Acá llega el tercer capítulo de esta historia. No tengo nada para decir, así que lean y dejen REVIEWS.
Capítulo 3 - Nuevo comienzo.
Era muy tarde por la noche y decidió volver a la sala común antes de que alguien la vea en la torre de astronomía tan tarde en la noche.
Luego de pronunciar la contraseña, entró. Lo que vio hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas. Harry y Hermione besándose. Esta vez no se escondieron, esta vez decidieron besarse en frente de todos los que estaba allí. Algunos festejaban y otros lanzaban miradas llenas de odio a ambos.
La pelirroja salió corriendo con los ojos llorosos hasta que fue detenida por un abrazo.
No había levantado su mirada para ver quién la había abrazado, necesitaba contención y cariño, y allí los encontró, así que le devolvió el abrazo.
No quería levantar su vista para ver quién la abrazaba, seguro que si lo hacía arruinaría todo. Pensó. Así que continuó con su cuerpo pegado al de él hasta que tomó la decisión de descubrir quién era. Abrió sus ojos, se alejó tan sólo unos centímetros, pero sin dejar de tocarlo, levantó su mirada y se encontró con un rostro de ojos grises y cabello rubio platinado que la miraba a los ojos. Vestía un uniforme de Slytherin. Era nada menos que Draco Malfoy. El chico menos pensado por ella, el que menos se imaginó que esté abrazándola.
-¿Draco? - Preguntó tímidamente.
-¿Otra vez llorando por ese cara rajada, Weasley?
-Ginny, por favor y... no lo llames así.
-Después de lo que hizo pienso que deberías estar de acuerdo en que lo llame así o aun peor.
-Pero no, él es mi amigo, creo.
-Ahora no me vas a decir que todavía quieres y perdonarás a esa sangre sucia.
-Te pido por favor que no la llames así, no la perdonaré por ahora, pero eso no significa que haya que tratarlos mal.
-Como digas...
-Escucha, no quiero que los trates mal, ni a ellos, ni a mis hermanos, ni a nadie. Aunque se lo merezcan, no importa.
-Bueno, lo intentaré.
-¿Por qué me abrazaste?
-Bueno, porque no quiero que sufras más y por la misma razón que maltrato a tus amigos.
-¿Por qué?
-Porque me gustas, Ginny, en serio me gustas mucho.
-¿Qué?
-En serio, los trato mal porque me gustas, trato mal a San Potter por envidia, a la sangre sucia de Hermione porque siempre sospeché que iba a hacerte eso y a la comadreja mugrosa de tu hermano porque sé que si estamos juntos hará lo que sea para separarnos.
-Pero si... nunca estaremos juntos...
-Nunca digas nunca, Ginebra.
-¿Qué quieres decir?
-Que creo que podemos intentar.
Tal vez estando junto a Draco pueda olvidar a Harry. Pensó.
-Bueno, digo que sí. - El rubio la besó. Sus labios tardaron minutos en separarse.
-¿Tienes algún plan el fin de semana?
-No.
-Genial, tal vez podamos salir... no sé, a Hogsmeade.
-Sí, pero... no deben vernos.
-Eso lo tengo resuelto.
-¿Cómo?
-Con mi capa de invisibiidad.
-No lo sé... aunque, creo que sí podríamos ir.
-Bueno, que así sea. Acabas de hacer feliz al chico que creía no serlo nunca.
-Y tú acabas de hacer feliz a la chica que creía serlo nunca. - El rubio la besó sin pensarlo dos veces, pero la pelirroja se separó.
-No, aquí no...
-Está bien, ven... - Tomó las manos de Gin y la llevó a un lugar más alejado.
-Mejor esperemos al fin de semana.
-No puedo esperar tanto tiempo.
-No es mucho tiempo, es viernes.
-Bueno... no puedo esperar a que estemos allí.
-Yo tampoco, aunque por otra parte tengo miedo que pase lo mismo.
-No pasará, te lo juro.
-Porque aunque por ahora no seamos nada...
-Qué...
