Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen… su dueño es Masashi Kishimoto.

Espero que os guste este One-shot y me dejeis vuestros reviews :p, Gracias tambien a los que me dejaron su opinión en el One-shot anterior, ¡Gracias!

Pareja: Naruto y Sakura.


.·. Sin ti... no sé vivir .·.

Era de noche en Konoha. Las calles tan sólo eran iluminadas por algunas luces que procedían de las casas. Los únicos locales que estaban abiertos a esa hora eran los bares. En uno de ellos estaba un rubio de ojos azules, tez morena, de unos veinte años de edad. Estaba sentado en la barra junto con su amigo y compañero Sai. De, más o menos, su misma edad, ojos oscuros al igual que su cabello y una bonita sonrisa en su rostro. A su alrededor había como unos diez o doce vasos. Que, antes que la pareja de amigos se lo bebiera, estaban llenos de alcohol.

El moreno fue el que menos bebió y aun así estaba algo borracho. Naruto casi no podía con su alma, ahora tenía la frente apoyada en la barra y un hilito de baba caía de su boca. Sai agradecía el estado de semiinconsciencia de su amigo. Así no tenía que aguantar las tonterías e incoherencias que llevaba diciendo toda la noche.

Mierda… hoy no tenía suerte. Naruto levantó la cabeza, cogió el baso al que aun le quedaba un poquito de bebida y se lo llevó directo a la boca. Hizo una mueca de desagrado y miró a Sai. A los dos Sai… ¿tres Sai? no espera un Sai. Sí, un Sai. Naruto consiguió enfocar la imagen de su amigo entrecerrando los ojos.

Su amigo se echó a reír. Naruto se tambaleaba de lado a lado. Y lo miraba extraño…

-¿estás bien picha-corta?

-No, no estoy bien…

-Otra vez problemas con Sakura-chan ¿no?

-Si… es una mujer difícil.

-cuéntame que pasó baka

Pues verás… el dia había empezado perfecto estaba yo dando un paseo con mi Sakura cuando…

Ese mismo día por la mañana.

Una pareja salía de un apartamento, se besaban descontroladamente mientras se acariciaban todas las partes del cuerpo que tenían a disposición.

-Para Naruto nos pueden ver

-que más da…

El rubio acorraló a su novia contra la puerta de su apartamento, más bien era de los dos ya que la pelirrosa pasaba la mayoría de los días allí. Posó una mano encima de unos de sus pechos, masajeándolo. Ella se echó a reír y maldijo a esa camiseta verde, que impedía que su novio le acariciara la sensible piel de su pecho, pero cuando sintió al rubio meter la mano dentro de sus pantalones cortos blancos y apretar rudamente su trasero, supo que tenían que parar. ¡Por dios estaban en la calle!

Como era posible que el Naruto tímido e inocente se hubiera convertido en un hombre lujurioso e insaciable. Si no hacía ni media hora que habían echo el amor sobre el sofá y ya era incapaz de tener las manos quietas.

-Naruto… -se rió por las cosquillas que le hacían los besos de su novio sobre su cuello- los vecinos… aquí no podemos.

-Está bien… volvamos adentro –dijo dándole otro apretón el trasero-

-amor…–separó las inquietas manos del rubio de su cuerpo- tenemos que ir hacer la compra.

-Sakura-chan…

-No que nada en casa para comer amor.

-Está bien.

El se rindió por dos razones, la primera era que le gustaba como sonaba en casa… de los dos, su casa. Y la segunda que después de hacer la comprar, sabía que volvería a hacerle el amor a su novia. Empezaron a caminar por la calle uno al lado del otro, ella lo abrazaba por la cintura y el tenía echado un brazo sobre sus hombros, pegándola a él. Por el camino se daban pequeños besos, se reían por alguna tontería y se deban dulces caricias. La tienda estaba cerca, así que no tardaron mucho en llegar.

El establecimiento era de tamaño medio, Sakura cogió una cesta roja y empezó a recorrer los pasillos metiendo todo lo que les hacía falta. Leche, agua, pan, queso, arroz… Durante los primeros minutos Naruto iba detrás de ella, pero al cabo de un rato se dio cuenta de que no estaba.

