Harry golpeteaba con sus dedos la mesa, junto a él, a la derecha, estaba sentado Kai con los ojos cerrados, pensativo, y enfrente, Ted quien muy animoso platicaba con Victorie.
Estaba nervioso y sentía su cuerpo retraerse del frío, sin pensarlo, se dirigió a Ted.
-Ted, ve a ver como están los niños- el chico volteó a verlo, desconcertado-. No me gusta que estén solos-agregó.
-Lo hubieras dicho antes, Harry- dijo Ted con una sonrisa maliciosa dándole a entender a Harry que tenía muchas ganas de ir a verlos pero sus asuntos románticos no lo dejaban.
Ted se inclinó hacía su padrino- Tenía ganas de ver qué desastre hacían- los dos se compartieron una sonrisa cómplice. Se levantó, le susurro algo a Victorie y se marchó.
-Tú también, Kai-dijo sin mirarlo de frente- Si pasa algo, quiero que saques a toda la gente.
-No necesitas decírmelo- contestó Kai, ahora viendo como salía del Gran Comedor, Ted. Moviéndose por las mesas, Victorie fue para con su madre-. ¿Tú intuición?
-Creo. Aunque espero equivocarme.
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Capitulo 11: Batallas.
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Tenía que pensar en algo, debía, si no, podían darse el lujo de ir a visitar a sus antepasados y quedarse a vivir con ellos.
"Esto no puede estar pasando", pensaba, tenían que librarse de aquel peligro si querían seguir viviendo pero como estaban las cosas, sería un milagro.
Aunque no era el único, Lily se había aferrado a su brazo con tanta fuerza que se le estaba durmiendo y Hugo, él parecía muy despreocupado por la situación, sólo su brazo fuertemente tensado que sostenía Seth, lo desengañaba.
Los tres chicos daban sigilosamente pasos hacía atrás, uno por uno, sin dejar de ver los ojos inyectados en sangre del hombre lobo, el ser los olfateaba y miraba, tenía hambre, ganas de morder, de triturar y como bandeja de plata tenía a tres presas jugosamente deliciosas a su merced.
Sin interrupción alguna se inclinó y dio un saltó que espantó a los pequeños. Seth reaccionó como pudo, necesitaba la cabeza fría y está no le daba tregua fácilmente, así que atrajo a los chicos y los empujó a la derecha, intentado también él ir se a la izquierda con el impulso pero no resultó muy bien, una de las zarpas lo rasguño y el animal se le puso encima.
Hugo intentó hacer algo y vió, cerca de ellos, la varita de James e intentó agarrarla para hacer algún hechizo, desgraciadamente el lobo la pateó.
Lily estaba petrificada, si mal no recordaba Seth estaba abajo del gran peso corporal de aquel monstruo, no sabía que hacer y ¿si lo golpeaba?, tal vez con eso le salvaría. No había tiempo, se dirigió en cuatro patas a donde estaba Seth, en cuanto llegó, una bola de plumas se le adelantó, "Silver" pensó la chica, el ave picoteó al Hombre lobo, logrando que su amo se salvara.
Tenía varios rasguños, menos mal sólo en su cuerpo y no en la cara, "Por lo menos no le pasó lo que a su tío Bill", maravillosamente no le había mordido.
Seth se levantó y fue directo con Lily y Hugo, levantándolos del pasto, estaba cansado.
-¡Vamos, tenemos que irnos!
-Pero, Silver.
-No te preocupes por él, Lily. ¡Corran!
Se fueron corriendo al castillo, excepto Seth, él se fue directo a la tienda de campaña, estaba derrumbada y le costó encontrar la entrada, como pudo entró y fue por su capa, la esculcó, sacó papeles, no estaba la capa invisible, ¡No estaba la capa invisible!, ahora si que lo mataban pero se le esfumó en un santiamén ese pensamiento, había encontrado su bolsita que en su cumpleaños Hagrid le había regalado para guardar cosas importantes y que estas no salieran si no las sacaba él mismo.
Salió de la casita, corrió hasta donde estaba el caos, viendo a su ave lastimada a un orilla, fue hacía ella, todavía respiraba y la tomó en brazos. El Hombre Lobo se restregaba en el suelo, tal vez por las heridas.
"Ahora como le hago" pensó Seth, no podía dejar que él estuviera por ahí rondando como si nada por el colegio, ¿Qué tal al señor Potter?, estaba segurísimo que Lily le advertía sobre esto, pero ¿mientras?, necesitaba noquearlo, pero ¿cómo hacer que se tomara la poción?, realmente no estaba en sus cuatro sentidos y ahora que lo pensaba ¡Qué demonios estaba haciendo ahí!
