Confianza (Capt 2)
Ed y Al caminaban de noche por la ciudad de Munich, esta vez iban rumbo al café donde habían quedado con Lily.
En el trayecto, Ed sólo se preguntaba cómo es que aquella chica había logrado involucrarse con la alquimia, no parecía una chica mala, pero tampoco podía dejarse llevar por lo que aparentaba.
Llegaron al café, escogieron una mesa, pidieron dos tazas de café y se sentaron a esperarla.
Al miraba a su hermano que seguía pensativo, deseaba preguntarle sobre qué pensaba respecto a la autora y el parentesco con Winry, pero le aterraba la idea de que esto llegara a complicar las cosas. No se atrevía a mencionar nada al respecto, sabía que Ed tal vez no lo tomaría con tanta importancia como él lo hacía. Aquel era capaz de pasarlo por alto con tal de dar con el misterioso hombre.
Lily pronto llegó al café y le preguntó a un mesero sobre los hermanos Elric, éste señaló la mesa donde ambos se encontraban.
- Buenas noches.- saludó al acercarse a la mesa.
Ed sólo le deslizo la mirada mientras ella se encontraba de pie, pareciendo esperar algo...
- ¡Ah! Lo siento...- se levantó Alphonse prontamente de su asiento. Velozmente corrió una silla para que Lily se sentara.
Ed no dijo nada aunque la chica sólo lo miró de reojo y luego le apartó la vista groseramente. Él a siguió viendo, en ese sentido, era igual de orgullosa que Winry.
- ¿Va a tomar algo?- preguntó otro mesero al acercarse a la mesa y dejar dos tazas de café, por supuesto que una sin leche.
- No gracias, después de todo no pienso tardar.- dijo la rubia con la vista en alto.
Ed rió un poco.
- ¿Qué le parece tan gracioso?- preguntó Lily mirándolo con enojo.
- ¿Ha-ace cuánto que terminó su libro?- intervino de inmediato Alphonse para que la situación entre Lily y Ed no empeorara.
- No mucho.- dijo la chica cambiando de carácter hacia Al.
- ¿Qué tanto?- preguntó Ed antes de sorber un poco de café.
Lily lo miró otra vez con enfado, pronto pareció entender el contexto; frunció el entrecejo y observó a los dos jóvenes.
- ¿Trabajan para algún diario?- preguntó.
- No…para nada...- dijo el castaño.- es sólo que nos gustaría saber.
- Dos meses, aproximadamente.- aún sospechando le contestó.
- ¿Y cuándo lo empezó?- preguntó de nuevo Al.
- Hace...dos años.
Edward y Alphonse quedaron pensativos, según lo que habían calculado, el misterioso hombre debió pasar cerca de seis años en nuestro mundo, de los cuales debió estar con Lily un periodo largo.
- Si no trabajan para un diario, ¿Por qué tanto interés en saber todo esto?- preguntó Lily un poco confusa.
- Es que... nos gustó mucho su obra y quisiéramos saber cada detalle.- dijo Al de imprevisto.
- Entiendo, entonces… ¿A qué se dedican?- preguntó gustosa.
Ed comprendió, Lily intentaba cambiar de tema, así que intentó ser más directo.
- Y... ¿Qué fue lo que entregó a cambio?- preguntó ignorando la anterior pregunta de la chica.
Ella miró a Ed y sonrió con sarcasmo.
- ¿De verdad cree que le diré tan fácilmente…joven Edward?
El de ojos miel se sorprendió, para su mala suerte resultó no ser tonta.
- No suelo ser abierta con extraños.- agregó Lily con la misma sonrisa.
No era de esperarse que Ed se enfadara.
- ¡Usted fue la que dijo que hablaríamos de ello!- alzó la voz poniéndose de pie, estaba harto de darle vueltas al asunto.
- Lo sé, pero no ahora…
- ¿Entonces cuándo?- interrogó Al con seriedad.
- La confianza no es algo que se gana de un día para otro… y por lo que veo a ustedes les costará el doble.- dijo Lily colocándose de pie y mirando al par de hermanos que estaban boquiabiertos, era obvio, de verdad no creían que fuese tan astuta.- Con permiso.- se despidió para marcharse.
- Sólo le advierto que esta no será la última vez que nos volvamos a ver.- le advirtió Ed con una sonrisa.
Se detuvo pero no volvió la vista hacia atrás.
- Eso espero.- se le escuchó susurrar, diciendo esto continuó su camino.
xXx
A escasas horas del día los hermanos Elric se preparaban para salir.
