Aquí está la continuación de la historia, espero que sea de su agrado. Me tardé un poco porque estaba en exámenes pero ya terminé y ahora tengo todas las vacaciones para continuar y terminar.
Bueno, gracias a los que lo están leyendo. Sin más a leer.
Segundo capítulo
La despedida
Los días pasaron y el comportamientote Tía Petunia a con él mejoraron mucho, pero aún así, Harry no podía olvidar de la noche a la mañana los 16 años de castigos, indiferencias y la falta de atenciones a los que ya se había acostumbrado.
Cada día Tía Petunia le preparaba cuatro platillos diferentes y deliciosos, en porciones nada egoístas y lo animaba a entablar una conversación. Pero Harry no cedía ni un ápice, pues aun era un mundo extraño para él, así que se lo dedicaba a saciar su hambre y quedarse callado ante los vanos intentos de su tía por recuperar lo perdido.
Pero el día 31 de julio, el día de su decimoséptimo cumpleaños, su tía lo sorprendió desde que hubo salido el sol.
Cuando Harry despertó encontró a los pies de su cama una montaña de regalos, entre los que estaban los de Ron, Hermione, Hagrid, Fred y George, la Sra. Weasley…..pero había por lo menos diez cajas por parte de Tía Petunia. Casi inmediatamente después ella entró en la habitación con un enorme pastel recién horneado y decorado en las manos.
A Harry no le quedó más remedio que sonreír, pues, aunque no sabía por qué, eso lo hacía sentir muy dichoso.
El día lo dedicaron a comer pastel y a abrir los numerosos regaos que contenían una bonita brújula de viaje, que le había mandado Hermione; una colección de dulces y golosinas, por parte de Ron; una capa de viaje negra, de Fred y George; unos pastelillos de cumpleaños, de la Sra. Weasley; unos calcetines nuevos y de diferente color, de Dobby; además de pantalones playeras, unos tenis deportivos, varios pares de zapatos casuales y hasta un reloj de pulsera de oro puro, entre otras cosas más, todas por parte de su tía.
A media tarde llegó una lechuza del ministerio que traía una carta en la que venía la autorización para hacer magia fuera del colegio a partir de ese día y la invitación para presentarse al examen de aparición con la solicitud adjunta que debía entregar el día que se examinara, el cual estaba marcado como el 10 de agosto en una dirección de Hogsmade. Poco después llegó una segunda lechuza, pero ésta traía el periódico vespertino; Harry solo le dio una ojeada a la primera página y solo le bastó ver el título para luego dejarlo tirado en el piso de su habitación, así que no le dio importancia y bajó a comer.
El día se pasó volando, porque toda la tarde su tía había estado contándole anécdotas de su madre de cuando ella era apenas una niña y también de lo emocionada que estaba cuando le contaba a sus papás de su novio James, además de algunas travesuras que hacía cuando hubo cumplido los 17 años y le permitieron hacer magia en casa.
Harry reía como nunca, pues estaba feliz de saber algo de su madre aparte de su vida mágica.
- Recuerdo el día que nos dijo que iba a casarse – decía, pensativa Tía Petunia – estaba muy contenta, y yo muy celosa, porque, he de admitirlo, yo no podía mantener a mis novios mucho tiempo a mi lado; me invitó a su boda, a mí y a tu tío, yo quería ir y tragarme mi envidia de una vez; pero cuando Vernon se enteró de que era una bruja no lo soportó y me llevó con él a su casa. Mis padres se enfadaron mucho conmigo por haberme escapado con mi novio y no volvieron a dirigirme la palabra – se detuvo un instante, mientras las lágrimas surcaban su rostro -. Jamás volví a verlos, ni a ellos, ni al resto de mi otro hermano y Vernon me prohibió que hablara de ellos. Así que me acostumbré a no mencionarlos.
- ¿Y así de fácil te diste por vencida? – preguntó Harry, algo decepcionado.
- Sí, sé que hice mal, pero en ese momento estaba cegada por la envidia y el coraje que tenía y lo tomé como la mejor decisión; además de que jamás trataría de desafiar las órdenes de Vernon – suspiró -. En fin, poco tiempo después de mi boda nació Dudley y luego de un año, llegaste a nuestras vidas. La carta que nos entregaron junto contigo, Vernon la rompió, porque en ella nos explicaban que eras un mago y tu tío trató por todos los medios que te entregáramos a un orfanato, pero me negué y al final lo convencí de que te quedaras.
