Dustin Henderson y su Amor Secreto
Perdón por no actualizar hace ya bastante tiempo, pero estoy en obras de remodelación en mi casa y esto me esta tomando mucho tiempo, sin embargo voy a tratar de que sea día de por medio la actualización para que no sufran con la espera.
Nos leemos abajo…
CAPITULO 3
Mike y sus amigos estaban pasando el rato en su sótano, intentando hacer los deberes, pero mayormente haciéndose los tontos, cuando Elle regreso de su aventura. Mike había esperado que ella viniera después del viaje de compras, y había esperado estar a solas cuando ella llegara, pero Dustin estaba absolutamente desesperado por obtener información privilegiada de Elle sobre Sylvia. Así que Dustin había insistido en quedarse, y luego, por supuesto, Lucas y Will decidieron quedarse también, sin querer quedarse fuera.
Eleven golpeó la puerta trasera que conducía al sótano, utilizando el toque secreto que Will le había enseñado. Mike se apresuró a abrir la puerta, pero Dustin llegó primero.
-¡Elle! ¿Qué paso? ¿Has averiguado algo? Preguntó Dustin, prácticamente saltando de emoción.
Will puso los ojos en blanco. –Lo que Dustin quiere decir es: ¿Lo pasaste bien?
Todo lo que Mike pudo decir fue: -¿Estás… usando brillo de labios?
Elle sonrió y asintió y Mike sintió un nudo en la garganta mientras trataba de no mirar. Lucas soltó una carcajada y comenzó a hacer ruidos de besos a sus espaldas.
Elle se volvió para responder a Will. Elle estaba radiante. –Fue divertido, dijo. –Me gustó Sylvia.
Dustin sonrió. -¡Te dije que ella es la mejor! Mike lo hizo callar.
-Eso es genial, Elle, dijo Mike, sacudiéndose de su distracción inducida por el brillo de labios y abrazándola. –Estoy muy orgulloso de ti, le dijo en voz baja en su oído.
-Elle va a terminar siendo más popular que cualquiera de nosotros, dijo Lucas, riendo.
-¿Puedo preguntar sobre Sylvia ahora? Gimió Dustin.
Mike rodó los ojos. –Nadie te está deteniendo.
-Está bien, Elle, todo está en ti, dijo Dustin, su voz llena de esperanza. -¿Ella… ella dijo algo sobre mí?
Elle sacudió la cabeza y Dustin pareció abatido. Luego se recuperó. –Está bien, bueno ¿descubriste algo sobre ella que podamos usar?
-¿Utilizar? Repitió Elle, insegura.
-Cualquier cosa que podamos usar para hacer que yo le guste, explicó Dustin.
-No funciona así, señalo Mike, pero Dustin lo ignoró.
-¿Cualquier cosa? Repitió, mirando a Elle con suerte. Ella se encogió de hombros, dibujando un blanco.
-Como, no se ¿Ella te dijo que tipo de chicos le gustan? Dustin sugirió.
Los ojos de Eleven se iluminaron y buscó en su mochila su nuevo libro. Se lo tendió a Dustin, señalando la portada. –Como esto, dijo ella.
-¡Que!
-¿Qué es eso?
-¿Qué demonios es eso?
-Mierda.
Mike, Will, Lucas y Dustin reaccionaron todos a la vez. Will y Lucas parecían profundamente divertidos, mientras Mike se ponía rojo y Dustin gemía tristemente.
-¿Es malo? Pregunto Elle a Mike, preocupada por sus reacciones.
-No, Mike chilló. –Es solo…
-Este libro es un tipo de... ¿para adultos? Will terminó.
Elle sacudió la cabeza. –Sylvia, Kate y Melissa no son adultas.
Will se encogió de hombros, no estaba seguro de cómo responder eso.
Lucas pudo ver que Elle necesitaba una explicación simple.
-Es un libro sobre besos, dijo.
Ahora Elle era la que estaba sonrojada. –Oh. Finalmente comprendió porque sus amigas se reían tanto del libro.
-Sí a Sylvia le gustan tipos como ese, dijo Dustin. –Estoy muy jodido.
-¿Por qué? Preguntó Elle. (Después de ver a los muchachos jugar tanto Calabozos y Dragones, era una frase que ella conocía bien).
-Elle, en serio. No me parezco en nada a este tipo. Nunca voy a parecerme a este tipo, dijo Dustin, haciendo un gesto hacia la portada. –Solo soy un idiota y obviamente le gustan los tipos de héroe fuertes, muy fuertes.
-Tú eres fuertes, señaló Elle. –Tú me cargaste antes, y eres valiente y gracioso y ¡tienes unos ojos bonitos! Dijo Elle, sonriendo. Dustin se sonrojó y Mike arrugó la nariz, un poco molesto a pesar de sí mismo. –Creo que a Sylvia le deberías gustar, anunció.
-Elle tiene razón, dijo Will, y Dustin rió entre los dientes.
-¿Crees que tengo unos ojos bonitos también, Byers? Pregunto, bateando sus pestañas. Will lo golpeo con fuerza.