- ¿Estás seguro de que ahí la encontraremos?- le preguntaba Al a Edward en lo que este se acomodaba los guantes.
- Estoy casi seguro…
Salieron a la calle y Edward apresuró el paso, miraba hacia al frente y esquivaba a las personas que se encontraban en su camino. Al solo lograba ver una gabardina café perdiéndose entre la gente. Igual intentaba esquivar a las personas para poder alcanzar a su hermano, pero no faltó que se disculpara dos o tres veces por rozar con una que otra.
Llegaron a una escuela, dándose cuenta Al por la fachada del lugar. Su hermano no le mencionó nada de aquel colegio.
Cruzaban el jardín de la entrada cuando Ed se detuvo al escuchar unas voces, Al aprovechó para contemplarlo y darse cuenta de la forma en la que actuaba; definitivamente la chica lo había sacado de quicio, por ello se comportaba más serio de lo normal.
Empezaron a merodear por el jardín. Las voces se empezaron a escuchar cada vez más con claridad y una sobresalía entre las demás.
Ahí estaba, sentada en el patio de la escuela, la chica de cabellos rubios riendo y disfrutando con varios niños a su alrededor un libro de cuentos que sostenía en sus manos.
Los pequeños pronto se dieron cuenta de la presencia del par de visitantes. Lily los siguió con la mirada y al ver a los hermanos Elric su sonrisa se desvaneció por completo.
- ¿Qué hacen aquí?- pregunto poniéndose de pie y clavando con seriedad sus ojos en Edward.
- Te advertí que nos volveríamos a ver.- dijo el joven rubio cerrando los ojos y sonriendo graciosamente.
Lily lo miro por unos instantes y luego se dirigió a los niños.
- Es todo. Hemos terminado la clase, pueden retirarse.- concluyó el estudio con sus alumnos.
Los niños empezaron a retirarse y Lily los siguió ignorando por completo a los dos hermanos.
Después, dentro de la escuela, entró a una oficina, cogió un abrigo y un sombrero, y ya estando lista para irse se topó con Edward en la salida del colegio.
- ¿A dónde va?- preguntó mientras la seguía, él aún no borraba su sonrisa.
- No creo que en verdad le importe...- dijo siguiendo su camino y apretando el paso.
Recorrió seguida por Ed un buen tramo, de repente se detuvo y por consecuente Ed también lo hizo. De pronto, se escucharon sollozos proviniendo de Lily, Ed no le veía el rostro ya que estaba a sus espaldas, pero la impresión cambió radicalmente su determinante rostro.
- ¿E-está bien?- le preguntó preocupado.
Hubo silencio...
- ¡DEJE DE ACOSARME MALDITO PERVERTIDO!- se le escuchó gritar a Lily a los cuatro vientos.
Ed quedó atónito al tiempo que varias personas empezaron a acercársele.
- Así que está acosando a la señorita. Debería tener cuidado con lo que hace...- le decían comenzando a rodearlo.
Él retrocedió, estaba apunto de explicarse cuando vio a Lily huyendo a toda prisa.
- Maldita…- murmuró con rabia; había caído en su trampa.
Lily corrió varias cuadras, se detuvo frente a una reja, sacó una llave y con rapidez le quitó el candado, seguidamente entró a la propiedad, cruzó el jardín y por fin entró a la casa cerrando de golpe la puerta. Alphonse la veía desde la otra acera. Pasara lo que pasara, Ed le había pedido que la siguiera discretamente si ella se rehusaba a detenerse.
Por otro lado, Ed se encontraba rodeado de varias personas dispuestas a hacerle pagar por el supuesto malentendido.
- No queremos jóvenes como tú por aquí...- lo amenazó un hombre acercándosele.
Edward estaba demasiado distraído con la astucia que había tenido Lily; ya estaba harto y no quería causar más problemas.
- ¡Yo no soy de esa clase de personas…apártese!- gritó al hacer a un lado al hombre y salir corriendo.
En la acera Alphonse esperaba a su hermano, no pasó mucho y él finalmente llegó.
- Es más astuta de lo que creí…- le decía a Al tratando retomar aire, después del malentendido había corrido lo más rápido posible. -…pero no más que nosotros.- observó la casa en donde Lily se había ocultado.
Pasaron el jardín de la entrada con facilidad. En su intento por esconderse, Lily había olvidado poner de nuevo el candado de la reja. Pronto se encontraron frente a la puerta. Ed comenzó a tocar; tocó una y otra vez, estando apunto de tocar por tercera vez, la puerta se abrió y una silueta femenina que reflejó cierta ternura se asomó tras ella.
