¡Mil millones de gracias al cubo a aquellos que leyeron mi fanfic! Espero encontrarlos de nuevo entre mis lectores en mis próximos fics.
Nota: existe una especie de continuación con "La alquimista de la sangre dorada".
Nuevas esperanzas y un destino por delante
- Aww.- bostezó Edward estirando los brazos mientras que Alphonse, en un asiento junto a él, lo miró con una sonrisa.
Edward bajó la mirada y se topó con un pequeño niño castaño de ojos rubios sentado en el regazo de su hermano. El niño, a pesar de su escasa edad, le dedicó una sonrisa a su tío. Ed le devolvió la sonrisa al infante.
- Si Lily no se hubiera ido a sus dichosas conferencias, yo también tendría a un niño en brazos.- suspiró y se lamentó sin perder de vista al pequeño.
Alphonse miró aún más atento a su hermano y ambos se sonrieron.
Después, Edward se recostó en la pared a sus espaldas.
- Espero que esté bien…- dijo un poco preocupado pero más que eso dudoso.
- No te preocupes, Estefanía está con ella.- lo animó Alphonse, Edward se consoló un poco y de nuevo miró hacia los pasillos del hospital viendo pasar a las enfermeras, como si esperara a que una le trajera la noticia que lo traía tan inquieto.
- Ya verás, cuando nazca, siempre estaré con él…seré el padre que nunca tuve.- dijo desvaneciendo un poco su sonrisa, pero luego la recuperó todavía más alegre.- Jugaremos juntos, le enseñaré a defenderse, le mostraré todo lo que sé y…
- Pero que tal si…- lo interrumpió Al cortando sus alegres palabras al darse cuenta de un pequeño detalle, su hermano mayor no entendió el porqué de la interrupción.
Prontamente una enfermera se asomó por el pasillo trayendo en brazos un pequeño bulto blanco.
- El señor Elric...- llamó. El mayor de los Elric inmediatamente se puso de pie. Alphonse al igual se puso de pie junto a su hermano para compartir el tan importante momento.- Felicidades...- dijo la enfermera entregando el bulto en brazos de Edward. Éste lo tomó un poco torpe pero con tanto cuidado como si le hubiesen entregado un delicado tesoro.
Ya teniendo el bulto en brazos, pasó la mano por encima del manto blanco descubriendo el rostro del recién llegado.
- Es una niña.- terminó diciendo sonriente la enfermera y en un abrir y cerrar de ojos se marchó.
Alphonse miró a la pequeña que dormía angelicalmente en brazos de Ed, luego miró a su hermano recordando todas las referencias que había dado sobre un futuro varón. Notó que había borrado su sonrisa.
- Hermano…- preocupó Alphonse.
- Es…- dijo Ed con voz opaca, Al lo miró sorprendido.- es hermosa.- terminó diciendo con una leve sonrisa y embelezado con la pequeñita.
La recién llegada empezó a retorcerse en brazos de su padre, empezó a sollozar y brotó en llanto.
- Victoria….- pronunció Edward sin perder de vista a la bebé. Su hermano no comprendió que quería decir con esto.
Ante la incógnita de Al, Edward bautizó a su primogénita:
- Victoria Elric…ése será su nombre.
