Respuesta a beautifly92 : Primero que nada te pido disculpas por no contestarte en seguida, jeje me fui de viaje. Bueno, pasando a la respuesta, verás, cuando inició el fanfic había pasado un año después de que Alphonse se quedara con Edward, por lo tanto el tiene en un principio 19 años y Alphonse pues un año menos, como debería ser, supongamos que por el hecho de ya estar del otro lado de la puerta con su hermano, además de recuperar la memoria, también recuperó sus cinco o cuatro años de crecimiento. Cuando pasó lo de Lily y Estefanía, mientras se ganaban su confianza y se conocían mejor, pasó medio año, es decir, Edward pasando a los 20 y Alphonse a los 19. Lily y Estefanía tendrán casi la misma edad que Edward y Alphonse respectivamente. Cuando Lily estaba de prometida, podrás notar que sí era demasiado joven para estarlo. Espero haber aclarado tu duda y si alguien tiene otra más, con gusto se la responderé)
Felicidad (Capt 9. Parte 2)
Así como el invierno se lleva el otoño, así como las flores florecen y se marchitan, el tiempo, había pasado, esta vez, trayendo un futuro por delante, para todos…
El sol radiaba aquella mañana, Scheska acomodaba lo que parecía ser un velo sobre una cabellera rubia.
- ¡Listo!- dijo tras bajar de un banco y mirar a la futura novia.- Te ves hermosa Winry.- confesó sonriente. Winry se miró en el espejo y río bajando la mirada por un costado.- Aaah.- suspiró Scieszka pasando la mano por la frente.- ¡Qué rápido pasa el tiempo! ¿No te parece?- preguntó alzando una ceja.
- Demasiado.- susurró Winry.
- Bueno, iré a ver cómo van los invitados.- dijo alegre Scieszka llevando un vestido azul, pero como siempre un poco desaliñada. Winry la miró y en aprobación le sonrío antes de que se marchara.
Cuando se fue, se contempló en el espejo y vio el reflejo de una chica rubia con un hermoso vestido blanco, que lucía radiante pero no como su sonrisa; parecía incompleta, como si le faltara algo, o alguien, para sentirse llena de júbilo.
- Me pregunto…- dijo virando a ver una fotografía sobre el tocador de su habitación.- Si para ustedes dos también habrá pasado demasiado rápido.- suspiró tras ver la imagen de pequeños de los hermanos Elric.
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- ¡Hermano!- gritaba Al rodeado de un grupo de personas que se encontraban en un abierto campo verde.- Disculpe, ¿Ha visto a mi hermano?- le preguntó un poco preocupado a un hombre que pasaba por ahí.
- No, me parece que lo vi por la mesa de bocadillos.- respondió el señor. Alphonse empezó a moverse entre la gente en dirección a la mesa de tentempiés, hasta que se topó con una joven pelirroja que vestía elegante y traía el vientre abultado.
- Alphonse, mira cómo traes esa corbata.- dijo la dama al acercársele para acomodar el lazo de su traje.
- Busco a mi hermano, muy pronto comenzará la ceremonia.- se mostraba un poco inquieto.
- No te preocupes, verás que pronto aparecerá.- sonrió Estefanía.
- Seguiré buscándolo.- no muy convencido dijo y se apartó de su esposa.
- Dos años y siguen inseparables.- suspiró Estefanía al ver a Alphonse irse para buscar a su hermano.
- No has visto a mi…- empezó a preguntar Al a un joven que estaba de espaldas, pero cuando éste viró a verlo cortó sus palabras.
- ¡Alphonse! ¡Qué alegría!- se mostró Ernest sosteniendo una copa, Al le sonrío fingidamente.- Y dime… ¿Dónde está Edward? me ha sido muy difícil encontrarlo, es que con tanta gente es imposible encontrar al enano.- se burló.
- Eso quería preguntarte…- dijo tímidamente y un poco incómodo.
- ¡Oh vamos Al! No me dirás que no fue un poco "tonto" de su parte cuando creyó que yo me traía algo con Lily ¡Por favor! ¡Si crecimos juntos! ¡Ella es cómo una hermana para mí! tuve que explicarle cientos de veces que sólo estaba probándolo para ver si era lo suficiente capaz para merecerla.- trató de justificar su burla.
- Aún así, no es razón para burlarse de él.- trató de evitar los comentarios de Ernest respecto a su hermano.
- Sí, sí, lo que digas.- dijo sin darle importancia sorbiendo un poco de licor, Alphonse aprovechó y se apartó de él.
- Uff.- suspiró y siguió su búsqueda.
En el lugar había mucha gente, todos platicaban y vestían elegantes, Alphonse no era la excepción ya que tenía un importante papel en dicha ceremonia. Caminó un poco más y se topó con lo último de la reunión, pero no encontró a Edward.
- Dónde estarás hermano…- se lamentó quedando de pie y mirando preocupado hacia el cielo azul.
(Recomendación: canción Bratja, brothers)
Un joven, de cabellos rubios, se encontraba sentado en una colina con los pies encogidos hacia el pecho y los brazos recargados en sus piernas, se hallaba perdido en sus pensamientos con la vista en alto hacia al cielo y apartado de cualquier distracción, sus dorados mechones se mecían al compás del viento. Miraba con una leve sonrisa el amplio panorama, el contraste del cielo con los amplios campos le recordaban mucho su natal Rizenbull, luego, desvaneció su sonrisa y bajó la mirada; recordar Rizenbull le traía cientos de recuerdos, entre ellos, vislumbró la tierna sonrisa de su madre y después la de un pequeño castaño que posteriormente se volvió armadura.
