Una querencia tengo por tu acento…
Una apetencia por tu compañía…
Y una dolencia de melancolía por la ausencia del aire de tu aliento…
Ash salio nuevamente de su cuarto (sin la intención de tomar su décimo cuarto vaso de agua de esa noche) y cerró la puerta con tanto cuidado como las veces anteriores dejando encerrada ala soledad de su habitación. Paseo alrededor del salón principal hasta el recibidor, observando detenidamente "su cambiado hogar" y no solo por las decoraciones de las festividades; la atmósfera era completamente distinta, los objetos fuera de su lugar habitual, los nuevos sonidos y aromas, incluso el desorden en su impecable sala de estar hacían mas calida y disfrutable la vida dentro y fuera de ese lugar.
Se detuvo por un segundo en los dos animalitos que formaban una esfera azul y amarilla acurrucados sobe un almohadón; aunque su inseparable compañero estuviera dormido se notaba mas feliz. Una sonrisa escapo de los labios del entrenador al pensar en la verdadera causa de es cambio.
El último encuentro rondaba su cabeza, recordándole el deseo frustrado de un beso consensual.
Sus ingenuos jugueteos no hacían más que confundirlo cada vez más; necesitaba saber si ella verdaderamente correspondía sus sentimientos o si había perdido completamente la razón. Sabia que no se trataba de algo físico, aunque la encontraba cautivadoramente hermosa nunca se trato de eso solamente, adoraba su carácter difícil y su forma de ser; sus arrebatos de cólera y de ternura, su idealismo, su entusiasmo, sus miedos irracionales, su corazón noble y combativo, incluso su determinación que en ocasiones rayaban en terquedad. Era conciente que gran parte de ella le era un completo misterio pero en ese punto no existía un centímetro en ella que no amara descontroladamente.
Su mira salto de los pokemon a la puerta al final del corredor. Sus pies se enfilaron con dirección a ella, únicamente por el impulso de confesarle lo que sentía; al diablo lo que los demás pensaran: sus hermanas, sus amigos, la liga, al diablo el mundo entero… esto seria algo entre ella y el y que pasara lo que tuviera que pasar… ¿Qué podría ocurrir?
Esta pregunta lo freno tomado a la perilla de la puerta. ¿Qué podría ocurrir? Nada bueno… que esperaba que pasara si irrumpía en su habitación a plena noche para decirle una sarta de cosas que ni para el mismo tenían sentido…
Vamos Ash usa la cabeza se reprocho escondiendo la mirada bajo sus desordenados mechones negros solo conseguirás asustarla y que desee irse… Lentamente soltó la manilla y dio un suave golpe en la pared con su mano cerrada. Siempre fue impulsivo, si bien no media las consecuencias nunca tenia medio de actuar pero ahora era distinto. Siempre fue ella su conciencia, quien lo aconsejaba en su proceder o cuando era prudente detenerse (aunque rara vez la obedecía)¿que podía hacer si ahora era a ella a quien se enfrentaba?.
Ruidos opacos escaparon junto al rechinar de la puerta que se abrió frente a el.
Quedo inmóvil ante la complexión femenina que se postro delante suyo, una pálida criatura de larga cabellera suelta sin un solo cabello fuera de su lugar, enredada en una bata corta, muy por encima de sus rodillas que usaba sobre su pijama: el conjunto de camiseta corta de tirantes y short, descubriendo unas torneadas piernas que terminaban en sus diminutos pies descalzos.
-¿A…ash¿Estas bien?-Pregunto al toparse con el inmóvil cuerpo de su compañero- Escuche algunos ruidos…-
-S…si, soy yo perdón por despertarte- contesto apenado recobrándose de la impresión
-¿No puedes dormir?-
-No es eso, solo iba por un vaso con agua- se excuso viéndola finalmente a su enrojecido rostro- Misty estas muy roja ¿Tienes fiebre?-
La pregunta le hizo desviar la mirada del chico quien toco una de sus mejillas para confirmar su temperatura dándose cuenta que estaba húmeda.