-¡No es lo que quise decir! Solo digo: no necesitas actuar como un tipo duro y macho, solo se tú mismo y todo saldrá bien.
-No sé…, gimió Dustin. –Me viste esta tarde, apenas y puedo hablar cuando ella está cerca. Nunca me habría notado si Elle no hubiera usado sus poderes… dijo, deteniéndose mientras miraba a Eleven.
-Ah oh, no me gusta esa mirada, dijo Will, al ver la expresión de Dustin. –Estás tramando algo.
-¿Elle? ¿Me ayudarás? Dustin pregunto, con una voz inocente.
Elle parecía confundida. ¿Ayuda?
-No aceptes a menos que él te diga qué es, aconsejó Lucas.
Dustin suspiró y decidió derramarse. –Escucha Elle, te lo prometo, nunca te pediré otro favor para TODA MI VIDA, ¿vale? Pero tienes que hacerlo, solo tienes que ayudarme a hacer que Sylvia me quiera.
Elle miró al grupo. ¿Por qué yo?
-Porque eres una chica. Y tienes súper poderes, dijo Dustin. Todavía parecía insegura, por lo que tomo medidas drásticas, cayendo sobre sus rodillas y juntando sus manos dramáticamente. –Por favor, por favor, por favor, por favor, me voy a morir de lo contrario.
Elle miró a Mike. –No va a morir, le aseguró, poniendo los ojos en blanco.
Dustin sacó su lengua en dirección a Mike. –Mantente al margen de esto. Luego se volvió hacia Elle. –Elle, Elle, en serio. Si prometes ayudarme, te traeré Eggos todos los días durante un mes.
-Dile dos meses o nada, aconsejo Lucas.
-Cállate, Lucas, espetó Dustin. –Entonces Elle, ¿Qué dices? Pregunto, mirándola con esperanza.
Elle sonrió. –Te ayudaré, por ti, dijo ella. –Y por los Eggos.
Dustin sonrió y la envolvió en un gran abrazo de oso. -¡Eres la mejor!
Elle se rió y lo abrazó.
-¿Alguien quiere ayudarme a preparar la cena? La señora Wheeler llamó por las escaleras. – ¿Michael?
-¡Bueno! Mike gritó. Se volvió hacia Elle y sonrió tímidamente. -¿Quieres…?
Ella sonrió, asintió y salto las escaleras detrás de él.
Karen estaba en la cocina, sosteniendo a Holly en un brazo mientras agitaba una cacerola con el otro. -¡Oh, hola Elle! Dijo Karen. –No me di cuenta de que estabas aquí.
-Hola, señora Karen, dijo Elle. -¡Hola, Holly! Saludó con la mano y los ojos grandes de Holly se arrugaron mientras le daba a la niña una sonrisa adorable. Por alguna razón, Elle era muy popular con la bebé, tal vez por los "trucos de magia" que Elle hizo por ella cuando los adultos no estaban mirando o quizás porque Holly y Elle se entendían más de lo que nadie se daba cuenta, como dos seres recientemente lanzados en un mundo nuevo y confuso pero rodeado por una cantidad increíble de amor.
-De acuerdo, necesito darle un baño a Holly. -¿Pueden cocinar un poco de pasta y remover la salsa un poco mientras me voy? Karen preguntó. –Traten de no quemar nada.
Mike asintió. –Seguro mamá. Ella sonrió, revolvió su cabello y se apresuró a subir las escaleras.
-¿Qué tipo de pasta deberíamos preparar, Elle? Pregunto Mike, hurgando en el armario. –Tenemos espagueti, fideos, cabello de ángel…
-¿Cabello ángel? Pregunto Elle, con los ojos muy abiertos.
-No es pelo real, explicó Mike. –Es solo una palabra para la pasta que es larga y muy fina, ¿ves? Mike le mostró la caja. -¿Deberíamos hacer esto?
Elle asintió, entonces Mike agarró una olla del armario y la llenó con agua, poniéndola en la estufa. –Tenemos que hervir el agua primero, le dijo, encendiendo el fuego. –Toma un poco de tiempo… comentó, acercándose al fregadero para agarrar una cuchara de madera. Cuando volvió a la estufa un segundo después, el agua burbujeaba como loca y Elle se reía. Mike rodó los ojos. –Presumida, Mike se rió entre dientes, tirando la pasta al agua. Elle Observo con fascinación como los fideos frágiles como un palo comenzaban a ablandarse mientras se cocinaban.
-Oye Elle, dijo Mike, en voz baja. –Sabes, no tienes que ayudar a Dustin con este enamoramiento si no quieres.
Ella frunció el ceño. –Pero Dustin es mi amigo, un amigo es alguien por el que harías cualquier cosa.
-Lo sé, suspiro. –Pero siento que… también quieres ser amiga de Sylvia, ¿verdad?
Ella asintió.
-Bueno… Mike habló pensativamente. –Ella tal vez no quiera que nos cuentes todo lo que ustedes hablan. A veces… a veces los amigos tienen que guardar secretos, ¿sabes? Y… suspiro. –Sé que Dustin es muy persistente, pero yo No quiero que te sientas como una espía o algo así, deberías poder divertirte, hacer nuevas amigas y ser tú misma, es lo realmente importante.
