Capítulo 5: el hombre de las estrellas.

Su espada apoyada en el piso contrastaba fuertemente contra su figura: él era un hombre fuerte, pero su espada era el doble de su tamaño. Tomó el último sorbo de su cerveza, dejó monedas y se fue.

"Recuerda, el espadachín es el más fuerte, deshazte de la mujer primero", le había dicho un hombre misterioso que decía ser el gran rey de una gran nación. "Carcino te recompensará…".

Abrió la puerta doble y salió arrastrando su espada. Nunca se le había visto recoger su espada a menos que fuera para pelear, y esas habían sido ocasiones honorables para las personas que lo habían visto: el luchador tenía gracia para pelear.

Caminó durante un rato hasta llegar al lago, se sentó frente a él y miró por un largo tiempo las estrellas, imaginó viajar en ellas, imaginó ser el rey de todos aquellos puntitos luminosos…tocó su cara: él nunca sería como las estrellas.

De estatura normal y gran fuerte en los brazos y piernas, con una mirada totalmente escondida en sus abundantes cejas y su mohicano marrón que llegaba hasta la mitad de su espalda lograba intimidar a cualquier enemigo, y por ello mismo se había ganado el respeto (y miedo muchas veces) de todos los pueblerinos de los distintos reinos.

"No necesito renombre, no necesito gloria" le había respondido.

"No es gloria, no es renombre, es un trabajo…te estoy ofreciendo los luchadores más fuertes que hayas visto, eso te lo puedo asegurar"

Se acercó al lago, se miró en el reflejo…una gran cicatriz cruzaba su cara desde la ceja derecha hasta el mentón, golpeó el agua y dejó que las ondas cesaran. Bebió y se paró.

Un largo camino dejó marcado con su espada, debería dirigirse inmediatamente Jehanna, y aquel hombre era lo demasiadamente lento para demorarse una semana, por lo menos, eso decía, pues al verlo pelear…era otra cosa.

-Joshua, rey de Jehanna…dicen que eres el más fuerte…-rió- no… se han equivocado…

"Adiós gorila", Vigarde dio media vuelta para irse.

"..no soy gorila, soy el hombre de las estrellas"…

El reflejo de las estrellas…era lo último que vería de aquel pueblo, y sería lo último que vería en mucho tiempo.

Capítulo 6: Muerte en el bosque.

El funeral de García fue respetable, lo enterraron junto a su esposa, en las cercanías de la casa. Ross mantuvo la postura, no podía permitir que esto lo desconcentrara en adelante, no podía fallarle a Eirika, así lo hubiese querido su padre.

Partieron los soldados junto a Eirika, Seth y Ross, partieron a reencontrase con su hermano en las afueras de Carcino, debía contarle todo lo que sabía.

El camino era largo, y estaba lleno de peligros, sobre todo porque lo que separa a Renais de Carcino era un gran bosque donde criaturas extrañas habían estado habitando desde el despertar de las piedras, y, transformadas totalmente, habían adquirido el poder suficiente para que el bosque quedara en el olvido, y, aunque sin embargo no eran malvadas, el placer de gobernar su propio pedazo de tierra, las hacia sumirse en el mayor egoísmo posible, y por ello, de vez en cuando, se tornaban agresivas.

-Eirika…-Seth estaba curándose algunas heridas en los brazos mientras Eirika trataba de prender fuego, ya estaba oscureciendo y debían acampar a algunos kilómetros del bosque, se reabastecerían en el pueblo cercano para luego atravesar el bosque y llegar a Ji'on, de allí directamente a Carcino sin parar- lamento …

- Seth…no lamentes nada, el futuro está delante nuestro…y está en nuestras manos..debemos ser fuertes, mi amor, no podemos dejar que la oscuridad destruya lo que más amamos, esta vez todo debe terminar…

Ambos sellaron las palabras que un largo beso, hasta caer dormidos. Cuando amanecieron, algunos soldados estaban listos, todos liderados por Ross. El plan se ponía en marcha, debían llegar a Trah, una ciudad comerciante, obviamente, llena de ladrones.

Aseguraron las cosas a los pocos caballos que tenían y siguieron en pie. Eirika también caminaba, pues no iba a aceptar que el machista de su esposo (por no decirle caballero) la mimara tanto, al fin y al cabo, estaban en medio de una posible guerra.

El pueblo era un mercado vivo, la gente gritaba y caminaba por entre medio de cualquier camino visible para llegar a la mejor oferta. No debían para necesariamente allí, pero Seth, comandante en jefe de todas las tropas de Renais, había previsto que sería lo mejor, pues el agua y la comida serían muy racionadas, ya que el camino era largo y la próxima parada era Ji'on, es decir, a tres días desde Trah, y a un día del bosque.

Llegaron a un bar y Seth conversó con el encargado, hizo lo que debía hacer y logró gran cantidad de alimentos y bebidas por un precio casi razonable.

Se dirigieron a la salida de aquel pueblo, debían aprovechar el tiempo al máximo, y recién había pasado el mediodía. Al estar en las puertas, un joven los detuvo.

