Hola, otra vez, eoy aburridísima, odio las vacaciones, pero bueno nimodo sirve que puedo avanzar más a esta historia. Agradezco mucho que la sigan leyendo, aún no sé cuántos capítulos va a tener pero está algo larga.
Bueno no los entretengo, a leer...
Quinto Capítulo
Enfrentamiento con la muerte
Avanzaron silenciosamente, sus pasos resonaban en eco sobre aquella piedra hueca, las paredes estaban húmedas y el camino ligeramente inclinado hacia abajo, al parecer los conducía a un lugar subterráneo.
Harry podía escuchar un suave golpeteo, y la respiración agitada de Ron que obviamente sentía miedo; Hermione, por su parte, iba callada y sujeta al brazo derecho de Harry, ella también tenía miedo. Harry estaba un poco asustado, pro se sentía capaz de controlarlo, para poder mantener la cabeza fría.
Ya habían recorrido por lo menos dos kilómetros y aún no habían llegado a ningún lado. Después de 10 minutos más se toparon con una fría y sólida pared de piedra, era el fin del pasillo¡pero no había nada! Hermione se acercó a ella y comenzó a tocarla por toda la superficie, se detuvo en una esquina superior y llamó a Harry, él se acercó y tocó en donde Hermione le decía, sus dedos se toparon con un extraño relieve, ya lo había sentido antes, acercó su varita y pudo ver una pequeña serpiente labrada en piedra. Era definitivo, allí había un Horrocruxe, se retiró, levantó la varita y exclamó:
- "Reducto" – la piedra emitió un ligero silbido y acto seguido explotó causando un gran estruendo, un pedazo de roca le dio a Ron en la frente Y Hermione recibió un golpe en la pierna, Harry se protegió con los brazos pero no pudo evitar que una afilada piedra se le clavara en el dorso de la mano izquierda. El estruendo terminó y la calma volvió a reinar.
- ¿Están bien? – preguntó Harry a sus amigos.
- Estoy bien – se oyó la voz de Hermione – solo tengo rasguños y un enorme moretón en la pierna, una roca me golpeó.
- ¿Ron, estás bien? – gritó Harry esperando a que su amigo le contestase, sin embargo, el chico no respondió.
- ¡Ron! – exclamó alarmada Hermione, mientras iba a auxiliarlo.
Harry se examinó la mano, en realidad no era gran cosa, la piedra parecía una estaca alargada y puntiaguda; sostuvo la roca con la mano derecha y tiró de ella con fuerza, la piedra salió limpiamente para dar paso a una pequeña hemorragia, era una herida profunda, pero por lo menos no cruzaba al otro lado. Fue a ver a Ron, se había desmayado por el golpe pero ya volvía en sí, se levantó y limpió la sangre de su rostro, dijo que estaba bien. Hermione miró la herida de Harry, se quitó el largo lazo del cabello y le envolvió la mano a Harry con él. Harry le dio las gracias y luego miraron el otro lado de la pared.
Todo estaba en penumbra, no podían ver nada más allá de sus pies. Hermione encendió su varita, los otros dos la imitaron y cruzaron la pequeña montaña de piedras resultado de la explosión y se encontraron dentro de una gran habitación en la que reinaba una tenue luz roja.
Al fondo de la habitación había un pedestal y sobre él una copa con asas finamente diseñadas. Harry la reconoció al instante, pues ya la había visto antes, era la copa de Helga Hufflepuff; alrededor del pedestal había diversas esculturas de piedra que mostraba la imagen de pequeñas criaturas, como demonios.
En cuanto Harry, Ron y Hermione dieron más de dos pasos dentro de la habitación esas pequeñas gárgolas cobraron vida y se posicionaron delante de la copa, frente a ellos, enseñando los dientes y amenazándolos con sus garras.
- Ya decía yo que no iba a resultar tan fácil – dijo Ron.
Las gárgolas atacaron y dio inicio a una feroz batalla y una a una, las estatuas de piedra se convirtieron en polvo. Ahora se sentían a salvo, pero de inmediato, las gárgolas se reconstruyeron y estuvieron listas para atacar de nuevo.
Así sucedió tres veces seguidas. Los chicos estaban cansados y cubiertos de cortes y arañazos, pero no se detuvieron.
- ¡Debe de haber una manera! – decía Hermione.
- Sí¿pero cuál? – respondió Ron, al tiempo que esquivaba un golpe de una de aquellas criaturas de roca.