Sonrió. Ya se invaginaba donde estaría su rubio, recorrió algunos pasillos hasta llegar casi al final de la tienda, en una de las paredes estaban expuestos productos de comida rápida e instantánea. Ramen… a veces pensaba que quería más a su adorado ramen que a ella… Iba ir hacia él cuando un carro, empujado por una mujer morena de unos treinta años, se interpuso en su camino.

Sakura se quedó boquiabierta. Vio a la mujer recorrer de arriba abajo a Naruto a su Naruto.

¡Pero quién se creía!

Cualquiera que la viera se daría cuenta de que le miraba el culo descaradamente. Una pequeña arruga salió en la frente de Sakura al ver la cara orgásmica que ponía la mujer. Esquivó el carro y cuando pasó al lado de ella le oyó susurrar muy bajito¡Que trasero!... utilizó todo su autocontrol para no lanzarse contra esa lagarta.

¿Cómo se atrevía a mirar a su novio?

Cuando por fin… a la morena le dio por despegar los ojos de Naruto, Sakura se dio el placer de mirarlo ella. Esos pantalones negros largos le quedaban estupendamente bien, la camiseta blanca que llevaba dejaba ver sus fuertes brazos, cuando estiró uno de ellos para alcanzar un envase de ramen, sus músculos se marcaron…

Ay... Que bueno que estaba.

¡Pero! Por muy bueno que estuviese, nadie tenía derecho a mirarlo. Ni a él, ni a sus músculos, ni muchos menos su culo. Sólo ella podía darse el gusto de mirarlo. ¡Ella!

Sacudió la cabeza y dio los últimos pasos que la separaban de su novio.

-¡Naruto!

-A Sakura… ¿Cuántos botes d ram…

-¡No te lo vas a creer! –Naruto se preocupó-

-¿Qué ocurre?

-Hace un momento una mujer casi te ¡desnuda! con los ojos… -él se sonrojó y se echó a reír-

-No digas tonterías amor

-¿Tonterías? –Gruñó Sakura apoyando los puños cerrados en sus caderas- esa mujer… casi tiene un orgasmo de tanto mirarte el culo. –Naruto se sonrojó más, había un par de personas mirando en la dirección donde se encontraban ellos, algo normal cuando se va gritando orgasmo y culo por ahí...-

-Cielo por que no dejamos el tema sí… -agarró una de sus manos y besó con suavidad la palma- la gente empieza a mirarnos… venga vamos a acabar de hacer la compra.

Naruto llenó la cesta que él llevaba de botes de ramen, pasó el brazo sobre los hombros de su novia y acabaron de hacer la compra. Ese día había bastante gente. Estaban esperando en la cola, uno al lado del otro, con sus respectivas cestas en la mano, cuando una sonrisa maléfica se formó en el rostro de la pelirrosada. Detrás de ellos se había puesto la mujer que desnudó con la mirada a su Naruto.

Sakura pasó la cesta a su mano derecha, la izquierda la posó "sutilmente" en el trasero de su novio. El rubio dio un respingo mientras su cara pasaba por todos los tonos de rojo posibles. Y sólo atinó a abrazarla completamente sonrojado cuando ella pegó su cuerpo al de él…

Ella miró hacía atrás mientras metía la mano en el bolsillo trasero del pantalón de Naruto. La mujer la miraba con la boca semiabierta y una ceja alzada…

envidia, envidia, envidia.

Le dedicó una sonrisa "sincera" y volvió la vista hacia el frente…

Marcando territorio.

No se despegaron ni cuando salieron de la tienda, cada uno con una bolsa de la compra en la mano, por el camino algunos de sus conocidos los miraban con una tierna sonrisa. En el fondo todo el mundo sabía que ese par tenían que acabar juntos. Muy a su pesar se tuvieron que separar al llegar a casa para guardar la compra. Aunque cuando se cruzaban en la cocina se daban un beso o una caricia… ay… tontos enamorados.