-¿has estado llorando?- pregunto en tono preocupado y culpable- a caso es por….-
-NO….claro que no, solo tuve una pesadilla- aparto delicadamente la mano de su mejilla sin levantar la mirada del suelo.
-¿Con el incendio?-
-Algo a si-
-Misty, necesito saber si sabes quien pudo…-
-Ya te lo dije muchas veces, no tengo idea de quien pudo haberlo hecho-
-¿No recuerdas a alguien muy molesto o que te amenazara?-
-Ash realmente no quiero hablar de esto ahora-
-Tenemos que hablarlo tarde o temprano- habían evitado el tema a toda costa desde que ocurrió.
-No, no tenemos… además yo creo que fue solo un accidente-
-Fue provocado-
-A veces se equivocan con esas cosas-
-¿Cómo puedes decir eso?- contesto molesto por la poca importancia que le daba -Entiende que alguien trato de …- fue incapaz de terminar la frase, solo aparto la mirada de la joven que aun se negaba a verlo.
-de acecinarme, lo se Ash. En el trabajo, en la calle… todo mundo se encarga de recordármelo-
-Solo queremos protegerte- tomo sus manos entre las suyas -Quiero protegerte Misty- pero con un fuerte movimiento que lo tomo desprevenido, dio un paso atrás soltándose.
-YA ESTOY HARTA QUE QUIERAN PROTEGERME- grito deshaciéndose de la falsa tranquilidad que pretendía momentos antes –PUEDO CUIDARME SOLA-
-Eso no es cierto- Contesto en tono severo y mucho mas elevado.
-Claro que puedo- respondió recobrando un poco la compostura
-claro que no- le dijo con un dejo de burla en la voz-No te preocupas de ti misma, necesitas que alguien se ocupe de ti todo el tiempo-
-Pues me fue muy bien cuando regrese SOLA al gimnasio-
-pero es diferente ahora- trato de ignorar el doloroso comentario – estoy aquí y tengo que encargarme de ti…-
-¿Qué acaso no entiendes que no quiero que nadie se encargue de mi? –
-¡¡¡No, no te entiendo…lo único que entiendo es que sigues siendo la misma niña consentida, tonta, obstinada e imposible de siempre¡¡¡- le grito fuera de si -¡¡¡Rayos, como pude pensar que podría soportarte otra vez¡¡¡-
Supo que había ido demasiado lejos cuando misty quedo completamente en silencio, como solía hacerlo cuando lograba darle donde más le dolía. Levanto la frente y camino orgullosa hasta su alcoba sin voltear a ver a su agresor.
-Mist… -
-Vete al diablo, ketchum- y dio un portazo en las narices del entrenador.
-BIEN-
Le grito a la puerta y espero alguna contestacion que no recibio. Regreso a la sala y arrojo algunos troncos a la chimenea, solo por hacer algo. Cuando estuvo llena fue a la cocina por algo para encenderla, con pasos firmes y mascullando entre dientes maldiciones indescifrables.
Arrojo un par de fósforos al hueco de la hornilla, que para su sorpresa casi de inmediato comenzó a arder.
El ambiente en el edificio era tibio y muy agradable así que el calor que desprendía la chimenea no era muy necesario, solo quería algo en que posar su atención lejos de la discusión que acababa de tener.
Ella tuvo la culpa, que sea ella quien se disculpe Penso en como solo trato de protegerla y cuidarla, no había echo nada malo y como si fuera poco uso un golpe bajo para hacerlo sentir peor que un caterpie. El no fue quien la dejo sola, ella lo abandono, pudo seguir en el grupo pero prefirió irse. ¿Creía que a el no le entristeció separarse¿Que acaso no sabe que la extraño cada día?
-pika-
El sonido llamo su atención a los dos pokemon que lo observaban con curiosidad, la ruidosa pelea de sus entrenadores les impidió disfrutar de un sueño apacible. Un poco apenado de interrumpir el descanso de los inocentes, le dedico un cariaría en la cabeza de cada uno, descubriendo sus colas entrelazadas.
