Hola, siento haberme tardado mucho pero lo avanzaba de poco a poco, espero puedan perdonarme y que les guste mucho este chap.

El siguiente va a encantarles... se los prometo.

Ahora a leer.


Noticias

Al día siguiente de la boda todo el mundo se levantó tarde, al parecer todos se sentían agotados, pero el día no fue hecho para descansar porque la Sra. Weasley los puso a recoger el desastre que quedó, comieron y cenaron las sobras de la comida de la boda y se terminaron el pastel hasta el segundo día. Tanto Bill como Fleur se fueron antes de terminada la fiesta a su luna de miel a Paris, Francia; sus padres no querían dejarlos ir por el gran peligro que había en todas partes actualmente, pero ellos los convencieron con la condición de escribir diariamente, lo cual el resto de la familia lo tomó como una exageración pero como era la única manera, aceptaron.

Los días pasaron, uno tras otro, la boda de Bill y Fleur salió en los periódicos como la mejor fiesta del año y en especial por la felicidad de los novios, pero esa felicitación solo tuvo un pequeño espacio en una de las páginas de "El Profeta", porque lo cierto era que el periódico no hacía más que recordar a la gente los terribles momentos en los que todo el mundo estaba envuelto, sólo anunciaba muerte, tortura, engaños, sufrimiento; muchas personas estaban muriendo había muchos otros más que peleaban con las personas que querían, les hacían daño físico; los investigadores decían que esa gente estaba bajo los efectos de la maldición imperius y trataban de neutralizarlos, era como si los seguidores de Voldemort echaran maldiciones al azar.

El periódico del jueves 8 de agosto traía una espectacular noticia en primera plana, llegó en cuanto terminó el desayuno, el Sr. Weasley lo leyó rápidamente en voz alta; la Sra. Weasley estaba consternada y los gemelos hacían notar su furia, todo el mundo estaba sorprendido por el hecho de que el ministerio no pudo hacer nada. Voldemort y sus mortífagos fueron a la prisión de Azkaban y destruyeron el lugar: la pequeña y lejana isla había desaparecido. Los prisioneros se fueron, todos, absolutamente todos ellos se unieron a Voldemort, lo que causó que su ejército aumentara en, por lo menos, trescientos hombres y criaturas. Pero la sorpresa mayor fue que incluso algunos de los guardias de Azkaban se le unieron también; y como el resto de ellos no pudieron defenderse porque los superaban en número, murieron. El resto del periódico hablaba de lo mismo, solo que de diferentes puntos de vista. El Sr. Weasley se desapareció para ir al cuartel general de la Orden del Fénix y comunicarles lo sucedido, según parecía, ya tenían más trabajo que antes.

Hermione le arrebató el periódico a Harry y comenzó a holearlo hasta que encontró un artículo que llamó su atención, luego de leerlo un poco tiró del brazo de Harry y Ron y señaló las escaleras con la cabeza. Los tres se pusieron en pie, se disculparon y subieron al cuarto de Ron.

- ¿Qué es tan importante, Hermione? – dijo Ron exasperado.

- Esto – contestó ella y le puso a Ron en la mano el periódico. Ron lo leyó y dijo:

- Solo dicen los nombres de los muertos de Azkaban¿qué es lo interesante?

- Mataron a Lucius Malfoy – dijo ella dejándose caer en la cama de Harry.

Harry alzó la vista - ¿Lucius Malfoy está muerto? – Hermione asintió con la cabeza – Pero…creí que era uno de ellos¿porqué lo mataron?

- No lo sé – dijo Ron pensativo – pero no fue el único, mira aquí hay nombres de otros mortífagos, todos muertos y basándonos en todo lo que hemos vivido, todos fueron personas que decepcionaron a su amo.

- Él los castigó con la muerte – murmuró Harry mirando el piso.