Cuando por fin Naruto guardó su último envase de ramen, miró con una mirada seductora a Sakura, y ella al ver la mirada ya supo lo que venía a continuación.

-¡Naruto! –Dijo entre risas, su novio se las había arreglado para acercarse a ella, besarla y tumbarlos a los dos en el suelo de la cocina- espera tengo que decirte algo

-¿No… puede… esperar? –Dijo entre los besos que dejaba en la piel suave de Sakura-

-No... es importante

-bueno a ver…

El rubio quedó acostado sobre ella, no se molestó en levantarse, apoyó su codo en el suelo, dejando la cabeza descansando sobre su puño cerrado. Ella se rió... se quedó mirándola¿acaso no era como un ángel? Su pelo rosado esparcido por el suelo de la cocina, las mejillas sonrojadas y esos ojos verdes tan llenos de amor. No sabía que haría sin ella. Le dio un pequeño pero dulce beso antes de que la pelirrosa empezase a hablar.

-¿Te acuerdas lo que te dije hace un mes? –Naruto se quedó pensando y después se rió-

-¿Lo de que querías hacer el amor en todos los lugares de la casa?

-¡No! –se unió a la risa del rubio- algo importante

-¿Qué puede haber más importante que eso? –Dijo ofendido el rubio-

-eso es muy importante –dándole otro beso- pero algo aun más importante

-No me acuerdo…

-Hace un mes te dije que el viernes de esta semana íbamos a comer con mis padres

-ah sí ya me acuerdo, como para olvidarlo llevas recordándomelo todo el mes –Se volvieron a besar, pero Naruto se separó al recodar algo- cielo perdón... este viernes tengo que estar con Tsunade. Vamos a hablar, sobre cuando y como será mis ascenso a Hokage.

Sakura puso una mano en el pecho de su novio y lo separó de ella, quedando sentados en el suelo de la cocina mirándose a los ojos. Azul contra verde.

-me lo prometiste, llevo diciéndotelo durante un mes Naruto.

-Amor, sabes que cuando me hablan del ascenso a Hokage me olvido de todo, perdón.

-Sí… ya me he dado cuenta –se levantó y se dispuso a salir de la cocina pero Naruto agarró su muñeca e hizo que le mirara-

-cielo perdón, en ese momento no me acordé

-Naruto, siempre pasa algo cuando vamos a comer con mis padres –Naruto frunció el ceño-

Eso no era verdad, él siempre tenía la mala suerte de que pasaban cosas en el momento menos oportuno, a él le caían bien sus padres. Su madre era muy simpática y cocinaba muy bien el ramen. Y su padre, bueno… le había dicho: con que hagas daño a mi hija te mataré, pero sin contar con eso, y con que le echaba miradas de odio cuando se acercaba mucho a su hijita, también lo trataba bien.

-Naruto… por favor, ven este viernes conmigo a comer con mis padres…

-Sakura-chan cielo, sabes que Tsunade está muy ocupada –se defendió enmarcando la cara de la pelirrosa con sus manos- no seas egoísta, necesito hablar con ella, pronto seré el nuevo Hokage. –Sakura agarró las muñecas de Naruto y lo apartó de ella-

-¿egoísta? -gritó- ¿¡Crees que soy egoísta!?

-Sí –Sakura abrió los ojos y se apartó de él-

-No Naruto… lo que pasa es que estoy harta de que el asuntito de ser hokage este siempre por delante de mi.

-¿Asuntito? –Esta vez el que gritó fue el rubio- ese asuntito… es mi sueño desde que tengo uso de razón.

Ella se dirigía a la salida, las lágrimas le resbalaban por las mejillas. Él iba detrás de ella… cuando la pelirrosada abrió la puerta decidió darle una última oportunidad…

-Naruto… ¿Qué es más importante para ti, yo o ser Hokage?

A Naruto le sorprendió la pregunta y simplemente las palabras no salieron de su boca, pero el silencio lo único que consiguió fue que más lágrimas salieran de los precioso ojos verdes de los que estaba perdidamente enamorado, ella se fue dando un pequeño portazo.