-No se si deba decirlo, tengo miedo de arruinar las cosas.
-Dilo, tu sinceridad hace que me enamore más de tí.
-Está bien, aunque por ahora no seamos nada, al salir, hablar y eso harás que me enamore de tí, de hecho me está pasando ahora que veo tu forma de ser, además que me gustas físicamente. - Se sonrrojó. - Responde mi pregunta: ¿Lo que quieres de mí es amor o tan sólo una aventura más? Por favor sé sincero.
-Antes quería aventuras y sólo acostarme contigo, no dije nada porque estabas con Potter, ahora cambié totalmente de parecer, además de eso busco amor de tí, que seamos novios y nunca nos separemos.
-Esa era la respuesta que buscaba.
-Ahora no nos ve nadie... - Con mucha delicadeza la tomó por la cintura y ella por su cuello, y sus labios se unieron con delicadeza. Finalmente cuando se les acabó el aire, éstos se separaron con la misma delicadeza con la que se unieron, pero sin que ambos se separen... sólo sus labios.
-Tengo una idea. - Dijo el rubio sin solatarla.
-Cuéntame por favor. - Ella no dejaba de soltarlo, igual que Draco.
-Puedes utilizar tu capa de invisibilidad, debes utilizarla. Yo te daré la contraseña de mi sala común y tú la de tuya. Entraremos con la capa de invisibilidad y podremos visitarnos.
-Me parece muy buena idea. - Anotó en un trozo de pergamino la contraseña de la sala común de Gryffindor. Draco hizo lo mismo con la contraseña de la sala común de Slytherin.
-Bueno, llego tarde, nos vemos mañana. - Se despidió de él con un beso.
Ginny se dirigió a la clase de Transformaciones llegando justo unos segundos antes que la profesora. Se sentó en su lugar junto a Colin Creevey, Paola Hanson y Shaila Martínez.
-Sonríe, Ginny. - El flash de la cámara de Colin encegueció los ojos de la pelirroja.
-Colin, tienes dieciséis años ¿Podrías comportarte como tal?
-Atención, alumnos, la clase ya comenzó, guarden todo excepto varitas, libros, pergaminos y plumas, si veo otro objeto que no sea alguno de los que nombré lo confiscaré y el dueño o la dueña serán castigados. - Dijo Mc Gonagall.
-Hoy está rara la vieja. - Le susurró al oído Paola.
-Shhh... no quiero que me castigue, mañana tengo que salir.
-Señorita Weasley... ¿Sería tan amable de compartir con toda la clase sus secretos y susurros sin importancia? - Ginny no contestó. -Si vuelvo a escucharla, será castigada.
En la clase de Transformaciones, las horas pasaban muy, pero muy lento. La pelirroja sólo simulaba prestar atención y escuchar mientras pensaba en Draco y en que llegue mañana para poder ir a Hogsmeade con él. Nunca antes había salido con alguien que no sea Harry, estaba emocionada y ansiosa.
Finalmente llegó el fin de la aburrida clase.
Los alumnos salieron corriendo por la puerta, a pesar de que tenían dieciséis años y les faltaba tan sólo un año para terminar Hogwarts y ser magos adultos.
-Hola preciosa. - Se escuchó la conocida voz del rubio detrás de ella.
-Hola Draco.
-¿Lista para mañana?
-Claro que sí.
-Y... dime. ¿Estás mejor con lo de Harry?
-Sólo un poco, pero supongo que me olvidaré algún día.
-Tienes que olvidarlo y abrir tu corazón a quién verdad te ama y muere cada día más por tí.
-Bueno, si me enamoro de esa persona. - Lanzó una mirada de picardía a Draco. - Puede que abra mi corazón.
-Esa persona está muy enamorada de tí. - Lanzó la misma pícara miarad que ella le había lanzado antes. -No le abrirás tu corazón.
-Claro que sí lo abriré.
-Ginny, en serio... cuando estoy contigo siento que todo está bien aunque no lo esté.
-Y cuando estoy contigo logro no pensar en Harry, logro sacármelo de la mente por completo.