- Debemos pensar en el conjuro que hace que las cosas tengan vida
- Recuerdo que leí algo al respecto – dijo Harry mientras lanzaba un conjuro que hizo explotar a un monstruillo, pero inmediatamente se reconstruyó de nuevo y reanudó el ataque – Un libro que nos encargó la profesora McGonagall.
- ¡Claro! – dijo Hermione, cayendo en la cuenta de algo – Leímos y estudiamos de la 'Quintaesencia', dar vida a objetos inanimados. Pero no recuerdo el contrahechizo.
- ¡Pues recuérdalo! – dijo Ron - ¡Y que sea pronto!
-¡Petrificus totalus! – gritó Harry apuntando su varita hacia una de esas cosas. La gárgola se vio forzada a unir piernas y brazos y cayó hacia atrás, al tocar el piso se deshizo en pedazos e inmediatamente volvió a reconstruirse y a estar tan movible como siempre – ¡Demonios! No funcionó.
- No va a funcionar nada de lo que intentemos porque existe un embrujo para eso – razonó Hermione – Sólo déjenme pensar.
Hermione reflexionó tratando de recordar las palabras de aquel libro hasta que por fin, el hechizo acudió a su mente. Levantó su varita dirigiéndola hacia una gárgola y gritó:
-Mortis defixum - Al instante la gárgola se quedó estática; Hermione se acercó a ella, la empujó suavemente hacia atrás y ésta se partió en mil pedazos, pedazos que no volvieron a moverse. Entonces apuntó su varita hacia el resto de ellas y pronunció las palabras nuevamente.
El piso de la sala estaba cubierto de piedras. Los chicos se volvieron hacia la copa de Hufflepuff. Ron estiró un brazo para tomarla y su mano se encontró con una barrera protectora. Examinaron la delicada copa, contenía un poco de líquido en su interior, Harry no sabía lo que era, pero definitivamente no era algo bueno. Levantó su varita y se concentró en disolver ese escudo invisible, hubo un rayo de luz y de nuevo la oscuridad reinó; Harry alzó el brazo, pero ésta vez puso asir la copa, la levantó, la observó; podía sentir que un gran poder se encontraba en ese objeto, estaba seguro de persibir la presencia de Voldemort formar parte de la copa.
La volvió a poner cuidadosamente sobre el pedestal y sintió una leve punzada en la cicatriz de la frente, pero no le hizo caso, se apartó un poco del pedestal y apuntó con la varita. Otro rayo de luz salió nuevamente de la punta de la varita y se impactó contra la copa que se hizo añicos y el líquido que contenía se derramó por el piso; entonces un grito de dolor resonó en el cuarto y se apagó de repente. Ese grito pertenecía a Voldemort, o más bien, a la parte de él que habían destruido. Los chicos dirigieron su mirada nuevamente a los trozos de metal que había sobre el suelo y repararon en que algo extraño sucedía.
El líquido que se había derramado ya no era 'un poco' sino que había crecido a tal grado que ya les cubría parte de los zapatos, pero no se detenía ahí pues el agua seguía aumentando. Dieron media vuelta para salir de ese lugar, pero al hacerlo se encontraron con que la pared que habían hecho explotar estaba tan sólida como al principio. Ron lanzó un 'Reducto' al mismo trozo de piedra, pero ésta no cedió y tampoco lo hacía ningún otro lugar de la pared.
Estaban atrapados y se estaban cubriendo de agua, la cual ya les llegaba al pecho. La cantidad siguió subiendo y a los tres amigos los invadió el pánico. Se mantuvieron a flote, la Cámara no era muy alta pero aún les faltaba.
La mente de Harry funcionaba a toda máquina, se sentía culpable de que sus amigos fueran a morir en ese lugar. Sabía que Voldemort se había tomado la molestia para asegurarse de que la persona que encontrara su valioso horrocruxe no viviera para contarlo. Harry trataba de encontrar una solución, miraba a todos lados buscando una oportunidad, pero repentinamente su mente fue a parar a un lugar lejos de ahí y un rostro conocido le sonrió.
Alejó de su mente esa hermosa cara y al abrir los ojos pudo ver en el techo una finísima línea que dibujaba un cuadrado, cuando el agua le permitió llegar a ella la empujó, pero nada sucedió, entonces se le ocurrido una idea.
Pasó la punta de la varita sobre la línea concentrado en separar ese pedazo de piedra del resto que formaba parte del techo. El agua le llegaba al cuello, la gritó a sus amigos que tomaran aire y el lo hizo justo en el momento en que el agua lo cubría por completo, estando bajo el agua abrió los ojos y alzó el brazo para tocar con la punta de la varita en el centro del cuadro y pensó con toda su energía: "Evanezco". Inmediatamente el pedazo de piedra desapareció y pudieron asomar las cabezas y respirar el puro y frío aire de la noche. Harry salió, seguido de Ron y entre los dos ayudaron a Hermione a que saliera también.
