El final de esta historia T-T siento no subirlo antes, pero necesitaba de un poco de inspiración, ojala les guste, saben que no soy buena en los finales.


El calido viendo le rozo el rostro, deslizándose por su piel, jugando con su cabello suelto y haciéndole cosquillas en el cuello. Otra ráfaga de viento, se movieron las hojas del manzano y el pasto a sus pies bailo.

Oscurecía, el atardecer se hacia presente. Pero aun entonces los rayos del sol calentaron su piel, su falda se sacudió con gracia y le acaricio las piernas.

Se envolvió en sus brazos, protegiéndose, podía sentir que algo estaba mal…todo era demasiado perfecto. Su vida no lo era.

Y espero un poco, en cualquier momento algo ocurriría, estaba tensa, quería ver atrás, prepararse para lo que fuera, pero no sabía como hacerlo, no podía moverse, el miedo la había congelado. Sintió unos brazos envolverla en un abrazo y gimió de miedo, bajo la vista.

Pálidas manos le acariciaban el vientre, con mimo, con cariño, con amor. Entonces ella se relajo, coloco las manos sobre las de él y acaricio el dorso de su mano. Más por inercia que por placer. Él era su novio después de todo. Sintió los labios besarle el cuello y najo su oreja. Entonces se dio la vuelta para mirarlo. Pero él ya no estaba.

Miro perpleja a Shikamaru, él tenía el dolor reflejado en su rostro. Ella le tomo las manos, morenas y grandes, tan diferentes a las de su novio. Él dio un paso más hacia ella y se inclino, pegando sus frentes.

-Tu me besaste.- Pronuncio al no saber que hacer.

-Y tu me correspondiste.

-No quería hacerlo.

-Mientes, si querías, tanto como yo.

-Es incorrecto, tengo novio.

-¿En serio? ¿Quién?

Temari miro a su alrededor, entendiendo sus palabras. Estaban solos, no había nadie a su alrededor, y no pudo responder. No podía recordar el nombre del chico que con anterioridad la acariciaba y besaba su cuello. Shikamaru tomo aire como si de pronto no pudiera más y sus ojos se hicieron cristalinos. Temari no quería verlo llorar, no lo soportaría.

Shikamaru pego sus frentes, respirando sobre sus labios y cerrando los ojos, Temari lo miraba confundida, hasta que sintió un tirón en su falda. Se separaron y agacharon la mirada. Una niña le sujetaba la falda con un pequeño puño fuertemente cerrado y ojos adormilados, en su otro brazo sostenía un bebé, le soltó la ropa y abrazo mejor al niño envuelto en una manta.

La niña tenía el cabello rubio, atado en dos colitas bajas y hermosos ojos azules, pero entrecerrados en cansancio. El niño que sostenía tenía la piel aun más blanca que ella y solo se distinguía una escasa cabellera negra. Shikamaru inclino hacia la niña y tomo al bebé, mirándolo con una expresión que rayaba en la adoración. La niña se sujeto a la pierna de él pero siguió mirando a Temari.

-Mami, tengo sueño ¿podemos irnos a casa?

Temari miro a Shikamaru sorprendida, y su mirada le dio tanto dolor que quiso apartarla, pero él le hablo antes de poder evitarlo.

-Si tan solo lo hubieras entendido a tiempo.- Tenia la voz temblorosa y escucho un sollozo, la niña había comenzado a llorar y Temari sintió como si estuviera abandonándolos, como si dejara a un padre soltero y a dos niños sin madre.

Entonces se desvaneció y todo se volvió negro impidiendo ver algo. Temari calló de rodillas y se sujeto la boca con las manos, resistiendo la urgencia de gritar. Y llorando amargamente.

Temari despertó llorando, apretando la sabana bajo ella y sin poder respirar. Sentía tanto dolor en su pecho que sentía moriría. Lo había perdido, no lo había logrado entender antes y ahora era demasiado tarde.

Se cubrió la boca con las manos, no quería renunciar, no más. Se levando y salio corriendo, dejando la puerta abierta y sin escuchar los gritos de la gente que empujo. Llevaba la misma ropa que la noche anterior pues ni siquiera se había descalzado pero no le importo. Solo siguió corriendo.

Durante toda su vida había obedecido reglas, las de un ninja, las de su padre, las del consejo, siempre había hecho lo que se le mandaba. Jamás tuvo la oportunidad de ser egoísta, pero por una vez en su vida quería hacerlo. Al menos una vez quería darse un momento para ella, que nadie más le importara, solo ella. Desde pequeña tuvo que ser fuerte y madurar, creciendo sin una infancia y asumiendo el papel de madre desde que tenía memoria.

Solo una vez, solo una, quería ser libre.

Los amigos no se quieren, los amigos no se desean, los amigos no hacen tantas cosas, pero ella si lo quería. Deseaba romper esa absurda regla, si la amistan lo prohibía ya no le importaba, porque ella no quería ser amiga.

Corrió a una velocidad dolorosa y sintió las lagrimas resbalar por sus mejillas. Pronto se dio cuanta de que en realidad no corría rápido, de alguna manera lo estaba haciendo mucho más lento de lo normal y aun cuando se esforzaba no podía más. Era una clara señal de que hacia mal, escucho una voz indicándole que estaba mal, que no debía hacerlo. Pero ya no obedecería más, solo a ella debía hacerlo.

