"Tu no lo sabes pero miro tus ojos
Como un niño en busca de lo divino
Tu no lo sabes pero tengo temor
Que los latidos de mi corazon
Delaten mi locura…
Tu no lo sabes pero ecribo para ti
Setimientos perdidos en lo
Profundo de mi alma…"
Las luces navideñas tintineaban dentro de los escaparates de las tiendas de moda en la ciudad mientras un joven alto de rebelde cabello oscuro y tes bronceada deambula por las heladas calles cargando paquetes llenos de víveres y otras cosas enlistadas en el papel que releía una y otra vez. Se tomo la tarde libre para realizar los encargos pendientes e ir de compras, siguiendo al pie de la letra las indicaciones marcadas con perfecta caligrafía.
Seria la primera navidad que festejaría con su nuevo titulo de campeón y su madre le sugirió mudar la tradicional fiesta en noche buena de Pueblo Paleta a su nuevo hogar, aunque le pareció mas una excusa de su progenitora para no cocinar que una sugerencia.
Sus amigos se comprometieron a asistir y ayudar con la decoración para la fiesta, pero después de un pequeño altercado con Gary acerca de la colocación de una esfera que termino con el derribe del árbol, su "co-anfitriona" lo envió de compras con la lista de los adornos rotos que había que reemplazar.
Debía admitir que la vida con la pelirroja no era como se lo esperaba, ambos debieron ceder un poco para sobrevivir a la convivencia diaria; mientras que Ash renuncio a su acogedor estudio (Misty se negó a pasar otra noche mas en la deprimente habitación) ella acepto su limitada libertad acompañada siempre de un chaperon (generalmente Ash) que la siguiera a todos lados. Lograron equilibrar sus atareadas vidas juntos y haciendo de lado sus desacuerdos cotidianos, su compañía le resultaba extraordinariamente amena.
La nostalgia que sintió desde que llego a la ciudad fue sustituida por la nueva rutina antifuncional en la que ambos habían caído: Por lo general en las mañanas que se les hacia tarde (casi todas) peleaban por el único tocador que había en la casa o por las prendas olvidadas en el suelo de la sala, misty se dedicaba a buscar los zapatos extraviados del entrenador mientras que el preparaba un desayuno "portátil" para comer de camino al trabajo, se encargaba de colocar en orden los papeles de ambos y los introducía dentro del portafolio correspondiere cargándolos hasta la entrada, donde la joven lo esperaba para terminar el nudo a medio hacer en la corbata que ella misma había elegido, arreglar el cuello y los puños de la camisa del joven o simplemente acomodar los mechones de cabello negro fuera de lugar. Jugaban carreras hasta la puerta del elevador saludando a los divertidos vecinos que se encontraban en el corredor, el ganador cerraba las puertas del ascensor obligando a su oponente a bajar por las escaleras. Charlaban un poco en el recorrido en auto hasta separarse en el campo de agua y volviéndose a reencontrar en el comedor para almorzar y mas tarde para regresar al apartamento, aunque pocas veces se quedaban ahí. Usualmente pasaban sus tardes paseando por un parque o si su humor se los permitía, en el cento comercial, en el cine o en algún museo o galería admirando las nuevas exposiciones de arte.
Se acostumbraron tanto a la presencia del otro que parecía natural ver a la dama caminar tomada del brazo que le ofrecía su acompañante, ignorando las constantes burlas de sus amigo que a veces los acompañaban. Finalizaban su día viendo algún programa o película acurrucados en el sillón, Ash debía usar todas fuerzas para evitar repetir otro encuentro como el que ocurrió 2 meses atrás.
Entro a una pequeña cafetería para tomar un café caliente y resguardarse de las heladas brisas que congelaban su cara. Desde que el otoño cambiaba a la fría estación invernal, rara vez el sol aparecía detrás de las nubes estacionadas en el cielo. Se acercaba una gran ventisca, de eso no había duda, amenazando la celebración más importante de año a tan solo 2 días de la víspera de navidad. La mesera llevo hasta su mesa el humeante vaso de cartón que vació de un solo trago, esperando a que el líquido ardiente calentara su cuerpo. Repaso nuevamente la lista, asegurándose que no faltara nada, no deseaba tener que volver a salir con ese espantoso clima.
Sintió su bolsillo vibrar, introdujo su enguantada mano y abrió el aparato para acercarlo a su oreja.