Se giró para largarse lo más pronto posible del lugar, pero (ahora consciente) "ese algo" no lo dejaba, sentía que si se iba, el remordimiento regresaría, un remordimiento de antaño que ni él recordaba, que si quería que cambiaran las cosas debía intentar esforzarse. Pero también su lado pensante le decía que no había muchas alternativas y su instinto le pregonaba ¡Corre, mejor vivo que muerto!
Se estaba haciendo un lío, no valía la pena hacer esto y a la vez sí, "… somos valientes pero no lo suficientemente tontos para arriesgar el cuello.", ¿en donde había escuchado eso?
En ese momento el Hombre Lobo se viró hacía él, listo para hincarle los dientes. Seth vió la varita de James y sin pensarlo, como si todo fuera tan natural, la agarró.
-Impedimenta- bufó el chico y de ella salió el hechizo que dejó al lobo al margen.
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Los chicos por fin llegaron al comedor. Ted le avisó a Harry lo que estaba pasando y con agilidad hizo un patronus que llegó a la puerta.
En un instante el gran Comedor fue inundado de Dementores que empezaron a quitar la felicidad de las personas.
La multitud empezó a espantarse y correr, a Kai le costó trabajo tranquilizarlos, su deber ahora era sacarlos.
Claus prosiguió a ayudar a Harry, estaba preocupada por su hijo, no lo había visto entrar, lamentablemente no pudo salir, eran demasiados Dementores.
-James, ¿donde están tus hermanos?- gritó Ginny acercándose a donde estaban Ron, Hermione y Harry.
-Lily está afuera, Al está conmigo- y volteó a ver-. ¡No está! Él venía corriendo detrás de nosotros, en serio mamá- dijo James y dio a entender que iba a buscarlo. Harry lo detuvo.
-Ni se te ocurra irte- ordenó.
-Pero están en peligros- contestó James-. Debo ir ayudarles.
-No, no sabes como enfrentarte a los Dementores- dijo Harry demasiado serio-. Ni siquiera intentes desobedecerme.
Pero James no estaba para obedecer. ¿No se daba cuenta su padre que ya no era un niño pequeño?, podía soportar que estuviera más tiempo con su hermano desde que fue a dar en Slytherin, desde que estaba enfermo pero no eso. Le hervía la sangre y no le importó demostrarlo:
-Tú tampoco tienes por qué decirme nada- rebatió James-. ¡Jamás obedeciste a nadie cuando niño!- dijo con ímpetu, se fue corriendo entre las mesas pero en cuanto quiso sacar su varita, no estaba. Uno de los Dementores se le acercó con fiereza.
-¡No trae su varita!- gritó Fred. Al escucharlo, Harry se abalanzó hasta donde estaba su hijo.
-¡Expecto patronum!- exclamó una voz bastante segura de sí misma.
No era un patronus corpóreo pero aún así logró asustar al Dementor.
James volteó a ver quien era. A su derecha, subido en una de las mesitas estaba Scorpius, bajó su varita y se le quedó viendo a James con una sonrisa, no era de suficiencia, era más bien de alegría.
James se sintió terrible, había cometido más errores que aciertos, primero la varita, luego sus hermanos y primos abandonados. "¡Genial!, eres un gran hermano." se dijo.
-Díganme que no ví eso- dijo Ron perplejo- ¿Un Malfoy ayudando?
Harry fue hacía ellos y los agarró a los dos entregándoselos a Ginny.
-Llévate a todos, yo iré por Lily, Al y Hugo- dijo Harry dándoles un beso a su esposa-. No te preocupes.
Observó como se alejaban los chicos junto con Ginny, fueron hasta donde estaba Kai.
-Me preocupa Hugo- dijo Hermione con un dejo de tristeza.
-No te preocupes, los encontraremos- dijo Harry. Ya tendría tiempo de hablar con James.
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Los Dementores se deslizaban alrededor de Al (seguía en el suelo) acercándose amenazadoramente. Éste intentó utilizar el encantamiento patronus que le enseñó su padre sin resultado alguno, únicamente era una voluta de líquido plateado, no servía para tantos de ellos.
Y cuando creyó que iban a quitarle su alma, cerró los ojos, esperando lo peor.
"Expecto patronum" escuchó decir a una voz, sintió un intenso calor arrastrándose a su lado, a pesar de tener los parpados cerrados, supo que era brilloso.
-¿Estas bien?- dijo la voz con delicadeza y amabilidad.
-Si- contestó, Max estaba a su lado, teniéndole la mano.
-Me alegro.
-¿Qué es lo que está pasando?- preguntó Al, se había sostenido del brazo de Max para tomar equilibrio.
-Alguien metió Dementores en el colegio, no sabemos quien pudo ser- pausó un rato para respirar-. Necesitamos sacar a la gente- terminó diciendo con un destello en los ojos.