Nada ni nadie le iba a impedir tener lo que quería, era fuerte, era la mejor, se merecía ser feliz, nadie lo merecía más que ella. Si, ella merecía una compensación por tantos años de dolor, por toda su soledad.

La puerta se vio a lo lejos y la figura de Shikamaru salía, era él, con su padre apoyado en la puerta después de haberlo despedido, con Ino agitando la mano, con Chouji gritándole, abrazado cariñosamente a su compañera, con aquellos dos ninjas que cuidaban las puertas bromeándole a lo lejos, y él caminaba a paso lento ya fuera de la aldea.

Temari lloro más pero se limpio las lágrimas rápidamente, por un momento había pensado en que no lo lograría, y pasarían años antes de volver a verlo. Quiso gritar que se detuviera pero nada salio de su garganta. Paso a un lado de los amigos de él, y al menos una vez no le importo que alguien la viera así, no quería fingirse fuerte, ya no. Sintió la mirada impresionada de los demás, pero nadie le hablo a Shikamaru, ni tampoco le dijeron nada a ella.

Y cuando estuvo lo suficiente cerca de él como para tocarlo se impulso para abrazarlo por la espalda. Shikamaru se detuvo en ese instante, tenso y sorprendido. Y entonces por fin escucho ruido a su alrededor, el silencio que hubo desde que había corrido desapareció, al fin escucho su propio llanto, en un tono lastimero y se sintió patética.

Ella estaba ahí parada, con la gente mirándola, llorando abrazada a un hombre que no sabia si sentía lo mismo que ella, dándoles una imagen que no se había permitido jamás. Escucho la misma voz gritando enojada que debía separarse, que conservara su orgullo, que recuperara un poco del que acababa de perder. Pero ya no quiso ser más así, solo quería ser una mujer simple y llena de sentimientos.

-No…no te…- Pero no era eso lo que quería decir, no quería decirle que no se fuera, era mucho más que eso.- No me dejes sola…quédate a mi lado…Si quiero que formes parte de mi vida, de verdad lo quiero, quédate conmigo…por favor.

-¿Por qué?

Temari dejo de sollozar, no se había preguntado antes porque, sabia que lo quería con ella, que no soportaría perderlo, pero la razón…la razón llego por si sola, tan duramente que le costo asimilarla, era inevitable.

-Porque…te amo.- Dijo, susurrando, que dudo que él la hubiera escuchado.

Shikamaru se dio la vuelta, dejando que las manos de ella se deslizaran para seguir rodeándolo. Tenia su rostro inexpresivo y Temari se sintió pequeña ante él, con su alma desnuda y expuesta. Dejo que sus brazos cayeran a sus costados y con el corazón doliendo…si era tarde.

Él no le correspondía, no sentía lo que ella, no la necesitaba como ella a él, simplemente él no la amaba, no era difícil de darse cuenta. Debió haber callado por siempre, ahora no lo tendría ni como amigo, el miedo de perderlo finalmente se volvía realidad. Bajo la mirada, quizá si debía escuchar a la vos y no dejarse humillar de nuevo. Debía guardar las lágrimas que le quedaban y salir de ahí pronto, dejar la aldea y no volver. No quería la lastima de nadie, menos la de él.

Pero sintió el fino agarre en sobarbilla que le levanto la cara. La mano de Shikamaru se deslizo hasta su mejilla y sonrío apenas, inclinándose sobre ella y juntando sus labios en una fina caricia. Temari dejo los ojos abiertos y también entreabrió los labios, no por deseo, sino por sorpresa. Oportunidad que le dio a él el gozo de intensificar el beso. Era diferente al beso de su sueño…era real. Él verdaderamente la estaba besando. Entonces se separo un poco de ella, sonriendo ampliamente.

-Al fin lo has entendido.- Murmuro, dejando caer la mochila al suelo y sujetándola del rostro con ambas manos.

Ella no volvería a estar sola, había vencido a esa amistad que el prohibía desear algo más, había hecho algo por ella, amaba y era amada. Era una mujer como cualquier otra, y no necesitaba mascaras con él, Shikamaru la entendía y quería como era. No pedía más de lo que ella podía darle. Pero le ofrecía la vida a su lado, como una pareja ahora, como una familia después.

Ahora tenia alguien a quien amar, alguien que la pretejería y no se iría de su lado. Escucho a Ino llorar en el pecho de Chouji, diciendo incoherencias sobre porque él no era así de lindo con ella como Shikamaru lo era con Temari. Y su llanto le recordó a la niña del sueño, con aquel bebé en brazos. Si Shikamaru tenía razón, y los sueños mostraban el subconsciente, demostrándoles a las personas lo que en realidad querían. Entonces Temari sabía como seria su vida en un par de años.

Había necesitado de dos sueños para llegar hasta ahí, para hacerla entender.

La vida no es clara, juega con nosotros un sin fin de veces, pero a veces, en una parte del día, cuando los sueños parecen efímeros, cuando nos encontramos en el punto exacto de la felicidad y el dolor, nosotros tenemos la oportunidad de jugar con ella.

Nadie tiene el poder de decidir por nosotros, de decir que podemos o no hacer, somos dueños de nuestras vidas y responsables de ellas también.

Tenemos el derecho de ser felices…