"Tu eres la causa de mi locura, de la distancia entre el paraíso y la realidad, de mi infinita esperanza y de mi alma perdida en este cuerpo"
-Hey, no puedes pasar- grito la oficial Jenny a la pelirroja que corría al edificio en llamas esquivando a las personas que trataban de cerrarle el paso, había conseguido llegar a las puertas del lobby cuando Ash y pikachu se dieron cuenta y empezaron a seguirla, era muy ágil y veloz para su pequeña complexión, ni siquiera el hábil pokemon lograba alcanzarla ¿Qué la motivaba a moverse con tanta urgencia? Dejo atrás las zapatillas que retrasaban su ascenso por las escaleras hasta el último piso, tropezando varias veces con la gruesa manguera de bomberos, pero rápidamente retomaba el paso sin siquiera quejarse de los cortes que el filo de escalones le causaban. Por más que avanzaba pereciera que la escalinata no tenia fin y estaba apunto de perder el aliento, pero no podía detenerse, sabia que no faltaba mucho pues podía sentir el calor de las flamas a su alrededor, tal vez aun estaba a tiempo, tal ves no era demasiado tarde.
Brinco el último escalón sin detenerse pese al incesante ardor que quemaba sus pies descalzos; llego a la tercera puerta donde varios squirtle y wartortle trataban de amansar el fuego que amenazaba con extenderse.
-Los siento pero tiene que evacuar, este no es un lugar seguro señorita- le advirtió un apaga incendio al detenerla con el mango de un hacha.
-Tengo que entrar- le grito y con un diestro giro sobre sus tobillos lo rodeo dirigiéndose directamente al apartamento en llamas, pero alguien la tomo de los hombros alejándola de la oleada de fuego que salio por el hueco de la puerta. Ash la protegió con su cuerpo evitando que las brazas la tocasen, sosteniéndola fuertemente de los brazos intuyendo que intentaría de nuevo su acción suicida sin ni siquiera saber por que.
-¡¡¡Misty detente!!! ¡¡¡¿No ves que eso es un infierno?!!!-dijo desesperado por frenar los intentos de su amiga por matarse.
-!!!ASH LA POKEBOLA DE AZURRIL ESTA AHÍ ADENTRO¡¡¡- contesto suplicándole con los ojos rojos por el humo y las lagrimas que la soltara.
-No, Misty, todos tu pokemon están a salvo en el campo de agua de la meseta Añil, recuérdalo-
-No, azurril estaba tan molesta por dejar Celeste que no quiso salir de su pokebola y la traje conmigo al apartamento- sollozo cerrando sus manos en los antebrazos de Ash –!!!Tenemos que sacarla¡¡¡-
Ahora fue el turno de Ash de intentar entrar al lugar pero una nueva oleada le impidió hacerlo, quemándole el dorso de los brazos que uso para proteger su rostro –No se puede entrar, tal vez cyndaquil pueda…- pero antes de poder tomar la pokebola de su cinturón, pikachu salto entre las brazas.
Los minutos pasaban y la situación empeoraba, las vigas del techo comenzaron a ceder amenazando con desplomar el techo sobre todos los que se encontraran en ese piso.
-Tenemos que salir de aquí- Ordeno el jefe del escuadrón.
-no nos vamos hasta que nuestros pokemon salgan- expreso la angustiada muchacha.
-No podemos esperar mas- se dirigió a chico de cabello negro- tiene que sacarla ahora-
Sabía que pikachu no se rendiría hasta encontrar a azurril y sacarla pero no quería arriesgar la vida de Misty. Vamos amigo sal ya Un trueno atravesó los trazos de madera ardiendo que bloqueaban la entrada y la criatura amarrilla salto resbalando por el suelo con un objeto rojo y blanco en su boca. La entrenadora lo tomo mientras que su compañero los protegía de los pedazos del techo que caían intentando ponerse a salvo.
Ambos pokemons estaban heridos e intoxicados por los gases, especialmente pikachu que tenia quemaduras importantes en su lomo, orejas y cola, fueron trasladados al centro pokemon de emergencia por una ambulancia especializada. También sus entrenadores presentaban lesiones que al menos Misty se negaba dejar atender.
-Ya les dije que estoy bien- le bramo a un paramédico que trato de limpiar sus heridas.
-Deberías dejar que te revisen- le dijo ash colocando sobre su enrojecidos hombros un saco que trajo del auto –no es tu culpa, solo querías salvar a Azurril- le aseguro al percibir como cambiaba el color de sus ojos de azul a verde debido a la culpa.
-Quiero saber como están- susurro aforrándose al saco-¿Por qué no fuimos con ellos?-
-Porque yo les pedí que se quedaran- Se adelanto a contestar la oficial Jenny con la que hablaron primero- No debiste correr así por suerte nadie salio herido de gravedad-
-¿Y nuestros pokemon que? Ellos están heridos ¿No cuentan?-le bramo sumamente molesta por su falta de consideración dispuesta a recibir una reprimenda pero en lugar de eso la oficial la conforto poniendo una mano en su hombro.
-No te preocupes te prometo que encontraremos al que hizo esto-
-¿Pero esto no fue un accidente?- pregunto sorprendida
-Me temo que no, esto fue un atentado contra tu persona Misty-
-Un atentado- repitió el maestro sin creer lo que estaba escuchado -¿Estas segura Jenny?
-Si- afirmo- aun falta el peritaje final pero estamos seguros. Cuando llegamos después que la alarma de incendio se activo recubrimos que la puerta estaba atrancada desde afuera, lo que dificulto la tarea del cuerpo de rescate, por suerte no había nadie adentro-
-Pero….-
-No hay duda, quien quiera que fuera deseaba llegar hasta las ultimas consecuencias Dime Misty ¿Conoces a alguien que desee hacerte daño?-
Ash seguía atónito, "¿alguien quien quisiera hacerle daño?" a ella, a alguien tan dulce e inofensiva como Misty, es verdad que tenia un carácter explosivo y algo difícil pero querer dañarla o peor aun matarla… esa palabra le causa escalofríos y una ira que le hervía la sangre.
-No lo se- tapo sus labios con su mano – he visto a entrenadores molestos después de haberlos vencidos pero no creo que tanto como para…-deslizo la mano hasta su cuello tratando de hacer salir las palabras que se atoraron en su garganta.
-Entiendo, nosotros lo descubriremos pero por ahora debes descansar, si no tienes a donde ir puedes pasar la noche en la comandancia- le ofreció a la joven que comenzó a temblar.
-No será necesario, pasara la noche en un lugar seguro- le seguro a Jenny, lo que menos deseaba era que su amiga pasara la noche en un lugar extraño.
-Aun así me gustara asignarles una escolta, solo como precaución-
El chico hizo un gesto afirmativo con la cabeza, alzando en brazos a su amiga (que por primera vez en el día no hizo esfuerzo alguno para resistirse) para colocarla dentro del auto.