- Mi nombre es Alex, y, no me gustaría irrumpir en su viaje, pero..estoy seguro que soy el único que ha sobrevivido en esos bosques, incluso, me paso la vida en ellos.- Seth no se extrañó de oírlo, pues estaba acostumbrado que en Trah, cualquier pillo se aprovechaba de los viajeros débiles, pero estaba equivocado, ellos no eran cualquier tipo de viajeros, sin embargo, al escuchar lo que decía a continuación, cambió de parecer- aquel bosque es peligroso…y solo quiero un poco de dinero para sobrevivir…les garantizo el camino seguro…aunque claro…nunca lo es.

- Y.. deberíamos confiar en ti..¿Por que…?

- Por que…solo les ofrezco mi ayuda, además, ¿que pierden?

- Puedes robar nuestra comida mientras dormimos

- Es extraño que un Paladín diga esas cosas….vamos, pueden confiar en mi.

- Está bien . – Eirika había interrumpido la conversación- no tenemos guía, y es mejor ahorrar tiempo, por lo que nos serás muy útil.

- Eirika….

- Problema resuelto Seth, ustedes los hombres siempre se hacen los fuertes y no piensan en el resto…

Su nombre era Alex, de contextura delgada y altura normal, cabello marrón y espinado, su mirada era de confianzas, lo que no lo era su profesión…una especia de Robin Hood para sí mismo.

Alex los guió a la entrada del bosque, se arrodilló y dijo oraciones, los miró y les apuntó a que fueran.

Se habían adentrado a una de las zonas más peligrosas de Magvel, el Bosque de los Siglos.

A medida que avanzaban la oscuridad se iba haciendo cada vez mayor, aunque no habían avanzado mucho. Uno de los soldados no avanzó más. "No puedo..no puedo seguir, perdóneme princesa.". El soldado se marchó, y con él dos de sus compañeros…sin embargo nunca lograron salir, por lo menos, eso les había dicho Alex "una vez que miras para atrás, estás mirando hacia delante y hacia los lados".

Siguieron los once que quedaban, adentrándose en la oscuridad, y a pesar de ser de día, Eirika prendió las cuatro lámparas que llevaban consigo. Una cada tres personas.

Los ruidos…aquellos ruidos de seres voladores, de seres que se camuflaban en todas partes….

El grito de los tres últimos soldados en el convoy alertó a Eirika y los demás de algún peligro que se acercaba…"CORRAN!" Eirika, Seth y Ross tomaron a los caballos, mientras que Alex trataba de dar pie para guiar a la princesa sin resultados, él era muy lento.

Dos soldados más murieron, sus gritos desgarradores le erizaban los pelos al resto de los viajeros.

Otro monstruo apareció delante de ellos, una serpiente con brazos y espinas por todos lados, se lanzó en contra de Seth (quien iba primero) quien logró esquivarlo botando consigo a Eirika y separando a Ross y Alex del grupo, mientras atravesaba a tres soldados con su horrendo hocico. El último soldado quedó parado frente a la serpiente, afortunado y feliz de haber conservado su vida, decidió retroceder un poco y coger el cuchillo que había volado desde el cinto de uno de sus compañeros, pero se topó con algo inesperado…el monstruo que primero los había atacado estaba allí. El grito de dolor desesperó a los caballos que se perdieron en el bosque, para, más tarde, Seth encontrarlos muertos.

Seth tomó a Eirika de la mano y corrieron, tomó su lanza, lo único que había sobrevivido del ataque, y atravesó las ramas gruesas que se formaban en todo el camino. Vio una pequeña luz mientras atravesaba lo que se le pusiera por delante cuando de repente sintió que algo le detenía, un monstruo justamente le había agarrado el pie y había lanzado su lanza lejos, el monstruo prestaba a devorarlo mientras uno atacaba a Eirika cuando un hacha atravesó a ambos…Ross estaba todo magullado y herido, traía con él a Alex inconsciente y gravemente herido…

-Vamos…rápido..-se levantaron y salieron del bosque…
-Diablos… esos pobres hombres no tenían porque haberse sacrificado por nosotros…-miró a Ross quien sangraba mucho- vamos…en un día estaremos en Ji'on.

Ross se desmayó a mitad de camino y tuvieron que descansar.

- Princesa…será mejor que atravesemos por Ji'on, y esperar allí a Ephraim. –

- Seth…llegaremos a Ji'on a recuperarnos y partiremos de inmediato a Carcino, debemos detener a mi hermano…es una trampa…

- Ross no está bien..tú tampoco lo estás…-tosió- no seas terca…

Un ruido interrumpió la escena, desde el bosque salían unos tentáculos. Trató de golpear a Seth, quien lo esquivó y enterró su pequeño cuchillo en el tentáculo rasgando gran parte de su escamosa piel. Un alarido espantoso y el monstruo se adentró en el bosque, a su vez, los cuerpos de los caballos, desgarrados por completo, salían desde aquel antro.

Seth revisó a los caballos: todos muertos. No tenían comida ni armas. Ross y Alex estaban inconscientes. Seth tomó a Ross, el más voluptuoso de los dos heridos y lo cargó, mientras Eirika, quien subestimaba su fuerza, cargó al flacucho de Alex.

Al día siguiente estaban en las afueras de Ji'on, un pueblo normal pero alterado pues habían escuchado hablar de seres aterradores que merodeaban las afueras. Ross fue atendido por un curandero, pues era el más grave junto a Alex. Mientras, Eirika y Seth comprarían lo necesario para el resto del camino…eso incluía armas.