Se quedaron en silencio. Ahora resultaba que estaba matando a sus propios mortífagos, Harry pensó que eso no afectaba a Voldemort en o absoluto, puesto que ya estaba consiguiendo más seguidores y talvez, hasta mejores que los anteriores. Así que la batalla pronto comenzaría, una verdadera batalla entre Voldemort y sus aliados contra el resto del mundo lo suficientemente valiente para enfrentársele. Había que tomar en cuenta que la mayoría de los magos y brujas le temían y se encontraban en sus casas con miedo a salir y no regresar nunca, dejando a su familia sin protección alguna. El mundo entero estaba en caos, eso era algo poco razonable porque aunque sabían que el peor de los magos había regresado, Voldemort no daba señas de eso, al contrario aún no había hecho algo o suficientemente grande como para darse a conocer, la gente aún no era asesinada sin razón alguna. No, sus víctimas estaban perfectamente escogidas, él mataba solo por venganza; las personas que morían eran aquellas que, en la última batalla, le dieron pelea, se le enfrentaron y sobrevivieron, pues bien, ahora se aseguraba de no tener los mismos oponentes.

Pero Harry sabía una cosa: él sabía perfectamente que ese mago tan cruel no comenzaría a tomar posesión del mundo hasta acabar con su miedo, hasta acabar con la que, según él, era la única persona que podía detenerlo; él no haría nada grande hasta haber matado a Harry, solo entonces sería completamente imparable. Voldemort no sabía que ya era imparable, que si comenzaba a matar a la gente sin compasión, y tomaba poder en el ministerio, Harry no podría hacer nada para impedírselo, pero no, él seguía concentrándose en hacer realidad una tonta profecía, así que seguiría persiguiendo a Harry hasta matarlo o hasta que se diera cuenta de que las profecías no tienen que cumplirse necesariamente, y sólo por eso Harry tenía que defenderse y quizá le gane o quizá no, lo que para él era lo más probable.

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El último día en la casa de los Weasley llegó, los tres chicos comenzaron a hacer sus maletas, el plan era asistir al examen de aparición, volver por le equipaje y después partir; todo estaba previsto: Lupin, Moddy y otros seis miembros de la Orden los acompañarían justo como fue al cuartel general por primera vez. Harry no quería pero el Sr. Weasley le dijo que si no accedía, entonces no iba a permitir que saliera de la casa, dijo que una cosa era viajar por Londres estando entre muggles, pero que ir a Hogsmade era otra totalmente diferente, así que Harry tuvo que ceder.

La cita era para las dos de la tarde, así que tuvieron que levantarse temprano, con lo que hubo una que otra objeción.

- Ron…¡¡Ron!! – gritó la Sra. Weasley, moviéndolo exageradamente – despierta. Ya no volveré a hablarte ¿entiendes? Si no te levantas perderás la oportunidad de hacer el examen

- Ya voy – le contestó más dormido que despierto – Ya no molestes, que todavía falta mucho – Se cambió de lado. Bostezó y volvió a cubrirse.

Hermione entró en la habitación, destapó a Ron tirando fuertemente de la cobija y dijo: - ¡Aguamenti! – un chorro de agua la cayó a Ron en la cara, lo que logró que se sentara haciendo aspavientos y cayó de la cama. Luego se levantó con los ojos llorosos y frotándose el trasero, al tiempo que Harry salía de su cama poniéndose las gafas.

- ¿Qué hora es? – la preguntó a su amiga.

- Son las 7:00 de la mañana. Solo hay tiempo para desayunar y después hay que irnos – le contestó mientras le lanzaba una toalla y otra para Ron.

- ¿Vendrás con nosotros?, creí que nos esperarías aquí.

- ¡Por supuesto que no! – contestó ofendida – báñense y arréglense. Lupin ya está abajo y nos iremos en escobas – un escalofrío la recorrió y salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

Harry supo enseguida porqué la información le había causado escalofríos: ella no volaba muy bien. Sonrió y fue a ducharse mientras Ron se acostaba y se tapaba.