Naruto se dio la vuelta y fue cabizbajo a su habitación, se tumbó boca arriba sobre la cama y se repitió mentalmente que era un estúpido, un grandísimo estúpido. La amaba con locura y tenía miedo de decírselo. No tenía que pensar lo que era más importante para él, Sakura siempre había estado y estaría primera en la lista. Pero no quería sentirse vulnerable ante ella.

Se habían dicho que se querían, que se amaban… lo habían demostrado. Pero lo que sentía Naruto… ni el mismo lo entendía. Nunca había amado a alguien tanto, él sentía que si ella estaba a su lado, no importaba nada más. Que si se seguían amando como hasta ahora, nada podría ir mal. Hace un mes más o menos, el rubio pensaba en Sakura. Y se dijo a sí mismo que prefería un minuto junto a Sakura que una vida entera sin ella. Se había asustado de sus propios sentimientos…

Naruto frunció el ceño. Realmente era un grandísimo imbécil. Él sentado en la cama mientras corría el peligro de perder a su Sakura. Que más daba si se sentía vulnerable, que importaba que Sakura no lo amara tanto como él a ella… ya que sin ella… nada valía la pena.

Se levantó y salió corriendo de casa. No podía haber ido muy lejos… tenía que andar cerca. Estuvo horas buscándola, a cada paso sentía una punzada en el corazón. ¿Y si le había pasado algo?... jamás se lo perdonaría. No podría vivir sabiendo que por culpa de él su pequeña tuvo un accidente. Con lágrimas en los ojos siguió buscandola. En las últimas horas de la tarde fue al despacho de Tsunade. A pedir ayuda para encontrarla, pero la rubia no sólo le había dicho que Sakura estaba bien, si no que también le dijo que no le quería ver, que necesitaba tiempo para pensar.

¿Lo había echado a perder?... ¿Todo lo qeu habían vivido juntos?

Sintió un nudo en la garganta y en el estómago, apenas podía respirar, decidió irse de allí antes de que Tsunade lo viera llorando… empezó a ponerse nervioso no soportaría perderla, no podía perderla. Esta era la primera pelea que habían tenido y se juró a si mismo que sería la última. Pasó un hora y cuando estuvo más tranquilo, se fue a un bar a beber… no lo hacía nunca, y la bebida le hizo bastante efecto. Después llegó Sai y se unió a él…

Ahora estaban los dos en la barra, Naruto sobre ella más bien… ya no podía con su alma, dudaba de su capacidad para levantar el vaso en ese momento…

-¿soy un compleeeto idiota verdad Sai?

-Sí -se rió-

-Por favor… llévame a casa... Sai

El moreno muy a su pesar, pagó su consumición y la de Naruto. Se lo colocó en la espalda sabe Dios como y salió del bar andando con su amigo a cuestas. A Sai, Naruto le daba pena… no era capaz de entender como alguien podía querer tanto a una persona. El moreno se había dado cuenta de pequeños detalles que hacían de la relación de sus dos amigos, una relación única.

Una vez había se había fijado en la mirada con la que veía el rubio a su novia. Era como si lo único importante y que merecía la pena de ver fuera ella. Sai se preguntó si algún día habría alguna mujer que lo amará igual que Sakura amaba a su amigo. Y si la había… ojalá llegara pronto.

····

Era idiota, idiota, idiota, idiota…

Y además una maldita egoísta. Sakura se paseaba nerviosa por el interior de la casa de Naruto, estaba muy preocupada, ya era de noche y el rubio no volvía. Normalmente a esas horas ya habrían cenado y seguramente ahora se estarían dando un baño de agua caliente. Pero no… a ella le tenía que haber dado por ser egoísta y decirle esas cosas… en el fondo le dolía que no hubiera respondida a su pregunta… ¿Realmente le importaba menos que su título como Hokage?... Aunque ahora eso daba igual. ¿Y si le había pasado algo?... jamás se lo perdonaría. Por que lo amaba con locura.