-Será que...
-¿Me estoy enamorando de tí. - Dijeron ambos al unísono.
-Sí. - Dijeron de nuevo al mismo tiempo.
Se besaron, con un beso apasionado y de varios segundos.
-Alguien viene. - Draco soltó a Ginny rápidamente y se escondió detrás de una armadura.
-Señorita Weasley. Qué hace por aquí en momentos en los que debería estar haciendo su tarea o estudiando para sus exámenes y no deambulando por el castillo como si nada. Todos tenemos obligaciones que cumplir. ¿No, Weasley? - Dijo el profesor Snape mientras se dirigía hacia su despacho.
Cuando perdieron de vista al profesor, Draco salió de su escondite.
-Tengo que ir a la última clase de hoy, por suerte y luego te veré en el gran salón... aunque estaré en la mesa de Gryffindor, pero al menos te estaré mirando...
-Yo también. - Ginny se dirigió al invernadero de Herbología. Neville hizo que Gryffindor recupere los puntos que había perdido gracias a Snape el día que ella había salido con Harry. Luego de cuarenta y cinco minutos, por fin la clase terminó.
La chica salió corriendo del invernadero hacia el castillo.
-¿Qué tal tu clase de herbología? - Dijo Draco.
-Bien... bueno, Neville es muy bueno y eso hace que Gryffindor suba sus puntos.
-Genial.
-Ya quiero que llegue mañana.
-Yo también. - Se miraron a los ojos.
-¿Sabes? Me estoy enamorando de tí, a pesar de que no hace mucho que nos vemos.
-Bueno, cuando estoy contigo me olvido completamente de Harry.
-Siempre he querido decirte esto, pero...
-¿Pero?
-No lo sé...
-Dilo.
-No, eso hará que te alejes y no quiero perderte. - Se sentó sobre una escalera y despeinó un poco su rubia cabellera.
-¿Es algo malo?
-No.
-Entonces... dilo
-Bueno... Ginny ¿Te gustaría ser mi novia?
-¡Claro que sí! Por fin... siempre he esperado este momento.
-Iba a preguntarte mañana, pero no pude esperar más, ya estaba perdiendo la paciencia.
-Bueno, mejor para mí... - Las horas pasaron y ellos quedaron allí hablando y pasando el tiempo. Las horas pasaron volando y cuando se quisieron acordar ya eran las once de la noche.
-Vaya, cómo se hizo tarde.
-Sí, pero es no importa si estoy contigo. - Comenzaron a escucharse unos pasos. Era el profesor Snape otra vez vigilando los pasillos.
-¡Escóndete! - Ginny se escondió un piso más abajo detrás de una armadura.
-Malfoy.. ¿No deberías estar durmiendo?
-Mañana es sábado.
-¿Tienes planes? Porque si no vas a la cama deberás cancelarlos para cumplir tu castigo.
-¿Es una amenaza? Tengo una mejor. ¿Usted quiere conservar su empleo? Porque si me castiga le diré a mi padre que lo despida. Él consiguió un cambio de puesto en el ministerio donde puede despedir personal de aquí. - El profesor no contestó, simplemente miró al rubio con una mirada llena de odio y luego continuó vigilando los pisos de más arriba.
-Ojala pudiera amenazar a los profesores con mi padre. Quisieron ascenderlo, pero no aceptó el puesto. Está demasiado obsesionado con los muggles.
-Pero no debes hacerte problemas si él hace lo que le gusta.
-A veces te desconozco.
-Bueno, gracias. Gracias a tí me dí cuenta de lo mal que me había portado contigo, con tu familia, con tus amigos... con todos.
-¿Estás arrepentido?
-Algo, pero a quién no perdonaré nunca es a Potter y a Granger por lo que te hicieron, aunque eso no significa que vaya a tratarlos mal.
-Me encanta tu nueva forma de ser. Por favor nunca vuelvas a cambiar.
-Si eso te mantendrá a mi lado, entonces lo haré.
-Gracias.