- Disculpe… ¿Se encuentra Lily?- preguntó un poco apenado Edward.
- Si claro, en seguida la llamo...- dijo dulcemente la mujer.- ¡Lily, hay dos chicos que te buscan!- gritó al entrecerrar la puerta.
Una ventana del segundo piso se abrió, Ed y Al desde afuera se dieron cuenta. De la ventana Lily se asomó para verles.
- ¡De ninguna manera hablaré contigo Edward Elric!- gritó.
Ed frunció el ceño, casi le respondía a Lily cuando la mujer agregó.
- Pero hija no creo que….
- ¿Hija?- preguntó Alphonse.
La mujer se disculpó.
- Sí, así es...Yo soy la señora Rosenberg, lamento no haberme presentado antes.- dijo encantadoramente la madre de Lily.
A Ed y Al les sorprendió la noticia. Se les hacía difícil creer que la madre de la otra Winry permaneciera con vida, no podían recordar con claridad a los padres de su amiga Winry, pero de haberlos conocido mejor, sabían que habrían sido igual de amables con ellos como lo era la madre de Lily.
- Así que ustedes son los hermanos Elric.- los miró la Señora Rosenberg, Ed y Al no respondieron pero la expresión en sus rostros lo afirmaba.- Ya veo...adelante, pueden pasar.- les invitó.
Se extrañaron por la invitación pero no pensaron dejar pasar esa valiosa oportunidad.
Entraron a la casa siguiendo a la madre de Lily, en el recorrido observaron cuadros y retratos. Llegaron a la sala y la mujer les ofreció que se sentaran en una de los muebles, de tal forma que Edward quedó junto una mesa de estar, en la cual se apreciaba una fotografía en donde al parecer estaba Lily de pequeña con el mismo parecido de Winry, junto a ella se hallaba una niña de tez morena de igual edad; ambas sonreían.
- Yo sé que Lily puede ser un poco conflictiva e impulsiva pero todavía conserva esa sonrisa.-dijo la madre de Lily observando también el retrato.- De verdad disculpen si ha sido grosera con ustedes, difícilmente confía en las personas. Por todo lo que ha pasado, ha llegado a creer que le harán daño.
- No se preocupe, sólo queremos hablar con ella.- dijo con una sonrisa Alphonse. Su hermano todavía contemplaba la imagen.
Miraba la fotografía con mucha atención, era increíble el parecido que desde pequeña tenía Lily con Winry. Repentinamente se percató que en el cristal que protegía el retrato se reflejó la imagen de Lily, se dio la vuelta y ahí se encontró con ella, parada a la entrada de la sala. Lo miraba detenidamente, sin embargo, no estaba seria o enfadada, solamente le posaba la mirada con cierta tristeza. Pronto la señora Rosenberg se retiró de la sala sin decir palabra, dejando a los tres jóvenes solos.
- Felicidades Edward Elric, has llegado más allá de lo que pensé.- sonrió Lily a secas apenas se fue su madre.
- Se nota que no me conoces.- le devolvió Ed la sonrisa.
- Ni tú a mí.- suspirando dijo Lily.- ¿Qué es lo que quieres de mi?
- Nada, realmente sólo quiero que hablemos acerca de tu libro.
Alphonse sólo los escuchaba.
- ¿Realmente quiere hablar de él?
Ed no respondió, no quería hablar precisamente acerca del libro, sólo no quería ser muy directo, pero no pudo evitar serlo.
- ¿Qué tanto sabes de alquimia?- le preguntó a Lily.
- No me sorprende su pregunta…porque no recuerdo haber mencionado en mi libro la ley de los estados equivalentes, si a eso se refiere.- mencionó ella.
Ed entendió la indirecta; Lily sabía que no había leído su libro.
- No sé más de alquimia de lo que tú sabes.- contestó aquella su pregunta.
A Ed y Al no les sorprendió su respuesta.
- ¿Cómo es que sabes de ella?- preguntó Alphonse.
Lily quedó callada pero sus ojos reflejaron nostalgia.
- ¿Qué tanto has sacrificado Lily?- preguntó Ed mirándola fijamente.
Esta vez los ojos de Lily manifestaron tristeza. Discretamente se acomodó los guantes.
- Si quieres saberlo…tendrás que ganarte mi confianza.- miró sólidamente a Ed.
