Aquí vuelvo con el segundo drabble, que lamento haber tardado en subir por razones de fuerza mayor. Esta propuesta es antigua y es de Azaak del LPDF. Para ser sincera, no me pude resistir, es demasiado buena. Juzguen ustedes mismos:

Mi propuesta para este drabble es un punto de vista diferente de nuestra pareja del fénix.

Quiero un beso entre Harry y Hermione desde la perspectiva de una tercera persona.

Puede ser cualquier personaje: Ron, Dumbledore, Snape, Ginny, Malfoy, Dobby, Dudley, Sirius, Voldemort, etc. Da igual cuál eligais.

Quiero la descripción del beso desde la perspectiva de ese personaje, los sentimientos que provoca en él y la felicidad que envuelve a nuestra pareja, ajena a ese mirón.

Condiciones:

-Harry y Hermione no deben saber que alguien los observa. Si quereis cuando acabe todo pueden sorprenderlo o cruzarse con él o irse sin notar nada.

-Podeis elegir la época que querais: Hogwarts, Post-Hogwarts, Vacaciones o lo que se os ocurra. Preferiblemente sin spoiler de DH para aquellos que no hayan leido el libro y quieran leer los drabbles sin tener sorpresas.

-Máximo 400 palabras.

Traspacé el número de palabras pero ya no lo podía acortar más, aun así es un detalle. Espero que les guste:

Correspondencia

Corrí frenéticamente por las calles de Londres, sin mirar a las personas que atropellaba a mi paso, sólo quería confirmar si acaso era cierto. Me paré en seco cuando me percaté que estaba frente al café indicado. Consulté mi reloj por última vez, todavía me quedaban diez largos minutos. Me acerqué a una pequeña mesa desde donde podía observar a cada uno de los transeúntes y me derrumbé en la silla. Escondí mi rostro entre mis frías manos y suspiré, no podía creer que hubiera sido capaz de caer tan bajo. Mi mente recorrió lentamente el momento en que un impulso desenfrenado me llevó a leer una carta que descansaba en la mesita de noche de Potter. No estaba firmada, pero la delicada caligrafía así como el mismo mensaje, delataban el sexo del posible emisor. El sólo hecho de imaginar que podría ser ella quien le hubiese pedido una cita urgente a aquel traidor cara rajada, elevaba mi sangre Slytherin a temperatura de ebullición. Sacudí bruscamente mi cabeza, tratando con todas mis fuerzas de alejar pensamientos absurdos para poder concentrarme en mi objetivo. Tenía que confirmar si Potter salía con ella, para así tener una excusa de peso para matarlo a golpes.

Luego de unos minutos más de espera lo vi llegar. Parecía ansioso y nervioso, nunca antes lo había visto así, ni siquiera el día de la batalla final. Había algo en la expresión de su rostro que en aquel instante no supe descifrar, mas ahora lo logro ver con total claridad...

¡Y su mirada! Daba la sensación de que solamente brillaba para un solo ser en el mundo.

Súbitamente, una enorme sonrisa se dibujó en su rostro y yo no lograba entender la razón. Inconscientemente, me incliné más sobre la mesa para conseguir una mejor vista. No supe cómo ni en qué minuto, una ordinaria cabellera castaña cubrió el costado derecho del rostro de Potter. Para mi sorpresa, la sangre sucia se había fundido en un comprometedor abrazo con su amigo. Se separaron unos segundos y se miraron encantados, curiosamente no podía despegar mi mirada de ellos. "El salvador del mundo mágico" no esperó más tiempo ni vaciló, tomó suavemente el rostro de su amiga entre sus manos, le acarició dulcemente desde la mejilla hasta los párpados, una y otra vez. Con impotencia, no lograba entender por qué aquella escena no me daba náuseas o ganas de salir huyendo, me encontraba literalmente pegado a mi asiento. La mano de Potter se detuvo en la barbilla de Granger, ésta quiso abrir la boca pero el muy santo, perfecto y caballero, la calló con un gesto. Sus narices se rozaron, sus alientos se confundieron, sus labios fueron uno. No sabía si sería la primera vez para ellos, pero estaba convencido que no sería la última. Al principio, Granger se dejó dominar completamente por su mejor amigo. Lo dejó explorar, tocar, viajar, sentir y disfrutar. Se les veía radiantes y les tenía envidia. Sin embargo, al mismo tiempo sentía un inmenso alivio porque había temido que Potter fuese capaz de hacer lo mismo con Ginny. Era obvio que no, Granger era de Potter y recíprocamente. Habría que ser Weasley para no grabárselo en el cerebro.

Al par de tórtolos sin vergüenzas les debía una. Al fin de cuentas había encontrado mi respuesta, al igual que ellos.