También entre sus recuerdos halló a una maestra que inspiraba respeto, a un alquimista con semblante serio de cabello azabache, la euforia de un padre de lentes por su hija, a un fornido hombre de copete rubio, la joven madre que supo seguir adelante con sus propios pies, a una pequeña que más tarde murió trágicamente convertida en quimera, no sólo recordó eso, sino también numerosos momentos que le robaron una que otra sonrisa y otros, que le cobraron lágrimas y le producían coraje, que poco a poco le revelaron la identidad de siete seres llamados homúnculos, mejor conocidos como sus enemigos.
Fueron largos años buscando una respuesta, con una familia de la cuál llevaba como padre a un hombre a quien le era indiferente, y una amiga, una mecánica, que toda la vida estaría para recibirlo con los brazos abiertos.
Recordó a todos los que estuvieron presentes a lo largo de su vida y cada momento que vivió a su lado, pero se olvidaba de alguien, el principal de todos, de quien frecuentemente se olvidaba…
Recordó a un chico de gabardina roja que bajo la lluvia sostenía en la mano un reloj de plata que poseía una promesa inscrita "Don't forget 3 Oct".
El pequeño niño de ojos dorados, con unos ojos inocentes miró hacia al cielo mientras le caían gotas de lluvia en el rostro, en eso, Edward volvió en sí, y recordó a todos, absolutamente a todos lo que formaron parte de su búsqueda por la piedra filosófal y de sus sueños por recuperar el cuerpo de su hermano, los recordó con tanta melancolía, pero esta vez…todos sonreían, como si el destino nuca les hubiese arrebatado algo, como si él o ellos todavía estuvieran a su lado…y lo estaban, al menos en sus recuerdos, vivían con él al otro lado de la puerta.
Extendió su brazo derecho y lo vio brillar intensamente bajo los rayos de sol.
- No me digas que te estás arrepintiendo.- río Alphonse después de encontrar a su hermano. Edward lo miró y se alegró.
- Por supuesto que no.- dijo poniéndose de inmediato de pie, Alphonse empezó a dirigirse a la fiesta seguido por él.
Notó que su hermano ya no lo seguía, y cuando miró detrás, lo vio de pie mirando de nuevo los amplios campos.
- Hermano, gracias.- le dijo en lo que Ed perdía de vista el panorama y lo miraba sin entender.-Gracias por permitirme quedar a tu lado y crecer contigo.- expresó Alphonse sonriente. Ed lo miró dándole una sonrisa y volvió su vista al horizonte.
- Ojala yo también pudiera agradecerle a ellos.- suspiró metiéndose las manos en su traje recordando pequeños fragmentos de su vida.
Cuando Edward y Alphonse llegaron a la reunión, la ceremonia estaba por empezar. Edward se acomodó donde le correspondía y Alphonse se puso a un lado de él, justo en el lugar que por ende le concernía al padrino. La gente empezó a hacer suspiros de admiración y emoción, y entre ellos, salió una joven con un hermoso vestido blanco con el rostro cubierto por un largo velo, portando en las manos un racimo de rosas blancas. Edward en cuanto vio a la novia esbozó una gran sonrisa.
Scieszka hizo una señal y una joven de blanco empezó a caminar por el trayecto que separaba por los costados las sillas de invitados, llegó al final y se encontró con un chico que no le daba la cara, cuando volteó y la vio tan bella y pura, le sonrío con su inmanente sonrisa, viéndola con sus profundos ojos azules.
La ceremonia empezó, Winry no pudo evitar en pleno sermón observar discretamente a todos sus invitados. Todos estaban de pie, mirando a la pareja que tenían por enfrente sin notar que Winry se había distraído, ella los miraba considerando que todos estaban ahí; estaba Armstrong vestido con elegante traje, estaba Rose cargando a su hijo en brazos, al igual estaba Scheska con la pequeña Elysia y su madre a un lado, también estaban presentes Mustang con la teniente Hawkeye a su costado. Winry notó algo extraño en la última pareja, pues justo en ese momento, el ya ahora Fürer, tomó delicadamente la mano de la teniente y ambos se sonrieron dulcemente, Winry río un poco y luego notó que entre los invitados también se encontraba el esposo de Izumi, que a pesar de ser corpulento portaba también un traje, todos estaban ahí, a excepción de la abuela Pinako, que por azares del destino había partido para siempre.
Winry pasó de nuevo la mirada entre los invitados cómo si buscara a uno en especial, pero sólo encontró dos asientos vacíos.
- Puede besar a la novia.- se escuchó por ambos lados de la puerta. Edward alzó el velo que cubría a la novia y miró los dulces ojos de Lily. Por otro lado, en cuanto se alzó el velo de Winry ella se topó con la linda sonrisa de Thomas.
Las dos parejas sellaron su encuentro con un tierno beso, que al finalizar permitió escuchar muestras de felicitación y alegría adornadas con aplausos. Edward miró a su alrededor y vio a al oficial Hugues acompañado de Gracia, también vio a Noah acompañada de un grupo de gitanas, vio a la madre de Lily y finalmente a su hermano con Estefanía. Edward sonreía felizmente junto con Lily mientras todos los presentes les arrojaron trozos de cinta y papel. Para Winry había sido el mismo recibimiento, y ella, junto con Thomas, también irradiaba alegría.
Mientras transcurrían las escenas de felicidad, en las mentes de Winry y Edward se cruzaron palabras:
"Si tan sólo…
Él...
Yo...
Pudiera regresar,
Le haría saber lo feliz que soy"
Terminaron entonando al mismo tiempo la pareja de amigos, recordando que de cualquier forma, sea como sea, siempre permanecerían juntos, compartiendo lo más grande de la vida: la felicidad.