-Te amo, Ginebra. -Se dieron un dulce, romántico y apasionado beso.
-Y yo a tí, Draco. ¿Me prometes que estaremos juntos hasta el final?
-Sí, mi amor. Juntos por siempre y para siempre. - Los mismos pasos del profesor volvieron a escucharse.
-Bueno, mejor me voy a dormir.
-Bueno... adiós, Gin.
-Adiós. - Ambos se fueron a sus dormitorios utilizando los distintos pasadizos secretos que había por todo el castillo.
Cuando Snape llegó a donde estaban ya no los vió.
-Ginny... ¿¡Dónde estabas?! - Dijo Colin desesperado.
-Te responderé si dejas tu cámara. - El chico la guardó. - Bien... Estuve en la biblioteca investigando sobre un tema que me encargó el profesor Snape por llegar tarde a su clase. - Mintió algo nerviosa.
-¿Cómo te fue?
-Bien, ya lo encontré y por fin terminé.
-¿Puedo verlo?
-Cuando venía hacia aquí encontré al profesor y se lo dí, lo siento, Colin.
-Está bien, mejor si se lo diste antes, así ya te liberabas de una vez por todas. - Bostezó y trató de buscar su cámara, pero ella no lo dejó. -¿Qué harás mañana?
-No lo sé. ¿Por?
-Con Paola iremos a tomar un poco de sol a los terrenos del castillo.
-Bueno, no puedo.
-¿Por qué?
-Tengo otros planes.
-¿¡Cuáles?!
-Saldré a Hogsmeade con alguien.
-¿Quién?
-Draco.
-¿Qué?
-Sí, lo sé, pero él ahora cambió totalmente. Ya no es más el chico de antes.
-Bueno, haz lo que quieras, si luego quieres venir a tomar sol con nosotros afuera, ahí estaremos.
-Hola chicos. - Paola entró a toda velocidad por la puerta y se sentó en uno de los sillones junto a ellos.
-Paola. ¿Dónde estabas?
-Buscándote. ¿Tú dónde estabas?
-En la biblioteca.
-Fui y no estabas.
-Bueno, luego de investigar sobre un tema que Snape me pidió por llegar tarde a su clase fui a buscarlo para dárselo.
-Bueno... ¿Irás mañana con Colin?
-No, Draco me invitó a Hogsmeade.
-¿Draco? ¿Y vas a ir?
-Sí, ya somos novios.
-¿Qué?
-Sí... novios, pero no estoy completamente enamorada, sólo estoy con él para olvidarme de Harry, pero con el tiempo quizá me enamore de verdad de él.
-Bueno, respeto tu decisión, aunque... él es malo con nosotros.
-Le dije que sólo sería su novia si los trataba bien, hay que ver cómo reacciona ahora.
-Bueno, amiga. Si eres feliz yo también lo soy.
-Gracias por entenderme.
-De nada, ahora ya me voy a la cama porque tengo sueño.
-Bueno, yo también iré ahora. - Ambas chicas subieron las escaleras del dormitorio de chicas, se pusieron sus pijamas y se acostaron hasta dormirse.
-Bueno, quedando solo... - Se dirigió al dormitorio de chicos, se colocó su pijama y se acostó hasta quedar dormido.
A la mañana siguiente Ginny se levantó muy feliz. Se dió una ducha rápida y luego se vistió y peinó muy linda y producida para la ocasión.
Se puso un vestido rosa con un cinto de raso en un tono algo más oscuro, unos zapatos blancos y una vincha con moño en la cabeza.
Tomó un par de galleons, knuts y sickles, y salió al encuentro con Draco.
-Gin. ¿Lista para salir?
-Sí.
-Bueno, vamos, estás hermosa.
-Gracias. - Tomados de la mano se dirigieron a Hogsmeade.
-Conozco un lugar perfecto.
-¿Dónde?
-Detrás de la casa de los gritos hay una casa abandonada, pero con todos sus bienes dentro.
-Genial, pero ¿Qué pasó con los dueños?
-Los mataron, como eran jóvenes y no habían hecho testamento quedó todo allí.
