Capítulo 4
La verdad es que estar durante el día con el hombre del pelo rojo no es aburrido. Siempre busca la manera de que yo esté tranquilo y a la vez que esté activo. Creo que si quisiera, podría ser un buen papá algún día. La verdad es que eso hace que los días no sean siempre iguales. Por la mañana, mami me despierta y me da el primer bibe y después me lleva al hospital y me deja con el hombre del pelo rojo; hacemos cualquier cosa que tenga preparada y me da otro bibe; más tarde viene mami y me da algo distinto, porque no es como la leche y me cuesta un poco más de comerlo; vuelve a irse y paso otro rato a solas con el hombre del pelo rojo; por la noche me da de la misma comida que para comer y me tumba en la cuna para que duerma, porque normalmente estoy muy cansado, y que pueda dormir toda la noche seguida, algo que me gusta tanto a mí como a mami.
Últimamente, empiezo a notar como me duele la boca y me cuesta cada vez más la comida y la cena, menos mal que mami sigue dándome los bibes, de no ser por eso no comería nada. Mami dice que eso se debe a que me están saliendo los dientes. Fuimos a la señora mayor y le dio una cosa blandita que muchas veces me mete en la boca para que no piense tanto en el dolor. Lo notó frío por dentro y eso también me ayuda cuando me duele.
Hubo un día en el que ocurrió algo que me hizo sentir extraño. Empecé a no querer comer tanto, tosía y estornudaba bastante y me notaba muy caliente. El hombre del pelo rojo enseguida se fijó en eso cuando apenas tenía fuerzas para hacer algo y enseguida llamó a mami para que viniera. Mami llegó muy preocupada y enseguida le dio la razón al hombre del pelo rojo y nos fuimos a ver a la señora mayor. La señora mayor nos dijo que probablemente me había resfriado, debido principalmente a que como ya dormía toda la noche sin problemas, si me destapaba yo solo, mami no se daba cuenta. ¿Por qué tiene que culpar a mami si la culpa es mía? Después de eso, mami no fue a trabajar durante algunos días para poder cuidar de mí, pero en cuanto me puse bueno, mami volvió a trabajar. Durante esos días que estuve malito, vinieron a verme todos, incluso el hombre del pelo rojo, que no se enfadó al saber que no iba a estar a su cargo durante algunos días.
Durante los días siguientes, el hombre del pelo rojo estuvo creando objetos muy bonitos con la arena que sacaba de la calabaza que siempre llevaba con él. Me pregunto si algún día, yo podría llegar a hacer lo mismo que él.