- Despiértame cuando salgas de la ducha – bostezó mientras cerraba los ojos y volvía a dormirse.

Cuando se hubieran arreglado Harry y Ron bajaron a la cocina con las escobas sobre el hombro. Harry se alegraba de la idea de volar otra vez le agradaba mucho montar de nuevo su Saeta de Fuego.

- ¡Vaya!, veo que ya están listos – los saludó Lupin, luego frunció el entrecejo – y no se ven nada nerviosos. Recuerdo que cuando fui a examinarme con James y Sirius estábamos muy nerviosos.

- Pues nosotros no lo estamos – contestó Ron como un autómata – la última vez que me aparecí sólo me dejé una ceja atrás y Harry ya lo ha hecho muchas veces, hasta hizo la aparición conjunta.

- Bien, será mejor que vengan a desayunar – dijo el Sr. Weasley al tiempo que señalaba los tazones que había sobre la mesa. Él ya disfrutaba de un cuenco humeante de avena de varias tostadas con mermelada.

La Sra. Weasley estaba frente al fogón calentando más avena, solo se volteó para agitar brevemente su varita en dirección a la cacerola, la cual sirvió un poco de su contenido en dos tazones y éstos se ponían frente a los lugares que acababan de ocupar Harry y Ron. En la mesa había más gente: Fred y George, Tonks, junto a Lupin; enseguida es Sr. Weasley y luego Moddy; después Ron y Harry, luego Hermione y por último Ginny.

- Papá¿dónde está Charley? – preguntó Ron al ver que no estaba en la mesa.

- ¡Oh! Él se fue hoy en la mañana, al amanecer, regresó a Rumania, dijo que sólo vino para la boda de Bill, pero que ahora tenía que volver inmediatamente. Al parecer tienen mucho trabajo, algo dijo de varios dragones pusieron huevos y ya están por salir, así que tenía que cuidar a todos los críos. Nos dijo que algunos de ellos son hijos del dragón que ganó Hagrid hace años, se encontró una pareja y ya tiene sus propios hijos.

- ¿Y qué hay de ustedes? – preguntó nuevamente Ron dirigiéndose a los gemelos

- Nosotros queremos volver a la tienda – dijo Fred.

- Sí, pero MAMÁ no nos deja – gruñó George mirando acusadoramente a su madre

- ¿Y qué querían que dijera? – se molestó la Sra. Weasley, hablándoles toscamente, casi gritándoles - ¿Qué se fueran? Es que ¿no se dan cuenta del peligro que hay allá afuera? Y en especial en el callejón Diagon. ¿oyeron lo que dijo su padre? Ya hubo dos mortífagos ahí ¿acaso quieren morir?

- Mamá….no es para tanto – dijo Fred, en tono aburrido ya que su madre estaba a punto de echarse a llorar. Luego s dirigió a Hermione, Harry y Ron: - desde el lunes está muy sensible, por todo llora.

- Sí, pero ustedes deberían entenderla ¡es peligroso allá afuera! – dijo Hermione susurrando y luego sintió un terrible dolor en el pie izquierdo: Harry acababa de pisarla y le lanzaba una mirada de advertencia pero ya era demasiado tarde.

- ¡Sí, Claro! – dijo George - ¿y qué¿A ti no te da miedo? Porque tu si te vas a ir ¿verdad?

- Sí, pero da la casualidad y la gran diferencia de que yo sí tengo el permiso de mis padres – dijo con tono de autosuficiencia.

- ¡¡¡Eh!!! – exclamó George – es cierto ¿Cómo fue posible que dejaras que Ron se vaya a quién sabe dónde ¿eh, mamá¿cómo es posible que a él si le des permiso y a nosotros no?

- ¡Es menor que nosotros! – exclamó dolido Fred.