Él sonrió, se puso de pie y Al hizo lo mismo.
- Entonces, nos veremos pronto.- dijo previamente de retirarse de la casa.
En el camino de regreso Alphonse sólo veía lo pensativo que se encontraba Edward, notó que se detuvo, riendo.
- ¿Hermano, de qué te ríes?
- Es sólo que….- Ed miró hacia el cielo, era de noche y sus rubios cabellos se mecieron ante el ligero roce del viento -...cuando buscábamos la piedra filosofal Winry siempre se preocupó por nosotros, nunca le dijimos precisamente la verdad de lo que buscábamos, para en cierta forma protegerla, ya que de haberle dicho nos habría acompañado en su búsqueda. Aún así, no puedo evitar recordar su rostro exigiendo un poco de confianza. Ahora, quienes exigen confianza, somos nosotros.
Alphonse miró preocupado a Ed y luego lo acompañó a contemplar la noche.
xXx
Los días fueron transcurriendo y las visitas a casa de Lily se fueron haciendo cada vez más frecuentes. Al principio Lily sólo hablaba de lo que le gustaba hacer y sobre qué pensaba hacer con su vida. Ed se aburría de sus conversaciones, no iban a lo que de verdad quería escuchar. Por otra parte, Alphonse se entretenía con lo que Lily decía. Ella nunca les habló sobre alquimia y cuando Ed deseaba preguntarle al respecto simplemente lo evadía. Pero conforme el tiempo pasaba, se fue dando cuenta de que Lily era una chica impulsiva y sincera a quien no le gustaba perderse de algún detalle; él simplemente la escuchaba, únicamente disfrutaba de verla reír, cuando lo hacía le traía gratos recuerdos de su amiga Winry.
Pocas veces Edward y Alphonse se abrían con ella. Ed no sólo se dio cuenta del tipo de persona que era Lily, sino también del pasado que ocultaba ya que pocas veces se atrevía hablar de él. Ed tampoco le contaba acerca de su pasado, pero sabía que pronto llegaría el día en que todo lo dicho valiera la pena, para ese entonces ya se habría ganado la confianza de Lily y ella finalmente le revelaría lo que tanto encubría.
Un día, salieron los tres a caminar por la noche y como siempre Lily tenía un tema del cual hablar. Todo iba bien, hasta que empezó a hacer demasiado frío. Ed y Al no sintieron molestia alguna pero Lily a menudo se frotaba las manos. Al le ofreció que fuera a casa de ellos para que se calentara, aunque a Ed no le agradó la idea, ella con gusto aceptó.
Cuando llegaron encendieron la chimenea y Lily se acercó al fuego.
- Lily, será mejor que te quites los guantes, así te calentarás mejor.- le dijo Al a Lily, él y su hermano advirtieron lo ridícula que se veía poniendo ambas manos frente a la chimenea con los guantes de piel todavía puestos.
- No, no te preocupes, esta bien así.- dijo ella aún tiritando de frió.
Ed miró las manos de Lily frente a la chimenea en un intento desesperado por opacar el frío, mientras las veía, se dio cuenta de algo: Desde que conoció a Lily, jamás había visto que ella se quitara los guantes.
Lily tampoco había visto que él se quitara los guantes, rara vez lo hacía, sin embargo, ella nunca sospechó de su brazo metálico. Pero era obvio que los guantes de piel de Lily cubrían algo más que sus manos.
Ed empezó a sospechar.
No pensaba dejar pasar un día más, necesitaba que por fin Lily le dijera todo acerca de su pasado. Decidió un día ir solo a casa de ella, le había comentado a Al acerca de sus sospechas pero le había pedido que aceptara que sólo él fuera, y así fue. Entretanto, Alphonse decidió dar un paseo por las calles para distraerse un poco, realmente le preocupaba la situación.
Ed se dirigió completamente solo y dispuesto a aclarar las cosas. Cuando llegó a casa de Lily la sirvienta lo recibió, le dijo que la rubia no estaba pero que pronto regresaría, le ofreció que se sentara a esperar, pero Ed prefirió esperarla de pie, observando las fotografías que estaban en la sala. De improviso, se sintió atraído hacia el segundo piso y sin pensarlo subió con facilidad asegurándose de que nadie se diera cuenta. Solamente una de las habitaciones se encontraba con la puerta abierta, cuando entró, notó que la habitación era de Lily.