-¿Por qué nosotros no podemos llevarnos así?- Les pregunto alargando el muestra de afecto.
Miro nuevamente la puerta que la pelirroja le cerro en la cara, pero pese a todo, su orgullo herido le impedía hacer un nuevo de intento por arreglar la cosas. Prefirió salir a la terraza a tomar un poco de aire sin ninguna clase de protección contra el clima helado que no le brindara la ropa de cama que llevaba puesta. Deseaba que el frió remplazara la sensación de culpa que le causaba la situación. Rayos, desde cuando soy tan sensible camino hasta apoyarse en la baranda del balcón mirando a las nubes cargadas de agua y hielo. Recordó todas las relaciones amorosas de su vida, especialmente las mas recientes, ninguna era nada serio, con chicas lindas por supuesto, era conciente de su atractivo y de la expectación que despertaba en sus fanáticas, siempre dispuestas a complacerlo en lo que el deseara y servían bien a su propósito: una acompañante segura a los eventos importantes, un poco de afecto, atención y lo mas importante, alejaban a la soledad que sus amigos no podían. Las despedidas eran algo normal para el, la vida de un entrenador estaba llena de gente que entraba y salía de su camino, le entristecían los rompimientos pero nada que una buena batalla (y la siguiente en la lista) no pudiera hacerle olvidar. Su corazón estaba intacto, era cierto, pero también vació. No recordaba alguna conversación amena (ni siquiera con May), alguna celebración importante, algún detalle significativo, una sorpresa o discusión, ni siquiera un momento alegre. Por primera vez sentía algo grandioso por la persona más extraordinaria en toda la faz de la tierra y lo había terminado de antemano. No la obligo a irse pero ni hizo esfuerzo alguno para pedirle que se quedara a su lado, era cómplice del delito que tanto le dolía.
Sintió las pequeñas gotas de agua semicongeladas que se deslizaban entre sus cabellos y por su rostro, dependiendo de donde eligieran aterrizar, en sus hombros, brazos o en su cara, dibujaban surcos helados por donde pasaban. No se movió de su lugar aunque la temperatura siguió descendiendo, era preferible estar en el inclemente frió que enfrentar que el amor de su vida lo odiara. Había renunciado a su tan anhelado beso, ahora solo aspiraba a que su mejor amiga le dirigiera la palabra de nuevo….
Todo estaba arruinado, su compañerismo, su convivencia, su amistad… todo echado a perder por pequeñas rencillas que ella se juraba había superado mucho tiempo atrás. Las viejas heridas volvían a abrirse y fue la única culpable de que así fuera. Creyó que podría manejar el vivir con él pero cada encuentro "casual" debilitaba mas su autocontrol, pero los disfrutaba tanto, captar su completa atención, no tener que compartir aquellos momentos con nadie mas, el tener suficientes excusas para poder estar cerca suyo, volver a tenerlo en su vida. Incluso su ilusión de ser algo mas importante era casi tangible, pero era imposible, siempre es imposible. El solo cumplía con su parte del trato, con la promesa que les hizo a sus hermanas, la cuidaba como igual lo haría por Dawn o Casey, no había diferencia con ella, seria el mismo resultado. Pero ella se había permitió fantasear durante las largas caminatas por el parque, tomada del brazo que galantemente le ofrecía, ocupaba un lugar que le correspondía a otra persona.
Se sintió completamente fuera de lugar, se encontraba en el momento equivocado en el lugar incorrecto, como si todo aquello fuera ajena a ella, aun adentro de su habitación… la misma que ella había decorado, cada tono de color, cada tela y mueble, todo reflejaba un pedazo suyo, incuso los pequeños objetos que desentonaban con el alegre estilo, escogidos especialmente para ella por el joven maestro; según decía -"esto tiene tu nombre escrito por todas partes… Es perfecto para ti, debía estar en tu habitación Mist."- El recuerdo causo un leve murmullo en la joven que de ser más audible se confundiría con una sonrisa. Eran esos pequeños detalles los que la cautivaban y no le permitían dejar de amarlo tanto. El golpeteo de la lluvia que caía contra su ventana prometía lavar los errores cometidos en el pasado brindándole una nueva oportunidad. Tal vez su convivencia y su "ilusoria" relación estaban arruinadas pero con un poco de control de daños su amistad no estaría completamente perdida… y eso para ella era suficiente razón para hacer el intento.