- ¡Ya basta! – gritó la madre de los gemelos - ¡Ya…basta! Ya es suficiente. Si se quieren ir ¡váyanse! – y bajando el tono de voz les dijo – Pero tienen que estar en contacto conmigo y nada de riesgos. Al fin y al cabo allá viven ¿no? – luego se dio la vuelta, apagó el fuego y subió las escaleras, mientras se soltaba una que otra lagrimilla.

Todos se quedaron en silencio y muy serios a excepción de los gemelos que sonreían de oreja a oreja porque habían conseguido lo que querían. Y acabaron de desayunar en un silencio sepulcral, cuando momentos después tocaron a la puerta; el señor Weasley se levantó y fue a abrir.

- ¡Ahh, Kingsley! – saludó jovialmente el pelirrojo, estrechándole la mano a Kingsley Shacklebolt y haciendo señas de invitarlo a entrar.

Detrás de él entró otro hombre más, que parecía apenado y saldó a todos tímidamente con la mano mientras entraba; enseguida de él entró una bruja de cabello negro corto hasta los hombros que dijo "hola" en general muy entusiasmada casi dando saltitos de alegría.

- Ya se habían tardado, creí que no vendrían – dijo Lupin mientras se levantaba e iba a saldar a los recién llegados. Luego se dirigió al resto de los presentes quienes ya se habían levantado también. – Ya conocen a Kingsley Shacklebolt desde hace tiempo así que no hay necesidad de presentarlo. Éste es Elphias Doge – señaló al mago tímido – Y ella es Hestia Jones – la bruja de cabello negro inclinó la cabeza – ¡Bien! – dijo dando un aplauso – es hora de irnos.

- Sí, será mejor que nos vayamos ya – dijo Moddy, saliendo al jardín; seguido de Lupin, el Sr. Weasley, Hestia Jones, Elphias Doge, Kingsley, Hermione, Ron y Harry. Hermione estaba un poco nerviosa y traía en la mano la escoba de Ginny. Todos sabían que volar no era su fuerte.

Luego salieron lo gemelos y Ginny. Los cuatro hombres y las dos mujeres se posicionaron alrededor de los tres amigos formando un perfecto círculo.

Ron le hizo una seña a Hermione para que se acercara, le dijo algo al oído, ella asintió y acto seguido volvió con Ginny le entregó su escoba; Luego fue con Ron de nuevo, y se sentó detrás de él en la escoba.

- ¡Muy bien! – gritó Moddy acallando los abucheos de los gemelos – Iremos directo a Hogsmade, volaremos por encima de la nubes, cuiden que no les de la luz del sol, para que no hagan sombras y¡por ningún motivo rompan la formación! – Dieron una patada al piso y se elevaron.

Viajaron durante casi tres horas, esquivando los pueblos y carreteras que tenían debajo, ya que en palabras de Moddy "es mejor rodear los poblados que arriesgarnos a que nos vean"; había varias nubes negras de las que salían completamente empapados y temblando de frío, pero lo bueno era que el viento los secaba con gran rapidez.

Llegaron a Hogsmade con media hora de anticipación, así que la guardia se dispersó a las pocas tiendas que había abiertas, acordando verse a las cinco en punto, así que los chicos se fueron a las tres escobas, el lugar indicado para l sede del examen de aparición.

Cuando entraron había poca gente, la mayoría se veía ansiosa e intranquila, las mesas estaban apartadas, así que las personas debían permanecer de pie. Harry, Ron y Hermione se cercaron a la barra justo en el momento en que una mujer salía de la trastienda con todos los tarros que podía en los brazos.

- ¡Hola, queridos¿Qué les sirvo? – preguntó casi mecánicamente y sin entusiasmo alguno, aunque les pareció ver un asomo de sonrisa.

- Tres cervezas de mantequilla, por favor – pidió Hermione.

- Claro, claro….solo…? pueden esperar a que atienda a aquellos tres? Creo que esperan desde hace cinco minutos…ahora vuelvo – se disculpó y se puso sacar copas y a servir de los enormens barriles que había detrás de la barra.