Al lo miró por un rato. "¿Debería o no debería?" pensó y sin miramientos sacó de entre sus bolsillos un pergamino, lo llevaba desde hace días. Murmuró unas cuantas palabras y con asombro, Max observó aparecer líneas en el pergamino pasando, después, a letras. Se quedó mudo.
-Ten, es un mapa de Hogwarts, mira- el comentarista se acercó- estos son pasajes secretos, anteriormente estaba cerrados, pero servirán para sacar a todos- decía el chico mostrándole los pasillos del colegio-. El pasaje que lleva a Hogsmeade por la tienda Honeydukes esta junto a esta aula, en la estatua de la joroba de la bruja tuerta…
-¡No sabía que existían este tipo de artilugios!- exclamó Max sin dejar de sonreír y agarró el mapa-. Con esto servirá. Gracias Al.
-No hay que- dijo abochornado.
Max y Al entraron al comedor, se separaron y el chico se arrimó junto a su padre que estaba ocupado protegiendo a todos con su ciervo plateado.
-Al, ¿Estas bien?, James me dijo que te habías quedado atrás- comentó entrecortadamente Harry. Había querido buscarlo, tanto él como su madre, ahora, sólo faltaban Lily y Hugo.
-Si, pero me ayudó Max- le contestó.
-Expecto patronum- bufó Harry y salió, nuevamente otro ciervo. Se dirigió a su hijo-. Vete de aquí, tu madre está con Kai, van a sacar a todos- su hijo asintió-. Se fueron por la puerta de atrás- y con esto Harry siguió con sus Asuntos.
Al corrió hasta el portón, cuando iba abrir se topó con la profesora McGonagall.
-Profesora- dijo.
-Señor Potter, ¿qué hace por aquí? Debe marcharse.
-Si, en eso estaba- abrió la puerta pero nuevamente la profesora se dirigió a él:
-Potter hazme un favor- el chico asintió-. Ve a mi oficina, dile a Profesor Dumbledore que avise al Ministerio. La contraseña es dos de mayo.
-Claro profesora- dijo Al y se marchó.
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No supo que lo desconcertó más, si hacer magia o ver a Gold impidiendo al Hombre Lobo moverse o la chica que vestía extravagantemente.
Una voz lo devolvió a la realidad.
-Fiu, llegamos a tiempo- dijo la chica socarronamente.
-¡Gold! ¡No lo vayas a lastimar, sólo inmovilízalo!- dijo Seth mientras corría hacía el grifo-. Oye, tú, ábrele el hocico- se dirigió a la desconocida.
- ¿Y yo por qué?- le contestó indignada, no le deba gracia tocar al "animal".
-Porque a ti no te pasará nada si te muerde, tonta- expresó Seth molesto. La chica parecía intentar rebatir tal argumento pero no pudo.
-¿Para qué quieres que le abra el hocico?
-¡No hay tiempo!
Con disgustó se arrodilló agarrándole el hocico, le costó trabajo abrirlo lo mejor posible y en cuanto logró bajar la quijada hasta abajo, Seth sacó de la bolsita una botellita abriéndola y metió su brazo hasta el fondo, alcanzando el cogote, vació el contenido y sacó su brazo con cuidado. El hombre Lobo se removió un rato para luego quedarse en letargo.
-¿Cómo lo lograste?- preguntó Katell.
-Con poción de desmayo, cortesía de sortilegios Weasley- le contestó.
Katell le dio un poco de envidia, no había conocido un niño pequeño que supiera de hombres lobos y le impresionó que usase una poción para desmayar a la bestia, era potente sin duda.
-Hay mucha niebla- dijo Gold cuando ya no estaba encima del Hombre Lobo-. De seguro hay dementores cerca.
-¿Dementores?- preguntó Seth- No me fijé, mandé a…
Gritos desgarradores alcanzaron los oídos de los tres, sin duda, Lily y Hugo estaban en problemas. Fueron directo hacía ellos, como pensaban, los dementores los estaban atacando.
La chica convocó un patronus, era un águila y los envistió a todos.
-¡Seth!- grito la pequeña y se aferró al chico, este intentó evitarlo pero no pudo. Hugo también se acercó pero sólo puso su mano en el hombro de Lily-. Quiero irme con mi mamá y papá.
- Me pregunto como le harán- dijo Katell al ver a todos esos críos espantados-. ¿Qué no ven?, Hay muchos de esas "cosas".
"¿Qué tacto?" pensó Seth- Mira, niña, si tanto te molesta, mejor lárgate.
-¡A mí no me digas niña!, ¡soy la mejor aurora de Francia!, ¡tenme respeto!
-Uy, ¿en serio?
-¡Basta, Seth!- bufó Gold-. Hay cosas más importantes que andar…- pero se cayó de golpe, venía alguien de tamaño grande corriendo.