- ¿Por qué¿Por qué o impediste?
- Esa carta decía a manera en que había muerto mi hermana y su esposo y que el objetivo principal del asesino no eran ellos, sino tú, y que por eso la persona que te dejó a quí había hecho un conjuro, o encantamiento, o como le digan a eso que hacen, para que solo en este lugar estuvieras protegido de él; pero a Vernon eso no le importaba y estaba dispuesto a dejar que te encontraran y que te mataran. Pero yo no podía permitirlo, y además sentía como si con acogerte me estuviera disculpando con Lily y que ella me perdonaba.
Harry se quedó sin palabras, la verdad, nunca había sabido la razón de que lo aceptaran si tanto lo odiaban y porque sabían que un sortilegio estaba sobre la casa.
- Gracias Tía, por esto y por tu acción de hace 16 años. Creo que de cierto modo te debo la vida – dijo Harry finalmente.
- Ahora que sé de lo que se trata todo y de lo que es capaz este Voldemort, me alegro todavía más de haberlo hecho, de haber hecho lo correcto.
Harry sonrió, y en ese momento recordó algo que había sucedido os años atrás:
- Una pregunta más – comenzó Harry.
- Dime.
- Hace dos años recibiste un vociferador de Dumbledore, que decía: "recuerda mi última" ¿A qué se refería con eso?
- A la carta.
- ¿Cuál carta?
- La carta con la que llegaste aquí. Quería que recordara el motivo por el cual no dejé que Vernon te enviara a un orfanato.
Hubo un largo silencio. Después Harry considero que ya era hora de subir a acostarse. Ya se había levantado de la silla cuando Tía Petunia lo llamó.
- Harry, ahora que ya tienes 17 años y con lo que está pasando, te vas a ir ¿verdad?
- Sí, recogeré mis cosas y me iré mañana.
- ¿Te vas solo¿Adónde?
- Volveré a Valle de Godric, a la casa de mis padres, debo terminar con esto de una vez por todas. Y creo que sí, me iré solo.
Regresó a su habitación y comenzó a hacer su equipaje. Metió todo en el baúl y en una maleta aparte; cuando estaba levantando las cosas del piso se encontró con "El Profeta" que había llegado esa tarde, lo abrió y en la segunda página encontró un artículo titulado: "Potter confabulado con El-que-no-debe-ser-nombrado", Harry lo leyó rápidamente y lo lanzó a la maleta furioso, se dirigió al armario y bajó la jaula de Hedwig, la abrió la blanca lechuza se posó en su brazo.
- Hedwig, me voy a ir de aquí, quiero que vayas a cazar esta noche y luego te vayas a casa de Ron, yo iré pronto, pero no puedes ir conmigo porque llamaremos mucho la atención. Le escribiré una nota a la señora Weasley, ella cuidará de ti mientras llego yo. Te aseguro que no tardaré. ¡No me mires así y hazme caso! Y no te preocupes que todo va a estar bien y pronto terminará -. Escribió una nota apresurada y la ató a la pata de su lechuza – Ahora ve, vuela a la Madriguera y espérame ahí.
La lechuza le pellizco el dedo y salió por la ventana, Harry la vio alejarse hasta perderse de vista. Luego se dejó caer en la cama y se quedó dormido. Debía guardar energías para lo que le esperaba, sabía que iba a ser difícil. Por fin había llegado el momento para comenzar a seguir el plan que él mismo había dispuesto.
A la mañana siguiente se despertó temprano, tomó una ducha caliente, se vistió y bajó el baúl y la maleta al salón, dejando la recién adquirida capa de viaje encima de una butaca.
Tía Petunia ya tenía el desayuno cuando entró en la cocina y también había una persona esperándolo, pues tanto Tío Vernon como Dudley ya estaban sentados a la mesa. Pareciera que el acampar no les había hecho bien, pues su primo se untaba en ese momento una pomada sobre unas ronchas rojas, como si se hubiera caído en un arbusto de hiedra venenosa y Tío Vernon tenía el rostro cubierto por cicatrices causados por picaduras de mosquitos.
