Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen… su dueño es Masashi Kishimoto.
Gracias a los veintiseis reviews que me dejasteis en el One-shot anterior :p Gracias!
Pareja: Sasuke y Sakura.
.·. Dulce embarazo .·.
¡Dios mío! Su reflejo casi no cabía en el espejo…
Enfadada, con el ceño fruncido, y unos morros en la cara se seguía mirando en el espejo.
Iba a llorar…
Su ropa de entrenamiento había sido sustituida por ropa de color rosa y lila… ¡sólo! Rosa y lila, bueno también tenía alguna que otra cosa de color blanco. ¡Todos! Los vestidos -por que en pantalones ya no cabía- tenían, lacitos o florecitas, corazoncitos o patitos… sí también patitos… y a ella le gustaba esa ropa, era un monada pero no en ella…
Iba a llorar…
No cuando tu vientre tiene el tamaño de un balón de baloncesto. Y no sólo le había crecido la barriga, no… si no también los pechos¡crecieron de la noche a la mañana! Sí… Sakura Haruno estaba embarazada… y de muy mal humor. Le dolía la espalda, los tobillos, el cuello, la cabeza. Y seguía mirándose en el espejo, recordando viejos tiempos… -hace exactamente ocho meses, dos semanas, cinco días y doce horas…- esa época en la que no parecía un globo rosa con lacitos andante.
Iba a llorar…
Y todo por culpa de él. Se dio la vuelta, con los puños apretados y la mirada entrecerrada vio con odio y rencor a su querido marido… ¡el culpable! Ahí… tirado en la cama, durmiendo a pierna suelta. Sin preocupaciones ni dolores, con su vientre plano, sus musculitos, ella sufriendo el embarazo y él echándose la siesta.
-¡¡Uchihaaaaa!! -El gritó se oyó por toda la casa, despertando a Sasuke-
Después del dulce despertar abrió los ojos y vio a su esposa. Con su mirada llena de amor. ¡Ojalá pudiera despertar así todos los días! Histérica, pensó. Lo pensó porque, si lo hubiera dicho en voz alta, acabaría incrustado en la pared…
-Quiero galletas -exigió-
-Hay galletas en la cocina…
-Las quiero con yogurt
-Cariño… –Dijo volviéndose a recostar en la cama- esta semana me has pedido galletas, de chocolate, con frutas, dietéticas –no sé para qué- de chocolate negro, de chocolate blanco, saladas, de mantequilla… ¿No te vale ninguna de esas?
-¡No! –Dijo cruzándose de brazos- las quiero con yogurt.
-Muy bien, tendrás tus galletas…
Con una sonrisa de lo más fingida Sasuke se levantó de la cama y cogió la cartera.
-¿La señorita quiere algo más? Por que esta es la cuarta vez que salgo a comprar y no pienso hacerlo más… hoy.
-No, quiero un paquete de galletas con yogurt
-Hmp… -besó a su esposa antes de irse-
Si la nena quiere galletas hay que comprárselas salió de casa murmurando en tono burlón… en la cocina había una alacena sólo para sus galletas. Y lo de los antojos de las embarazadas… ¡Tsk...! todo es una farsa que se inventaron las mujeres. Una excusa para molestar a los maridos. Y es que uno no se puede negar, por que si no se echan a llorar a mares. No entendía como no se quedaba seca de tanto llorar. Y lo peor de todo, cuando esan embarazadas… es el sexo, ellas nunca tienen ganas… están felices con sus galletas y poco les importa que sus maridos anden necesitados. Pueden estar semanas sin hacer el amor, pero cuando uno está ocupado o entretenido, ahí es cuando sí le entran ganas. Y no paran hasta que llevan a uno, a rastras si hace falta, hasta el dormitorio.
-doce horas, un día y una semana y saldrá de cuentas… Salió murmurando de la tienda de vuelta hacia su casa
-Ya llegé…
Nada más abrir la puerta vio a su esposa con mala cara… ¿tanto había tardado?
-Tomas tus gallet…
Sakura cogió el paquete y lo lanzó al interior de la casa, sujetó la mano de su esposo y la apretó con fuerza.
-Cariño… he roto aguas.