- ¿Quién es ella? – preguntó Ron buscando a alguien con la mirada - ¿Y dónde está madame Rosmerta?

- No lo sé Ron, pero no creo que quiera aparecerse por aquí, después de lo que pasó – sentenció Hermione - ¡no digo que no debería! – se apresuró a añadir ante la mirada de reproche de su amigo – pero creo que ha de estar apenada aún cuando ella no tuvo la culpa de nada.

- Tienen razón – dijo la mujer tras la barra. Al parecer había estado escuchando todo lo que decían –. Siento haberlos oído, pero debe decirles que están en lo cierto. Mi nombre es Annie soy hermana de Rosmerta; ella ha estado…indispuesta durante este tiempo, no quiere salir. Yo trato de convencerla de que no es culpable de lo que pasó y que se despeje un poco, pero no sirve de nada, ella….solamente me ignora – suspiró – en verdad no sé como le hacía aquí en la taberna, ahora son pocas personas pero no he parado en dos horas – volvió a suspirar – en fin……aquí están sus cervezas de mantequilla, disfrútenlas.

Los chicos se quedaron en la barra y terminaron sus bebidas sin hablar, cada uno sumido en sus propios pensamientos. Cuando hubieron vaciado los tarros hasta la última gota la puerta de la taberna se abrió de par en par para dar paso a los examinadores que de inmediato pusieron un silencio sepulcral.

- Lamentamos la demora. Hubo…..complicaciones – medio explicó el que estaba al frente de los demás – ahora escuchen: se les llamará alfabéticamente de cinco en cinco, el resto esperará afuera. – Hubo un bullicio, y todo el mundo salió de las "Tres Escobas", para escuchar los nombres de los primeros en examinarse.

Cuando ya iban por la L, Harry sintió que alguien le jalaba del brazo, y volteó para encontrarse con Hermione que señalaba en dirección de la estación en donde llegaba el Expreso de Hogwarts. Harry aguzó la vista y distinguió a una figura que se acercaba rápidamente: venía corriendo, cuando estuvo un poco más cerca el chico fue capaz de reconocerlo.

- ¿Malfoy? – susurró Harry.

Draco Malfoy se acercó a la taberna y llegó a donde estaban el grupo de chicos que se amontonaban en el momento exacto en que un hombre abría la puerta y decía: "Longbottom, Neville; Malfoy, Draco; Patil, Parvati; Patil Padma y Potter, Harry. Los chicos se adelantaron y entraron uno detrás del otro.

Harry fue con el examinador que estaba disponible, éste anotó algo en la hoja que traía y le pidió a Harry que dijera el significado de las tres D's, después de decirlas el hombre le pidió que se apareciera en una de las esquinas de "Las Tres Escobas" y que regresara al mismo lugar. Harry lo hizo fácilmente y sin problema alguno. Luego el examinador le dijo que hiciera la aparición conjunta y los llevara a ambos detrás de la barra; Harry tomó el brazo del hombre y se desapareció para aparecer donde le habían indicado, vio a Malfoy por el rabillo del ojo: el también lo estaba haciendo muy bien, luego volvió al lugar inicial. El examinador sonrió y le dijo:

- Un "Excelente" impecable. ¡Felicidades Sr. Potter! – estrechó la mano de Harry y le entregó un certificado oficial del ministerio que permitía el poder aparecerse y desaparecerse a su antojo.

Harry recorrió la mirada por el pub en busca de Malfoy justó en el momento en que tomaba su certificado y desaparecía. Harry agradeció al examinador y salió corriendo de la Taberna. Sus dos amigos lo recibieron preguntándole cómo le había ido Pero él los rehusó rápidamente cuestionándolos por el paradero de Malfoy, a lo que ellos respondieron con un encogimiento de hombros. En eso vieron un destello de luz morada surcando el cielo que provenía de un lugar no muy lejos de allí y escucharon un grito horripilante rompiendo el silencio.


Nos vemos luego, pero no sean impacientes.