Se secó el resto de lágrimas cuando oyó que golpeaban la puerta… ¿Sería Naruto?. ¿Se habría olvidado las llaves? Llegó corriendo la entrada y ahogó un grito en su garganta cuando vio a Sai cargando a un Naruto inconsciente en la espalda. Se tapó la boca con una mano mientras la otra la posaba en el pecho… rompió a llorar.

-Tranquila Sakura… sólo esta borracho.

-Gracias, Sai… gracias, gracias, gracias.

El moreno cargó a Naruto hasta el dormitorio, lo dejó con cuidado sobre la cama y se despidió de su compañera de equipo. Sakura fue a por un vaso de agua y una aspirina para que Naruto las tomara cuando despertara. Fue hasta la habitación y dejó el vaso con agua y la aspirina en la mesilla de noche. Encendió una vela para no molestar al rubio, le sacó los zapatos y se tumbó a su lado, el rubio medio dormido se apoyó en ella, abrazándola, acomodando su cabeza sobre el pecho de ella.

Sakura empezó a llorar otra vez, besó la cabeza de Naruto repetidas veces mientras enredaba sus finos dedos en la cabellera rubia. Pasaron varias horas, debían ser las tres de la mañana… pero a ella le daba igual, estaba feliz, Naruto estaba con ella y se encargaría de que fuera siempre así. Y si Naruto amaba más ser Hokage no importaba, ella amaría por los dos. Al poco rato, se quedó dormida…abrazándole.

-Mi cabeza…

Naruto aun sin abrir los ojos ya sentía los inconvenientes de una borrachera, la resaca, no se acordaba de nada, sólo de que se había ido a un bar a beber y se encontró con su amigo Sai. Tardó unos minutos en darse cuenta que estaba encima de alguien…

-"por Dios que sea Sakura, por Dios que sea Sakura, por Dios que sea Sakura…" –Se dijo mentalmente-

Suspiró con alivio cuando, al abrir los ojos, vio hebras rosadas. Se incorporó lo suficiente como para poder besar cada parte de Sakura, empezó por los brazos que lo abrazaban siguió por el cuello, las mejillas, la frente, los ojos, la nariz… y besó sus labios cuando unos ojos verdes se empezaron a abrir. No se acordaba de nada, absolutamente de nada… pero su Sakura estaba ahí con él y era lo único importante.

La abrazó con fuerza inspirando su aroma.

-Perdóname Sakura, perdóname… Fui un estúpido, yo lo siento…

-shh tranquilo… -Besó suavemente sus labios mientras los dos se incorporaban en la cama, le alcanzó el vaso de agua y la aspirina-

-Gracias.

Naruto se tomó rápidamente la pastilla y dejó el vaso en el mismo lugar donde estaba antes. Sujetó las manos de Sakura entre las suyas y empezó a hablar rápidamente.

-Sakura, ayer tuve mucho miedo de perderte. Enserio, pensé que me dejarías, y… y si aun tienes pensado dejarme que sepas que lo dejaré todo… ¡Todo! –Ella se mordió el labio mientras empezaba a llorar- dejaré de ser ninja, Hokage… dejaré de comer ramen para siempre si me lo pides… pero por favor no me dejes. –Sakura se rió y agarrando su nuca lo atrajo hasta ella para besarlo-

-me gusta que seas ninja, estoy orgullosa de ti por que serás el próximo Hokage, el que protegerá a la aldea… y te adoro a ti y a tu ramen. –Lo besó antes de seguir hablando- perdóname tú a mi por ser egoísta, no debí haberte echo esa pregunta…

-No amor… el idiota fui yo por no contestarte. –Enmarcó su carita con las manos y le susurró- Te quiero más que a nada…

-y yo a ti…

Se fundieron en un beso desesperado, cayendo sobre la cama. Entre palabras de amor, susurradas con cariño, hicieron el amor… Risas, besos, caricias… eran felices sólo con estar el uno junto al otro. Los dos se habían comportado como unos tontos. Pero habían aprendido una lección

¡Nada! valía la pena si no se tenían el uno al otro.