Cuando Harry entró, su tío guardó silencio, lo miró y luego volvió a su discurso sobre lo malo que era el bosque; ignorando a su sobrino, como siempre. Harry no le hizo caso y siguió su camino, le dedicó un "Buenos días a su tía y se dispuso a comer los Hot-cakes que ella había hecho para él. Después del desayuno Dudley se puso a ver televisión en la cocina, Tío Vernon subió a su recámara a tomar una siesta y Tía Petunia a lavar los platos sucios.
En ese momento el teléfono sonó, la mujer fue a contestarlo; tardó solo unos segundos y luego volvió y se acercó a Harry y le dijo al oído:
- Es para ti, dice que es una amiga del colegio.
Harry se levantó y salió de la cocina disimuladamente, llegó al aparato y tomó el auricular.
- ¿Hola? – dijo en voz apenas audible. Una vocecita le contestó:
- Hola, Harry, espero que estés disfrutando de tu mayoría de edad.
- ¡Hermione¿En dónde estás? – preguntó sonriente.
- En casa de Ron. ¿Cuándo vas a irte de la casa de tus tíos?
- Hoy, ya he hecho mis maletas y me iré dentro de un rato.
- ¡¿Qué?! – se sorprendió la muchacha – te pedimos que nos dijeras la fecha, mira, que si no se me ocurre llamarte…y solo porque guardé el número telefónico.
- Bueno, no importa. Les dije que iría para la boda de Bill y Fleur, así que ¿cuál es el problema? Además ya no puedes venir. No tienes tiempo.
- Puedo estar ahí en un segundo. Recuerda que ya aprobé mi examen de aparición – dijo Hermione muy satisfecha.
- Ya pero aún así no hay necesidad de que vengan, y aparte Ron no lo ha aprobado aún.
- Lo sé, pero puedo hacer la aparición conjunta.
- ¿Cuándo es la boda de Bill¿Qué día?
- Si hoy es miércoles entonces es…..mmm…. ¡El Lunes!
- Bueno, entonces hay suficiente tiempo.- sentenció Harry.
- ¿Para qué?
- No importa, se los explico aquí.- dijo, quitándole importancia y resignándose a viajar acompañado.
- De acuerdo. ¿A qué hora nos vemos?
- Dentro de media hora…Y traigan ropa pera unos tres días.
- ¿Y eso para qué?
- Tú solo hazlo, y también Ron.
- Está bien, nos vemos.
Harry volvió a la cocina, pero sólo encontró a Dudley. Como no quería quedarse con él regresó al salón, sacó tres cambios de ropa de la maleta y los puso en la mochila del colegio junto con la varita y su inseparable capa invisible y su nueva capa de viaje.
Miró el reloj. Solo faltaban diez minutos. Salió del salón y comenzó a buscar a su tía. La encontró en el patio trasero, sentada a la banca de piedra que Harry pintó como castigo varios años atrás. Le entró un poco de resentimiento, sin embargo, no dejó que lo invadiera, así que se acercó a ella y le dijo:
- Tía….me voy.
- ¿Ya¿Tan pronto? – dijo ella poniéndose en pie.
- Sí, en cinco minutos vendrán mis amigos por mí….Solo quería…despedirme.
Petunia se acercó a Harry y nuevamente lo envolvió en sus brazos, pero esta vez no lloraba, sino que sonreía.
- Espero que te vaya bien en tu viaje y que logres tu objetivo – dijo, aún sonriendo – Solo una pregunta¿Estoy perdonada? – dijo esperanzada.
Harry se quedó en silencio, era una pregunta que merecía considerarse, porque a él no le hacían nada de gracia los 16 años que llevaba viviendo un infierno con ellos; pero luego asintió y le dijo:
- Estás perdonada – le afirmó sonriendo también -, pero eso no significa que los otros dos lo estén – puntualizó.
- Por ellos ni te preocupes – le aseguró – Te voy a pedir una cosa: que si te escribo, me respondas. ¿Lo harás?
- Lo haré.
Harry se dio la vuelta, ya iba a entrar en la casa cuando Petunia recordó algo y exclamo:
- ¡Ah! Harry – el chico volteó, ella metió una mano en su delantal y le extendió un sobre – toma esto, creo que podrías necesitarlo, porque tengo entendido que el suyo no es válido en muchos sitios.
Harry tomó el sobre que le ofrecían y estaba a punto de abrirlo cuando su tía se lo impidió:
- No lo habrás, hazlo cuando te vayas.