Salio al corredor dispuesta a tragarse su ego, si para ese tiempo el joven no había tratado de disculparse, tendría que ser ella quien primero diera su brazo a torcer. Miro el living vació y al tocar a su recamara la puerta cedió mostrando el vació en su interior. Después se acerco a la chimenea, aun las brazas estaban en su apogeo por lo cual no tenían mucho de haber sido encendidas. Finalmente fueron pikachu y azurrill quienes le mostraron donde se encontraba, lo miraban a través del cristal de las puertas corredizas, parado en medio de la ventisca que se había desatado desde algunos minutos, sin hacer el mas mínimo esfuerzo por protegerse de las ráfagas heladas, inmóvil y perdido como si no pudiera encontrar el camino devuelta al apartamento.
-¡¡¡Ash!!! –le grito desde la entrada de la terraza abierta, protegiendo su rostro del los pedazos de hielo que arrastraba el fuerte viento
-!!!Ash¡¡¡-
Siguió estático, no parecía oírla. Misty decidió ir a buscarlo, camino cuidadosamente los metros de largo que tenia la congelada terraza hasta el chico, lo tomo de la mano y lo guió devuelta al calido interior de salón.
Misty sacudió los cristales de su ropa y giro a ver a su amigo que la miraba con incredulidad, sin intentar secar el agua que lo cubría completamente.
Se acerco a el, desbotono la húmeda camisola y después se la quito dejándolo con la camisa interior que era la prenda mas seca que traía puesta, Se quito la bata rosada y se la coloco sobre la cabeza usándola para secar su empapado ser. Tomo la orilla del la prenda para secar las gotas que descendían por su rostro, evitando la mirada que no apartaba de ella.
-Acaso estas loco o no te diste cuenta que había una ventisca-
-Creí que estabas molesta conmigo-
-El que este molesta no significa que quiera que mueras de una pulmonía- le aseguro enfocándose en lo que hacia y no en los ojos posados en ella. dejo a un lado la prenda y borro los rastro de hielo con sus manos De esto debe estar hecho el cielo penso Ash tratando de enfocarse en las caricias de la joven que en la baja temperatura que lo hacia temblar.
-ven-
Lo tomo nuevamente de la mano y lo dirigió frente al calor del fuego para contrarrestar los efectos de una posible hipotermia. Lo sentó sobre la alfombra lo mas cerca de la chimenea para que recobrar calor mientras fuera por ropa seca pero Ash se negó a soltar su mano, su mirada había cambiado por completo, era profunda e intensa. La pasusa entre ellos se alargo sin que ash amilanara la firmeza con la que la sostenía o la intensidad con la que la observaba…
-Si… yo lo siento… ve- dijo liberando la presión con la que sujetaba la pequeña mano lo suficiente para que pudiera alejarse pero ella no se movió de su lugar.
-quieres… ¿quieres que me quede?- Pregunto de la manera mas inocente que jamás hubiera escuchado el entrenador, no existía en su voz ni un hilo de ironía o de objetivos ocultos, solo la firme convicción de saber lo que quería. No lo presionaba a buscar una respuesta complicada, con explicaciones pensadas y razonables, solo la mas pura verdad de lo que el deseaba sin el peligro de ser juzgado. Misty cambio completamente de nuevo frente a sus ojos, bajo todas sus defensas exponiéndose a ser vulnerable y frágil, fácil de moldear pero también de romper, su ojos tornaron a un azul mas claro volviendo su mirada mas dócil, casi triste, que por fin se animo a encontrarse con la suya.
Articulo un "si" que salio sin sonido de sus labios acompañado de un movimiento de cabeza.