Media hora después estaban ya en el hospital. Sakura estaba ya lista para el parto, no podía esperar más… En contra de la voluntad de Sasuke lo metieron con su esposa en el paritorio. Llevaba cinco horas viendo gritar a Sakura, pero estaba seguro de que el dolor del parto no era nada con los apretones que le daba su mujer en la mano. Si una vez pensó que le había roto los dedos… No sabía por qué, pero a Sakura le daba por llamarlo maldito bastardo. Pero al fin… después de dos horas más soportando apretones e insultos, su primogénito había nacido. Era un niño, precioso, con el pelo negro –gracias a Dios-… tenía las manos y los pies pequeñitos y lloraba igual que su madre. En ese momento Sasuke supo que todo valió la pena. Sólo por el hecho de ver a su esposa llorando mientras sujetaba entre sus brazos a su hijo. Besó en la sien a su esposa y acarició con el dedo índice el moflete sonrojado de su hijo…
1 semana después…
¡Hay que bella es la vida! Sasuke apoyado en la cuna de su primogénito lo contemplaba dormir.
El sol brilla los pájaros cantan. Tu hijo duerme tranquilo en la cuna, arropado entre suaves mantas con el símbolo Uchiha y tu esposa vuelve a estar delgada ay… ¡y con el doble de pecho! Además había dejado de ser una histérica hipersensible. Al fin había dejado de ser el último Uchiha vivo. Su hijo era fuerte y sano, ahora tendrían que pensar en un nombre.
Escucho a su esposa entrar en la habitación, segundos después sintió unos brazos abrazarle por la espalda y unos labios besando la piel desnuda de su espalda . Había vuelto la mujer con la que se había casado, tranquila, dulce y cariñosa. La que lo consentía en todo. Sakura se desenredó del abrazo de su esposo y arropó con cuidado a su hijo. Era la cosa más bonita que había visto en su vida…
Miró a su esposo y enmarcó su cara con las manos, para después besarlo. Él acariciaba con suavidad su espalda, se separaron y se miraron a los ojos, entonces ella le susurró.
-Quiero una docena de hijos.
Al principio… el sonrió complacido, no sólo por revivir el clan si no por qué, eso significaba once buenas sesiones de sexo… pero… un momento. El Uchiha puso los ojos en blanco mientras se tensaba. Once sesiones de sexo igual a once embarazos. ¡Igual a noventa y nueve meses de embarazo! Con unos, más o menos, dos mil novecientos setenta días de embarazo. Y si de media sale cuatro veces diarias a comprar los caprichos de su esposa, eso es un total de ¡once mil ochocientas veces! que tendría que salir a la compra. Sasuke tragó saliva.
-m-media docena mejor ¿no? –Sakura se encogió de hombros-
-Como quieras… ¿empezamos por el siguiente?
Con una mirada pícara Sakura arrastró a Sasuke hasta su habitación. Entraron besándose y cuando llegaron al borde de la cama lo empujó, él cayó de espaldas sobre la cama. Sakura lo miró de arriba a bajo con una mirada lujuriosa y no tardó nada en ponerse encima de su esposo, se sacó la camisa mientras empezaba a besar el pecho de Sasuke, bajó hasta los músculos de su abdomen... y cuando llegó a…
El llanto de su hijo hizo que se separa y como buena madre fue enseguida a atenderlo.
Sasuke suspiró… rápidamente se levantó de la cama, cogió una camisa y salió corriendo de casa. Sakura parpadeó varias veces con su hijo en brazos. Eso si que era velocidad…
Diez minutos después, su hijo volvía a dormir y ella paseaba por la cocina sin nada que hacer hasta qué… el sonido de la puerta principal la asustó, oyó unos pasos corriendo por el pasillo y enseguida vio la cabeza de su marido entrando en la cocina. Nada más la vio la cogió en brazos y la colocó en la encimera, él entre sus muslos. Sakura palpó su excitación mientras se daban un beso largo y duro, caliente y húmedo… Sasuke metió las manos entre la camisa de su esposa y en segundos ya se la había sacado… él mordisqueó y besó su cuello mientras sus manos recorrieran todos los rincones de su mujer… ella enredaba los dedos en su pelo, desordenándolo, disfrutando de sus caricias… entonces entre suspiros le preguntó.
-¿Adonde fuiste?
Sin separar los labios del cremoso cuello de su mujer metió la mano en el bolsillo trasero de su pantalón. En un rápido movimiento dejó un condón sobre la encimera, junto a ellos. Muy pronto lo iban a necesitar… Sakura se echó a reír, quizá necesitaban un tiempo antes de volver a quedar embarazada.
Por que… estar embarazada en duro, pero ser el marido es peor.