Harry se guardó el sobre el la bolsa del pantalón. Tocaron al timbre y llamaron a la puerta con los nudillos. Tía Petunia y Harry se encaminaron a la puerta, pero Tío Vernon se adelantó y ya estaba frente a Ron y Hermione. Harry creyó que su tío no los recordaría pero se equivocaba.
- ¿Qué hacen ustedes aquí? – les gritó enfadado.
- Solo vienen por mí – se adelantó Harry, tomando un tono duro y autoritario – No tienes por qué gritarles de ese modo – dijo enfadado, subiendo el volumen de su voz y lanzándole una mirada asesina.
- ¿Por ti¿Qué, ya te vas?
- Sí, me voy y te informo que no voy a volver.
- Bien¿Y, qué estas esperando? – gritó Dudley a su espalda, al parecer el alboroto lo había despegado del televisor - ¡Vete ya!
Harry fue al salón, se colgó la mochila del hombro y comenzó a arrastrar el baúl y la maleta. Hermione le susurró a Ron: - ¡ayúdale! – así que el muchacho entró en la casa delante de Tío Vernon, tomó el baúl y lo llevó hasta la puerta.
- ¡Adiós! – le dijo furioso a Dudley - ¡Hasta nunca! – le espetó a Tío Vernon. Luego suavizó la voz y se dirigió a su Tía – Adiós.
- Adiós – contestó ella.
Harry salió y estrechó la mano de Ron y saludó a Hermione con un beso en la mejilla, ella le contestó con un agradable¡hola!
Cuando llegaron a la acera y salieron finalmente del número 4 de Privet Drive, Harry pudo oír que Tío Vernon cerraba con un portazo, evidentemente enojado y luego Harry se dirigió a sus amigos:
- Vamos a aquel callejón – dijo, señalando el que tenía más cerca. Era impresionante la cantidad de callejones que había en ese vecindario.
Cuando estuvieron a mitad del callejón, y se hubo asegurado de que nadie los veía u oía, dijo:
- Hermione¿podrías llevar mis maletas a la Madriguera y volver?
- Pensé que nos apareceríamos allá de una vez.
- No, estuve pensando y creo mejor idea que vallamos a la Madriguera por transporte muggle.
- ¡¿Estás loco?! – exclamó Ron – la casa está muy lejos¿recuerdas lo que nos tomó cuando nos fuimos en el auto¡Imagínate lo que nos tomará si nos vamos como muggles!
- ¿Por qué quieres hacer esto Harry? – dijo Hermione.
Harry guardó silencio un momento, volvió a girar la cabeza a ambos lados y de nuevo adoptó el tono duro y autoritario:
- Para hablarles de mi plan, dijeron que iban a acompañarme, o….¿ya se retractaron?
- ¡No! – respondieron al unísono - ¡Iremos contigo!
- Bien, solo quería asegurarme – dijo conservando el tono.
- Y ¿por qué no nos lo puedes decir en casa? – quiso saber Ron.
- Porque alguien más nos puede oír – dijo, pensando en una persona en especial – y porque no pienso quedarme mucho tiempo, solo para la boda de Bill y me voy.
- Querrá decir nos vamos – lo corrigió Hermione – está bien – dijo cansinamente ante la mirada dura de Harry. – ahora vuelvo – tomó las valijas y desapareció.
Harry se recargó en l fría pared y Ron preguntó: - Y si nos vamos a ir como muggles, con qué vamos a pagarlo, no tenemos dinero del de ellos – Harry abrió los ojos y reconoció que no había pensado en ello, pero no respondió, se metió las manos en las bolsas del pantalón y sus dedos rozaron el sobre que e había dado Tía Petunia. Lo sacó y lo abrió. Allí encontró por o menos 500 libras y unas cuantas monedas.
- ¡Con ésto! - le dijo a Ron, levantando el paquete.
Hermione regresó y les comunicó que le había dicho a la Sra. Weasley que como ninguno de los dos había aprobado el examen de aparición y como ella no podía con los dos y las maletas, harían el camino por otro medio, pero querían librarse del peso de las valijas, así que las había llevado antes. Les dijo que ella misma la había considerado una idea pobre, pero que fue lo que se le ocurrió, además la señora lo había aceptado.
Así que dieron media vuelta y siguieron caminando hasta la parada de autobuses para ir a Londres. Por suerte Harry conocía el camino.
Gracias por el review que recibí, me alenta a seguir esribiendo, y además suben el ánimo.
