Capítulo 3
No puedo creer que ya hayan pasado cuatro meses desde que nací, pero lo que más me cuesta es que mami tenga que volver al trabajo. No podré soportar que durante el día esté lejos de mí. Dice que volverá por las noches, pero sé que estará muy ocupada y que muchos días volverá a casa muy atareada. Cada día, cuando mami se va, yo no paro de llorar. Ni siquiera la comida, que la tomaba de una especie de vaso con algo blandito y parecido al pecho de mami, la música o los libros me ayudaban. Lo único que quería era que mami se quedara conmigo.
Pasaron varios días y yo seguía igual. El abuelo, muy preocupado por mí, me llevaba al hospital para que viera a mami. La señora mayor, que estaba allí, al verme nos explicó que lo que me pasaba era que echaba de menos a mami. Eso lo sabía yo desde que se fue y no necesitaba a nadie que me lo explicara. Después de eso, tanto mami como el abuelo y la señora mayor se reunieron en el despacho de la señora mayor y se pusieron de acuerdo para que todos los días mami me llevara con ella al trabajo. Durante esos días, la señora mayor vio a mami distinta a como era normalmente. Había perdido su alegría y cada vez que la veía estaba muy triste y había estado a punto de dejarlo. Pero que cuando el abuelo me llevó con ella eso cambió. Por ello, había decidido que lo mejor era que yo me quedara con ella, otra muestra de la confianza que tenía en mami. Los dos nos sentimos muy contentos, aunque en ese momento mi cara no podía mostrar otra cosa. Como había aprobado el examen para médico-ninja superior, tenía un despacho muy grande y podía dejarme allí. Pero había un problema. ¿Qué pasaría conmigo mientras mami estuviera trabajando en otro lado o tuviera que salir. No podía estar con ella porque molestaría mucho y tampoco podía quedarme solo. En ese momento llegó el hombre del pelo rojo sin que nadie lo esperáramos y nos ofreció una solución. Había decidido pasar algún tiempo de descanso y que había elegido la aldea de mami. Se ofreció para quedarse conmigo en el despacho de mami. La confianza que mami y los chicos tenían en él hizo que mami aceptara la oferta. Si mami confía en él y ella siempre piensa en lo mejor para mí, yo no tengo porque dudar de su opinión.