Estaban en la acera, enfrente del número 12 de Grimmould Place, el hueco que había a sus pies poco a poco fue adquiriendo solidez para luego dar paso a un nuevo trozo de piedra y cemento.
Entraron a la casa, estaban empapados, agotados y muy felices de haber destruído un Horrocruxe más. Se tendieron sobre el piso del vestíbulo respirando profundamente y sonriendo de oreja a oreja. Entonces Ron se sentó y miró a Hermione inquisitivamente.
- ¿Qué pasa? – preguntó ella extrañada y frunciendo el entrecejo
- ¿Por qué no te apareciste fuera de ahí, antes de que el agua nos tapara? – dijo algo molesto.
- Lo intenté – aseguró la chica – pero no pude, en ese lugar debió de tener el mismo sortilegio que Hogwarts para evitar que la gente se aparezca o desaparezca fuera de él.
- Vamos a dormir – propuso Harry.
Se levantaron y se fueron a la cama. Harry se desvistió, le dijo 'Buenas Noches' a Ron y se acostó, se sentía feliz de tener un obstáculo menos, levantó una mano y se acarició inconscientemente la cicatriz de la frente recordando el breve momento en que le había dolido después de más de un año en el que no había sentido dolor alguno. No sabía qué significaba eso, se imaginaba que lo había causado el que tocara el objeto en el que vivía una parte del alma de Voldemort, se dio la vuelta, cerró los ojos y se quedó dormido al instante.
En medio de la noche lo visitó de nuevo la pasadilla de la noche anterior, vio nuevamente aquel paraje desierto y oscuro, el amanecer iluminando los cuerpos de sus amigos y enemigos cubiertos de sangre y escuchó esa risa insoportable que le perforaba los oídos, esa risa llena de maldad y locura.
Se despertó con sudor en el rostro, ya había salido el sol y Ron se vestía en ese momento.
- Buenos días – le dijo radiante.
- Buenos días – contestó Harry alejando de su mente esas imágenes.
- Tonks dijo que ya estaba el desayuno – le informó Ron muy alegre y lanzó un suspiro – Me alegro de estar vivo y disfrutar de otro desayuno. ¿A qué hora nos vemos?
- En cuanto terminemos de desayunar – luego Hermione entró en la habitación – Nos iremos en cuanto termine el desayuno – le informó.
- Bien, ya todo está listo. Solo vine a decirles que los platos están sobre la mesa – sonrió y salió del cuarto.
Los chicos bajaron y desayunaron rápidamente, casi sin hablar.
- ¿Ya se van? - preguntó Lupin - ¿Por qué tan rápido?
- Solo veníamos a buscar algo y por información. Ahora que la tenemos no hay por qué quedarse – dijo Harry
- ¿Ustedes tuvieron algo que ver con el retrato de la madre de Sirius? Porque ya no está en su lugar.
-¡Ahhh! Sí¡eso! – exclamó Hermione – lo sentimos, la podremos de nuevo en su lugar.
- ¿Cómo lo hicieron? – preguntó intrigado Lupin.
- Tratamos de quitarlo, pero solo conseguimos moverlo, no fue algo difícil lo aprendimos en encantamientos el año pasado – dijo la castaña, sin mucha convicción.
Los tres chicos estaban conscientes de que Lupin y Tonks no les creían, además de que tenían fuertes evidencias de que algo peligroso había pasado, pues tenían rasguños, golpes y moretones en todos lados. Harry trataba de ocultar la mano herida por debajo de la mesa y solo usaba la derecha para comer.
Al terminar subieron por sus cosas y bajaron a despedirse. Dijeron adiós y salieron a la calle que ya estaba abarrotado de niños jugando a la pelota y de niñas sentadas en las banquetas jugando con muñecas. Caminaron sin parar hasta llegar a la estación del metro y compraron los boletos para el lugar más cerca de la Madriguera.
Hasta aquí, luego sigue una parte interesante, pero no voy a estroperlo, espero que les haya gustado...
Las palabra para el conjuro 'mortis defixum' es del latín, hay un diccionario por internet muy bueno que puede ayudar mucho.
Sylvia: amiga, lamento no haberte reconocido al instante,(quien más me dice niña), pero bueno tampoco no me culpes no decías nada que pudiera ayudarme, sorry.
Reviews, plisss...Siempre estoy esperando nuevas críticas y consejos, ustedes me ayudan. Denle 'go'.
