Capítulo 4: La invasión de Carcino.

El viento golpeaba la cara de la princesa. Llegó lo antes posible a Renais. Todo estaba en ruinas, la gente gemía. Los caballos muertos, los soldados desangrados. Cubierta de lágrimas corrió dentro de lo que quedaba de castillo buscando a Seth. El fuego consumía rápidamente las cortinas, los manteles, y todo material inflamable, lo que hacía casi imposible distinguir el ambiente. Hubo una explosión y Eirika fue azotada contra una pared. Se sintió débil, a punto de desfallecer. Una mano la sostuvo. Seth, su fiel caballero, ensangrentado, la sostenía. "Nunca te dejaré sola…"

Escaparon por los paneles secretos. Eirika se oponía, debía regresar.

Llegaron a las afueras, ambos vieron como el castillo se desmoronaba, la gente corría desesperada mientras sus casas eran incendiadas inminentemente por el fuego. Seth cayó al suelo, en el costado, tal armadura arrancada, ensangrentado se encontraba. Una herida superficial, dijo él, pero Eirika lo conocía y sabía las veces que Seth trataba de parecer más fuerte de lo que era, estaba débil y esa herida aún sangraba.

Se vieron rodeados, Eirika no los vio venir, ella con su espada contra una decena de soldados de Carcino, allí estaban, una vez más habían traicionado la confianza de Renais.

- Entréguese sin pelear princesa, será mejor así.-y acercándose, Eirika lo rebatió con su espada, dio un salto atrás mientras Seth se levantaba. Tomó su lanza y comenzaron a luchar. Uno de los soldados llamó refuerzos, y a lo lejos se veían, otra decena de soldados corriendo hacia ellos. Un hacha les cortó el camino. García estaba frente a los soldados, Eirika soltó un respiro de alivio, y desde un árbol, otra hacha más cortó lo que quedaba, ahora los soldados se encontraban separados del resto, García y Ross se encargarían de un grupo, mientras que Eirika y Seth, del otro.

Seth recorrió el lugar, buscando sobrevivientes, Eirika siguió a Ross hasta una pequeña cabaña adentrándose en el bosque, García esperaría.

Seth regresó hasta donde García había estado esperando. Se bajó de su caballo al ver el ademán del luchador que lo hacía seguir en la profundidad del bosque.

Atravesaron durante minutos el espeso bosque, hasta llegar a una animita, en ella, se encontraba labrada una bella mujer.

-Mi esposa….-García se adelantó un poco y empezó a hablarle a Seth a espaldas-ella murió hace mucho, mucho antes de la aparición del Rey Demonio por última vez...ella me contaba historias interesantes de su padre en Ji'on, un gran emperador de comercios decía ella, una gran descendencia. Sus historias eran triviales, sobre los trabajos y como su familia se había asentado en estos lares...-hizo una pequeña pausa- sin embargo, una de sus historias siempre rondó en mi cabeza…la historia del caballero que se transformó en piedra.

- Es muy conocida…me la sé…

- Entonces debes creer lo que ves…

Ross dejó su hacha en una silla, hizo pasar a Eirika, le ofreció bebidas y comidas, sabía que venía cansada de un gran viaje y de la gran batalla.

- ¿Sabes? Mi padre ha estado extraño últimamente…a veces lo escucho hablar con mamá a solas, deambula en las noches…él no era así, creo que…que esto es a causa del Rey Demonio…

- Ross…todo estará bien…no debes preocuparte de nada…-cayó una lágrima- no dejaré que más gente muera por mi culpa…no es jus..-Seth entra por la puerta apresurado, en sus brazos, García yacía muerto.

- Padre….-Ross se lanzó sobre el cuerpo inmóvil de su padre, lloró largas horas, Seth contó lo que había pasado…al fin tenía sus respuestas a todo, le costó entender, pero supo que su padre lo había hecho para salvarlos…

- Así que…

- Así es Eirika…esta es la piedra…

- ¿Qué haremos princesa?

- Ross…Seth…debemos partir inmediatamente, no hay tiempo que perder…Carcino nos ha traicionado, debemos impedir que el resto del Concejo les suministre ayuda alguna, al hacerlo…el imperio carciniano ganará poder…y nos destruirá..

- Son 2 días de viaje….no lo lograremos…

- Seth…¿alguna vez te he fallado?

Al día siguiente Eirika no estaba en la cabaña, Seth salió a buscarla y la encontró frente a unos soldados que habían sobrevivido al ataque. No contaba más de 10, pero muchos de ellos habían escondido a sus Pegasos en los bosques, ahora, prestarían su ayuda para la más gran de las travesías….encontrar a Ephraim y el resto del Concejo.