-Bueno, vamos. Tal vez nadie conozca ese lugar. -Se encaminaron hacia la casa abandonada, al pasar por la casa de los gritos se escuchaban gritos de gente asustada y algunos flashes de cámaras fotográficas. Continuaron caminando hasta que por fin llegaron.
-Bueno... aquí es.
-Es hermosa. - La casa era grande y lujosa por dentro y por fuera. Sus paredes externas eran de color blanco con una enorme puerta de entrada de madrea de roble. El techo era color negro haciendo juego con los marcos de las ventanas.
-Mejor vamos adentro. - Con su varita abrió la puerta y entraron.
Por dentro de encontraron con una gran sala de estar. Sus paredes estaban decoradas con un empapelado de color marrón claro y de las ventanas colgaban cortinas rojas. En medio de la habitación había una pequeña mesita decorada con un mini camino de mesa tejido al crochet con un delicado hilo blanco y un recipiente lleno de pétalos de flores secas.
Al rededor de la mesita había unos cómodos y grandes sillones color rojo oscuro y una chimenea apagada por la ausencia de gente, pero que en algún momento fue prendida.
-Es hermosa esta casa. ¿Cuantas veces antes viniste?
-Esta es la primera vez. Me enteré hace poco.
-Es muy lindo detalle.
-¿Quieres algo?
-Como qué...
-No sé... un café, té... sólo dime.
-Tal vez un café. -Con un movimiento de varita, el rubio hizo aparecer dos tazas de humeante café.
Los dos comenzaron a beber mientras hablaban muy felices.
-Ginny...
-Qué..
-Necesito que me prometas algo, para saber si continuar o terminar con todo.
-Qué cosa.
-¿Estaremos juntos para siempre?
-Sí, por supuesto que sí.
-Gracias. -Le dio un gran abrazo que terminó en un apasionado beso.
-De nada Draco, no puedes desconfiar de mí... yo te amo.
-Pero... no quiero que me pase lo mismo que me ha pasado antes y no quiero perderte.
-Nunca me perderás. - Unas oscuras nubes de tormenta taparon el sol, es escuchaba el fuerte ruido de los truenos, y una fuerte y copiosa lluvia comenzó a caer.
-Bueno, creo que tendremos que quedarnos aquí hasta que pare de llover.
-¿Estás loca? Se ven que no estamos a tiempo nos descubrirán, si nos descubre mi padre te matará a tí y luego me matará a mí.
-Pero está lloviendo mucho afuera.
-Toma. - Con su varita hizo aparecer un paraguas color blanco, confeccionado en una tela brillosa.
Élla y él salieron de la casa y bajo el paraguas se encaminaron hacia Hogwarts.
-Qué lindo es estar contigo bajo la lluvia.
-Sí... ¡Oh no! ¡Mi vestido! -Un niño pequeño le lanzó barro sobre su vestido.
-Déjame arreglar esto. - Se dirigió hacia el niño. -¡Escúchame niño inmundo! ¿¡Por qué le hiciste eso a mi novia!?
-Porque sí.
-Esa no es una respuesta. - Lo apuntó con su varita. -Pídele perdón.
-No quiero.
-Hazlo o te dejo calvo. ¡Con mis manos!
-Discúlpame.
-No hay problema. - Respondió ella.
Draco y Ginny continuaron su camino hacia el castillo, cuando llegaron estaban Mc Gonagal y Snape hablando
-Mejor que alguno de nosotros entre primero.
-Está bien, entraré yo, subiré a la torre Gryffindor y te haré una seña desde la ventana. - Así hizo la pelirroja. Entró al castillo saludando educadamente a ambos profesores, subió las escaleras hacia la sala común y le hizo una seña con la mano a Draco.
Él entró a Hogwarts y saludó a sus profesores, subió las escaleras y se dirigió a su sala común.
Fin 3º capítulo. Espero que les haya gustado.
Demoré algo en terminarlo, pero aquí esta :)
Dejen REVIEWS.
Lalaa