-Habla Ash-
-Ash es Roger, perdona que interrumpa tus compras navideñas-
-No te preocupes, no interrumpes nada-
-Eso espero… veras hay algo de lo que debo hablarte-
-¿Si?-
-Bueno es que el comité de la liga esta muy preocupado por que aun no has resuelto nuestro
"pequeño asuntito"-
-¿Qué "asuntito"?-
-Uno de 1.60, ojos azules y que aun vive en tu casa-
-Por favor, otra vez no, creí que ya habíamos arreglado eso-
-Las relaciones personales están prohibidas en la liga Ash, más si incluye al mejor campeón que hemos tenido y a la más talentosa miembro de la elite-
- Que bueno, por que misty y yo solo somos amigos-
-¿Y se puede saber cuanto tiempo mas pasara tu "amiga" contigo?-
-No lo se, aun no hemos encontrado un departamento adecuado-
-Ash, ya pasaron 2 meses y no encuentran el lugar adecuado, el comité esta pensando muy seriamente en llamar a Loreley para….-
-¿A Loreley? ¿Y por que no piensan en remplazarme a mi?-
-Eres el campeón-
-No es justo-
-Lo se… Ash solo dame una fecha para tratar de arreglar esto-
-Será después de navidad, de acuerdo, se mudara después de navidad-
-Por tu bien eso espero. Felices fiestas-
Cerro el aparto de metal y lo arrojo dentro de la bolsa de víveres. Salio del local sintiendo que el viento frió era en el menor de sus problemas. Como le explicaría a su compañera que su tiempo juntos tenia fecha de expiración, impuesta por su jefe y un grupo de ancianos que solo "cuidaban los intereses de la noble institución de la liga pokemon". Regreso al edificio de apartamentos meditando si realmente valía la pena renunciar a tanto por resguardar su titulo.
Pero las animadas tonadas que se escuchan aun en el corredor lo hicieron olvidar su atenta reflexión. Abrió la puerta y se encontró con una singular escena: El departamento se había transformado completamente resplandeciendo por las muchas luces intermitentes que salían de las guirnaldas colgadas del techo, haciendo resaltar el rojo y verde que inundaba cada rincón de las habitaciones, incluso su recamara había sido decorada con motivos navideños y pequeños mensajes escritos en las ventanas con nieve artificial. Todos sus amigos se encontraban ocupados en una interesante labor, Casey se encargaba de colocar estratégicamente cada ramita de muerdago adornada con pequeños moños dorados alrededor de la sala de estar, mientras que Tray realizaba la tediosa labor de desenredar una serie de luces parpadeantes para colocar en la puerta junto a la corona de bienvenida, Brock y Dawn cocinaban galletas de jengibre con forma de elegantes muñecos que sostenían sombreros regaliz y bastones de caramelo, incluso los pequeños pokemon sueltos bailaban (si es que es posible bailarlos) al ritmo de los villancicos que amenizaban el ambiente. Dejo su malestar atrás y decido unirse a la improvisada celebración, observo atentamente cada luz y adorno grabándolo en su memoria, quien sabe tal ves mas tarde podría conducir a la pelirroja por debajo de algún muerdago…
-Deberías de prestar atención a la escalera Oak- le advirtió al joven que sostenía por la cintura a la entrenadora mientras descendía de la escalera tras coronar con una estrella la copa del árbol –Ten cuidado donde pones esas manos-
-¿Celoso Ash?- le pregunto cerrándole un ojo -¿Temes que mis manos se deslicen a otra parte?-
-Solo si quieres que mi puño se deslice hasta tu boca-
-No impiensen a pelear- grito la coordinadora desde la cocina- o al menos aléjense del pobre árbol…-
El ingenioso comentario causa una risa general que cerro con broche de oro la reunión de los jóvenes; pronto oscurecería y no era muy seguro conducir un largo trayecto con ese clima.
Se despidieron rápidamente prometiendo volver para la fiesta, la cena y por supuesto el intercambio de presentes.
El chico cerro la puerta mientras su amiga recogía los restos de las decoraciones poniéndolas en una caja, el joven se había acostumbrado a contemplarla cuando ella no se daba cuenta, el suave contoneo de su cadera al caminar o la simple manera de acomodar su cabello detrás de su hombro parecían enviciarlo, simplemente era las hermoso que hubiera visto. Cada vez era más difícil controlar el impulso de besarla sobre todo cuando ella lo llegaba a tocar, ya fuera voluntario o no, siempre encontraba la forma de tener contacto con el.
Sin desearlo caían en peligrosos coqueteos que más de una vez midieron la fuerza de voluntad del joven, quien volvía a planear su encuentro casual debajo del muerdago.
El muchacho tomo el control del sistema de sonido y cambio la empalagosa melodía por algo un poco más pesado causando la irritación de la joven.
-Yo estaba escuchando eso-
-Es mi casa y yo elijo que escuchar-
-Eso no es justo-
-La vida no es justa-
-Dame eso ya-
Renegó la entrenadora tratando de recuperar el control del aparato pero el joven lo había colocado fuera de su alcance, lo levanto por en cima de su cabeza haciéndola saltar para intentar alcanzarlo cuando la pequeña criatura eléctrica se lo robo de las manos y se dispuso a correr por todo el lugar seguido de los humanos que intentaban atraparlo, cambiando de estación con cada movimiento que hacia, finalmente la entrenadora lo intercepto recuperando el trasmisor y escondiéndolo detrás de su espalda, obligando al su competidor a tomar medidas extremas. Haciendo uso de su fuerza la abrazo por la cintura despegándola del suelo, amenazándola para que soltara objeto. La pelea continúo unos minutos mas surfeando entre canciones sin notarlo siquiera ignorando también el sonido del teléfono que comenzó a sonar, ya no se trataba de la canción, se trataba de principios.
