabes lo que significa hija mía?- la miraba con lágrimas en los ojos

- Que significa mama? – la miraba con duda pero ella sabía que significaba pero no quería ilusionarse.

- Lo que tengo en mis manos es tu posible cura, mi amor, aquí están las bases para poder salvarte- la abrazaba llorando de emoción.

- No puedo creerlo, de verdad no puedo creerlo.

Sin separarse una llamada entrante en el laboratorio hizo saltar las alertas a Alexa.

-Llamada entrante del primer jerarca militar General Woods a la segunda jerarca medica Rebecca Woods- anunciaba una voz sintetizada.

-Aceptada –indicaba la científica.

-Becca, como estas?, como esta Alexa? Supe que tuvo que tomar la inyección- le preguntaba con preocupación el hombre sin percatarse que su hija estaba mirándolo también a través de la pantalla.

-Estoy bien Padre, soy más fuerte de lo que crees- mostraba una pequeña sonrisa la castaña menor.

- Me alegro hija. Tengo noticias preocupantes acerca de los disidentes – el hombre mostraba un ceño fruncido dando la indicación de que era muy serio lo que diría.

- Te escucho Padre.

- Apareció Chermaine Diyoza y su ubicación es exactamente donde creímos que iría, esta con los European y creo que – hizo una pausa mirando con pesadez a su hija – la guerra se nos viene encima y será difícil.

- Esa mujer- apretaba los puños dejando blanco los nudillos y sus ojos verdes se convirtieron en fuego puro- juro que la matare Padre, aunque sea lo último que haga- una mano se apoyaba en su hombro y dos pares de ojos la miraban conociendo el sufrimiento que emanaban pues ellos mismos lo sentían, pues esa mujer, la mejor estratega de la corporación, era la líder de la disidencia, mercenarios sin escrúpulos y la asesina de su hijo, el hermano de Alexandra.