Ahora fue ella quien se dejo guiar hasta los brazos del empapado joven, quien la sentó en sus piernas olvidando que su ropa estaba completamente mojada, no encontró ninguna clase de resistencia, por lo contrario parecía que conocía sus intenciones y estuviera de acuerdo con ellas, poniéndose a disposición de sus deseos. Rodeo sus hombros con sus brazos y descanso su mentón en la rojiza cabellera dejando que Misty se acomodara debajo de el en la posición mas cómoda: acerco su rostro al cuello que se tenso al sentir su cercanía y se recostó sobre el juntando su manos en su pecho cerro los ojos, como si buscara transmitir un poco de su calor al cuerpo del chico.
-Lo siento…-
-Lo se-
-no quise lastimarte-
-Lo se-
-realmente lo siento-
-Quieres parar ya- rió divertía en su cuello haciendo estremer al chico –Dime otra cosa-
-¿Qué?-
-Lo que quieras-
Pensó un segundo, levantando las rodillas para acercarla mas, movimiento que la tomo por sorpresa haciendo mover una de sus manos del firme pecho hacia el otro hombro para sostenerse y no caer.
-Me encantan las lilas-
-aha- contesto misty ocupándose mas de disfrutar el momento que de entender lo que le decía.
-Me encanta la nueva decoración del apartamento-
-Aha-
-Me encanta como Pikachu quiere a azurril-
-Aha-
-Me encanta la manera en que acomodas tu cabello y tú forma de caminar-
No hubo contestación, solo un movimiento que duro un instante y se detuvo, como la presión de sus femeninos dedos sobre su hombro. Ash bajo sus manos acariciando sus brazos hasta ponerlas por encima de su cintura sin tocar la piel descubierta, no quería abuzar de la confianza que le brindaba la joven.
-me duele que nunca me dejes verte llorar y aun así me encanta-
La sintió estremecer de nuevo, respirando mas rápido que antes, le encantaba sentirla tan cerca pero controlo las exigencias que su cuerpo le gritaba, no arruinaría un momento tan perfecto cayendo ante sus instintos, irían a su ritmo, sin presiones de ninguna clase solo a las imposiciones de la niña en sus brazos.
-Me encanta la manera en que muerdes tu labio cuando no deseas hablar-
Llevo su mano libre a su boca, ocultando la acción que Ash acababa de describir, de verdad la conocía o lo que era más increíble… La entendía, lo que la asustaba más. La atrajo mas hacia el para controlar el temblor de su amiga. Apoyo su espalda en el sillón detrás de el para acunarla cargando con su liviano peso.
- Y me encanta que no necesites de nadie, que cargues el peso del mundo en tus hombros y aun así puedas dedicarme una sonrisa-
Sintió la humedad tibia de las lágrimas que caían de los ojos azules unirse al agua helada que quedaba en el. Dejo que se ocultara más en sus brazos. Una de sus manos subió hasta el rostro escondido acariciando tiernamente su mojada mejilla, delineando sus delicados rasgos, sus ojos, su nariz, sus labios…Aspiro el suave perfume que emanaba de ella y lo libero en un suspiro.
-Me encanta saber que eres el amor de mi vida y que no puedo vivir sin ti….-
El resto de la frase se perdió en su mente ante la sensación que inundo su cuerpo, el rose de los labios sobre su cuello lo dejo paralizado por completo ¿Realmente paso o solo lo imagino? La sensación se repitió de nuevo solo que un poco mas arriba que la primera vez, tensando todos sus musculos, cosa que a la entrenadora volvió a divertir. Se estiro un poco para alcanzar la mejilla del chico, haciendo descender las manos del chico hasta la piel descubierta.
-Eres un tonto- susurro de la manera más tierna- tantos años juntos y no sabes que yo tampoco puedo vivir sin ti…-
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Espero que lo hayan disfrutado...
el tiempo se me acaba y las ideas tambien ,gracias por su paciencia
Muchas gracias a todos los que se han tomado el tiempo de dejar sus reviews
en especial a mi hijita Odie-chan te adoro y a Sumi-chan eres mi idolo, tienes muchisimo talento
gracias por pasearte por mi fic...
See you.