Elle sintió una oleada de gratitud hacia Mike, por su protección y la forma en que sabía lo que la preocupaba antes incluso de que ella misma se diera cuenta.
-Mike, lo sé, dijo sonriendo y apoyada contra su costado. –Quiero hacer amistad con Sylvia, pero también voy ayudar a Dustin.
Mike puso su brazo alrededor de su hombro y miró a esta chica increíble, tan leal y valiente…y bonita y con un brillo de labios rosa… su cabeza comenzó a nadar un poco y estaba a punto de inclinarse y tratar de besarla cuando un crujido lo alertó sobre el hecho de que habían olvidado remover la salsa de tomate.
-¡Está empezando a arder! Exclamó Mike. –Date prisa, baja la temperatura y revuelve un poco la salsa, ¿podrías? Elle asintió y rápidamente se puso a trabajar. Mientras tanto, Mike sacó el colador y lo balanceó sobre el fregadero. Con un poco de esfuerzo, recogió la olla de pasta de la cocina, tratando de no gruñir por su peso. Empezó a verter el agua caliente en el colador, pero una parte se derramó sobre su mano derecha, haciendo maldecir y perder el control. Afortunadamente, en lugar de estrellarse contra el suelo, la olla simplemente flotaba en el aire.
Elle se precipitó y agarró su mano. -¿Herido? Preguntó ella, con una mirada preocupada mientras miraba la mancha roja en su piel. Mike notó por el rabillo del ojo que la cuchara de madera todavía estaba agitando la cacerola en la estufa. Mike sonrió, tratando de tranquilizarla. –Está bien, el agua estaba caliente, pero realmente no me quemé. Mike le frotó la mano con alivio. –Sin embargo, es una suerte que evitaras que la olla se cayera, eso hubiera sido un verdadero desastre.
Mike sacó un pañuelo del bolsillo y se acercó a Elle, con la frente fruncida en concentración. Suavemente, él comenzó a limpiar la sangre que había goteado de su nariz. Después, de que su rostro estaba limpio, colocó una suave mano sobre su barbilla y giró cuidadosamente la cabeza hacia la derecha y luego hacia la izquierda, revisando sus oídos para ver si tenían sangre. Esto se había convertido en un ritual de ellos cada vez que Elle tenía una hemorragia nasal, y siempre la hacía sentir cálida y segura y tan profundamente, realmente cuidada que apenas podía soportarlo.
Mike todavía no sabía qué hacer con sus poderes. Lo impresionaron, por supuesto, lo impresionaron y se sintió agradecido por todas las veces que los había utilizado para rescatarlo a él o a sus amigos. (No podía negar que se había enamorado un poco de ella cuando le rompió el brazo a Troy con su mente). También se alegraba, porque tener súper poderes era algo que merecía disfrutar, después de todo lo horrible que ella había pasado. Por otro lado, las secuelas que exhibió cuando su piel se había puesto delgada y enferma y con moretones, el sangrado, el agotamiento mental y físico lo preocupaban profundamente. Y no quería que sintiera que tenía que rescatar a todos o arreglar todo, todo el tiempo. Ella era mucho más que solo sus poderes, y él quería que ella lo viera.
Después, incluso cuando su cara estaba completamente limpia, Mike continuó mirándola fijamente y sosteniendo su barbilla ligeramente en su mano, sin poder apartarse. Como un imán, sus labios se movieron hacia ella hasta que ella cerró la brecha.
Su nuevo brillo labial se sentía pegajoso y desconocido contra sus labios, pero el sabor a fresa lo hizo sonreír. A Mike le gustaban las fresas casi tanto como a ella le gustaban los Eggos, en estos días.
Aun así, no creía que le hubiera importado, incluso si hubiera probado el regaliz negro. Le gustaba besarla tanto.
-¿La cena está casi lista? Nancy gritó mientras baja apresuradamente las escaleras. Elle y Mike apenas tuvieron tiempo de separarse y componerse antes encontrarlos en la cocina.
-Oh, chicos, dijo Nancy, mirándolos con divertida sospecha. -¿Qué están haciendo?
-…Cocinar, dijo Mike, su voz un poco demasiada alta.
-Claro, dijo Nancy, sonriendo a sabiendas de lo que este par estaban haciendo. –Bueno, si ya casi terminaste, deberíamos comenzar a preparar la mesa, ¿todos se quedan a cenar?
Mike asintió.
-Bien, pondré la mesa y Elle puede terminar de preparar la pasta, dijo Nancy autoritariamente.
-¿Qué hay de mí? Mike se opuso.
Nancy le dio una sonrisa malvada. –Tú, hermanito, vas a ir arriba para limpiar ese brillo labial de tu cara antes de que mamá lo vea.
Los ojos de Mike casi se salieron de su cabeza cuando rápidamente se cubrió la boca con las manos. Elle y Nancy se rieron mientras se alejaba.
Nos leeremos en el próximo…
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