La guerra termino cuando el joven tropezó con un dobles en la alfombra que lo hizo caer de espaldas, llevándose ala chica sobre el.
El aparto quedo abandonado debajo del sofá pasando a segundo termino, ambos jóvenes estaban concientes de la posición en la que habían caído y como ninguno hacia algo por solucionarlo.
Ringgggggggggggggggggg, Ringgggggggggggg
El primero en moverse fue el chico pero pese a lo que ella se esperaba la acción no fue para alejarse… había colocado su mano en su espalda baja obligándola a dejar caer su cuerpo sobre el de el, levanto sus rodillas; una del lado derecho y la otra entre sus piernas, inmovilizándola completamente…
Ringgggggggggggggggggg, Ringgggggggggg
Su otra mano recorrió el costado de su dorso deteniéndose en los cordones que sujetaban al cuerpo el pareo cruzado que usaba como blusa, desamarro los listones y se deslizo por debajo de la tela tocando directamente la piel de su cintura. Observaba atentamente las raciones de la chica que seguía quieta descansando sus antebrazos y manos en el pecho del explorador.
Ringggggggggggggggggg, Ringgggggggggggggggg
Las blanquecinas manos resbalaron hasta la nuca del muchacho en una alarga caricia que recorrió todo su cuello hasta perder sus dedos en el sedoso cabello azabache. Acomodo su cuerpo amoldándolo al que se encontraba debajo de ella en una pocision mucho más cómoda para ambos. La mano en su espalda descendió un poco más por en cima del Jean que traía puesto provocando una leve contracción en su cadera, lo que arranco un gemido de los incitantes labios del campeón.
Habla ala residencia de Ash Ketchum, ya sabes que hacer…Vip
El intenso azul de sus ojos se escondió tras sus parpados cerrados dejándola disfrutar del nuevo mundo que sus sentidos le estaban mostrando.
Sus instintos volvieron a parecer indicándole que hacer, finalmente la tenia a su merced y sin nada que lo detuviera pero a diferencia de la última vez, no deseaba hacerse únicamente de su cuerpo, esta ves se conformaba con un beso, limpio y puro, no quería un beso robado, deseba algo especial, ser correspondido por la mujer mas maravillosa del mundo y escuchar de ella dos palabras que cambiarían por completo su mundo… Acerco su rostro al de ella deseoso de descubrir el verdadero sabor de sus labios…
Ash, Soy May. Supongo que no estas en casa, bueno quería decirte que regrese de Fiusca y realmente me gustaría hablar contigo llámame.
La voz en la contestadota lo atravesó como un a flecha, teniendo un efecto parecido en la chica que se detuvo y abrió sus ojos, un terrible tinte rojo cruzo por sus mejilla reconociendo lo que estaba apunto de hacer, apoyo su manos en el suelo para ayudarse a levantar seguida por el entrenador que no la perdía de vista.
-Mist…yo-
-Creo que no quiero cenar- contesto si atreverse a ver a su amigo- Te dejare solo para que llames a May- adelanto sus paso al corredor y se encerró en su recamara.
Ash suspiro y tomo el teléfono, pero no pudo marcar, sabia que primero debía arreglar las cosas con Misty de una vez por todas.
-Misty-toco la puerta- Ábreme, tenemos que hablar-
-No es conmigo con quien debes hablar, Ash-
-Lo se pero es contigo con quiero hablar- Intento tocar de nuevo cuando sintió la perrilla girar.
La joven entrenadora salio, completamente trankila y calmada, salvo por la humedad debajo de sus ojos, parecería que lo que acababa de pasar hubiera sido un mal sueño.
-Misty…yo- las palabras se atoraron en el nudo de su garganta, como explicarle a esa niña lo que hubiera pasado si no hubieran sido interrumpidos.
-Llámala- le ordeno tranquilamente- Si no arreglan sus asuntos pendientes, no podrás avanzar-
Le sorprendió la madures con que manejaba la situación, su actitud alivio su perturbada conciencia aunque le dolía un poco la frialdad con la que tomo las cosas
-Es algo que debo hacer-
-Lo se- le dedico una tierna sonrisa.-Mas te vale que mi regalo de navidad realmente valga todas estas molestias.-
-Créeme, lo valdrá- se acerco y beso su frente- Buenas noches-
-Buenas noches Ash- se despidió y cerró la puerta. Solitarias lágrimas empezaron a descender por sus mejillas muriendo en la almohada en la que hundió su rostro.