En el interior, ésta estaba repleta de fotografías y libros, precisamente por las fotografías fue que se dio cuenta de que la habitación le pertenecía a Lily. En todas, ella aparecía de pequeña y acompañada por la misma niña de piel morena que se apreciaba en el retrato de la sala.
Miraba las fotografías con detenimiento. Tomó una para verla mejor de cerca, en eso estaba cuando Lily entró a la habitación. Ella no dijo nada, solamente entró y se le acercó, él tampoco dijo nada al verla entrar. No tardó mucho su mutuo silencio.
- ¿Quién es ella?- preguntó Ed al tener cerca a Lily.
- Es una amiga de la infancia.- respondió observando también la foto.
Se llenó de tristeza y se dirigió a la ventana, era de tarde y se quedó contemplando el ocaso.
- ¿Hay algo que quieras decirme?- preguntó Ed a espaldas de ella.
- No…- dijo sin siquiera terminar. Cuando volteó Ed la tomó de las manos por la fuerza y le quitó un guante, vio la palma de su mano al descubierto. No vio nada raro.- ¡Suéltame!- gritó intentando zafarse de él, lo que resultaba imposible; Edward las sostenía con su brazo derecho.
Inmediatamente éste viró sus manos se percató de que en su muñeca tenía una cicatriz. Se desconcertó y pronto la soltó. Lily se echó hacia atrás tomando su mano descubierta con la otra. Su rostro se llenó de lágrimas.
- Lo-lo siento.- se disculpó Ed apenado.
- ¿Lo sientes? ¡Ni si quiera tienes idea por lo que he pasado!- expresó con lágrimas.
La miró preocupado.
-¿Quieres saberlo?- gritó Lily.
- Lily…yo...- alcanzó a decir Edward pero ella ni caso le hizo.
- Supongo…que te lo has ganado…así que te lo diré.- dijo con voz débil en lo que Ed le prestó atención, quería escucharla muy pesar de las circunstancias.- Hace mucho, cuando yo era niña vivía en el campo, ahí conocí a la hija de una de las criadas y nos hicimos mejores amigas...- trató de evitar el llanto pero las lágrimas le brotaban.-….cerca de donde vivía, había una casa aparentemente abandonada hasta que nos dimos cuenta de que un hombre la habitaba. Un día pasamos por la casa y el hombre nos ofreció dulces, nosotras, ingenuas, los aceptamos…y nos invitó a entrar… pero era una trampa, nos ataron y nos metieron en una habitación oculta, ahí nos dejaron días, completamente en la oscuridad, sin nada qué comer. Una vez, escuché que uno de los hombres mencionaba que la policía pronto daría con ellos y que no tenía caso que nos mantuviera con vida a las dos… así que entró a la habitación, sacó una pistola y en la oscuridad disparó al azar; el balazo dio justo en la cabeza de mi mejor amiga...
Ed veía con cierto terror los azules ojos de Lily que rompían en lágrimas.
- …yo la vi morir, ni si quiera pude gritar o llorar…simplemente la vi desplomarse en la oscuridad. Después de eso, la casa quedó completamente en silencio. Me dejaron con el cadáver y de nuevo reinó la oscuridad, pasaron días y días que parecían eternos, ni si quiera los conté…estaba agonizando. Cuando estaba por dar lo último, la policía me encontró. Pero ya nada volvió a ser lo mismo. No podía evitar recordar el fétido olor del cadáver en descomposición y la razón por la cual la mataron a ella y no a mí… así que… atenté contra mi misma.- diciendo esto se quitó el guante que le faltaba y le mostró a Ed ambas muñecas con cicatrices. Nuevas lágrimas corrieron por sus mejillas.
Ed también se quitó los guantes y extendió tristemente ambas manos. Lily se calmó. No entendía el porqué pero lentamente se acercó a él, colocó sus manos sobre las suyas, mirándolas con atención. Luego alzó la vista.
- Una de tus manos es más fría que la otra… ¿Por qué?- preguntó con los ojos empapados de tanto llorar.
Aún triste, Ed hizo un movimiento y dejó a la vista su brazo metálico. Lily llevó ambas manos a la boca, se encontraba asombrada.
- Supongo que has oído de la transmutación humana... y de lo fatal que puede resultar.- dijo Edward bajando la vista y mirando su brazo derecho.
Lily lo comprendió y de nuevo se acerco a él, lo tomó de las manos y le sonrió tiernamente.
- Me alegra saber que no soy la única que ha sacrificado tanto.- dijo mirándole a los ojos.
Ed también la miró y le devolvió la sonrisa.