-¡¿Chicos, están bien?!- gritó el guardabosque abrazando a los pequeños y más al ver a Seth todo desgarrado y con sangre. Todavía traía al pequeño búho.
-Si… estamos… bien…- dijo Hugo con voz asfixiada, estaba feliz de encontrar a un mayor conocido.
-O estábamos- dijo Seth irónicamente-. No me gusta que me abracen.
-Ya me dí cuenta- dijo mientras bajaba a los niños.
-Oye- volvió a hablar Seth, se había acordado de algo- ¿Dónde estabas?, no te ví en toda la semana.
- Por alguna extraña razón no pude entrar, me quedé con Grawp todo este tiempo y ahora veo un centenar de Dementores- dijo Hagrid- ¿Ustedes saben?- preguntó a la chica y al bellísimo grifo.
-Luego le explicamos- contesto Gold-. Ahora lo que importa es ayudar y meter a estos niños en un lugar seguro.
-Pero… y ¿nuestros papás?- cuestionó Lily.
- Nosotros no encargaremos- dijo Hagrid orgulloso-. Vengan los llevaré a mi casa.
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Al fue corriendo lo más rápido posible, había salido por la puerta que estaba junto a la mesa donde comían los maestro, ahora hecha escenario. Lo bueno fue que no había muchos ex-guardianes de Azkaban. Siguió su caminó y en cuanto llegó a la estatua en forma de gárgola, vociferó la contraseña. Ésta se abrió y con zancadas grandes recorrió las escaleras de caracol. Abrió la puerta y la cerró al entrar.
-¡Profesor! ¡Profesor!- decía agitadamente.
-Tranquilízate, ¿qué sucede?
-¡Hay problemas! ¡Tiene que ir al Ministerio! ¡No hay tiempo!- decía Al desesperado.
De pronto la puerta se abrió y cerró. Era un señor robusto con bigote.
-Profesor Scott- dijo Al.
-Potter, ¿qué hace aquí?- mintió el profesor, acercándose al chico.
-No te preocupes, Jhon. Me está avisando que hay problemas y debo ir al Ministerio- comentó tranquilamente Dumbledore.
-¡Pues rápido! ¡No sólo hay Dementores, aparecieron inferis y otros seres que no hay tiempo de definir ni explicar!
-Está bien, está bien- dijo el profesor Dumbledore demostrando una pequeña chispa de preocupación-. No hay que perder los estribos, en un momento voy.
Pero antes de que pudiera ir a su otro retrato, la puerta nuevamente se abrió.
-Sectunsempra- murmuró, dejando terriblemente lastimado al profesor Scout. La varita de Al se hizo añicos y su brazo sangraba a chorros. Con mucho dolor se volteó para ver quien era el agresor. Se quedó congelado, conocía esa sonrisa apacible.
-¿Por qué?...
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Llegaron a la cabaña de Hagrid. Era más silenciosa, desde que murió Fang, su perro jabalinero.
-Quédense aquí- dijo en tono autoritario, Hagrid-. Seth, encontrarás en el estante un botiquín para curar al búho.
Y con eso, cerró la puerta y se marchó.
-Sólo nos queda esperar- dijo Hugo y se sentó en una de las grandes sillas. Lily lo imitó.
- Siempre te tomas todo tranquilamente- habló Seth mientras revolvía el estante, tenía en una mano a Silver.
-Pues que me queda- contestó encogiéndose de hombros.
-Espero que estén bien todos- dijo la niña subiendo las piernas a la silla.
-No creo que les pase nada- por fin Seth había encontrado el botiquín, puso a Silver en la mesita-. A James le rebota todo, no se me haría raro que también los hechizos.
- Oye, mi hermano no es presumido- defendió Lily-. Sólo tiene confianza en sí mismo.
-Eso es sinónimo de arrogante.
-¡No! Sólo para ti- atacó Lily levantándose de la silla-. Si estamos en esas, tú también.
-No lo niego- empezó a ponerle una venda a su mascota sin voltear a ver a Lily-. Lamentablemente…
-¡No digas nada!
-Lily, Lily- dijo calmadamente Hugo.
-¡Qué!- preguntó enojada Lily.
-Está bromeando- dijo al acercarse a la pelirroja.
Lily volteó a verlo, Seth no dejaba de curar a Silver.
-No creo que en este momento se ponga en ese plan-susurró Hugo en la oreja de su prima-. Nada más nos queda aguardar-repitió el chico con su cara despreocupada, al igual que su sonrisa.
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Fin del capitulo.
Hola a todos, espero les guste este revolvedero de capitulo.
Es su decisión si gustan dejar un comentario, sólo necesitan apretar el botoncito de la izquierda, tarda en abrir la ventanita pero si gustan, jejejeje, serán bienvenidas.
